domingo, 18 de enero de 2026

Irán, el Sha, ayatolás, mujeres y feminismo

 Publicado en El Espectador, enero 22 de 2026



Es inaudito el silencio del feminismo de izquierda con la sangrienta represión del levantamiento popular en Irán. En dos semanas unas 2.500 personas desarmadas fueron asesinadas y en varios hospitales se atendieron “cientos de heridas por disparos a los ojos”. Las protestas para derrocar al Ayatola Ali Jamenei, estallaron bajo una grave crisis económica. En todo el país, mujeres jóvenes rechazan el control sobre sus cuerpos y desafían así la médula de la Revolución Islámica.


Hace 47 años, Mohammed Reza Pahlaví, Sha de Irán, abandonó su país para no volver. El Ayatola Jomeini, con 78 años, lideró la revolución religiosa que abolió la monarquía y regresó de su exilio en París para gobernar. Un referendo, tal vez amañado, señaló que por aplastante mayoría el pueblo escogía una República Islámica. Medio siglo después, el régimen teocrático enfrenta su más severa amenaza. Las masas que con entusiasmo saludaron un gobierno fundamentalista exigen ahora que acabe ese despropósito. Hay paralelos irónicos. “El sucesor de Jomeini… se encuentra bajo presión para huir, mientras que el hijo del Sha espera regresar del exilio”. En 1979 estallaron protestas populares contra un régimen represivo y corrupto que había perdido legitimidad y dependía, como ahora, de la fuerza bruta para gobernar. El Sha padecía un cáncer terminal que lo volvió indeciso; la oposición percibió su debilidad. Con 86 años Jamenei, aparentemente enfermo, achaca los disturbios a influencias foráneas: “personas incitadas o contratadas por el enemigo persiguen comerciantes y tenderos coreando consignas contra la República Islámica”. También hay marcadas discrepancias. En 1978 Jimmy Carter, demócrata, bonachón, luego Nobel de la Paz, brindó por Irán, “una isla de estabilidad en una zona turbulenta” gracias al “liderazgo del Sha… al respeto, la admiración y el amor que su pueblo le profesa”. Hoy un soberbio, imperialista y guerrero Donald Trump invita a quienes protestan a no ceder. 


La llegada de Jomeini tras la salida del Sha fue celebrada con júbilo por intelectuales y feministas. Daryush Shayegan, influyente filósofo educado en Europa, especialista del choque entre tradición y modernidad, le aclaró entonces a Time que "la democracia es muy difícil para un país sin tradición democrática… pero los iraníes (aprenderemos), Jomeini es un Gandhi islámico”. Calló que 120 de las 200 empresas más grandes del país habían emigrado espantadas. 


Kate Milet, célebre feminista estadounidense, participó en las celebraciones de la llegada al poder del islamismo en Irán. Era invitada especial para el primer Día Internacional de la Mujer en ese país el 8 de marzo. Icono de la liberación femenina, su manifiesto Sexual Politics era al feminismo como Das Kapital al marxismo. Su principal argumento: “el patriarcado es la estructura organizadora central de la sociedad, una constante social que organiza todas las demás formas sociales, políticas y económicas” en cualquier rincón del planeta. Ese, su primer libro, la lanzó al estrellato. Por su fama internacional y “ardiente pacifismo”, al llegar a Teherán los medios locales la rodearon, pero generó tensiones políticas y diplomáticas que nadie previó.


Millet viajó a Irán con su pareja, la periodista Sophie Keir. Participó en las manifestaciones, grabó audios y documentó todo lo que pasaba a su alrededor,  desde la celebración feminista que degeneró en protestas contra Jomeini por la imposición del velo hasta “el té que tomaba con anfitrionas y las horas perdidas en el denso tráfico”. A los pocos días las autoridades la detuvieron y la expulsaron del país: a su condición de agitadora le sumaron ser lesbiana. 


Toda esa experiencia la relató Millet en su libro Going to Iran (1982). Como no entendía lo que hablaba la gente, grabó “un entorno que nunca tuvo en cuenta”. Esas whisper tapes (cintas con susurros) las analizó mucho después Negar Mottahedeh, académica de origen iraní. El material revela “la estrechez de su feminismo blanco y su falta de reciprocidad”. No sólo comprendió mal las razones de las mujeres para protestar sino que la revolución también era masculina. Al contrario, se oye a Millet recomendarle a quien la entiende “ignorar a los hombres. Nunca oirán. ¿Para qué perder el tiempo?”.


Las mujeres iraníes de hoy cometerían un craso error desestimando a los hombres que gobiernan y pensando, como afirmaría luego Millet, que “no sólo el patriarcado, sino la heterosexualidad, están en vías de desaparición”. Bajo el régimen de los ayatolas la brecha sexual se extendió hasta la manera de reprimir violentamente manifestaciones. Ellos suelen recibir “perdigones en las piernas, los glúteos y la espalda” mientras ellas sufren “disparos a corta distancia en zonas más íntimas”, o en la cara: “buscan destruir su belleza”. Caído el Sha supuestos redentores religiosos sofisticaron la sevicia, agudizaron la misoginia y exportaron su teocracia. Mientras tanto, el feminismo occidental destacaba micromachismos y condenaba besos robados. 


REFERENCIAS


AlJazzera (2026). “Iran’s Khamenei says rioters ‘must be put in their place’ amid protests”. aljazeera.com, Jan 3


Campbell, Rosa & Taushif Kara (2020). “When the Revolution Left Kate Millett Behind”. PublicBooks, Sep 21


Christou, William (2016). “Iran protests appear to slow under weight of brutal crackdown”: The Guardian, Jan 16


ESPN (2025). “Luis Rubiales, condenado con una multa por beso a Jenni Hermoso”. espndeportes.com, feb 20


Freedman, Lawrence (2026). “Revolution in Iran : Now and Then”. samf.substack.com, Jan 16


Márquez, Javier (2026). “Luces y sombras del Irán del sha: una imagen de modernidad bajo una monarquía autoritaria apoyada en una fuerte represión política”. La Sexta, enero 16


Mottahedeh, Negar (2019). Whisper Tapes: Kate Millett in Iran. Stanford University Press. February. Fragmentos


Parent, Depa & Ghoncheh Habibiazad (2022). “"Iranian forces shooting at faces and genitals of female protesters, medics say”. The Guardian,Dec 22


Parent, Depa & William Christou (2026). “Hundreds of gunshot eye injuries found in one Iranian hospital amid brutal crackdown on protests”. The Guardian,Dec 22

 

Regader, Bertrand (2016). “Micromachismos: 4 muestras sutiles de machismo cotidiano”. Psicologiaymente.com, junio 18



SCMP (2022). “Female protesters are being shot in the face, breasts and genitals by Iranian security forces”.


Time (1979). “The Khomeini Era: Iran Becomes a Theocracy”. time.com, Feb 12


V&V (1977) “Jimmy Carter Toasts the Shah”, Voices & Visions, Dec 1977

viernes, 9 de enero de 2026

Juicios a narcos: en el Imperio o en el Territorio Libre de América

Publicado en El Espectador, enero 15 de 2026




El 5 de enero de 2026, tras el contundente golpe al régimen venezolano, autoridades federales norteamericanas les leyeron la cartilla de derechos al dictador Maduro y su esposa para luego ponerlos a órdenes del Alvin Hellerstein, Juez del Distrito Sur de Nueva York, designado en 1998 por Bill Clinton e instructor del caso desde 2020. Ni siquiera quienes critican este “secuestro” han sugerido que Hellerstein está controlado por Trump. 


La que fue todopoderosa pareja llegó al tribunal bajo fuertes medidas de seguridad. Primero en helicóptero desde el centro de detención, uno de los de los más infames el país, con varios peligrosos capos de la droga. Llegaron a la corte con grilletes en los tobillos y uniforme de prisionero. Tendrán los mismos derechos que cualquier persona acusada de un delito en EE.UU, incluido un juicio con jurado.


A la audiencia asistió Nizar El Fakih, abogado venezolano que defendió prisioneros políticos bajo Chávez. Como tantos opositores, se exiló en EEUU. Describió el drástico cambio en la actitud del acusado, desde una entrada  “rozagante” saludando alegremente a los presentes, deseándoles el  el happy new year hasta sentarse en el banquillo de los acusados. Cuando Hellerstein le ordenó ponerse de pié para confirmar su identidad, creyéndose aún presidente, Maduro se declaró “prisionero de guerra” detenido ilegalmente e intentó hacer una proclama política. El magistrado lo interrumpió, le mandó   limitarse a responder las preguntas y le ordenó sentarse. Fakih no recuerda ninguna autoridad civil que le haya dado instrucciones tan tajantes al depuesto líder. Tras la reprimenda, se notó un cambio drástico en su lenguaje corporal.  Se descompuso por completo, era otra persona. Fue evidente que el juez impuso su autoridad. En Venezuela, recordó Fakih, el ambiente era bien distinto. Lo primero que pedían los presos políticos al ingresar a la sala era una botellita de agua pues en muchos casos llevaban días sin hidratarse.


En junio de 1989, tras un somero juicio en La Habana, fueron condenados a muerte Arnaldo Ochoa, Tony de la Guardia y otros militares cubanos. Acusados de “alta traición a la patria y la Revolución”, enfrentaron un tribunal militar. Con minuciosa edición oficial, el juicio fue emitido por TV Cubana. Los cargos incluyeron relación con narcos internacionales, tráfico de cocaína, diamantes y marfil. Ochoa y de la Guardia, hasta entonces célebres héroes revolucionarios, fueron fusilados sin que el código penal contemplara pena de muerte por exportar drogas. Se alegó traición con “actos hostiles contra un Estado extranjero”. El periodista Pablo Socorro, escogido para cubrir el juicio, reveló en 2019 que “mis conocimientos del caso no iban más allá de lo que decía el régimen, o me decían que escribiera”. Sus apuntes eran revisados y editados después de cada sesión.


Finalmente Ochoa declaró “yo mismo me desprecio y ya no hay razón de vida … no espero más nada… mi último pensamiento será para Fidel, por la gran Revolución que le ha dado a este pueblo. Gracias”. Ileana de la Guardia le entregó a Gabriel García Márquez una carta para Fidel Castro implorando que no los fusilaran. Él le prometió “hacer todo lo posible” y la tranquilizó anotando que la ejecución también perjudicaba al régimen. Según Enrique Krauze, historiador mexicano, la misma Ileana relató que el escritor asistió “a una parte del juicio, junto con Fidel y Raúl, detrás del ‘gran espejo’ del recinto”. No se requiere un minucioso análisis comparativo del juicio que le espera a la pareja Maduro versus el que enfrentaron dos íconos revolucionarios cubanos. Simplemente es útil preguntarse cuál respeta la ley previamente establecida y cuál responde a los caprichos de un gobernante que controla la rama judicial. 


Parafraseando a Bertot Bretch “la justicia castrista fue absolutamente incorruptible; nadie pudo inducirla a hacer justicia”. Tragando sapos colosales -ICE, amenaza militar, inclinación totalitaria e irrespeto al derecho internacional- hay que reconocer que el soberbio, codicioso, arbitrario y corrupto Donald Trump dio un paso en la dirección correcta: su equipo delegó en un juez independiente definir el futuro de quienes jamás hicieron eso con 18 mil “detenciones políticas”. 


Bajo cualquier sistema político la justicia penal es más que castigo. El principal impacto buscado es la disuasión. Eso explica el overol naranja con cadenas en EEUU y el arrepentimiento público televisado en Cuba. El sacudón de Maduro detenido retumba, mucho más allá de Venezuela. Sigue alargándose la lista  de malandros realmente afectados por el juicio al dictador. Habrá que angustiarse menos con lo que dice un incontinente verbal, centrarse en los hechos y recordar que los tratados internacionales normalmente señalan las instancias para tramitar incumplimientos y conflictos, incluso los provocados por el Gobierno norteamericano en su “patio trasero”.  La soberanía es otra historia.


REFERENCIAS


Aznares, Juan Jesús (2019). ““Fidel Castro editaba mis textos en ‘Granma”. El País, agosto 26


Ballesteros, Aaron (2026). “Abogado venezolano presenció la audiencia de Maduro en Nueva York”. Entrevista a Nizar El Fakih, Youtube, enero 6


Bonzo, Andrea (2026) “Represión, éxodo y crisis económica: los números de los catastróficos 12 años de Maduro en Venezuela”. Infobae, enero 4


Krauze, Enrique (2009) . “Gabriel García Márquez. A la sombra del patriarca”. Letras Libres, octubre 31


Velorio, Gonzalo (2010). “Abogado del diablo: El juicio al general Arnaldo Ochoa”. Letras Libres, mayo 31

martes, 6 de enero de 2026

El derecho a celebrar que lleven un sátrapa ante la justicia

 Publicado en El Espectador, enero 8 de 2026


En varias ciudades de “América, Europa y otras regiones” con emigrantes venezolanos fueron convocadas manifestaciones para respaldar la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flórez. En Doral, Florida, ciudad conocida como Doralzuela, salió cerca del 4% de la diáspora. Marchas con 1% o más de la población de una comunidad son descritas por la prensa y los analistas como “masivas”, “históricas” o “sin precendentes”. Nicaragüenses y cubanos también  salieron a celebrar en la Florida. 


En Bilbao se festejó con música y baile la “caída” de Maduro. “Cayó la dictadura, cayó… viva Venezuela libre… libertad, libertad”. Apoyaban la “operación quirúrgica” que permitió la detención del “delincuente y dictador”. No era un presidente sino un usurpador, aclaraban. Reclamaban  la liberación inmediata de “todos los presos políticos, civiles y militares que tiene la dictadura”, entre ellos dos bilbaínos que “están allí secuestrados y no se sabe nada de ellos”.


“Maduro, narcotraficante, usurpador, asesino, te llegó tu hora… ¡libertad, libertad, libertad!” proclamaron los venezolanos en Madrid. Allí mismo, frente a la embajada de los EE.UU, se oyeron algunas voces contrarias como “Maduro, aguanta, el pueblo se levanta” o “¡manos fuera de Venezuela!”.


Una estupenda consigna surgió de las celebraciones callejeras venezolanas. Es tan simple como sabia: “no sufras por el petróleo que no es tuyo”. Parece diseñada a la medida de periodistas y analistas que desde Colombia sugieren lo que, a estas alturas, realmente le conviene a Venezuela, América Latina o Groenlandia. 


Los testimonios dirigidos a quienes olvidaron lo vivido en el vecino país durante las últimas décadas son bastante más reveladores que las consignas. Particularmente desgarrador es el relato de Anaís Castro, una locutora residente en Argentina. Nacida en 1993, participó en protestas estudiantiles desde 2007 contra la censura impuesta por Chávez a los medios de comunicación. En 2010, bajo gran influencia de médicos cubanos, estudiaba enfermería y sufrió una parálisis facial. Antes de atenderla en el hospital le preguntaron a la madre que la acompañó si era chavista: “porque si no, no la podemos atender” precisó el médico. Dejó la carrera y, tras la muerte de Chávez en 2013, como estudiante de Bellas Artes, envalentonada volvió a las protestas. “Se llevaron a dos de mis compañeros, los torturaron durante semanas”. Se asustó y se volvió a “guardar”. Retornó a la calle básicamente para proteger a su hermano menor, temía que lo mataran. Después de una manifestación detuvieron a la madre de una amiga. “Cinco hombres la torturaron… cuando ella se arrodilló a pedir perdón y que la soltaran, la orinaron entre los cinco, para que su hija dejara de incentivar estudiantes”. Esa amiga se fue para España. 


En 2017 Anaís emigró a Argentina. Convenció a su madre que la siguiera. Viajó para ayudarla con la venta de enseres domésticos y el traslado. Al llegar, en el aeropuerto, los de la Guardia Nacional la llevaron a una oficina. La desnudaron y le abrieron la maleta. Los pesos argentinos que traía les parecieron poca cosa. Le dieron un teléfono para que llamara a alguien: si llegaba del extranjero, “hay alguien que tiene plata”. Estaba desnuda “secuestrada en el aeropuerto de mi propio país”. A su madre que la esperaba la dejaron entrar con una tarjeta débito para liberar a su hija. En el viaje a Buenos Aires, no pudieron conseguir el mismo vuelo. Al llegar allá su padrastro le dice: “transfiere todos tus ahorros porque secuestraron a tu mamá”. Una vecina, novia de un Guardia Nacional, contó que esa señora debía tener buena plata “porque está vendiendo todo y se va del país”. Se llevaron a la mamá con una ahijada de 2 años. Después, la abuela también anunció que se iba si la nieta,  cuyo pasaporte se vencía, venía a buscarla. Para renovarlo, tuvo que pagar mil dólares. Nunca más volvió a Caracas.  


Anaís no se siente particularmente desafortunada. “A mí no me mataron a nadie en la calle”. En su familia hubo miedo, indignación y secuestros express pero sin torturados ni desaparecidos. Aún así, “si después de todo esto que yo viví, me despierto el sábado 3 de enero con la noticia de que se llevaron a Maduro y que volaron en pedazos el Cuartel de la Montaña donde descansaban en paz los restos de Chávez, tengo derecho a celebrar, tengo derecho a alegrarme, porque ellos me contaminaron el alma, me contaminaron el corazón. Y sí, yo siento una justicia amarga. Que por lo menos a ese dictador y asesino se lo lleven de mi país. Permítanme celebrar, permítanme ser feliz, porque a nosotros nos han quitado demasiado… ¡Hasta eso nos van a decir qué no podemos hacer!”. 


REFERENCIAS


Buchanan, Larry, Quoctrung Bui & Jugal K. Patel (2020). “Black Lives Matter may be the Largest Movement in US History”. The New York Times, July 3


Castro, Anaís (2026) “Permítanme celebrar porque nos han quitado demasiado”. Entrevista en Urbana Play, youtube enero 5


DA (2026). “Convocan concentraciones en todo el mundo para respaldar la captura de Nicolás Maduro”. Diario de las Américas, Enero 6


Duzán, Mª Jimena (2026). “I Took Venezuela”, Cambio, enero 4


EM (2026) “Gran manifestación frente a la embajada de EEUU en Madrid contra la captura de Maduro en Venezuela”. El Mundo, enero 6



EPPV (2026) “Venezolanos celebran en Bilbao la caída de Maduro y reivindican a Edmundo González”. Europa Press País Vasco, enero 4


Noticias DW (2026). “Diáspora festeja captura de Maduro, chavistas protestan” dw.com  enero 4


Uprimny, Rodrigo (2026). “El Régimen de Maduro, el Derecho Internacional y la Intervención de Trump”. La Silla Vacía, enero 4



sábado, 13 de diciembre de 2025

Frambuesas con veneno, investigación forense y Efecto Cenicienta

 Publicado en El Espectador, diciembre 18 de 2025



En abril de 2025, en una casa bogotana, tres colegialas cocinaban galletas. Les llegó una caja de frambuesas achocolatadas como regalo. A la mañana siguiente se sintieron mal, fueron hospitalizadas y dos de ellas murieron en pocos días. Las necropsias revelaron “intoxicación aguda por talio”, un metal incoloro, sin sabor y veneno letal. Zulma Guzmán, principal sospechosa del envenenamiento, salió del país y desde Argentina explicó a sus amistades: “me acusan porque tuve una relación clandestina con el papá de una de las niñas”. La hipótesis sobre el móvil del asesinato tomó forma: “un crimen de venganza, planeado con método y ejecutado con un tóxico que tarda en mostrar síntomas”. Dos años antes, investigaciones forenses rastrearon la muerte de la madre de una de las niñas asesinadas: atribuida a un cáncer, también aparecieron rastros de talio.


Desde los años setenta, Martin Daly y Margo Wilson, psicólogos evolutivos canadienses, investigaron las relaciones familiares y la violencia de pareja con perspectiva darwinista. En 1988 publicaron The Truth about Cinderella donde plantean que, para menores, la probabilidad de sufrir maltrato o abuso físico grave por parte del padrastro o la madrastra es muchísimo mayor que por progenitores con vínculo biológico. Un estudio de los homicidios infantiles en varias ciudades norteamericanas mostró que el riesgo de ser asesinado así era 70 a 100 veces superior que ser víctima del padre o la madre biológica.


En su trabajo más conocido, Homicide, Daly & Wilson corroboraron que los celos masculinos, centrados en el sexo, difieren de los femeninos, sensibles a la pérdida de atención y compromiso, al desvío de recursos. También con datos para EEUU encontraron que casi siempre es el hombre quien mata a la mujer o al rival. La psicología evolutiva también ha planteado que la violencia masculina es no sólo más común sino que se basa en fuerza física, impulsiva, espontánea, con golpes o armas. Como Zulma, las mujeres recurren a métodos indirectos y discretos, por ejemplo envenenamiento, premeditado y minuciosamente preparado. 


La evidencia de la psicología evolutiva apunta en la misma dirección que multitud de refranes. “A hijastro y a perro viejo, palo y rejo… Madrastra, ni de cera ni de pasta”. El estereotipo negativo abunda en cuentos infantiles: además de Cenicienta, Blanca Nieves, Pulgarcito y Harry Potter. En la mitología griega Hera, esposa de Zeus, madrastra de Heracles, le envía de bebé serpientes para matarlo. Tiro, hija de Salmoneo e hijastra de Sidero, es maltratada cruelmente y obligada a tareas serviles. En Roma, la saeva noverca (madrastra cruel en latín) acude al envenenamiento o la persecución para beneficiar a sus propios hijos. Ovidio y Virgilio describen madrastras que mezclan venenos, como el acónito, para eliminar hijastros y asegurar la herencia para sus propios descendientes. En Ecuador según la leyenda, Umiña, hija de un cacique, es abandonada en el mar por su madrastra, que también mata al padre. En Macondo y en la literatura latinoamericana no se destaca esta figura malvada tal vez por la altísima tasa de hijos por fuera de matrimonio que terminaban abandonados o criados por la abuela materna, pero rara vez por una madrastra, que es una importación de Europa, donde hubo alta mortalidad materna con segundos matrimonios. La situación de Zulma, amante de un hombre casado, es equivalente a la de madrastra, sin vínculo genético con la hija de él.

 

En cualquier caso, la psicología evolucionista destaca la importancia de la tradición oral transmitida entre generaciones para la supervivencia. En buen romance, postula que la sabiduría popular conoce mejor la naturaleza humana, y su adaptación a un entorno específico, que algunas disciplinas académicas obsesionadas con el deber ser. Es encomiable que la investigación forense en Colombia reitere, con este envenenamiento “por venganza”, no estar restringida por planteamientos anti evolucionistas de diversos activismos que, en las últimas décadas, llegaron al extremo de vetar los celos, o algunos arreglos familiares, como factores de riesgo de la violencia de pareja. Un cambio definitivo en la jurisprudencia fue la sentencia T-967/14 con la que la Corte Constitucional  destacó el vínculo de los celos con las agresiones de pareja. Para entonces, el dictamen de Medicina Legal había destacado, ante un caso de ataques recurrentes, “un funcionamiento celotípico machista”. 


La persistencia e irrelevancia de análisis intelectuales y académicos las ilustra una “experta” entrevistada por una emisora sobre las frambuesas envenenadas. “Muy complejo entender la sofisticación… no es lo mismo el sicario de la moto… Es una mujer inteligente y preparada… con acceso a información… hay algo que se llama el criminal de cuello blanco”. Resultó profunda la huella de la violentología de las “causas objetivas”: no ver más allá de la pobreza como factor de riesgo. 

sábado, 6 de diciembre de 2025

Érguete en Vigo: la protesta de las madres gallegas contra la droga

 Publicado en El Espectador, 11 de diciembre de 2025



En 1986, Jorge Luis Ochoa y Gilberto Rodríguez Orejuela, tras ser capturados en Madrid, fueron extraditados a Colombia para ser puestos en libertad con simulacros de juicio. Ese mismo año, en Vigo, un grupo de “madres contra la droga”, formalizado luego como Asociación Érgueteconvocaba una rueda de prensa para denunciar los bares que vendían vicio. Se iniciaba así “una revolución matriarcal que trascendió un barrio para llegar a toda la nación”. Los narcos locales, que atemorizaban y asombraban a la población con mano de hierro y consumo conspicuo, sintieron por primera vez que alguien les perdía el respeto. “¡Por qué vamos a tenerles miedo, si lo peor es que nos maten a nuestros hijos y ya casi están muertos!” clamó una de las afectadas. 


Desde los años cincuenta, muchos pescadores gallegos complementaban sus ingresos con el contrabando de cigarrillos que descargaban de buques en alta mar para llevarlos con lanchas rápidas y en pequeñas cantidades hasta las rías gallegas. Basadas en clanes familiares, las bandas que contrabandeaban a gran escala se aliaron con organizaciones criminales europeas. A finales de los setenta, por los contactos en Holanda y Bélgica para el hachís marroquí empezaron acuerdos con proveedores turcos y libaneses de heroína. Después vendría la cocaína colombiana. En sus pueblos, los contrabandistas se convirtieron “en líderes de la comunidad, héroes locales que llegaban a ser elegidos alcaldes y a ostentar cargos importantes en la política autonómica”.  


El tránsito del tabaco a las drogas duras se dio progresivamente, buscando mayor valor por kilogramo transportado. La marihuana y el hachís no generaron reticencias. El salto a la heroína y la cocaína sí causó discrepancias con quienes anticipaban que las autoridades empezarían a perseguirlos. La oposición cedió, los beneficios aumentaron y los capos se hicieron muy influyentes. “Generaban riqueza y empleo… No solo ostentaban puestos políticos, sino que eran abogados y empresarios con poder en negocios legales; eran los dueños de equipos de fútbol y los financiaban, sufragaban los gastos de las fiestas, ponían el dinero para arreglar el techo de la iglesia. La gente los admiraba”. Frente a familias que apenas llegaban a fin de mes “los narcotraficantes se paseaban por las calles en sus Ferraris y Porsches… Hasta contaban con el beneplácito de algunos. Hacían obras y mejoras en sus pueblos”.


Por el lado de la oferta de cocaína, en los ochenta hubo cambios importantes. El mercado norteamericano se saturó y ante el auge del consumo europeo los carteles colombianos buscaron nuevas puertas de entrada al viejo continente apoyándose en las redes que hacían descargas marítimas por Galicia. Ese era el objetivo de Ochoa Vásquez y Rodríguez Orejuela en Madrid. No sólo ofrecían un buen producto sino también know how para el lavado de dinero en Panamá. Además, “quedaron fascinados con lo dóciles que eran las autoridades y con los niveles de aceptación social de los clanes”. El hondureño Ramón Matta Ballesteros, socio del Cartel de Medellín y luego precursor de rutas hacia EEUU por México, había huido tras su participación en el secuestro y asesinato de un agente de la DEA en Guadalajara para instalarse en Galicia. Allí compró propiedades y contactó clanes históricos del contrabando. Vinculó a sus hermanos con empresarios locales. La vigilancia policial sobre ellos cesó cuando la DEA capturó en Honduras y extraditó al Matta narcotraficante. “Ahora ése es un tema que le corresponde exclusivamente a la policía española” puntualizó la agencia norteamericana.


Carmen Avendaño, principal impulsora de Érguete, recuerda cómo empezaron “conductas extrañas en los jóvenes del barrio. Fumaban algo raro… No sabíamos absolutamente nada de drogas”. Mientras los narcos operaban a sus anchas con autoridades y fuerzas de seguridad inofensivas, la droga mataba una generación de jóvenes. En aquel entonces ella iba “hasta a tres entierros en una semana”. 


Al impacto directo de la droga se sumaban los robos para comprarla. Primero en sus casas y luego en la calle. “Empezaron a pasar por los juzgados y a pisar prisiones por robo”. Y no eran jóvenes excluidos o marginados, “podía ser el hijo de cualquiera”. Tuvieron que investigar por su cuenta lo que pasaba. Confirmaron que “los grandes capos de la droga en Galicia actuaban con total impunidad”. Entonces muchas madres “se hartaron y levantaron contra ellos”. Esas protestas hicieron que por primera vez las autoridades peninsulares hicieran un diagnóstico de lo que ocurría en la costas gallegas. La alerta desembocó en la Operación Nécora, uno de los mayores golpes al narcotráfico en la historia de España. Aunque hubo muchas condenas, la actividad sobrevivió. El negocio cambió de manos y se hizo discreto. No sólo los narcos colombianos evolucionaron: como el altruismo, la codicia es adaptativa. 




martes, 2 de diciembre de 2025

La justicia española versus la colombiana: hace décadas y ahora

Publicado en El Espectador, diciembre 4 de 2025 




Suena insolente sugerirlo, pero hay elementos de la justicia en Colombia que han sido más independientes del poder, político, económico o mafioso, que en España. 


Hasta hace poco, pragmáticamente, la justicia penal española se centró en perseguir delincuentes políticos, denominados sin ambages terroristas, sin molestar a los narcos. Colombia, por el contrario, aupada por los EEUU, le declaró la guerra a las mafias más poderosas del planeta, en buena medida las derrotó, pero engavetó las sanciones penales para dialogar con variadas insurgencias. 


El desinterés español por el narcotráfico no era simple descuido. En 1984, tras el magnicidio de Rodrigo Lara Bonilla, los principales capos colombianos huyeron del país. Tras fracasar las negociaciones en Panamá con el gobierno de Belisario Betancur, Pablo Escobar regresó para emprender la guerra contra el Estado mientras Jorge Luis Ochoa viajó a Madrid para consolidar negocios. Allá fue detenido junto con Gilberto Rodríguez Orejuela, cabeza del cartel de Cali. La justicia norteamericana tenía robustos expedientes contra ambos y solicitó a España su extradición a los EEUU. Desde antes, abogados colombianos buscaban el traslado a Colombia de los detenidos. A mediados de 1986 los dos mafiosos ganaron el forcejeo y lograron sendos “sainetes de una absolución anunciada” en su país. 


En España, esa decisión provocó “enfrentamientos jurídicos entre el Gobierno y la Audiencia Nacional”. El buenismo argumentaba que la petición norteamericana era política y perjudicaba a Ochoa por la “notoria enemistad” con Nicaragua, país involucrado en el caso por el principal testigo, Barry Seal. “Acabáis de poner en libertad a un hijo de perra, un asesino, un criminal” le recriminó Felipe González, lúcido socialista, al presidente del Tribunal Supremo tras la decisión de enviar a Rodríguez Orejuela a Colombia. Antes, había señalado el intento por “obtener su libertad pagando lo que hiciera falta… en una apuesta que llegó muy alta”. En El hijo del Ajedrecista, Fernando Rodríguez confirmaría el pago por la decisión mientras John Jairo Velázquez mencionaría 30 millones de dólares “de los extraditables” para lograr ese objetivo. 


Por aquella época, la élite de la magistratura colombiana cayó asesinada por no ceder al chantaje de los mismos extraditables ni servir de carne de cañón en la Toma del Palacio de Justicia. Varios jueces de instrucción, antecesores de fiscales, se arriesgaron para recoger, con las uñas y bajo amenazas, testimonios y pruebas sólidas que han ayudado a esclarecer la verdad y descartar narrativas absurdas.


En 2018, al llegar al poder, Pedro Sánchez nombró Fiscal General del Estado a Dolores Delgado, su ex ministra de Justicia, criticada en la institución por traer personas afines a sus convicciones políticas, como Álvaro García Ortiz, un colaborador y sucesor recién condenado penalmente por revelación de secretos. Aunque Sánchez asegura respetar y acatar el fallo, machaca la inocencia de su protegido. 


A pesar de todas las críticas que se han hecho a las cabezas de la Fiscalía colombiana casi desde su creación, nada se acerca a la descarada manipulación judicial y mediática como herramienta de poder del sanchismo, no sólo para evadir acciones en contra, usuales en Colombia, sino para perseguir adversarios políticos, enemigos para estigmatizar y acosar. A los dos años de inhabilitación a García Ortiz hay que sumarle una indemnización de 10 mil euros por daños morales al novio de Isabel Díaz Ayuzo, principal contrincante política de Sánchez. 


Si bien en la cúpula de la rama judicial española y colombiana persisten discrepancias de politización, más intensa allá, en las bases cabe destacar un paralelo en la investigación criminal: la Guardia Civil y el Cuerpo Técnico de la Fiscalía (CTI) se han consolidado como entes independientes, difíciles de sobornar, amedrentar o infiltrar. 


En su último libro, El laberinto del Parqueadero Padilla, Diana Salinas muestra que esa autonomía empezó hace décadasAclara que la oficina paramilitar allanada en 1998 por el CTI en ese insólito lugar es una “mutación del Cartel de Medellín.. y del Cartel de Cali… los Rodríguez entrenaron a los Ochoa para tener esta estructura empresarial”. Parte del know how provenía de facultades de derecho. Los capturados del Padilla se comunicaban “a través de los abogados, y esos abogados habían sido los de los Ochoa y Escobar”. Además, mantenían perfectamente informado a Carlos Castaño, comandante máximo de las autodefensas. Aún así, los insobornables sabuesos armaron sólidos expedientes que luego se refundieron. ¿Por qué? “El problema lo tiene en su más alto grado la justicia”, responde Salinas. 

Es una lástima que una investigación seria y minuciosa se empañe con deslices como “la conexión con el holocausto” o asimilar “acabar el problema judío con acabar el problema de la guerrilla”. Cualquiera del CTI o la Benemérita reprendería a la periodista por esa flagrante falta de pruebas.