Publicado en El Espectador, marzo 26 de 2026
En la izquierda colombiana hay tradición de apoyo acrítico al castrismo. Se consolidó con el Gobierno del Cambio, y aún más al intervenir Marco Rubio en la política de la Isla, apoyado por el sheriff global. El nuevo bloqueo petrolero sumado a Maduro preso renovó el interés por el régimen cubano. Persiste el tic de culpar al embargo norteamericano por el “sometimiento atroz, inhumano, ominoso”, pero se silencia la responsabilidad de un régimen podrido en sus entrañas y se ignora el efecto beneficioso en cascada que tendrá la disuasión sobre sátrapas y corruptos del mundo ante una justicia penal severa.
En 1989 se creó en Cuba el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que llevaría a un poderoso consorcio económico-militar. El adefesio podría llamarse “Cartel del Sol” si además del turismo no manejara tantos frentes: comercio minorista en divisas, remesas, servicios financieros, puertos, logística, aduanas, banca, finanzas internacionales, construcción, transporte y comercio exterior.
GAESA surgió con la crisis tras la caída de la URSS: se buscaba que las FAR generaran sus propios ingresos sin depender del presupuesto estatal. También se fortaleció para eludir el embargo estadounidense con una opaca red de empresas offshore creada años antes. Los militares hicieron demasiado bien ambas tareas. Armaron un engendro que ellos mismos controlan, “un gobierno paralelo que no rinde cuentas ni responde ante la Asamblea Nacional ni ante el órgano auditor”, anota un economista cubano profesor de la Universidad Javeriana en Cali. Precisa que cuando fue analista del Banco Central en Cuba, los encargados de formular la política monetaria y contabilizar activos, “no tenían acceso a los documentos financieros… de GAESA”. Con una “caja” equivalente a las reservas internacionales de muchos países, los milicos-emprendedores asumieron el rol de banco central para manejar divisas, pero no por política cambiaria y macroeconómica sino para su beneficio privado.
En el frente internacional el éxito castrense también fue contundente. En 1984, en Liechtenstein, se constituyó ACEMEX, una “red de empresas ficticias ocultas y jurisdicciones secretas… para pedir dinero prestado y comprar, vender y fletar los barcos… con suministros de construcción para el creciente sector turístico”. Era manejada por Luis Alberto Rodríguez López-Calleja -yerno de Raúl Castro quien luego dirigiría GAESA- y un hermano que “ampliaron el control de los militares sobre la actividad económica y concentraron en pocas manos el transporte marítimo y la logística mundial de Cuba”. Una ventaja de ACEMEX ha sido facturar en divisas y pagarle a los marineros cubanos en pesos, rapándoles la “plusvalía cambiaria”. Un esquema esclavista perverso, como las brigadas médicas.
Parte de los ingresos de GAESA provenían de reexportar petróleo subsidiado de Venezuela y México. El Observatorio Cubano del Conflicto aclara que “no hay forma de documentarlo por el secretismo y opacidad del castrismo” pero hay innegables indicios de apropiación de combustible. El pillaje no se limitó al sector energético. Hubo saqueo al sistema sanitario que documentó otro observatorio: “GAESA se apropió arbitrariamente de no menos de 69.8 mil millones de dólares en poco más de una década”, correspondientes a los salarios médicos de las brigadas internacionales. Además, “privó a la nación del derecho a una seguridad sanitaria de calidad”. La epidemia de neuritis en los noventa había confirmado el desvarío castrista. En 2022, cerca del 50% de ciudadanos encuestados “consideraba muy difícil conseguir medicinas”. La escasez se extendía a insumos hospitalarios y de laboratorio. Entre 2007 y 2018 el número de hospitales cayó en 32% y los rurales desaparecieron. Así, “las razones de la crisis son internas, no externas”. Sobre todo por el giro radical en las prioridades de inversión hacia sectores que generaran divisas, como la construcción de instalaciones turísticas que en 2020 llegó casi al 50% del total invertido. Cibercuba, estima que actualmente “GAESA maneja casi el 90% del comercio minorista en Cuba y aporta entre el 30% y el 40% de la economía nacional”. El Miami Herald revela que en 2024 el conglomerado tenía activos por 18 mil millones de dólares. La cereza sobre el pastel empresarial y financiero es que GAESA no paga impuestos.
Paradójicamente, la misma crisis ha favorecido la transparencia. Martí Noticias, que emite la oposición desde Miami, señala que “la gente indignada con el régimen dentro del mismo régimen” les envía documentos antes secretos. Un investigador exilado resume la situación: “esa casta que ha usurpado el gobierno se beneficia de la miseria, se ha robado la soberanía de este país”. En Colombia será curioso ver cómo la élite intelectual y política admiradora del castrismo y siempre vigilante de la soberanía nacional reacciona ante esta insólita soberanía militar. Y, de pronto, ante su sueño de un juez penal desarmado regañando y dándole órdenes a un temido represor militar con grilletes.
REFERENCIAS
Alemán, Darío (2026). “Auge y caída de la épica revolucionaria cubana”. El País, febrero 22
Coutin-Churchman (2014). “The “Cuban Epidemic Neuropathy” of the 1990s: A glimpse from inside a totalitarian disease”. Surgical Neurology International, 04-jun
Gámez Tórres Nora y Kevin Hall (2021). “De Liechtenstein a Hong Kong: Cuba usa empresas fantasmas para burlarse del embargo”, elnuevoherald.com, abril 1
Gámez Torres, Nora (2025). “Documentos secretos del ejército cubano muestran enormes reservas de dólares”, agosto 5
Granés, Carlos (2026). “Cuba a pasos del abismo”. abc.es, marzo 19
OCAC (2023). “Cuba: el saqueo de GAESA a la seguridad sanitaria”. Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana, nov
Pentón, Mario (2026). “Destapamos la vida de lujos de la hija de la jefa de GAESA: del Mariel a Panamá”. Martí Noticias, youtube, feb 20
