viernes, 23 de enero de 2026

Laura Restrepo, escritora oligarca, excluyente y trotskista

   Publicado en El Espectador, enero 29 de 2026



Empieza el Hay Festival. Para esta edición, Laura Restrepo canceló su participación. Rechazó la presencia de María Corina Machado que era virtual, desde su escondite. Según ella, la premio Nobel es “partidaria de la intervención militar de EE.UU.” y promueve “actividades contra la soberanía de nuestros países”. Califica y adjetiva sin citar lo que ha dicho una presunta vendepatria, anota Carolina Sanín. 


En los años setenta, Restrepo, alias Mariana, trotskista convencida, militó clandestinamente con el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en Argentina, junto a Rubén Saboulard, padre de su hijo Pedro. En 2005 contó que allá organizaba “una Brigada Internacional que apoyó la insurrección nicaragüense… invitaba gente a Nicaragua”. Desde entonces, estableció una cómoda distinción entre "imperialismo bueno" y gringos malos. 


Saboulard estuvo tres años en Colombia y en Nicaragua combatió en “la Brigada Simón Bolívar… con otros 100 compañeros; la mitad  colombianos”, contó en 2009. Ese apoyo al sandinismo lo organizaron dirigentes trotskistas pero “muchos pertenecían al M-19”. Uno de ellos, Carlos Ramón González, ex director del Dapre, pidió asilo allí para evadir la justicia colombiana. Le fue concedido gracias a ese esfuerzo bolivariano, reveló su jefe, Gustavo Petro, quien para Restrepo “puede que no sea el mejor administrador, pero es un rebelde”.


Trotsky enfatizó el internacionalismo proletario y la revolución permanente como principios para la lucha ininterrumpida contra el sistema opresor y el dominio económico estadounidense. A lo largo de su carrera, Restrepo ha sido trotskista. “No se puede dejar de ser lo que uno fue en su juventud” declaró. Además de anti imperialista, detesta el capitalismo “hecho de ambición, competencia, egocentrismo”. Eso sí, para beneficiar sus intereses, siempre nobles, tiene su asesor económico: “un agente literario.. eso es clave… Tengo un señor maravilloso norteamericano… (Cuando) tomó mis libros, la cosa empezó a marchar”. 


Desde joven fue oligarca de izquierda, con enormes privilegios. La madre, casada con un empresario libertario, recibía una jugosa renta de su abuelo, Nemesio Camacho. Adoraban el teatro, la música y los viajes. Presenciaron in situ revoluciones históricas, como los barbudos cubanos o Salvador Allende. Restrepo estudió en la universidad colombiana más elitista. Llegaba en Mercedes Benz y enseñó en un bachillerato del centro bogotano dónde aprendió marxismo y realidad social. Fue seducida por el Bloque Socialista para repartir propaganda en barrios populares. La juventud forjó sus sueños pero la verdadera impronta fue la clandestinidad argentina. Todavía la entusiasman “esos amigos del alma… sólo armados de palabras contra la dictadura…”, como la oposición venezolana liderada por Machado. 


“Hacíamos trabajo de base sindical… teníamos que reunir  peronistas, pero no los podíamos ganar para el trotskismo; todo el mundo era peronista”. Con pureza ideológica, la opinión mayoritaria deja de importar. Eso reiteró Saboulard hace poco. “Nosotros no creemos que se pueda lograr un cambio a través de procesos democráticos burgueses… el único acuerdo válido es armar un frente anticapitalista de izquierda”. Por eso celebró el ataque a las Torres Gemelas. 


Al volver a Bogotá, Restrepo fue nombrada profesora de su alma mater. Bien conectada, saltó a editora política en Semana y a la Comisión de Paz. Conoció a Antonio Navarro y vivieron juntos en México antes de su reinserción. Para ser consecuentedonó al PST una finca heredada que acabó en manos de Fabio Echeverri, entraña del uribismo. Para ella el entorno específico, el polo a tierra, parece intrascendente al lanzar teorías. De ahí el profundo diagnóstico que ofreció sobre el país en 2005. “En Colombia se está fraguando un proyecto paramilitar y fascista muy serio… un modelo para reprimir intentos de consolidar democracias en otras partes de América Latina. En Venezuela (hay) presencia de paramilitares colombianos… es un llamado de atención: si no se solucionan problemas sociales urgentes... la colombianización va a ser mundial”. El mensaje escueto es: guerras y desplazamiento forzado son iguales en todas partes, los causa la injusticia social y nada tienen que ver  con el silencio sobre violencia política y dictaduras de izquierda que guardan intelectuales influyentes como ella.


En últimas, no es tan grave que Laura Restrepo haya cancelado el Hay Festival. Con el show habrá vendido más libros, mantendrá el delirio geopolítico que confirmará viajando a Gaza, o donde sea, pero lejos de Venezuela: allí tocaría reflexionar. Según Pedro Saboulard, políticamente, ella es “de hacer y no pensar”. Como los del M-19 o las señoras chismosas de club o las colegialas que sentencian “si ella va, yo no voy”. Es la cultura de “high school… sheer leaders, ahora por Instagram… Eso sí es imperialismo e intervencionismo” remata Sanín. Curiosamente, lo que pide ahora para Irán Shirin Ebadi, Nobel de la paz 2003, es “la eliminación selectiva del líder supremo”, aún arriesgándose a ser cancelada por alguna escritora trotskista. 


REFERENCIAS


Friera, Silvina (2005). “Colombia es un laboratorio”- Charla con Laura Restrepo. Página 12, agosto 7


Gallo, Iván (2023). “Los 400 colombianos que viajaron a defender la Revolución en Nicaragua y Daniel Ortega traicionó”. Las2orillas.com, oct 1


Maldonado, Carlos (2025). “Puede que Petro no sea el mejor administrador, pero es un rebelde”. El País, oct 12


Méndez Guédez, Juan Carlos (2025). “El imperialismo bueno de Laura Restrepo”. Letras Libres, Dic 16


Minoui, Delphine (2026). “Shirin Ebadi, prix Nobel de la paix 2003 : «En Iran, il n’existe d’autre solution que l’élimination ciblée du guide suprême, Ali Khamenei»”. Le Figaro, Janvier 22


Ospina, Dahana (2025). “Petro explica razones detrás del asilo a Carlos Ramón González: Ortega no me quiere y él combatió con el M19 en Nicaragua”. Infobae, ago 21


Parada Lugo, Valentina (2025). “Vamos a pasar como la generación que cerró los ojos ante el genocidio”. El País, may 12


RS (2025). “Hay Festival 2026 en Colombia: Diego Luna, María Corina Machado, Silvio Rodríguez, Mario Mendoza y mucho más”. semana.com, nov 20


Rubio, Mauricio (2025). “Combatir criminales pero que apoyen votar por los rebeldes”. El Espectador, abr 3, blog personal


Ruiz, Yolanda y Mª Elvira Samper (2025). “Militancia política, literatura y más de la vida fascinante de Laura Restrepo”. Menopáusicas ¡y qué! - Youtube, mayo 19


Saavedra, Maximiliano (2009). “Entrevista a Rubén Saboulard”. Tardes Grises, oct 24


Sanín, Carolina (2025). “Si ella va, yo no voy” - Monólogo. Spotify, dic 28


Socorro, Milagros (2009). “Mi entrevista con Laura Restrepo”. milagros.socorro, junio

domingo, 18 de enero de 2026

Irán, el Sha, ayatolás, mujeres y feminismo

 Publicado en El Espectador, enero 22 de 2026



Es inaudito el silencio del feminismo de izquierda con la sangrienta represión del levantamiento popular en Irán. En dos semanas unas 2.500 personas desarmadas fueron asesinadas y en varios hospitales se atendieron “cientos de heridas por disparos a los ojos”. Las protestas para derrocar al Ayatola Ali Jamenei, estallaron bajo una grave crisis económica. En todo el país, mujeres jóvenes rechazan el control sobre sus cuerpos y desafían así la médula de la Revolución Islámica.


Hace 47 años, Mohammed Reza Pahlaví, Sha de Irán, abandonó su país para no volver. El Ayatola Jomeini, con 78 años, lideró la revolución religiosa que abolió la monarquía y regresó de su exilio en París para gobernar. Un referendo, tal vez amañado, señaló que por aplastante mayoría el pueblo escogía una República Islámica. Medio siglo después, el régimen teocrático enfrenta su más severa amenaza. Las masas que con entusiasmo saludaron un gobierno fundamentalista exigen ahora que acabe ese despropósito. Hay paralelos irónicos. “El sucesor de Jomeini… se encuentra bajo presión para huir, mientras que el hijo del Sha espera regresar del exilio”. En 1979 estallaron protestas populares contra un régimen represivo y corrupto que había perdido legitimidad y dependía, como ahora, de la fuerza bruta para gobernar. El Sha padecía un cáncer terminal que lo volvió indeciso; la oposición percibió su debilidad. Con 86 años Jamenei, aparentemente enfermo, achaca los disturbios a influencias foráneas: “personas incitadas o contratadas por el enemigo persiguen comerciantes y tenderos coreando consignas contra la República Islámica”. También hay marcadas discrepancias. En 1978 Jimmy Carter, demócrata, bonachón, luego Nobel de la Paz, brindó por Irán, “una isla de estabilidad en una zona turbulenta” gracias al “liderazgo del Sha… al respeto, la admiración y el amor que su pueblo le profesa”. Hoy un soberbio, imperialista y guerrero Donald Trump invita a quienes protestan a no ceder. 


La llegada de Jomeini tras la salida del Sha fue celebrada con júbilo por intelectuales y feministas. Daryush Shayegan, influyente filósofo educado en Europa, especialista del choque entre tradición y modernidad, le aclaró entonces a Time que "la democracia es muy difícil para un país sin tradición democrática… pero los iraníes (aprenderemos), Jomeini es un Gandhi islámico”. Calló que 120 de las 200 empresas más grandes del país habían emigrado espantadas. 


Kate Milet, célebre feminista estadounidense, participó en las celebraciones de la llegada al poder del islamismo en Irán. Era invitada especial para el primer Día Internacional de la Mujer en ese país el 8 de marzo. Icono de la liberación femenina, su manifiesto Sexual Politics era al feminismo como Das Kapital al marxismo. Su principal argumento: “el patriarcado es la estructura organizadora central de la sociedad, una constante social que organiza todas las demás formas sociales, políticas y económicas” en cualquier rincón del planeta. Ese, su primer libro, la lanzó al estrellato. Por su fama internacional y “ardiente pacifismo”, al llegar a Teherán los medios locales la rodearon, pero generó tensiones políticas y diplomáticas que nadie previó.


Millet viajó a Irán con su pareja, la periodista Sophie Keir. Participó en las manifestaciones, grabó audios y documentó todo lo que pasaba a su alrededor,  desde la celebración feminista que degeneró en protestas contra Jomeini por la imposición del velo hasta “el té que tomaba con anfitrionas y las horas perdidas en el denso tráfico”. A los pocos días las autoridades la detuvieron y la expulsaron del país: a su condición de agitadora le sumaron ser lesbiana. 


Toda esa experiencia la relató Millet en su libro Going to Iran (1982). Como no entendía lo que hablaba la gente, grabó “un entorno que nunca tuvo en cuenta”. Esas whisper tapes (cintas con susurros) las analizó mucho después Negar Mottahedeh, académica de origen iraní. El material revela “la estrechez de su feminismo blanco y su falta de reciprocidad”. No sólo comprendió mal las razones de las mujeres para protestar sino que la revolución también era masculina. Al contrario, se oye a Millet recomendarle a quien la entiende “ignorar a los hombres. Nunca oirán. ¿Para qué perder el tiempo?”.


Las mujeres iraníes de hoy cometerían un craso error desestimando a los hombres que gobiernan y pensando, como afirmaría luego Millet, que “no sólo el patriarcado, sino la heterosexualidad, están en vías de desaparición”. Bajo el régimen de los ayatolas la brecha sexual se extendió hasta la manera de reprimir violentamente manifestaciones. Ellos suelen recibir “perdigones en las piernas, los glúteos y la espalda” mientras ellas sufren “disparos a corta distancia en zonas más íntimas”, o en la cara: “buscan destruir su belleza”. Caído el Sha supuestos redentores religiosos sofisticaron la sevicia, agudizaron la misoginia y exportaron su teocracia. Mientras tanto, el feminismo occidental destacaba micromachismos y condenaba besos robados. 


REFERENCIAS


AlJazzera (2026). “Iran’s Khamenei says rioters ‘must be put in their place’ amid protests”. aljazeera.com, Jan 3


Campbell, Rosa & Taushif Kara (2020). “When the Revolution Left Kate Millett Behind”. PublicBooks, Sep 21


Christou, William (2016). “Iran protests appear to slow under weight of brutal crackdown”: The Guardian, Jan 16


ESPN (2025). “Luis Rubiales, condenado con una multa por beso a Jenni Hermoso”. espndeportes.com, feb 20


Freedman, Lawrence (2026). “Revolution in Iran : Now and Then”. samf.substack.com, Jan 16


Márquez, Javier (2026). “Luces y sombras del Irán del sha: una imagen de modernidad bajo una monarquía autoritaria apoyada en una fuerte represión política”. La Sexta, enero 16


Mottahedeh, Negar (2019). Whisper Tapes: Kate Millett in Iran. Stanford University Press. February. Fragmentos


Parent, Depa & Ghoncheh Habibiazad (2022). “"Iranian forces shooting at faces and genitals of female protesters, medics say”. The Guardian,Dec 22


Parent, Depa & William Christou (2026). “Hundreds of gunshot eye injuries found in one Iranian hospital amid brutal crackdown on protests”. The Guardian,Dec 22

 

Regader, Bertrand (2016). “Micromachismos: 4 muestras sutiles de machismo cotidiano”. Psicologiaymente.com, junio 18



SCMP (2022). “Female protesters are being shot in the face, breasts and genitals by Iranian security forces”.


Time (1979). “The Khomeini Era: Iran Becomes a Theocracy”. time.com, Feb 12


V&V (1977) “Jimmy Carter Toasts the Shah”, Voices & Visions, Dec 1977

viernes, 9 de enero de 2026

Juicios a narcos: en el Imperio o en el Territorio Libre de América

Publicado en El Espectador, enero 15 de 2026




El 5 de enero de 2026, tras el contundente golpe al régimen venezolano, autoridades federales norteamericanas les leyeron la cartilla de derechos al dictador Maduro y su esposa para luego ponerlos a órdenes del Alvin Hellerstein, Juez del Distrito Sur de Nueva York, designado en 1998 por Bill Clinton e instructor del caso desde 2020. Ni siquiera quienes critican este “secuestro” han sugerido que Hellerstein está controlado por Trump. 


La que fue todopoderosa pareja llegó al tribunal bajo fuertes medidas de seguridad. Primero en helicóptero desde el centro de detención, uno de los de los más infames el país, con varios peligrosos capos de la droga. Llegaron a la corte con grilletes en los tobillos y uniforme de prisionero. Tendrán los mismos derechos que cualquier persona acusada de un delito en EE.UU, incluido un juicio con jurado.


A la audiencia asistió Nizar El Fakih, abogado venezolano que defendió prisioneros políticos bajo Chávez. Como tantos opositores, se exiló en EEUU. Describió el drástico cambio en la actitud del acusado, desde una entrada  “rozagante” saludando alegremente a los presentes, deseándoles el  el happy new year hasta sentarse en el banquillo de los acusados. Cuando Hellerstein le ordenó ponerse de pié para confirmar su identidad, creyéndose aún presidente, Maduro se declaró “prisionero de guerra” detenido ilegalmente e intentó hacer una proclama política. El magistrado lo interrumpió, le mandó   limitarse a responder las preguntas y le ordenó sentarse. Fakih no recuerda ninguna autoridad civil que le haya dado instrucciones tan tajantes al depuesto líder. Tras la reprimenda, se notó un cambio drástico en su lenguaje corporal.  Se descompuso por completo, era otra persona. Fue evidente que el juez impuso su autoridad. En Venezuela, recordó Fakih, el ambiente era bien distinto. Lo primero que pedían los presos políticos al ingresar a la sala era una botellita de agua pues en muchos casos llevaban días sin hidratarse.


En junio de 1989, tras un somero juicio en La Habana, fueron condenados a muerte Arnaldo Ochoa, Tony de la Guardia y otros militares cubanos. Acusados de “alta traición a la patria y la Revolución”, enfrentaron un tribunal militar. Con minuciosa edición oficial, el juicio fue emitido por TV Cubana. Los cargos incluyeron relación con narcos internacionales, tráfico de cocaína, diamantes y marfil. Ochoa y de la Guardia, hasta entonces célebres héroes revolucionarios, fueron fusilados sin que el código penal contemplara pena de muerte por exportar drogas. Se alegó traición con “actos hostiles contra un Estado extranjero”. El periodista Pablo Socorro, escogido para cubrir el juicio, reveló en 2019 que “mis conocimientos del caso no iban más allá de lo que decía el régimen, o me decían que escribiera”. Sus apuntes eran revisados y editados después de cada sesión.


Finalmente Ochoa declaró “yo mismo me desprecio y ya no hay razón de vida … no espero más nada… mi último pensamiento será para Fidel, por la gran Revolución que le ha dado a este pueblo. Gracias”. Ileana de la Guardia le entregó a Gabriel García Márquez una carta para Fidel Castro implorando que no los fusilaran. Él le prometió “hacer todo lo posible” y la tranquilizó anotando que la ejecución también perjudicaba al régimen. Según Enrique Krauze, historiador mexicano, la misma Ileana relató que el escritor asistió “a una parte del juicio, junto con Fidel y Raúl, detrás del ‘gran espejo’ del recinto”. No se requiere un minucioso análisis comparativo del juicio que le espera a la pareja Maduro versus el que enfrentaron dos íconos revolucionarios cubanos. Simplemente es útil preguntarse cuál respeta la ley previamente establecida y cuál responde a los caprichos de un gobernante que controla la rama judicial. 


Parafraseando a Bertot Bretch “la justicia castrista fue absolutamente incorruptible; nadie pudo inducirla a hacer justicia”. Tragando sapos colosales -ICE, amenaza militar, inclinación totalitaria e irrespeto al derecho internacional- hay que reconocer que el soberbio, codicioso, arbitrario y corrupto Donald Trump dio un paso en la dirección correcta: su equipo delegó en un juez independiente definir el futuro de quienes jamás hicieron eso con 18 mil “detenciones políticas”. 


Bajo cualquier sistema político la justicia penal es más que castigo. El principal impacto buscado es la disuasión. Eso explica el overol naranja con cadenas en EEUU y el arrepentimiento público televisado en Cuba. El sacudón de Maduro detenido retumba, mucho más allá de Venezuela. Sigue alargándose la lista  de malandros realmente afectados por el juicio al dictador. Habrá que angustiarse menos con lo que dice un incontinente verbal, centrarse en los hechos y recordar que los tratados internacionales normalmente señalan las instancias para tramitar incumplimientos y conflictos, incluso los provocados por el Gobierno norteamericano en su “patio trasero”.  La soberanía es otra historia.


REFERENCIAS


Aznares, Juan Jesús (2019). ““Fidel Castro editaba mis textos en ‘Granma”. El País, agosto 26


Ballesteros, Aaron (2026). “Abogado venezolano presenció la audiencia de Maduro en Nueva York”. Entrevista a Nizar El Fakih, Youtube, enero 6


Bonzo, Andrea (2026) “Represión, éxodo y crisis económica: los números de los catastróficos 12 años de Maduro en Venezuela”. Infobae, enero 4


Krauze, Enrique (2009) . “Gabriel García Márquez. A la sombra del patriarca”. Letras Libres, octubre 31


Velorio, Gonzalo (2010). “Abogado del diablo: El juicio al general Arnaldo Ochoa”. Letras Libres, mayo 31

martes, 6 de enero de 2026

El derecho a celebrar que lleven un sátrapa ante la justicia

 Publicado en El Espectador, enero 8 de 2026


En varias ciudades de “América, Europa y otras regiones” con emigrantes venezolanos fueron convocadas manifestaciones para respaldar la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flórez. En Doral, Florida, ciudad conocida como Doralzuela, salió cerca del 4% de la diáspora. Marchas con 1% o más de la población de una comunidad son descritas por la prensa y los analistas como “masivas”, “históricas” o “sin precendentes”. Nicaragüenses y cubanos también  salieron a celebrar en la Florida. 


En Bilbao se festejó con música y baile la “caída” de Maduro. “Cayó la dictadura, cayó… viva Venezuela libre… libertad, libertad”. Apoyaban la “operación quirúrgica” que permitió la detención del “delincuente y dictador”. No era un presidente sino un usurpador, aclaraban. Reclamaban  la liberación inmediata de “todos los presos políticos, civiles y militares que tiene la dictadura”, entre ellos dos bilbaínos que “están allí secuestrados y no se sabe nada de ellos”.


“Maduro, narcotraficante, usurpador, asesino, te llegó tu hora… ¡libertad, libertad, libertad!” proclamaron los venezolanos en Madrid. Allí mismo, frente a la embajada de los EE.UU, se oyeron algunas voces contrarias como “Maduro, aguanta, el pueblo se levanta” o “¡manos fuera de Venezuela!”.


Una estupenda consigna surgió de las celebraciones callejeras venezolanas. Es tan simple como sabia: “no sufras por el petróleo que no es tuyo”. Parece diseñada a la medida de periodistas y analistas que desde Colombia sugieren lo que, a estas alturas, realmente le conviene a Venezuela, América Latina o Groenlandia. 


Los testimonios dirigidos a quienes olvidaron lo vivido en el vecino país durante las últimas décadas son bastante más reveladores que las consignas. Particularmente desgarrador es el relato de Anaís Castro, una locutora residente en Argentina. Nacida en 1993, participó en protestas estudiantiles desde 2007 contra la censura impuesta por Chávez a los medios de comunicación. En 2010, bajo gran influencia de médicos cubanos, estudiaba enfermería y sufrió una parálisis facial. Antes de atenderla en el hospital le preguntaron a la madre que la acompañó si era chavista: “porque si no, no la podemos atender” precisó el médico. Dejó la carrera y, tras la muerte de Chávez en 2013, como estudiante de Bellas Artes, envalentonada volvió a las protestas. “Se llevaron a dos de mis compañeros, los torturaron durante semanas”. Se asustó y se volvió a “guardar”. Retornó a la calle básicamente para proteger a su hermano menor, temía que lo mataran. Después de una manifestación detuvieron a la madre de una amiga. “Cinco hombres la torturaron… cuando ella se arrodilló a pedir perdón y que la soltaran, la orinaron entre los cinco, para que su hija dejara de incentivar estudiantes”. Esa amiga se fue para España. 


En 2017 Anaís emigró a Argentina. Convenció a su madre que la siguiera. Viajó para ayudarla con la venta de enseres domésticos y el traslado. Al llegar, en el aeropuerto, los de la Guardia Nacional la llevaron a una oficina. La desnudaron y le abrieron la maleta. Los pesos argentinos que traía les parecieron poca cosa. Le dieron un teléfono para que llamara a alguien: si llegaba del extranjero, “hay alguien que tiene plata”. Estaba desnuda “secuestrada en el aeropuerto de mi propio país”. A su madre que la esperaba la dejaron entrar con una tarjeta débito para liberar a su hija. En el viaje a Buenos Aires, no pudieron conseguir el mismo vuelo. Al llegar allá su padrastro le dice: “transfiere todos tus ahorros porque secuestraron a tu mamá”. Una vecina, novia de un Guardia Nacional, contó que esa señora debía tener buena plata “porque está vendiendo todo y se va del país”. Se llevaron a la mamá con una ahijada de 2 años. Después, la abuela también anunció que se iba si la nieta,  cuyo pasaporte se vencía, venía a buscarla. Para renovarlo, tuvo que pagar mil dólares. Nunca más volvió a Caracas.  


Anaís no se siente particularmente desafortunada. “A mí no me mataron a nadie en la calle”. En su familia hubo miedo, indignación y secuestros express pero sin torturados ni desaparecidos. Aún así, “si después de todo esto que yo viví, me despierto el sábado 3 de enero con la noticia de que se llevaron a Maduro y que volaron en pedazos el Cuartel de la Montaña donde descansaban en paz los restos de Chávez, tengo derecho a celebrar, tengo derecho a alegrarme, porque ellos me contaminaron el alma, me contaminaron el corazón. Y sí, yo siento una justicia amarga. Que por lo menos a ese dictador y asesino se lo lleven de mi país. Permítanme celebrar, permítanme ser feliz, porque a nosotros nos han quitado demasiado… ¡Hasta eso nos van a decir qué no podemos hacer!”. 


REFERENCIAS


Buchanan, Larry, Quoctrung Bui & Jugal K. Patel (2020). “Black Lives Matter may be the Largest Movement in US History”. The New York Times, July 3


Castro, Anaís (2026) “Permítanme celebrar porque nos han quitado demasiado”. Entrevista en Urbana Play, youtube enero 5


DA (2026). “Convocan concentraciones en todo el mundo para respaldar la captura de Nicolás Maduro”. Diario de las Américas, Enero 6


Duzán, Mª Jimena (2026). “I Took Venezuela”, Cambio, enero 4


EM (2026) “Gran manifestación frente a la embajada de EEUU en Madrid contra la captura de Maduro en Venezuela”. El Mundo, enero 6



EPPV (2026) “Venezolanos celebran en Bilbao la caída de Maduro y reivindican a Edmundo González”. Europa Press País Vasco, enero 4


Noticias DW (2026). “Diáspora festeja captura de Maduro, chavistas protestan” dw.com  enero 4


Uprimny, Rodrigo (2026). “El Régimen de Maduro, el Derecho Internacional y la Intervención de Trump”. La Silla Vacía, enero 4