lunes, 23 de agosto de 2021

Los políticos no nacen, ¿los fabrican?

 Publicado en El Espectador, Agosto 26 de 2021

Para el viejo debate entre lo natural y lo aprendido la evidencia más interesante la ofrecen personas idénticas criadas en familias distintas. Esa información también es útil para entender cómo las ideologías moldean mentalidades. 


Con los mismos genes, los gemelos que crecen separados y conservan características comunes confirman que estas vienen por herencia, no por educación. La similutud es casi total en el físico, algunos gestos, colores preferidos, manera de caminar, vestirse o arreglarse. Los gemelos separados también se asemejan en inteligencia, personalidad, actitudes sociales e incluso vocación laboral. 


Lo que definitivamente se aprende son las preferencias políticas y la ideología. Un caso célebre es el de Jack Yufe y Oskar Stohr, gemelos nacidos en Trinidad  en 1933 y separados desde los seis meses tras el divorcio de sus padres. Jack se quedó y fue criado como judío. Oskar viajó con su madre a Alemania para ser educado como católico nazi. Ambos sabían que tenían un hermano gemelo y mantenían correspondencia afectuosa. Cuando se reencontraron en 1954 ninguno pudo soportar las ideas del otro. La incompatibilidad fue tal que rompieron relaciones hasta 1980 cuando participaron en un estudio sobre gemelos separados. Empezaron  entonces una relación de amor y odio. Los atormentaba saber que, de haber sido criados como el otro, tendrían la ideología que tanto detestaban.



Para Jack y Oskar es claro que la influencia definitiva para su ideario político fue la familia pero esto no siempre es cierto. Hay hogares sin hermanos gemelos en los que se dan diferencias políticas irreconciliables. Una amiga, enfermera jubilada, tiene dos hijos en los dos extremos de la actitud hacia el Covid sin que ninguno tenga la visión científica e intermedia que ella logró con su oficio. Uno de elos es fanático antivacuna que no cesa de criticarla por hacer parte de una conspiración que recluta cobayas de manera irresponsable. En la casa de su otro hijo la mascarilla es obligatoria a cualquier hora y el cúmulo de precauciones para alzar a la nieta es tal que ella prefiere abstenerse. 


Como el uribismo en Colombia, el nacionalismo catalán es motivo frecuente de enfrentamientos familiares, algunos dolorosos. La duda que surge es de dónde provienen las ideologías que llegan a dividir familias. Un candidato es el sistema educativo que moldea mentalidades jóvenes a veces de manera irresponsable puesto que los costos de adoptar posiciones extremas, hasta fanáticas, no los asumen quienes las promueven. La estrategia de reclutar adeptos desde la adolescencia, incluso la niñez, ha sido recurrente en regímenes totalitarios como la Unión Soviética, China maoista o la dictadura castrista.


Es frecuente escuchar en el debate sobre el independentismo catalán que el gran responsable es el sistema educativo. Distintos gobiernos nacionalistas habrían usado la educación pública para fomentar la identidad nacional catalana y el separatismo. Aunque la educación pueda abonar el terreno, la información disponible no avala por completo esta explicación simple que habría implicado un aumento lento y progresivo del sentimiento nacionalista, cuando lo que se observa es un crecimiento abrupto a partir de la segunda década de este siglo que, además, se dió en distintas generaciones. Un posible factor habría sido la crisis económica y política que antecedió el aumento súbito del nacionalismo en las encuestas de opinión. La gran incógnita es el impacto de la pandemia. 



Algún hecho fortuito puede determinar marcadas diferencias ideológicas en una misma familia. Después de vivir la complejidad de una democracia federal como los EEUU, un amigo de Girona, región bien independentista, le recuerda a su hermana separatista que no ha viajado lo suficiente para conocer un Estado realmente centralizado, como Francia. 


Luis Labraña, el exguerrillero argentino de los Montoneros famoso en redes sociales por aceptar que había inventado la cifra de 30 mil desaparecidos adoptada sin titubeo por las Madres de la Plaza de Mayo, revela lo complejo e inesperado que es el camino hacia el fanatismo extremo, léase la lucha armada. Criado en familia comunista, en la que estaba vetado el peronismo, desde niño entendió que la “clase obrera” de la que tanto hablaban en su hogar era un ente abstracto, no una realidad que hiciera parte de su vida. Con apenas 16 años vió una manifestación sindicalista salvajemente reprimida. Así, con sus amigos, “por primera vez nos encontramos tirando piedras sin saber por qué”. Ese día se volvió peronista. Vino luego la influencia de Cuba que mandó una delegación para celebrar los 150 años de la independencia argentina y fue aplaudida a su paso hasta por la oligarquía de Buenos Aires. Tomar las armas para luchar por la justicia social estuvo servido en bandeja. 


En un polvorín como Colombia, una lección simple de este enredo sobre cómo surge el fanatismo es que el sistema educativo no puede estar infiltrado por predicadores de la lucha armada. Uno sólo puede hacer mucho, mucho daño. 



REFERENCIAS


La escuela como fábrica de independentistas


Luis Labraña  exmontonero


Segal, Nancy (2011). Someone else's twin. The True Story of Babies Switched at Birth.  Amherst, New York: Prometheus

martes, 17 de agosto de 2021

Historias de conquistas

 Publicado en El Espectador, Agosto 19 de 2021


El quinto centenario de la conquista de México ha dado pié para uno de los debates más interesantes sobre la llegada de los españoles pero también el período colonial y la independencia de los países latinoamericanos. Debería servir para evaluar el acuerdo de paz. 


El pasado 13 de agosto se conmemoraron en ese país no sólo 500 años del final del imperio azteca (mexica) por la caída de Tenochtitlán sino también, con mayor margen de incertidumbre, los 700 de su fundación. El debate se ha hecho aún más intenso por la reciente carta del presidente López Obrador al rey de España pidiéndole disculparse por la Conquista. 


Se han criticado varias incoherencias en el discurso oficial sobre los distintos eventos que se conmemoran por estos días. Por un lado, asimilar un hecho puntual, para algunos intrascendente, a un acontecimiento que está lejos de ser el sometimiento simultáneo de todos los pueblos aborígenes que habitaban esos territorios. Por otra parte están las sucesivas y bien complejas guerras de conquista que ocurrieron en todo el territorio considerado hoy mexicano. Por último, está la consolidación del régimen colonial “ordenando y jerarquizando los cuerpos y determinando un mundo en el que la blanquitud fue la medida del progreso y la civilización”.


Particularmente chocante aparece el hecho que la voz de pueblos indígenas “sistemáticamente silenciada” por el Estado mexicano haya sido asumida por  el establecimiento que ha suplantado su voluntad, sobre todo pidiendo perdón. Esta palabra específica tiene toda la carga de la tradición religiosa inscrita en la cultura occidental contra la cual pretende rebelarse el nada coherente primer mandatario. La ensayista, lingüista e indigenista Yásmara Elena Aguilar anota que “la justicia restaurativa que necesitamos no vendrá del perdón judeo cristiano enunciado por el Estado que sigue suplantando la voz de los pueblos indígenas sino de un diálogo que tome en cuenta el reconocimiento del daño y la construcción de ideas de restauración que nos provean un futuro más justo”.


La producción académica, histórica y literaria sobre este conjunto de eventos en los últimos años  es impresionante. En ciertos sectores ha sido suficiente para infundir algo de optimismo. “Es una oportunidad para que los historiadores reivindiquen el conocimiento riguroso frente a las distorsiones ideológicas de nacionalistas, hispanistas o indigenistas”, anota Enrique Krauze. 



El historiador Federico Navarrete se hace preguntas insólitas como ¿quién conquistó a México? ¿fue la Malinche? ¿fueron otros indígenas?. Su escepticismo se basa en la observación que los hombres que acompañaban a Cortés estaban lejos de ser un ejército. Así, los verdaderos vencedores fueron sus aliados, los enemigos mesoamericanos del imperio. “La idea de la victoria absoluta de los españoles en 1521 no es más que una versión parcial e interesada, inventada por el propio Cortés para ensalzar y exagerar su propio papel”, anota Navarrete. 


Cortés no fue el único en hacer pasar sueños por realidades. Por algo Carlos Fuentes señala como “primer novelista” mexicano al conquistador y supuesto historiador Bernal Díaz del Castillo. 


Otro historiador de la UNAM propone usar el término conquistas, en plural, para referirse de manera razonable a todo ese conjunto de historias y, de paso, empezar a contar las que han sido silenciadas por las distintas ideologías, parcializadas y simplificadoras por intereses políticos. 


Si los autores de fábulas colombianos no tuvieran el poder y el respaldo internacional que asombrosamente alcanzaron, coronado con dos premios Nobel, habría lugar para algo parecido al optimismo, pero no. Por una parte porque, empezando por el primer Nobel, en Macondo los escritores de ficción se consagraron como respetables analistas políticos e historiadores. 


En segundo término porque el idealismo, adobado con algo de mala fé, logró que uno de los acontecimientos políticos más importantes de las últimas décadas, la firma de un acuerdo de paz con las Farc, se hiciera con una visión parcial y amañada del conflicto, un gravísimo desacierto que acabó pasando factura. 


La pazología colombiana y la ensayista Yásmara Elena Aguilar comparten la ingenuidad de pensar que la justicia restaurativa, basada en el diálogo entre las dos partes de un conflicto, es viable en sociedades modernas, urbanas, donde la interacción típica se da entre personas extrañas. Pero al menos se trata de costumbres que no son ajenas a la tradición cultural de la población que fue víctima de agresiones. 


En Colombia, con el aplauso de la élite constitucionalista, los santistas pretendieron imponerle a una sociedad mayoritariamente cristiana un menjurge de perdón y justicia importado de culturas minoritarias. La soberbia que los caracteriza aún impide que se responsabilicen un mínimo por el daño que causaron. Jamás pedirán perdón, y mucho menos buscarán restaurar el daño que hicieron. Pero la historia seria llegará algún día, y no saldrán bien librados. 





martes, 10 de agosto de 2021

Cínicos etarras y farianos liberadores

 Publicado en El Espectador, Agosto 12 de 2021


Entrevistas a ex militantes de ETA revelan que a pesar de décadas de encarcelamiento no sienten el más mínimo arrepentimiento. Aunque eso molesta en España, los comandantes de las Farc apoltronados en el congreso no es algo que inquiete a algunos expertos peninsulares. 





Cuando en 2018 la cúpula de la banda terrorista –así califican los medios al grupo armado- declaró disuelta la organización, el máximo líder Josu Ternera destacó como su principal aporte a la democracia la supervivencia de Euskadi, un verdadero “pueblo vivo”, y haber introducido el “derecho a la autodeterminación” en el debate político


Jerónimo Ríos y Egoitz Gago entrevistaron a 9 ex etarras después de haber estado en una cárcel entre 2 y 3 décadas. Con sorpresa señalan los autores del libro La lucha hablada que ningún entrevistado se arrepiente de haber pertenecido al grupo ni de haber practicado el terrorismo. Uno de ellos es plenamente consciente de que no lograron con las armas los objetivos que perseguían pero que sin ETA “no seríamos lo que somos… sigo pensando que intentar la lucha armada mereció la pena”. Para ellos la violencia no fracasó. 


“ETA fue derrotada, pero dió sentido a mi vida” aclara un no arrepentido. Admite la derrota militar pero pregona que el terrorismo valió la pena. Permitió que “este país no desaparezca; ha servido para mantener el conflicto político que no empieza con el franquismo y ha conseguido que este pueblo siga vivo”. 


La justificación de la lucha armada  por la supervivencia de Euskadi es un legado de Sabino Arana, fundador del PNV, Partido Nacionalista Vasco,  cuyo principal temor era que este desapareciera a causa de la inmigración. Ser socialista les sigue pareciendo secundario ante la prioridad del independentismo etnocéntrico. 


También reconocen que el terrorismo ha debido desaparecer antes, “cuando percibimos la pérdida de apoyo social”. Arnaldo Otegi señaló en 2016 en el documental  El fin de ETA que hubiesen debido entregar las armas unos 25 años antes, cuando España entró a la Comunidad Europea. Uno de ellos recuerda la perplejidad que le provocó el atentado de Barajas que rompió la tregua en 2016 y critica a los dirigentes por haber perdido el contacto con la gente que luchaba en la calle. Con amargura señalan que al salir de la cácel encuentran una España peor que cuando entraron, “hay menos conciencia de clase, más individualismo y mucha menos capacidad movilizadora”. 


Lo desconcertante de esta demoledora crítica al cinismo político de los integrantes de ETA es que uno  de los autores del libro, Jerónimo Ríos, doctor en Ciencias Políticas de la Complutense de Madrid, reconocido experto en terrorismo latinoamericano, profesor en varias universidades en Colombia, España y Canadá, da un volantín mental e ideológico cuando habla de las Farc. No lo hace a la ligera. Con este grupo armado, además de la tradicional revisión de numerosas fuentes primarias, hizo 35 entrevista a profundidad para ofrecer “una mirada sobre cómo se originó la violencia en el país, de qué manera evolucionó y como llega hasta nuestros días” y cómo a partir de 2016 “después de más de medio siglo de violencia armada, el gobierno consiguió firmar un Acuerdo de Paz con la guerrilla de las FARC”


Su profundo y original conocimiento sobre la guerrilla más vieja del mundo y el mejor acuerdo posible está plasmado en dos libros que ya deben ocupar lugar destacado en los anaqueles de la pazología santista. Esa literatura de punta, además de ser de autoría extranjera, debe estar siendo febrilmente consultada para entender tantas realidades que el Nobelesco mandatario silenció para que su contraparte en la mesa de La Habana firmara rápido la paz. 



En una entrevista concedida a Radio Nacional de España hace un par de meses para presentar su obra Ríos afirma con tranquilidad que la reciente ola de proestas y la de finales de 2019 que la precedió son hijas directas del acuerdo de paz con las Farc. Fue eso lo que según él permitió liberar espacios no solo para la izquierda sino para “reivindicaciones sociales y políticas que durante muchas décadas han estado en el ostracismo”. A la Magna Carta del 91 le hacía falta un buen acuerdo de paz.


En esta ocasión no hay que pensar en fenómenos sobrenaturales como un Triángulo de las Bermudas ideológico que hace que los europeos cambien su visión de la violencia política cuando la sufren en su tierra. El camaleonismo de este experto español se explica fáclmente recordando que fue asesor de la Organización de Estados Iberoamericanos durante el proceso de diálogo e implementación del Acuerdo de Paz con la Farc. Es razonable anticipar que, después de Duque por supuesto, este experto calificará para un Doctorado Honoris Causa de algún centro académico local de los muchos que ordenaban firmar la paz ¡YA! irrespetando el referendo. 


Entrevista a Jerónimo Ríos

lunes, 26 de julio de 2021

Cuentos de hadas para mayores

 Publicado en El Espectador, Julio 27 de 2021

Un impacto extendido y difuso del feminismo ha sido transformar las expectativas de las mujeres al buscar parejo. 


El mito de la virginidad entregada al amor de la vida dio paso a otros cuentos de hadas. Entre las separadas con más de cincuenta años hay bastante despiste asociado al idealismo. Si se aceptara que, desde siempre, en cualquier cultura y a cualquier edad, ellas son cautelosas para el sexo con desconocidos mientras que a ellos no les incomoda, a veces incluso lo buscan, se aceptaría sin aspavientos que una mujer madura exige preámbulos que un hombre no necesita para tener relaciones íntimas.  



En lugar de esta visión simple y natural de la dinámica de pareja, se extendió el eufemismo que cualquier romance pasa por una etapa previa de amistad que luego, súbitamente, gracias al feeling, a algún misterioso cupido o hada madrina, se transforma en amor. Basta esperar. Una falacia contemporánea es que la progresiva, lenta y ardua construcción de un vínculo sentimental equilibrado no requiere tiempo, energía, sacrificio ni persistencia. 


Alguna evidencia útil para explorar el mundo de los encuentros virtuales para mayores se consigue inscribiéndose gratuitamente en un sitio especializado. Allí se pueden ver los perfiles de mujeres que se aventuran a buscar romance. Hay que pagar únicamente para saber quiénes visitan, o le dan like, a alguien. 


A diferencia de muchas familias desperdigadas globalmente por razones laborales, Cataluña concentra estructuras familiares extensas. Como importante polo de atracción de inmigrantes, mujeres latinas vinieron siguiendo hijos y nietos. Además, el nacionalismo ha logrado que esta provincia sea vista como el centro de un estrecho mundo del que normalmente no se sale. Ambos factores se intensificaron con la crisis. Con esta demografía, la mayoría de mujeres que acuden a redes sociales para emparejase ejercen como abuelas, actividad que no sólo las atrae y absorbe sino que las lleva a despreocuparse por buscar seriamente con quién envejecer. 


La pensadora portuguesa María Filomena Mónica resume la fortaleza y suficiencia del vínculo femenino con la familia. Al serle diagnosticado un cáncer incurable decidió “que iba a ver a muy pocas personas y a hacer lo que me gusta: leer, escribir, escuchar música y estar con mis nietos”. Cualquiera puede perder tiempo divagando si esa afirmación también sería aplicable a cualquier abuelo. 


Una amiga madrileña residente cerca de Barcelona, donde viven la hija y la nieta, resume su situación: “yo sí quisera encontrar un hombre que me acompañe en el futuro, pero me da pereza buscarlo”. La pasividad femenina es recurrente en redes. Algunas mujeres, impulsadas por terceros a inscribirse en los Tinder de Viejitos, cuelgan una foto difusa o de espaldas, señalan que buscan “una relación seria”, pero ni se molestan en escribir cómo son, qué hacen o qué les gustaría compartir. Los web managers disculpan el extendido desgano con “(fulana) no ha incluido ninguna descripción. Seguramente se trate de una chica muy tímida”. También es común que después de dar un like, de recibir el saludo recíproco con un mensaje, se olviden de contestar. La amistad parece un concesión que también requiere iniciativa y flirteo masculinos.


El misterioso tránsito de amigo a novio es el punto de quiebre, o el cuello de botella, de muchas historias. Hace varias décadas, las jóvenes consideraban a sus compañeros o colegas coetáneos simples amigos mientras salían con alguien mayor. De las cincuentonas para arriba la amistad es el eufemismo para un “déjeme conocerlo de lejitos por un tiempo: ni se atreva a tocarme o darme un beso”. Olvidan que la amistad sin una rutina que la facilite –vecindario, sitio de estudio o de trabajo- inevitablemente fenece. 


“No quiero sólo sexo” debe anunciar de entrada quien pretenda acercarse a una mujer en una web de mayores. La hoja de ruta con frecuencia es explícita. “Antes de tocar mi cuerpo las personas tienen que tocar mi alma… Me encantaría conocer a  alguien con quien se produzca la magia del encuentro…” La invocación de la fantasía puede ser extensa: “soy una chica normal que busca alguien con quien salte la chispa para compartir camino juntos. Abstenerse quien busque un rollo de una noche, yo no soy así y busco algo más serio”. Tal precaución no es exclusividad catalana: una francesa -adolescente en el 68- proclama no querer “aventuras, ni mujeriegos.” Hasta en el supuesto filtro para indeseables se percibe cierta ingenuidad: “detesto el engaño y la mentira”, como si esas no fueran, precisamente, las habilidades de un Casanova.  


El máximo candor lo alcanzan algunas catalanas que además de minuciosos trámites para conocerse esperan que el príncep blau lea catalán para entender su perfil o presentación. La mezcla de feminismo y nacionalismo menoscabó tanto el polo a tierra que permite prever un final de  bolero: “hola Soledad, no me extraña tu presencia…”. 


REFERENCIAS

Sexo con desconocidos, ellas no, ellos sí

Sexo y amor

María Filomena Mónica



sábado, 17 de julio de 2021

Realismo mágico peruano

 Publicado en El Espectador, Julio 22 de 2021

El  jueves 12 de septiembre de 1992, fue capturado Abimael Guzmán, cabecilla de Sendero Luminoso. Esta agrupación terrorista habría matado unas 70 mil personas. Al parecer su líder estaba protegido por Vladimiro Montesinos y otros sátrapas. 



El Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) detuvo al Presidente Gonzalo en una casa dónde funcionaba como fachada una academia de danza dirigida por una senderista. Dos agentes del GEIN rondaron el sitio fingiendo ser una pareja enamorada, aprovecharon la salida de un músico con una bailarina y respaldados por otros agentes sorprendieron a Guzmán. El operativo Victoria fue el principio del fin del grupo terrorista.


“¡Cayó ‘Cachetón’!” exclamaron anunciando el éxito de la misión. Guzmán fue llevado a la sede de la  Dirección Nacional Contra el Terrorismo donde Ketín Vidal, un  antiguo detective,  habia sido nombrado director el año anterior transformándola por completo. El GEIN, con poco personal, trabajaba “sin recursos, sin equipos, sin ninguna calificación técnica… Había un solo baño para 600 personas”. Los apagones cotidianos obligaban a usar velas. Vidal buscó apoyo del sector privado. Reconoce que la CIA preparaba a los agentes de inteligencia pero aclara que sin recursos ni tecnología esa ayuda era insuficiente. Tomó la decisión de adquirir un sistema de comunicaciones “independiente, propio, que no estuviera adicionado al de la Policía”. Era indispensable “trabajar con mucha secretividad los operativos”. Así, creó una rueda suelta dentro de los servicios de inteligencia, de cuyos movimientos no se enteraba la cúpula del aparato estatal, léase el presidente Fujimori y su maquiavélico asesor Vladimiro Montesinos, a quienes el operativo final contra Abimael Guzmán tomó por sorpresa. Hay quienes señalan que George Bush se enteró antes de la captura. 


En una entrevista, Ketín Vidal resumió la reacción oficial ante la captura. Montesinos quiso confirmar con él lo que había oído en las noticias. “Se sintió muy mortificado y colgó el teléfono”. Vidal se comunicó con Palacio y le dijeron que no era fácil hablar con el Presidente pues estaba fuera de Lima. Pidió que lo llamaran y entonces Montesinos volvió a contactarlo para decirle que Fujimori ya estaba enterado. Poco después apareció el jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército asegurando que tenía órdenes para llevar a Guzmán al Pentagonito, el Cuartel General del Ejército. Vidal se opuso. “Le dije que eso no iba a ser posible… yo era el responsable de la vida de Guzmán y lo invité a retirarse. Lo hizo”. Él mismo aclaró su reticencia para entregarlo. “En el trayecto podían haber pasado tantas cosas. Chocar contra un auto, accidentalmente. Guzmán podía morir. Las FF.AA. tenían su propia metodología que no coincidía con la nuestra. A Guzmán no se le puso ni un dedo. Fue un trabajo civilizado”.


Semejante audacia molestó al funesto y corrupto poder peruano y a los políticos que a partir de allí empezaron a ignorar y desprestigiar a Vidal. Cuando el congreso quiso reconocer a los responsables del operativo Victoria, Vidal no hizo parte de los homenajeados. Tranquilo, reiteró que él fue el artífice de la captura del cabecilla senderista, pero aclaró que nunca buscó reconocimiento, pues solo “cumplió con su deber”.


Como parte de la mala racha de Vidal, el periodista Carlos Paredes publicó en 2006 el libro “La Caída del Héroe” poco después de recibir en México de Gabriel García Márquez el “galardón más importante del periodismo en lengua castellana”. En su investigación, basada en “documentos, expedientes judiciales, cintas de audio o de video y testimonios” muestra los vínculos de Vidal con el narcotráfico “el crecimiento de sus propiedades inmobiliarias pese a su magro sueldo de policía jubilado, su vieja amistad con el corrupto Vladimiro Montesinos y el haberle quitado la mujer a uno de sus subalternos”. Algunos hechos posteriores pondrían en entredicho la versión del laureado Paredes. 




El 24 de junio de 2001, en un barrio pobre de Caracas, las autoridades capturaron a Vladimiro Montesinos. Algunos vecinos se preguntaban atónitos a quién habían detenido. Solicitado por la Interpol, era uno de los hombres más buscados en Latinoamérica. Cuando finalmente quedó recluído en la Base Naval de Callao, el ministro interior peruano Ketín Vidal, supuesto amigo y compinche de nefasto zar de la era fujimorista, dio detalles de su captura. La operación Jaque Mate empezó en Miami con la detención por el FBI de José Guevara, ex agente venezolano de los servicios de seguridad, cuando pretendía retirar dinero de una cuenta secreta de Montesinos. La policía terminó negociando la entrega a cambio de una recompensa para repartir con sus otros cómplices. 


¿Hubo encubrimiento de las autoridades venezolanas? “Eso lo dirá el tiempo”, respondió Vidal.  Tal vez en el futuro también se aclare si el galardón de García Márquez al controvertido reportero Paredes fue otro de los mandados políticos que le hizo a Fidel Castro. 


Nota: Agradezco a Carmen los datos básicos sobre  Ketín Vidal


REFERENCIAS


Captura de Abimael Guzmán


La versión de Ketín Vidal sobre la captura de Abimael Guzmán


Vidal reitera que dirigió la captura de Guzmán


Captura de Montesinos en Caracas (BBC)


Captura de Montesinos en Caracas  (El País) 


Libro sobre Ketín Vidal con autor galardonado por García Márquez


Los mandados de Gabriel García Márquez (M Rubio)




lunes, 12 de julio de 2021

Haití y el problema agrario

 Publicado en El Espectador, Julio 15 de 2021

La pazología santista se verá a gatas para extender al asesinato de Jovenel Moise, presidente de Haití, la mitología que adoptó y reforzó sobre el origen del paramilitarismo en Colombia. 


Estudios supuestamente serios y documentados de célebres periodistas o historiadores plantean que los paramilitares surgieron no para proteger del secuestro y la extorsión de la guerrilla sino para despojar de tierras a los campesinos en beneficio del gran capital agropecuario. La intelectualidad obsesionada por la paz a cualquier costo alcanzó a poner en la picota pública a un libretista de TV por apartarse de la “visión oficial” de la guerra en la que los paras monopolizan la maldad. La enredada evolución reciente del conflicto, con disidencias que retornan bombardeadas por Maduro, ha desnudado la debilidad del diagnóstico que sirvió de base para el acuerdo de paz. 




El magnicidio haitiano parece un guión de Netflix que ilustra la variedad de grupos armados que pululan en el país y hasta se exportan. La mayoría de los detenidos “son colombianos, y hay desde exsoldados a un teniente coronel”. La esposa de uno de ellos dice “que fue reclutado por una empresa de seguridad encargada de proteger a poderosas familias de República Dominicana”. La última vez que habló con el exmilitar, él estaba de guardia en una de esas casas y al día siguiente le escribió un mensaje de despedida: habían sido atacados. 


¿De qué busca protegerse la oligarquía dominicana con tecnología paramilitar colombiana? El mejor candidato es el secuestro. Una coincidencia con lo que dicen dos haitianos de nacionalidad estadounidense que servían de traductores para el grupo que asesinó al presidente: “creían que se trataba de secuestrarlo, no de matarlo”. Imposible opinar sobre autores intelectuales o móvil del homicidio, algo que  investigan las “autoridades competentes” no sólo de Haití. 


El relato de un testigo presencial del ataque le suma picante con droga al incidente. Una voz con megáfono -que recuerda a los Pepes- exclamaba en creole: “¡Esta es una operación de la DEA, no salga de casa. Repito, somos agentes de la DEA”.  En la puerta de la residencia presidencial el grupo de sicarios se dividió. La mitad interrogó a los hombres de la precaria guardia que protegía al mandatario por su eventual complicidad en el asesinato mientras los demás tumbaron la puerta y al llegar a la habitación donde dormía Moise dispararon sin tregua. Consumada la matanza, empezó el saqueo. El grupo abrió “cajones, armarios y puertas de forma frenética buscando joyas y dinero”. Una insólita mezcla de pandilleros juveniles reforzados con paras que aturdidos buscaron refugio en la embajada de Taiwan donde fueron capturados. Algunos de ellos se salvaron de ser linchados por turbas enardecidas. 


Dos días depués, aparecieron incendiadas tanto la residencia presidencial como dos vehículos estacionados al frente. O bien los sicarios no eran tan profesionales como se pensó o las autoridades esconden detalles del incidente.  Hasta el momento, las hipótesis van desde un plan orquestado por el equipo de seguridad de Moise hasta una conspiración de la oligarquía pero no rural ni ganadera, como la del guión premoderno colombiano, sino de contratistas del Estado, escenario más acorde con la “correlación de fuerzas” actual. La fiscalía llamó a declarar a Reginald Boulos y Dimitri Vorbe, uno de los dueños del monopolio eléctrico que el gobierno había empezado a romper dejando entrar competidores. La primera dama también fue víctiima del atentado pero sobrevivió milagrosamente. Internada en un hospital de Miami, su estado es crítico. Desde la cuenta oficial de su despacho “se distribuyó un audio supuestamente grabado por ella en el que vincula a los oligarcas locales en el atentado”. 




Para disminuír la crispación política antes de elecciones, uno de los últimos actos de gobierno del presidente abatido fue nombrar como primer ministro a Ariel Henry, líder de la oposición. Dicho político no alcanzó a tomar posesión y reemplazar a Claude Joseph, respaldado por los EEUU, quien ya anunció que no dejará el poder. El viernes por la noche el desobediente ministro fue acusado por unos senadores de instigar un golpe de Estado. 


Secuestro, droga, autoridades débiles, intervención estadounidense, autorías intelectuales misteriosas, justicia ineficaz y políticos corruptos. Difícil encontrar una combinación que ilustre mejor los elementos del conflicto colombiano que el idealismo de izquierda silenció para no empañar la visión del rebelde que lucha por el acceso a la tierra. Mirándose el ombligo, la pazología ignoró por completo no solo enredos monumentales que exigían atención sino la evidente naturaleza internacional de nuestra guerra. 


En un arranque difícil de calificar el gobierno colombiano se ha aliado con el dominicano para apoyar a los EEUU en un eventual envío de tropas para evitar un levantamiento popular en Haití. Es posible que esa decisión lleve a algunos sagaces progres a responsabilizar a Duque por el atentado, para sabotear el mejor acuerdo posible, como siempre.  



García, Jacobo (2021). "Mercenarios en la noche de Haití". El País, Julio 11

https://mrp-ee.blogspot.com/2013/11/el-interpretador-la-izquierda-y-el.html

domingo, 4 de julio de 2021

Los $3.000 del parqueadero

 Publicado en El Espectador, Julio 8 de 2021


En un país ideológicamente dividido y enfrentado un incidente puede tener interpretaciones antagónicas. Transcribo libremente dos versiones curiosas del mismo percance. 




ORIGINAL. Iba a salir de un parqueadero en Bogotá a las 8pm. Debía pagar 3.000 pesos pero había dejado le billetera y no los tenía. Ahí me conocen y así les dije al joven y al vigilante. Mañana mismo les pagaría. Se negaron. Les supliqué. Debían tener unos 24 años. Les repetí que no tenía nada, ni para un bus. Tenía que irme a pie y caminar 40 cuadras, y era peligroso a esta hora. "No, veci, qué pena… es que usted lo que quiere es que uno le regale plata y así no se puede", dijo el más machito. 


Les juré que pagaría al día siguiente. No fue posible. Repetían: "es que nosotros no tenemos la culpa de que usted haya dejado la billetera". Finalmente dije que me impresionaba su absoluta falta de caridad y de razón. Me fui y conseguí los 3.000 pesos fuera del parqueadero.


Esta es, también, la juventud colombiana, en la que tienen tanta fe. De izquierda o de derecha, del paro o de los otros. Pobres o ricos: igual de podridos. Eso es lo que hay en este país y por eso aquí no existe comunidad. Esto dejó de ser una sociedad. Sé que no son todos. Pero este es el talante general; esta indiferencia con respecto al otro. Esta descomposición.


Apuesto a que si yo hubiera sido una mujer en una camioneta costosa, de traqueta, o un tipo con pinta de peligroso, con mucho gusto y venias habrían abierto la puerta. Pero una mujer, de noche, a cuarenta cuadras de su casa, tenía que salir caminando y sin un peso.


Y así con todo el mundo. Este es un país sin vínculos. Y sin futuro. No, no es cuestión de educación, ni de oportunidades, ni de esperanza, ni de votar "bien". Aquí la gente perdió el alma. Perdió la humanidad. Y ya es demasiado tarde.


Y malditos están, junto con todos, ese par de jóvenes que no pudieron entender nada y que ya no entenderán. Pues si tienen esa dureza y ese automatismo a su edad. Pobres desgraciados. Y malditos sean. Que se jodan para siempre.


VERSIÓN HIPOTÉTICA. Iba a terminar mi turno cuando una señora nos pidió a mí y a mi compañero que le prestáramos 3.000 pesos para retirar su vehículo. Ella viene con frecuencia y eso lo recalcó como garantía. 


Pero a las nueve pasa el supervisor y hace caja; si descubre un faltante, por pequeño que sea, nos bota. Los patrones no aceptan un descuadre y uno de dónde va a cubrir cada situación "especial" que le pasa a estas señoras. La señora no llegaba a los 50. Fuimos respetuosos pese a la superioridad con la que nos decía que debíamos prestarle plata. Le decíamos "no veci, qué pena" para bajarle el tono a la situación y para que se pusiera en nuestros zapatos. "Es que usted quiere que uno le regale plata y así no se puede", dijo mi compañero, exponiéndose a respuestas como las que suelen darnos a cada rato. Lo que les pasa a "ellos" siempre es más importante que lo que le pasa a uno. 


Como insistía tanto le respondimos: "nosotros no tenemos la culpa de que usted haya dejado la billetera". Finalmente nos dijo que le impresionaba "nuestra absoluta falta de caridad y de razón". (Salió) y en un momentico llegó con la plata y se fue. ¡Ah... sí se podía!. La vimos hacer un gesto de despedida que no entendimos. Ya pudiera uno ser tan recursivo y sacar 3.000 pesos de algún lado...


Esta es la oligarquía colombiana, a la que tanto nos insisten que le tengamos fe. De izquierda o de derecha, igual de podridos. Eso es lo que hay en este país y por eso aquí no existe comunidad. Esto dejó de ser una sociedad hace tiempo. Este es el talante general; esta indiferencia con respecto al otro. Esta descomposición. 


Menos mal que esta no era una mujer en una camioneta costosa o un tipo con pinta de peligroso, esos que con amenazas lo obligan a uno hasta a hacerles venias. Tenaz lo que sería para una mujer así caminar de noche cuarenta cuadras hasta su casa, sin un peso; pero confunde "consideración" con la situación en la que el puesto de uno depende de que no haya descuadre en las cuentas.


Este es un país sin futuro. No es cuestión de educación, ni de oportunidades, ni de esperanza. Aquí la gente perdió el alma. Perdió la humanidad. Y ya es demasiado tarde. Bendita sea esa señora que no entendió nada ni lo entenderá. Pobres oligarcas. Pero benditos sean para que un día puedan hacer lo que moralmente el país espera de ellos.


ADIVINANZA: ¿Cuál de las versiones es progre y cuál uribista?




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Post Julio 3 / 2021