miércoles, 24 de septiembre de 2014

Algunos poderosos parecen gays

Publicado en El Espectador, Septiembre 25 de 2014



El título de la columna tiene doble sentido. Sobre el primero hay teoría y buena evidencia, sobre el segundo conjeturas y rumores. 


Los gays tienen muchísimo más sexo que la mayoría de los heterosexuales. Una explicación es que están libres de cortapisas, rituales mínimos y descansos. Esa hipótesis también se aplica a los hombres poderosos, o extraordinariamente atractivos, que no tienen restricciones. Si casi a cualquiera le pueden parecer exorbitantes las mil o más parejas sexuales en la vida de muchos gays, en las grandes ligas ese desempeño no impresiona. Los estimativos para Warren Beatty son de varios miles de compañeras de cama, aún con el súbito frenazo que dio a los 55 años para dedicarse a una sola mujer. El conteo para Mick Jagger es del mismo orden y el número de mujeres de Pablo Escobar debe andar por esos lados: hasta en la cárcel de Envigado el desfile de féminas era permanente y la rotación cotidiana. 


El segundo sentido del título tiene que ver con que la permanente búsqueda de variedad, el hábito de cambiar de pareja, hace que en algún momento algunos crucen el Rubicón para probar nuevas sensaciones. A las bacanales de la Catedral ocasionalmente subían travestis. Leonidas, antiguo propietario de un burdel trans en Medellín, señala que el auge de su negocio coincidió con la época de oro del Cartel, y que varios sicarios fueron “mansos clientes” suyos. Cuando a uno de los lugartenientes de Escobar le preguntaron si no era terrible dar ese paso respondió, evocando una conocida intervención parlamentaria, “no denigréis de placeres que no conocéis”. Imposible estimar cuantos, pero se sabe de hombres poderosos muy mujeriegos que en algún momento se vuelven más abiertos a la experimentación. El término en la jerga de los lugares de encuentro gay bogotanos es “heterocurioso” y el protocolo exige no volverse un asiduo del sitio. En el prostíbulo donde el embajador del cartel de Cali en Bogotá atendía “invitados especiales” había un espacio con “mujeres sin igual, tan sin igual que eran hombres transformistas”.


Según Chris Andersen, biógrafo de Mick Jagger, a sus cuatro mil mujeres se le podría sumar “algún rockero”. Uno de sus amantes habría sido David Bowie quien en una entrevista con Playboy en 1976 aclaró “es verdad, soy bisexual. Pero no puedo negar que he usado eso bastante bien. Supongo que es lo mejor que me pasó nunca”. Por esa época no tuvo inconveniente en dejarse retratar dándole un beso a su musa y amante Romy Haag, conocida transexual también amiga de Jagger, Lou Reed y el vocalista de Queen. Christensen opina que "Mick Jagger y David Bowie estaban fascinados el uno por el otro, como artistas y como hombres”. Otro rockero, Peter Townshend, escribió en sus memorias que él también era “probablemente bisexual”. Específicamente citó la atracción que sentía por Jagger, “el único hombre con quien de verdad quise tirar”. En su autobiografía, Romy Haag relata una aventura siendo joven con Aristóteles Onassis y otra con el Sha de Persia de quien dice que “era un poco machista, quería experimentar todo”.


La bisexualidad experimental, evidente en estos testimonios, no exige que el aventurero sea tan francote como un rockero. Así como difieren en audacia para vestirse, la mayoría de mujeriegos poderosos deben ser más discretos con el cambio de carril, o la doble vía. Algunos eliminan cualquier vestigio que los delate, para volverse en exceso precavidos. Una amiga trans de Gabriela Wiener, periodista peruana, le hace una infidencia bien interesante sobre sus clientes: “su fantasía es decirme que es su primera vez”. No todo el mundo tiene la osadía de una estrella del rock para ventilar los detalles de una intimidad que niega pero en la que reincide.


Sin contar seminarios, cuarteles ni prisiones, una fracción desconocida de la homosexualidad no encaja en el escenario de la víctima matoneada por el odio y el fanatismo religioso, y algo paralelo debe pasar con la homofobia. Una extraña afirmación de Felipe Zuleta -“con los años he venido a descubrir que entre más homofóbicos, más gais”- sugiere que ese sentimiento de rechazo tan mal diagnosticado puede ser, entre muchas otras posibilidades, pura hipocresía, un candado mental del armario o simple angustia ante la incertidumbre. 



REFERENCIAS

Leigh, Wendy (2014). Bowie: The Biography. New York: Gallery Books

Metzger, Richard (2011) “Romy Haag: David Bowie’s Transsexual Muse”. Dangerous Minds

Rubio, Mauricio (2014). “El misterioso encanto de las trans”. El Malpensante, Nº 156, Septiembre

Wiener, Gabriela (2008) Sexografías. Planeta


miércoles, 17 de septiembre de 2014

El Gallino y los gringos ante los rehenes

Publicado en El Espectador, Septiembre 18 de 2014


Martín "El Gallino" Vargas fue un millonario provinciano, socialmente tosco y con muchos hijos de distintas mujeres.


Extremadamente rico pero “recién llegado”, la élite bogotana lo miraba con recelo y respeto pues era él quien les compraba las fincas a los terratenientes empobrecidos. En 1965, Efraín González le secuestró a un hijo y por su rescate pedía un millón de pesos, o sea unos mil millones de hoy. La respuesta del Gallino fue escueta: “es más fácil hacer un hijo que hacer un millón de pesos". Aunque a muchos colombianos esa dureza les parezca admirable, no es lo más común; son mayoría quienes negociaron por algún familiar secuestrado, o por recuperar un cadáver. Según el trabajo de Cifras&Conceptos para la Memoria Histórica, 60% de los secuestros ocurridos en el país entre 1970 y 2010 terminaron con un pago. 


Al periodista norteamericano James Foley lo decapitaron los yihadistas tras la negativa de su gobierno a pagar por él. Semanas antes el presidente Obama había autorizado una operación militar para rescatarlo que fracasó. Dos periodistas secuestrados por el mismo grupo y liberados tras el pago de unos 18 millones de euros por el gobierno francés cuentan los horrores que sufrió Foley en cautiverio. En ningún momento acusan a los gringos por no negociar, ni les reclaman no haber escuchado al rehén. 


El dilema ante secuestradores que mantienen rehenes es difícil como pocos, pero hay progresivo acuerdo en que lo que se debe hacer es resistir al chantaje, no negociar. Esa ha sido la posición de los EEUU e Inglaterra con los fundamentalistas. Los franceses, supuestamente más humanitarios, ya admiten que su estrategia resultó contraproducente. “Nosotros, los países que pagamos, somos considerados por los terroristas como una vaca para ordeñar”, reconoce un ex funcionario del servicio de inteligencia exterior francés. El New York Times opina que “si todos se negaran a pagar, los terroristas podrían no tener el incentivo de recurrir al secuestro como una industria”. El G8 acordó hace un año negarse oficialmente a pagar rescates y una resolución presentada en ese sentido por el Reino Unido ante el Consejo de Seguridad de la ONU fue aprobada por unanimidad. Desafortunadamente, esta prescripción va en contravía de los intereses y derechos, incluso a la vida, de los rehenes capturados. 


En Colombia se impuso la doctrina opuesta, y con tinte político. Una toma de rehenes bien manejada, progresista, es aquella en la que se paga un rescate y se permite la salida de los captores, como en la Embajada de la República Dominicana. Por el contrario, no negociar, y negarse a hablar con los rehenes para enfrentar a los atacantes a la fuerza es una salvajada derechista, como en el Palacio de Justicia. En este incidente se ha condenado la decisión de no negociar sobre la base de la horrorosa secuela de los desaparecidos, una contingencia que era imprevisible ex ante. Con ligereza se habla de golpe de estado porque el presidente, con apoyo de todos sus ministros, dio la orden sin pretender detallar y aprobar cada paso de la acción militar que terminó desastrosamente. 


Jaime Castro fue un testigo de excepción. A pesar de que su esposa se encontraba dentro del Palacio estuvo de acuerdo en que no se debía negociar. Es uno de los pocos que ha hecho el ejercicio contrafactual -“qué hubiera pasado sí…”- indispensable para valorar la decisión. Los medios y los analistas del conflicto lo han ignorado olímpicamente. Sus reflexiones son tan ajenas al debate que ha sido acusado por “falso testimonio y fraude procesal” y, con ingenua insolencia, una joven jurista lo asimila a un loquito que repite un eslogan militar. Nadie ha refutado con seriedad el argumento que ceder al chantaje de curtidos secuestradores con semejantes rehenes tenía consecuencias funestas, y más predecibles. 


Para el incidente de la Embajada también aplicaría en retrospectiva el principio que se está imponiendo internacionalmente: era mejor no pagar. Yo me atrevo a especular que sin esos millones de dólares con refugio en Cuba para planear cómo usarlos, tal vez nos habríamos ahorrado la urbanización y el deterioro del conflicto, miles de muertos, bastante interferencia castrista, la toma de Palacio y mucha vaina nefasta para la democracia, maestro.






REFERENCIAS

Ayuso, Sylvia (2014). “El alto precio de no negociar rescates”. El País. Agosto 24

Castro, Jaime (2011). Del Palacio de Justicia a la Casa de Nariño. Bogotá: Aguilar


GMH (2013). Una Verdad Secuestrada. Cuarenta Años de Estadísticas de Secuestro 1970-2010. Bogotá: Grupo de Memoria Histórica

Roll, Joanne (2013). “Peace Corps Returns To Colombia - An OIG Report”. Peace Corps Worldwide, Junio 24

Saffon, María Paula (2013). “Más sal en la herida de las víctimas del Palacio”. El Espectador, Noviembre 15

Steiner, Claudia (2006) “Un bandolero para el recuerdo: Efraín González también conocido como El siete colores". Antípoda, Revista de Antropología y Arqueología. Nº 2, pp. 229-252. Versión digital

Univisión (2014). “Periodistas liberados detallan el infierno que vivió James Foley en cautiverio”. Agosto 21

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La sexualidad sin cortapisas de los gays

Publicado en El Espectador, Septiembre 11 de 2014



               

REFERENCIAS

Rotello, Gabriel (1998). Sexual Ecology. AIDS and the destiny of gay men. NY Penguin Books

Rubio, Mauricio (2011). "Sexo en Colombia: ellos lo piden, ellas lo dan". La Silla Vacía, Agosto 30

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La cabalmente asentada intolerancia de izquierda

Publicado en El Espectador, Septiembre 4 de 2014

Cada vez me intrigan más las diferencias izquierda-derecha pues han aumentado las señales contradictorias. 


Mi despiste se alborotó con un ordenamiento de los miembros de la Comisión Histórica según su ideología hecho por La Silla Vacía. La clasificación fue confusa y su autor debió recibir quejas pues la cambió varias veces. Está bien visto definirse de izquierda, pero declararse de derecha es aventurado. 


Hace unos años la cantante española Lourdes Hernández -Russian Red- cándidamente se identificó en público con la derecha. Las alarmas se dispararon y los medios progres consideraron indispensable entrevistar ese bicho tan raro. “Lo que falta es libertad de expresión”, señaló Lourdes. “Cualquiera que se declare de derechas ha de ser un cretino o un cabrón” sentenció el cantante Nacho Vegas, no por simple intolerancia sino también dando una sabia recomendación de imagen: jamás lo confiese. Incluso expresar dudas sobre la relevancia de la dicotomía ya es un hara-kiri. Cuando en 1930 le preguntaron al filósofo Alain si la división izquierda-derecha todavía tenía sentido, respondió: “quien hace esa pregunta no es un hombre de izquierda”. O sea que la clasificación es una preocupación progresista. 


Antes de su descache contra Gabo, Maria Fernanda Cabal habló con Edgar Artunduaga, quien varias veces le puso la cascarita: “¿usted es más goda que Uribe?”. Ella la evitó pero en una entrevista posterior afirmó que no era de derecha. Además contó que su partido considera un error mencionar el término. Fuera de estigmatizar, el rótulo tiene otra función. El “derechista” conlleva una larga lista de calificativos indeseables que ayuda a la gente pensante a evadir alegatos espinosos usando lo etiqueta o alguno de esos epítetos contra el interlocutor. El lío es que varias características de la derecha ya caducaron, o dieron tal volantín que ahora le cuadran también a la izquierda, aún democrática. Un ejemplo notorio es la intolerancia. 


Las entrevistas a Maria Fernanda Cabal muestran una persona más tolerante, irreverente y descomplicada que sus hipersensibles detractores. Gratuitamente, uno de ellos la acusa de fanática religiosa para luego alegar, con retórica casi laureanista, que “un trino tiene tanto poder como una bala disparada por un fusil. Una vez salida del cañón, resulta imposible detener con una hoja de papel, y el daño que produce al final es irreparable”. Convertir una ofensa pueril en semejante atropello hace ver normal la reacción arbitraria y represiva de la fiscalía. Mientras tanto, la aplanadora de opinión tapa el meollo del asunto: que las víctimas fueron escogidas a dedo para evitar desplantes en La Habana. Frente a ese señalamiento que justificaba chorros de inquietudes, cuestionamientos y aclaraciones, la polémica la acaparó un trino de mal gusto. Quien sabe con qué pirueta se pasteurizará la última manifestación del poder de veto sobre las víctimas “desde las montañas de Colombia”. 


El lema parece ser “sobre las negociaciones, ni pío”, salvo para apoyarlas incondicionalmente. La situación recuerda el eslogan TINA (There Is No Alternative) atribuído a Margaret Thatcher para evitar discusiones sobre sus reformas. Que el misterio venga del ejecutivo políticamente responsable de unas negociaciones que inició de esa manera, vaya y venga. Pero que lo secunde un armonioso, intransigente y melodramático coro intelectual es otra cosa. Si los trinos ya son como balas, la misma izquierda que le pide a las víctimas del conflicto perdón y reconciliación eleva las chuzadas al rango de crimen abominable y desestabilizador, ese sí merecedor de toda la severidad de la justicia. Hubo épocas en que la opacidad, falta de debate, unanimidad, servilismo ante el poder e indiferencia selectiva con la represión fueron patrimonio de la derecha. Ahora el progresismo ahoga las discusiones y declara irresponsable, saboteador o simplemente de derecha a quien critique algo sobre la paz, o diga verdades sin maquillarlas. Gustavo Duncan suelta perogrulladas como que Uribe arrinconó militarmente a la guerrilla y terminó clasificado bastante a derecha de la Comisión, sólo detrás de Vicente Torrijos, profesor castrense que echa “dardos tan duros como que las Farc son chantajistas” y del mismísimo Eduardo Pizarro, farcólogo serio como pocos, quien en el 2011 osó escribir que ese grupo se había convertido en una máquina de guerra. 


Ojalá viniera al país la cantante Russian Red para un doblete de concierto “pop & cool” con una charla sobre lo que ella denomina “totalitarización de la opinión pública”. A la cada vez más intolerante izquierda colombiana le caerían bien unas dosis de frescura y apertura mental.








REFERENCIAS


Artunduaga, Édgar (2014) “La historia de Colombia está mal escrita: María Fernanda Cabal”. Kienyke, Enero 17

Baracaldo Orjuela, David (2014). “Tengo mucho humor, y la gente no tiene humor en este país”. Kienyke, Agosto 20

Fuente, U. y  Aguado J. (2011). “Pop «cool» y de derechas”. La Razón, Junio 11

Lenore, Víctor (2011). “Tocar con la derecha”. El País, Junio 17

Lewin, Juan Esteban (2014). “De izquierda a derecha, los miembros de la comisión histórica de La Habana”. La Silla Vacía, Agosto 22

Malavia, Miguel Ángel (2011). “¿Y qué pasa si Russian Red es de derechas?”, Periodista Digital, Junio 17

Robles Zabala, Joaquín (2014). “María Fernanda Cabal Molina”, Semana.com, Agosto 24

miércoles, 27 de agosto de 2014

Galán y el rechazo a las violencias

Publicado en El Espectador, Agosto 28 de 2014
Reproducción de la columna después de las gráficas






En el aniversario 25 de la muerte de Luis Carlos Galán la W entrevistó a Enrique Santos Calderón.

El veterano periodista habló de la transparencia, rectitud y entereza del visionario líder, frontal contra la corrupción e inflexible con la violencia. “Nunca quiso tener nada que ver con la subversión… Me consta que cuando el Flaco Bateman ya estaba en el plan de la paz quiso buscar a Galán, quiso reunirse con él, tener contactos. Y Luis Carlos se negó rotundamente, por todo el pasado violento del M-19”. Que Galán haya sido tan intransigente con la violencia política como con las mafias no mereció mayores comentarios. “Era un hombre de principios, él no se desviaba de las ideas rectoras de su forma de ser”, anotó algo perturbado. 

Es comprensible la incomodidad. En una entrevista anterior, con Darío Villamizar, Santos Calderón recuerda que cuando la revista Alternativa atravesó problemas económicos “entró el Flaco a ayudarnos mucho más… Reaparecimos (en) mayo de 1977, yo como director. La relación con el Flaco se consolidó”. Villamizar agrega que “la disposición de Bateman era apoyar a Alternativa. Apoyarla a fondo. Tan a fondo que comenzó a financiarla”. Si Bateman y el M-19 vivían de secuestros y narcotráfico, se colige que la publicación del insigne periodista habría estado financiada con dinero sucio. Santos Calderón también cuenta que “la última vez que vi al Flaco fue en mi casa… Me pedía consejos de vainas políticas y en manejos de medios… Estuvimos toda la noche hablando, nos bajamos una botella de vodka”. A la pregunta “¿usted qué piensa que debo hacer con esto de la embajada?”, el ecuánime consejero respondió “creo que ya le sacaron todo el dividendo publicitario y político, y lo que debe hacer es liberar a la gente; ya lo han logrado todo”. Por destacar la “vaina política” olvidó recomendarle soltarlos sin cobrar. 

En una carta a sus colegas, Patricia Lara los invita a no sabotear la paz con escepticismo. Alude a la “responsabilidad social de los periodistas” y anota que “si Galán hubiera triunfado y sobrevivido, Colombia tendría valores más claros”. Les reprocha bombardear con palabras la reconciliación. Como de ladito insinúa que la buena marcha de las negociaciones requiere que no sean aguafiestas con las FARC, que no “siembren pesimismo”, que sean positivos. Ella lo fue en su libro “Siembra vientos y recogerás tempestades” donde hace el perfil de Bateman, “exuberante, desabrochado: costeño. Demostraba un amor por su país que lo llevaba al extremo de arriesgar su vida… A pesar de llevar veinte años haciendo la guerra, todavía no había olvidado reír, bromear, cantar, bailar, amar…”. El mensaje de esa entrevista es transparente: qué tipo tan admirable; una de esas personas “que deciden gastar sus vidas en recorrer caminos colmados de privaciones en los cuales, siempre perseguidos, en algún recodo los espera la cárcel, la tortura, el destierro, el dolor y casi siempre la muerte”. Sobre las víctimas no opina, deja que el héroe ofrezca su versión: “nosotros no deseábamos matar a Mercado… Pero la oligarquía no nos dejó otra salida que la de su fusilamiento”. La entrevista a Carlos Toledo Plata, según ella más sacerdote que guerrillero, tal vez no ofrecía suficiente violencia y la dejó insatisfecha: “a su narración le faltaba vida”. Resultó tan poco excitante que no calificó para las primeras ediciones del libro. 

Sin ser penalista es imposible pronosticar lo que haría hoy un fiscal frente al director de una publicación financiada indirectamente con droga y extorsiones, que además se reúne con un comandante a discutir qué hacer con unos rehenes. Ahora que algunos trinos acarrean picota pública por “insensibilidad ante el dolor ajeno” y hasta apertura de investigación por “calumnia y hostigamiento” para evitar que las víctimas sean revictimizadas, surge la duda de si esta severidad judicial implicará el retiro de circulación del libro de Patricia Lara, por simple respeto con las víctimas del ensalzado comandante. 

Resulta cómodo dar cátedra y evocar a Galán para colincharse a sus ideales habiendo sido tan alcahueta con violencias pasadas. Es inadmisible que a estas alturas se siga insistiendo que cualquier crítica a un proceso tan complejo como el de la Habana es un  rechazo a la paz. Ese reclamo tan pueril y tartufo no se lo hubiera aguantado un insumiso como Galán quien, tal vez, habría considerado un desacierto darle tanta papaya a unos halcones derrotados. 


REFERENCIAS

Lara, Patricia (2002). Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19 sus protagonistas y sus destinos. Bogotá: Planeta.


Villamizar, Darío (2007). Jaime Bateman. Biografía de un revolucionario. Bogotá: Intermedio


Samper, María Elvira (2014). La 'cabalmatonería'. El Espectador,  Agosto 24


"Le abren investigación a María Fernanda Cabal por 'ofender' a víctima". El Tiempo, Agosto 19

miércoles, 20 de agosto de 2014

Entre la ansiedad y el deseo

Publicado en El Espectador, Agosto 21 de 2014
Texto de la columna después de las gráficas






Doña Flor y sus dos maridos. Algo más que "error de atribución"


Mª Eugenia Vásquez, La Negra del M-19,  se enamora de Ramiro, un compañero militante en una manifestación estudiantil, cuando no eran abrazatones. "Apareció como Don Quijote, con un ladrillo en su mano, dispuesto a noquear a un policía a caballo que me acorralaba en una agitada pedrea. Sucumbí a su heroísmo. Con un hombre como ese, los sentimientos podían ser compatibles con la teoría". 


Peggy Ann Kielland, del teatro La Candelaria cuenta que en el entierro simbólico de Camilo Torres, "antes de recibir un bolillazo, un brazo largo me agarró y me arrastró ... A una cuadra había un camión de gaseosas y de pronto todos comenzamos a bajar cajas y a tirar botellas a la policía ... El Flaco nos hizo entrar a El Cisne ... Era la primera acción en que yo me involucraba y estaba muy excitada. La policía entró al establecimiento. Pasamos de agache. Con este episodio, el Flaco se me convierte en héroe, es el héroe que me salva y guía". Aunque el romance se inicia meses después, es en ese momento que Jaime Bateman Cayón "entra en su corazón".

En Mi guerra es la paz, Navarro cuenta el inicio de su romance con Laura Restrepo.

“La conocí a mediados de 1984 el día de la primera conversación de paz en San Francisco. Yo estaba con unos compañeros bañándome en un río cuando vimos aterrizar el helicóptero en el que venía la Comisión de Paz. Cuando íbamos a recibirlos, se armó una balacera entre el Ejército y el grupo de Iván Marino que bajaba por una colina. El helicóptero tuvo que despegar nuevamente mientras los mandos militares daban la orden de parar el fuego. Al volver se bajaron Bernardo Ramírez, Horacio Serpa y Monseñor Darío Castrillón. Y Laura. Pero la tensión seguía. Les dijimos: “Aquí hay un combate, cuidado. Hay que bajar por una loma y hablar con el ejército”. Ramírez y monseñor Castrillón improvisaron una bandera blanca con la camisa del piloto y lograron que no hubiera más bala. En ese momento vi que Laura tenía frío, así que saqué de mi morral una chaqueta camuflada y se la presté. Luego, cuando fui a Bogotá, nos vimos varias veces y nos volvimos novios”.


Hace cuatro décadas dos sicólogos plantearon que el miedo y otras emociones fuertes se confunden con el deseo sexual. 

En un experimento le pidieron a varios hombres que cruzaran dos puentes. Un grupo lo hizo por unas tablas de madera colgantes e inestables mientras otros pasaron por una estructura segura. Al final de la travesía, una mujer se acercaba a los participantes, les mostraba unos dibujos y les pedía comentarios. Los que cruzaron el puente peligroso incluyeron en sus respuestas más contenido romántico o sexual y le hicieron avances a la entrevistadora. Una explicación para esa reacción, conocida como “error de atribución”, es que confundieron el susto con atracción por la joven. El puente tembleque provocó en los conejillos de indias las mismas sensaciones que un encuentro amoroso e inconscientemente creyeron que la aceleración del ritmo cardíaco, las contracciones musculares, la transpiración y la adrenalina las causaba la mujer y no la condición del puente. 

Algo similar ocurre en los parques de atracciones, según otros sicólogos que estudiaron parejas antes y después de montar en montañas rusas o similares. Les pidieron evaluar el físico de una persona en una fotografía y su interés por conocerla. Quienes salían de los aparatos veían más atractiva a la eventual pareja y las ganas de encontrarla aumentaban con la intensidad de sus emociones. El efecto fue similar para hombres y mujeres, pero débil entre las personas emparejadas. La exaltación física favorece las nuevas aventuras sexuales mientras el cine intensifica el romance en relaciones ya establecidas. Las parejas que han visto una película de suspenso o un melodrama buscan después mayor contacto físico y charlan más que quienes salen de un documental. Este impacto de las emociones no sólo se observa entre humanos. El sexo postestrés es común en los bonobos y hay especies de pájaros que después del susto de un depredador se aparean frenéticamente. 

No conozco experimentos como estos para Colombia, pero sí testimonios que cuadran con el error de atribución. El típico romance de reina con mafioso, que tiene su dosis de emociones fuertes, no se explica sólo por arribismo. Un amigo que conoció a una joven educada y curtida en novios traquetos obtuvo de primera mano precisamente la interpretación que andar con ellos era equivalente a una buena montaña -o ruleta- rusa: adrenalina a tope. Una muñeca del cartel acostumbrada al “corre-corre”, al miedo y al peligro anota que “eso me causaba … se puede decir que morbosidad”. La codicia tampoco ayuda a entender el poderoso atractivo ejercido por los guerreros sobre mujeres de distintas edades y clases sociales. Desde la niña campesina fascinada por quien le enseña a manejar un arma hasta la universitaria embrujada con el arrojo de algún rebelde urbano. Unos genios en manipular los nervios a su favor fueron los del M-19. Algunas de sus compañeras han descrito el corrientazo que en medio del peligro las cautivó de manera fulminante, o la intensidad de las faenas de amor en situaciones de riesgo. Las periodistas seducidas por ellos en escenarios de vértigo –que ya maduras claman por la paz- han sido mezquinas para compartir sus excitantes experiencias. Más acorde con el esfuerzo por recuperar la memoria, Virginia Vallejo ofrece detalles de una escena en la que su amado capo, luego de darle una pistola, le ordena desvestirse. "Pablo se coloca tras de mí ... Una y otra vez aprieta el gatillo, y una y otra vez me retuerce el brazo ... Me somete mientras va utilizando toda aquella coreografía como una montaña rusa para obligarme a sentir el terror, a perder el temor, a ejercer el control, a imaginar el dolor ... a morir de amor ".

Los experimentos no aclaran ese punto, pero los testimonios sugieren que la confusión entre atortole y atracción es una fiebre pasajera de juventud. Eso lo agradecemos quienes sufrimos como adolescentes una época exasperante en la que las buenas notas, los libros, ser amable y colaborador sirven para conseguir amigas pero no para seducir. En esos años negros la pilera sólo aporta la complicidad de una frustrada suegra potencial también atormentada por el cafre de la moto, vago y metelón, que descresta con velocidad, peligro y el encanto de lo prohibido

REFERENCIAS

Dutton, Donald & Arthur Aron (1974). "Some evidence for heightened sexual attraction under conditions of high anxiety". Journal of Personality and Social Psychology, Vol 30, nº 4, 510-517. Versión digital

Guéguen, Nicolas (2014). Psychologie de la séduction. Paris: Dunod

López, Andrés y Juan Camilo Ferrand (2009). Las Muñecas de El Cartel. Bogotá: Editorial Oveja Negra

Meston, Cyndy & Penny Frhlich (2003). "Love at First Fright: Partner Salience Moderates
Roller-Coaster-Induced Excitation Transfer". Archives of Sexual Behavior, Vol. 32, No. 6, December 2003, pp. 537–544. Versión digital 


Vallejo, Virginia (2007). Amando a Pablo, Odiando a Escobar. Bogotá: Grijalbo. Cita pp. 151 y 152

SOBRE LAS MUJERES DEL M-19:

Behar, Olga (1985). Las guerras de la paz. Bogotá: Planeta. 

Rubio, Mauricio (2011). "Un legado del M-19: el Síndrome de Esto-es-el-Colmo". La Silla Vacía. Noviembre 8

Rubio, Mauricio (2011). "Mujeres y guerra: algunas aman a los violentos". La Silla Vacía, Noviembre 29

Rubio, Mauricio (2011). "Las piernas y las agallas de Virginia Vallejo". Leves Desacuerdos con el Feminismo,  Diciembre 19






miércoles, 13 de agosto de 2014

MAS, Pepes y paras

Publicado en El Espectador, Agosto 14 de 2014

Ha causado revuelo el libro de Don Berna con detalles sobre los Pepes, la nefasta coalición que liquidó a Pablo Escobar. 


Como anota Gustavo Duncan, esas revelaciones son anecdóticas frente al hecho conocido de que el Estado colombiano y agencias norteamericanas se aliaron con criminales para eliminar al capo. Imposible no estar de acuerdo con María Elvira Bonilla en que este episodio es “uno de los momentos más humillantes e indignos de la historia nacional”. Más difícil de avalar es la pretensión de que tan macabra alianza fue “el origen de los paramilitares ya como organización”.


En medio del delicado diálogo con la guerrilla más vieja del mundo se ha consolidado la costumbre de desplazar y deformar el origen del paramilitarismo y, en particular, de desligarlo del MAS (Muerte A Secuestradores). Atribuirle responsabilidad a la subversión y al secuestro en la génesis de esa máquina de matar atentaría contra la solución negociada del conflicto, que requiere destacar la violencia oficial y terrateniente. Una perla en esta campaña de maquillaje la ofrece el informe ‘Basta Ya’ del Grupo de Memoria Histórica (GMH). Allí se reconoce que el MAS nació como respuesta al secuestro de una hermana de los Ochoa por el M-19, pero con inusitada minucia se precisa que “el MAS originario persiguió miembros de esta y de otras guerrillas, pero cuando Marta Nieves fue puesta en libertad, se disolvió”.  El temido nombre, prosigue el GMH, fue utilizado luego por otros grupos aliados con la Fuerza Pública “para disfrazar la guerra sucia que desataron contra militantes de izquierda y líderes sociales”. Resulta insólito que el mismo discurso que plantea sin reparo la continuidad de la violencia a lo largo de medio siglo, desde pájaros y chulavitas hasta narcos y paras, considere indispensable establecer un corte cualitativo para localizar el origen del “verdadero” paramilitarismo organizado después del MAS, desligado del secuestro e impulsado por la Fuerza Pública. La paz justifica acomodar la historia para mantener el dogma del empate militar y moral que facilita el diálogo. 


Cronistas más preocupados por reconstruir los hechos que por echar línea, como Alonso Salazar, no se enredan en las sutiles diferencias entre el MAS original y sus degeneraciones posteriores. El secuestro de Marta Nieves Ochoa en 1981 fue un punto de quiebre del conflicto no sólo por la génesis de los paramilitares sino por la creación misma del Cartel de Medellín, hasta ese momento un grupo desarticulado de traficantes. Otra secuela fue la metamorfosis de un exportador de cocaína y populista de barrio en ambicioso animal político y Patrón del bajo mundo. Para crear el MAS se reunieron por primera vez unos 200 narcos de todo el país que aportaron hombres y armas para una aventura justiciera liderada por Escobar y Lehder, quienes “propusieron acciones hasta entonces ni siquiera imaginadas por sus colegas”. “Esto se fue pa’ guerra” declaró Escobar proclamado capo de capos. Allí estaba otro vengador, Fidel Castaño cuyo hermano Carlos, también líder de los Pepes, trabajaría con el Patrón y luego contra él. Por fin los sicarios sintieron “la sensación de combo, de mandar en la ciudad”. Con mano de hierro y el mismo esquema de aportes se montaría el sistema impositivo criminal que financió la guerra contra la extradición y el Estado colombiano. Semejante nómina inicial no podía ser estable pero fue de las entrañas de esa férrea estructura paramilitar que salieron los Pepes, sublevándose y dándole el golpe de gracia a Escobar con apoyo de sus competidores y enemigos. Moncada y Galeano, cuyo asesinato consolidó a los Pepes, eran los típicos narcos protegidos por el Cartel que se enfrentaron al Patrón. Don Berna trabajó para ellos y asimiló del engendro del MAS la tecnología del sicariato y las oficinas de cobro. 


La ejecución de Escobar, una ilegalidad menor de ese esperpento que masacró sin titubeos civiles inocentes, no fue la primera alianza sucia con criminales. Desde la persecución inicial a los secuestradores de Marta Nieves en varias ciudades  los militantes eran “detenidos y traídos a Medellín en aviones por miembros del MAS y entregados el ejército”. Cuando en 1984 secuestraron a su padre, Escobar realizó operativos, “al estilo del MAS, con sus hombres y con oficiales del Ejército y la Policía”. El MAS coronó al Patrón y los Pepes, herederos de sus métodos, contactos, esquemas organizativos y fuentes de financiación lo destronaron en una descomunal vendetta con refuerzo oficial. Es torpe no reconocer ahí mutaciones sucesivas del mismo monstruo paramilitar que luego se ensañó con otras víctimas.



REFERENCIAS


GMH (2013). ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de Guerra y Dignidad. Informe General del Grupo de Memoria Histórica

Morales, Natalia y Santiago La Rotta (2009). Los Pepes. Desde Pablo Escobar hasta Don Berna, Macaco y Don Mario. Bogotá: Planeta

Salazar, Alonso (2001). La Parábola de Pablo. Auge y caída de un gran capo del narcotráfico. Bogotá: Planeta




La plana mayor del MAS

"Lo que propongo es un trabajo antisecuestro similar a la Comisión de Paz, excepto que es paramilitar ... Una fuerza de dos mil hombres sería suficiente. Una fuerza que nosotros los secuestrables ayudaríamos a financiar, porque preferimos gastarnos nuestras fortunas defendiendo nuestras familias y nuestro pueblo a que nos sean arrebatadas. Para la nueva cárcel antisecuestro se les pedirá a los norteamericanos el último y más poderoso sistema de sillas eléctricas con incinerador incorporado, con la venia de la Curia" 

Texto publicado por Carlos Lehder (ex-secuestrado) en la prensa
Tomado de Salazar (2001) p. 82


Manuel Antonio Noriega

Otra secuela del secuestro : los buenos contactos 

"Pablo acaba con el regional del M-19 en Medellín, pero no logra liberar a la cautiva. Entonces los Ochoa busca mecanismos de negociación. Recurren, a través de políticos, al líder venezolano Carlos Andrés Pérez, quien pide a su vez al general Torrijos -el hombre fuerte de Panamá- que colabore en la negociación ... Torrijos encarga a Manuel Antonio Noriega, el jefe de inteligencia de su gobierno de hacer los contactos con el M-19. Tras la agotadora persecución, el M-19 acepta negociar, libera a Marta Nieves en Armenia el 16 de Febrero de 1982. La habían llevado a la misma casa que tenían preparada para encaletar a Lehder ... Con la liberación de Marta Nieves se sella un pacto de paz entre Pablo y el M-19 que se proyectaría en el tiempo. Noriega, a quien el cartel ve ahora como un valioso y nuevo contacto, recibe una generosa suma por haber facilitado el encuentro"

Salazar (2001) p. 87