sábado, 31 de enero de 2026

Flirtear o pelear: el dilema ante Trump de un guerrero derrotado

Publicado en El Espectador - Febrero  5 de 2026


Varios personajes de la mitología griega, por hubris (orgullo excesivo), terminan haciendo lo contrario de su sino. Son recurrentes en las tragedias acciones de héroes que conducen a su ruina. Narciso, joven muy apuesto, estaba destinado a tener una larga vida siempre que “no se conociera a sí mismo”. Arrogante y desdeñoso, rechazaba pretendientes. La diosa Némesis lo llevó a un estanque donde vio su propio reflejo. Incapaz de separarse de su imagen, se consumió contemplándose y murió joven y solitario. 


Al llegar a la presidencia, Gustavo Petro tenía muchas esperanzas puestas en él. Tecnócratas e intelectuales lo acompañaron. Revertiría dos siglos de esclavitud e injusticia social, concluiría la gesta bolivariana y liberaría al país, al continente, al sur global, del yugo capitalista causante del cambio climático y la migración de refugiados hacia el norte. La espada bolivariana y la bandera del M-19 fueron símbolos del inicio de gobierno, que alcanzó un zénit con el grito ¡libertad o muerte! en la Plaza de Bolívar. Perdió bastante apoyo. Exportó luego su ímpetu revolucionario a las calles neoyorquinas. Esa gota rebosó la copa de la molestia de su homólogo, el Narciso Trump, que le quitó la visa norteamericana y lo puso en la “lista Clinton”. El siguiente menoscabo fue invitar al pueblo a las calles contra “el ataque a la soberanía” por el “secuestro” de Nicolás Maduro para, ese mismo día, hablar telefónicamente con el imperialista usurpador, acordar una reunión y manifestar que “todavía toca hablar en la Casa Blanca”. ¿Qué pudo ofrecerle Petro a Trump para reconciliarse? Muy poco por el lado de la legalización, ser reacio a la erradicación forzada de coca o suspender órdenes de captura para la Paz Total. Ojalá ni se le ocurra buscar complicidad con relatos de hazañas sexuales. 


El galimatías del evento San Juan Vive lo consolidó como derrotado por el seudopolicía global. La reacción negativa fue casi unánime, con calificaciones de desquiciado, blasfemo y epítetos de ese calibre. Dejó de provocar, asustar e indignar. Ahora da grima, vergüenza ajena. Ni siquiera despertó entusiasmo entre su círculo más cercano, que dócilmente calla ante un autócrata sometido, consciente de que “Trump me cambió el discurso”.  


El nostálgico rebelde está en situación similar a izquierdistas venezolanos ahora bajo órdenes de Delcy Rodríguez, obediente administradora de los designios del Marco Rubio. El desespero de Petro lo hizo evocar escenas de su protector de décadas, con una comparación caduca, ridícula, que rechazará la ciudadanía no sólo en Colombia y Venezuela sino en la cuna del castrismo. Lo dijo sin titubeos: “es muchísimo mejor vivir en Cuba en medio de la cultura que en Miami en un trancón sin cultura, imitando a la Habana”. Semejante despropósito, contrario a cualquier dato migratorio, podrá dejar incólume al veleidoso Trump pero no al diligente Virrey que coordina la transición venezolana. De origen cubano, resentido, busca vengarse del régimen. A él, Petro deberá convencerlo de que la idea de devolver a Maduro para ser juzgado en Venezuela fue un chiste malo, de alguno de los humoristas imitadores que ahora proliferan. 


Es imposible concebir un peor momento para las recomendaciones emigratorias de un rebelde bolivariano acorralado. La dictadura, alabada por la intelectualidad progre mundial colapsa sin que acudan ONGs de apoyo. Varias embajadas revisan sus planes para evacuar diplomáticos y expatriados. Otro tanto hacen multinacionales que aún operan allí, como Unilever. Buscan evitar tanto una acción militar como el deterioro irreversible de la situación doméstica. La falta de energía puede paralizar la producción. En la calle se acumulan toneladas de basura que no recogen los camiones sin combustible. El escenario es fértil para la protesta callejera. Desde 2024, las manifestaciones contra la dictadura han aumentado sustancialmente. El apretón petrolero es asfixiante. En 2025 llegaron a Cuba 37 mil barriles diarios. En enero de 2026, entraron 3 mil provenientes de México, bajo presión gringa. Las reservas alcanzan para pocas semanas. 


Este año, el peso cubano ha perdido valor y credibilidad como moneda. El gobierno organiza manifestaciones contra el bloqueo pero aumentan quienes protestan contra el régimen, a pesar de la represión que sigue intacta, patética y torpe: Yoani Sánchez, periodista ícono de la resistencia, fue detenida con su esposo por la Seguridad del Estado para impedirles “acudir a la recepción organizada en la residencia del jefe de misión estadounidense”.  


El destino de los seguidores incondicionales de un Narciso también es lúgubre. En la mitología, una ninfa condenada por Hera a solo repetir palabras ajenas era gran admiradora. Terminó consumiéndose por amor no correspondido hasta convertirse en Eco. Para completar, en el otro extremo ideológico, el plusmarquista mundial del hubris también cava con esmero su propia tumba.