viernes, 13 de febrero de 2026

Precio del arte, microeconomía, burócratas y patriotismo

 Publicado en El Espectador, febrero 19 de 2026


En abril de 2021, una familia madrileña decidió vender el cuadro de una escena bíblica en la que Poncio Pilato entrega a Jesús. La propiedad venía desde el sXIX. La dueña, que se mudaba a un apartamento donde no cabía la pintura, decidió dársela a un anticuario para subastarla. Creyendo que era una obra menor, fijó el precio de salida en 1.500 euros. La imagen del catálogo llamó la atención de marchantes y dealers de arte. Surgió la sospecha que se trataba de un Caravaggio auténtico, el Ecce Homo, que se consideraba perdido. Los estimativos de precio alcanzaron los 300 millones de euros. El Ministerio de Cultura español declaró la obra de interés y prohibió su salida del país. Un proceso de limpieza y restauración confirmó la duda pero la restricción burocrática redujo el precio drásticamente. Finalmente, la obra fue subastada y la adquirió un coleccionista inglés anónimo que aceptó exhibirla en el Museo del Prado. Se estima que el precio final fue de 30 millones de euros, la décima parte de lo que hubiera alcanzado sin la intervención estatal. El documental The Sleeper, El Caravaggio Perdido resume el caso. 


Esta historia confirma lo que en cualquier curso de microeconomía se repite una y otra vez. El precio de un bien depende, no del costo de producirlo, sino de lo que las personas interesadas estén dispuestas a pagar. Y si es algo muy demandado y único, como ciertas obras de arte, de lo que se les antoje a quienes que, en franca lid, tengan recursos suficientes para adquirirlo. Lo que se discute menos es el enorme poder que detenta un grupo reducido de burócratas que de un plumazo determinan, con arbitrarios y caducos criterios nacionalistas, quién tiene derecho a comprar una obra de arte. Es una burda y autoritaria expropiación camuflada con leyes discriminatorias y fértiles para la corrupción. ¿Por qué no, por ejemplo, darle prioridad al país en el que se produjo la obra? 


Es ilustrativa una anécdota sobre la Gioconda que en 1911 fue robada del Museo del Louvre por un vidriero italiano que quiso devolverla a su “patria legítima” donde creía que debía estar. Pensaba erróneamente que había sido robada por Napoleón y quería ser reconocido y recompensado económicamente. Al tratar de venderla a un anticuario en Florencia, fue capturado y condenado a una pena leve, tal vez por simpatía nacionalista. Este incidente policial sugiere una razón más convincente para la intervención estatal sobre dónde debe estar una obra de arte: en el país donde residía quien la creó.


Tras el deceso del escritor neerlandés Cees Nooteboom, El Espectador publicó un capítulo de El enigma de la luz dónde relata su experiencia en el Frick Museum de Nueva York contemplando La lección de música interrumpida de Vermeer. Hace varias reflexiones. “El sentimiento nacionalista ha quedado desacreditado… se ha tornado ridículo. Conviene reprimirlo, al menos no mencionarlo”. Pronto revela que el asunto no es tan simple. “Las voces neerlandesas que rodean el cuadro hacen que éste se sienta un poco más en casa… Si Vermeer no la hubiera pintado tan bien, jamás se me habría ocurrido esa idea tan absurda que la muchacha del cuadro es al fin capaz de entender lo que se dice en la sala”. Identifica voces neerlandesas que, allí en NY, hacen que el cuadro “se sienta un poco más en casa”. Sin embargo, no se detiene en el patriotismo y se centra en la “intimidad tan especial que emana de los interiores de Vermeer”. Le intriga que la escena sea imposible y requiera “una cámara oculta en esos interiores”. Frente a un autorretrato de Rembrandt, piensa en el desafío de pintarse a sí mismo. 


Le dedica unas líneas al origen del Frick Museum y al magnate del acero que vivió en la mansión que ahora exhibe la colección de arte adquirida a lo largo de su vida e inmortalizó su apellido. En ningún momento Nooteboom se queja porque los cuadros de compatriotas no estén en su país de origen. Al contrario, disfruta poder, en el mismo día, apreciar obras de varios lugares: “me topo con algunos viejos conocidos”. 


No hay que ser soviético o castrista para aceptar que un Estado revise ciertas obras emblemáticas de artistas nacionales antes que salgan del país. Pero es difícil negar que el zarpazo burocrático español al Ecce Homo fue una expropiación arbitraria que perjudicó de manera absurda a la familia propietaria, que hubiese pagado diez veces más en impuestos. Con inversionistas en arte español también fue un hara kiri. El mensaje además es funesto para un mercado global que, con variados arreglos y marchantes, existe hace siglos, antes del capitalismo. Eso sí, la burocracia autárquica quedó satisfecha.

 

REFERENCIAS


The Sleeper, El Caravaggio Perdido. Trailer Oficial. Youtube


Noteboom, Cees (2009). El enigma de la luz. Debolsillo. Capítulo publicado en El Espectador, febrero 12 de 2026


Rubio, Mauricio (2018). “Mona Lisa, el inmigrante y su prometida”. El Espectador, abril 19 de 2018. Blog personal


Winkleman, Edward & Patton Hindle (2018). “A Brief History of Art Dealing”. artsy.net, Dec 27

sábado, 7 de febrero de 2026

Cumbre asimétrica de egos y Nueva Izquierda Trumpista

  Publicado en El Espectador, febrero 12 de 2026



La transformación de Gustavo Petro entre su charla surrealista del San Juan de Dios y, días después, la visita a Donald Trump, fue tan repentina y drástica como haber pasado por un programa exprés de Los Doce Pasos con Alcohólicos Anónimos. Civilizado en tiempo récord, sobrio, sonriente, bien peinado, vestido oscuro con corbata, el Narciso visitante mantuvo un encuentro de dos horas con su homólogo. Sólo la selecta rosca presente en la Oficina Oval sabrá lo que se dijo allí, filtrado según convenga. Pero todo indica que la reunión fue fluida y el tono cordial, sin desplantes, ni humillaciones, ni peleas como supuestamente esperaba la derecha colombiana. 


El resumen hecho después por Petro a periodistas en la embajada recordó alocuciones anteriores. Amable, volvió a divagar, especular, desafiar la evidencia, fungir de profeta, ser chovinista y casi etnocéntrico. “Somos el ojo de un huracán, de los muchos en el Caribe, que se desplaza de Gaza, golpea a Caracas y amenazaba a Colombia, el centro del mundo”. Introdujo el concepto de “relación entre iguales con poderes diferentes”. El entusiasmo con su nuevo amigo fue palpable. Invitó a no confundirlo con un matón. “Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones, no las ve racionales y tiene razón. Es lo mismo que yo pienso, un camino de libertad. Eso me enseñó Simón Bolívar y enseñó aquí también Washington”. 


Su retórica sobre la inutilidad y perversidad de las armas fue convincente y borró  enardecidas arengas anteriores. “Es (con) libertad que se construyen las verdaderas soluciones. (De lo contrario) no queda sino el explosivo, la bomba, los muertos y la sangre”. Reiteró que la vía del diálogo es la única opción. “¿Cómo resuelven los problemas los seres humanos? A golpes queda sangre, venganza. Y en los pueblos latinos sí que nos perjudica ese ancestro de la vendetta. No, se solucionan hablando. El único remedio contra la vendetta es el amor, y hablar. Así nos entendemos los seres humanos y eso es lo que hemos mostrado”. Esa ponencia debió ser bien distinta a la charla con Trump, célebre por su impaciencia con disertaciones ajenas, por su limitado lapso de atención. El afable líder bolivariano calló que su reunión con el Narciso local se la concedieron días después de la captura de Nicolás Maduro con sofisticado armamento y su ardida convocatoria al pueblo para manifestar contra esa acción. Tampoco mencionó al dictador venezolano como al parecer sí lo hizo su  anfitrión. 


Las barras petristas califican el encuentro de Histórico. Para los trumpistas fue menos trascendente. La asimetría la ilustra la gorra, exhibida con orgullo pueril, del MAKE AMERICAS GREAT AGAIN. Hacen falta malabares mentales para interpretar ese chiste flojo como gesto contestatario y no como claudicación tras la renuncia a exigir que Maduro sea devuelto a su país para juzgarlo, o que las agencias norteamericanas salgan de Venezuela, donde la CIA “trabaja silenciosamente para establecer una presencia estadounidense permanente”. Haber callado presuntos “crímenes de guerra” contra las narcolanchas o el documento oficial que menciona el rol colombiano en la guerra contra el narcoterrorismo también indican sometimiento al imperio.  


Sobre las elecciones colombianas, un asunto crucial, hay versiones contradictorias. Petro ha sostenido que el tema no se tocó mientras que Bernie Moreno, senador republicano y acérrimo antipetrista, trinó que “esperamos colaborar con la administración Petro durante sus últimos meses. Es fundamental que Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas, no solo el próximo mes, sino también en mayo y junio… (EEUU) estará observando atentamente”. Después anotaría que “los EEUU pusieron al presidente Petro bajo una especie de matrícula condicional”. Laura F. Dogu, ex FBI, copiloto de Marco Rubio para la región, dirige la Oficina Externa de los EE.UU. para Venezuela que aún funciona en Bogotá. Podrá cumplir labores de “colaboradora y atenta observadora”.


Animado por sus declaraciones sobre el amor, un periodista español de derecha le preguntó a Petro si pediría perdón por la Toma del Palacio de Justicia. El buen tono cesó. Se disgustó y evadió la respuesta. El País, medio afín a Petro, destacó la cumbre como un “buen síntoma” que reafirma la interdependencia inevitable entre Colombia y EE.UU. En la misma tónica está la élite intelectual progresista local, hasta hace poco indignada por el irrespeto de Trump con la soberanía y el derecho internacional y ahora de plácemes con los “acuerdos” y la coordinación. Celebran que no habrá interferencia gringa en las elecciones sino simple “observación”. Los más soñadores anotan que “puede ser el principio de una linda amistad”. Entusiastas, promueven “fortalecer la posición del país desde la no intervención”. Por arte de magia, en la Oficina Oval surgió para Colombia, abracadabra, la Nueva Izquierda Trumpista. 



REFERENCIAS


Abad, Héctor (2026). "Petro el Grande". El Espectador, febrero 8


Cohen, Zachary, Jennifer Hansler & Kylie Atwood (2026). “Exclusive: US planning CIA foothold in post-Maduro Venezuela”. CNNJan 27


Duzán, Mª Jimena (2026). “A Fondo analiza el encuentro Petro-Trump”. Youtubefebrero 4


EP (2026) "El pragmatismo de Petro y Trump". El País - Editorial, febrero 5


Gutiérrez Sanín, Francisco (2026). “¿Final feliz?”. El Espectadorfebrero 6


Kruse, Michael (2016). “Donald Trump’s Shortest Attribute Isn’t His Fingers”. PoliticoMagazineSeptember 8


Pacheco, Daniel (2026). “Petro y Trump Guardan las Uñas, y EE.UU. Calibra su Rol en las Elecciones”. La Silla Vacíafebrero 4


PR (2026). “Palabras del presidente Gustavo Petro durante el evento ‘San Juan vive’ - 2° parte”. Presidencia de la República, Youtubeenero 27



PR (2026). “Rueda de Prensa: Visita del presidente Gustavo Petro Urrego a Washington D.C.” Presidencia de la República, Youtube, febrero 3


EE (2026). “¿Se habló de elecciones en cita Petro-Trump?: esto dice el senador de EE.UU. Bernie Moreno”. El Espectador, febrero 4


Univisión (2026). “Hacer las Américas grandes otra vez: Petro asegura que modificó gorra que le obsequiaron sobre MAGA”. univision.comfebrero 3

sábado, 31 de enero de 2026

Flirtear o pelear: el dilema de un guerrero derrotado

Publicado en El Espectador - Febrero  5 de 2026





Varios personajes de la mitología griega, por hubris (orgullo excesivo), terminan haciendo lo contrario de su sino. Abundan en las tragedias acciones de héroes que los conducen a su ruina. Narciso, joven muy apuesto, estaba destinado a tener una larga vida siempre que “no se conociera a sí mismo”. Arrogante y desdeñoso, rechazaba pretendientes. La diosa Némesis lo llevó a un estanque donde vio su propio reflejo. Incapaz de separarse de su imagen, se consumió contemplándose para morir joven y solitario. 


Al llegar a la presidencia, Gustavo Petro tenía muchas esperanzas puestas en él. Tecnócratas e intelectuales lo acompañaron. Anunció que revertiría dos siglos de esclavitud e injusticia social, retomaría la gesta bolivariana y liberaría a su patria, al Sur global, del yugo capitalista causante del cambio climático y la fuga de refugiados hacia el Norte. La espada del Libertador y la bandera del M-19 fueron símbolos del inicio de gobierno, que alcanzó un zénit con el grito ¡libertad o muerte! en la Plaza de Bolívar. Perdió bastantes apoyos pero exportó su ímpetu revolucionario a las calles neoyorquinas. Esa gota rebosó la copa para su homólogo, el Narciso Trump, que le quitó la visa norteamericana y lo puso en la “lista Clinton”. El siguiente yerro fue sacar pueblo a las calles contra “el ataque a la soberanía” por el “secuestro” de Nicolás Maduro para, ese mismo día, hablar telefónicamente con el imperialista usurpador, acordar una reunión y reconocer que “todavía toca hablar en la Casa Blanca”. ¿Qué pudo ofrecerle Petro a Trump para congraciarse? Muy poco por el lado de la legalización de droga, la erradicación forzada de coca o suspender órdenes de captura para la Paz Total. Debió mencionar acciones coordinadas. Ojalá ni se le ocurra buscar complicidad con relatos de hazañas sexuales. 


El galimatías del evento San Juan Vive lo consolidó como derrotado por el seudopolicía global. La reacción negativa fue generalizada, lo calificaron de desquiciado, blasfemo, repugnante y epítetos de ese calibre. Dejó de provocar, asustar o indignar. Ahora da grima, vergüenza ajena. Ni siquiera despertó entusiasmo entre su círculo más cercano, que dócilmente calla ante un autócrata sometido y consciente de que “Trump me cambió el discurso”. La función de quienes lo acompañen a Washington será contener disparates suyos.  


El nostálgico rebelde, cual chavista bajo Delcy Rodríguez, debe alinearse a los designios de Marco Rubio. El desespero lo hizo evocar escenas de su régimen protector durante décadas, con una comparación caduca, ridícula, que lanzó sin sonrojarse: “es muchísimo mejor vivir en Cuba en medio de la cultura que en Miami en un trancón sin cultura, imitando a la Habana”. Semejante despropósito, contrario a cualquier tendencia migratoria e insultante con quienes arriesgaron su vida por huir, podrá dejar incólume al veleidoso Trump pero no al diligente Virrey que coordina la transición venezolana. De origen cubano, resentido, busca cobrarle al régimen castrista sus crímenes. A él, Petro deberá convencerlo de que la idea de devolver a Maduro para ser juzgado en Venezuela fue un pésimo chiste, de alguno de los humoristas imitadores que ahora proliferan y parecen ghostwriters suyos. 


Imposible concebir un peor momento para recomendaciones emigratorias de un rebelde acorralado. La dictadura cubana, alabada por la intelectualidad progre mundial colapsa sin que acudan ONGs de apoyo. Varias embajadas revisan sus planes para evacuar diplomáticos y expatriados. Lo mismo hacen multinacionales que operan allí, como Unilever. Buscan evitar tanto una acción militar como el deterioro irreversible de la situación doméstica. La falta de energía puede paralizar la producción. En la calle se acumulan toneladas de basura que no recogen camiones sin combustible. El escenario es fértil para la protesta callejera, que podrían dirigir Petro y Maduro. Desde 2024, hay boom de manifestaciones. El apretón petrolero es asfixiante. El último año llegaron a Cuba 37 mil barriles diarios. En enero de 2026, entraron solo 3 mil provenientes de México, por restricción gringa. Las reservas alcanzan para pocas semanas. Este año, el peso cubano ha perdido valor y credibilidad como moneda. El gobierno organiza marchas contra el bloqueo pero aumentan quienes protestan contra el régimen, a pesar de la represión que sigue intacta, patética y torpe: Yoani Sánchez, periodista e ícono de la resistencia, fue detenida con su esposo por la Seguridad del Estado para impedirles “acudir a la recepción organizada por el jefe de misión estadounidense”.  


El destino de los seguidores incondicionales de un Narciso también es lúgubre. En la mitología, una ninfa condenada por Hera a solo repetir palabras ajenas adoraba al engreído. Terminó consumiéndose por amor no correspondido hasta convertirse en Eco. Para completar, en el otro extremo ideológico, el plusmarquista mundial del hubris también cava con esmero su propia tumba. Creyó controlar una justicia independiente.  


REFERENCIAS


14/M (2026). “La Seguridad del Estado detiene a Yoani Sánchez y la devuelve a su casa con prohibición de salir”. 14ymedio.com, enero 28


CC (2026). “El dólar vuela, el peso se hunde: Régimen cubano pierde la batalla de la tasa flotante”. CiberCuba, enero 10


CC (2026) “Tensions are rising in Cuba: embassies and foreign companies are reviewing their evacuation plans”. CiberCuba, Jan 29


EN (2026) “La basura rebosa las calles en Cuba por la falta de gasolina”. El Nacional, enero 28


González, María Alejandra y Camilo Castillo (2026). “Gustavo Petro y Donald Trump dialogan por teléfono en medio de tensiones y acuerdan reunión en la Casa Blanca: hablaron sobre Venezuela y narcotráfico”. El Tiempo, enero 7


PR (2026). “Palabras del presidente Gustavo Petro durante el evento ‘San Juan vive’ - 2° parte”. Presidencia de la República, Youtube, enero 27


Segovia, Sandra (2026). “A Cuba solo le quedan entre 15 y 20 días de reservas de petróleo antes de colapsar”. El Colombiano, enero 30






viernes, 23 de enero de 2026

Laura Restrepo, escritora oligarca, excluyente y trotskista

   Publicado en El Espectador, enero 29 de 2026



Empieza el Hay Festival. Para esta edición, Laura Restrepo canceló su participación. Rechazó la presencia de María Corina Machado que era virtual, desde su escondite. Según ella, la premio Nobel es “partidaria de la intervención militar de EE.UU.” y promueve “actividades contra la soberanía de nuestros países”. Califica y adjetiva sin citar lo que ha dicho una presunta vendepatria, anota Carolina Sanín. 


En los años setenta, Restrepo, alias Mariana, trotskista convencida, militó clandestinamente con el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en Argentina, junto a Rubén Saboulard, padre de su hijo Pedro. En 2005 contó que allá organizaba “una Brigada Internacional que apoyó la insurrección nicaragüense… invitaba gente a Nicaragua”. Desde entonces, estableció una cómoda distinción entre "imperialismo bueno" y gringos malos. 


Saboulard estuvo tres años en Colombia y en Nicaragua combatió en “la Brigada Simón Bolívar… con otros 100 compañeros; la mitad  colombianos”, contó en 2009. Ese apoyo al sandinismo lo organizaron dirigentes trotskistas pero “muchos pertenecían al M-19”. Uno de ellos, Carlos Ramón González, ex director del Dapre, pidió asilo allí para evadir la justicia colombiana. Le fue concedido gracias a ese esfuerzo bolivariano, reveló su jefe, Gustavo Petro, quien para Restrepo “puede que no sea el mejor administrador, pero es un rebelde”.


Trotsky enfatizó el internacionalismo proletario y la revolución permanente como principios para la lucha ininterrumpida contra el sistema opresor y el dominio económico estadounidense. A lo largo de su carrera, Restrepo ha sido trotskista. “No se puede dejar de ser lo que uno fue en su juventud” declaró. Además de anti imperialista, detesta el capitalismo “hecho de ambición, competencia, egocentrismo”. Eso sí, para beneficiar sus intereses, siempre nobles, tiene su asesor económico: “un agente literario.. eso es clave… Tengo un señor maravilloso norteamericano… (Cuando) tomó mis libros, la cosa empezó a marchar”. 


Desde joven fue oligarca de izquierda, con enormes privilegios. La madre, casada con un empresario libertario, recibía una jugosa renta de su abuelo, Nemesio Camacho. Adoraban el teatro, la música y los viajes. Presenciaron in situ revoluciones históricas, como los barbudos cubanos o Salvador Allende. Restrepo estudió en la universidad colombiana más elitista. Llegaba en Mercedes Benz y enseñó en un bachillerato del centro bogotano dónde aprendió marxismo y realidad social. Fue seducida por el Bloque Socialista para repartir propaganda en barrios populares. La juventud forjó sus sueños pero la verdadera impronta fue la clandestinidad argentina. Todavía la entusiasman “esos amigos del alma… sólo armados de palabras contra la dictadura…”, como la oposición venezolana liderada por Machado. 


“Hacíamos trabajo de base sindical… teníamos que reunir  peronistas, pero no los podíamos ganar para el trotskismo; todo el mundo era peronista”. Con pureza ideológica, la opinión mayoritaria deja de importar. Eso reiteró Saboulard hace poco. “Nosotros no creemos que se pueda lograr un cambio a través de procesos democráticos burgueses… el único acuerdo válido es armar un frente anticapitalista de izquierda”. Por eso celebró el ataque a las Torres Gemelas. 


Al volver a Bogotá, Restrepo fue nombrada profesora de su alma mater. Bien conectada, saltó a editora política en Semana y a la Comisión de Paz. Conoció a Antonio Navarro y vivieron juntos en México antes de su reinserción. Para ser consecuentedonó al PST una finca heredada que acabó en manos de Fabio Echeverri, entraña del uribismo. Para ella el entorno específico, el polo a tierra, parece intrascendente al lanzar teorías. De ahí el profundo diagnóstico que ofreció sobre el país en 2005. “En Colombia se está fraguando un proyecto paramilitar y fascista muy serio… un modelo para reprimir intentos de consolidar democracias en otras partes de América Latina. En Venezuela (hay) presencia de paramilitares colombianos… es un llamado de atención: si no se solucionan problemas sociales urgentes... la colombianización va a ser mundial”. El mensaje escueto es: guerras y desplazamiento forzado son iguales en todas partes, los causa la injusticia social y nada tienen que ver  con el silencio sobre violencia política y dictaduras de izquierda que guardan intelectuales influyentes como ella.


En últimas, no es tan grave que Laura Restrepo haya cancelado el Hay Festival. Con el show habrá vendido más libros, mantendrá el delirio geopolítico que confirmará viajando a Gaza, o donde sea, pero lejos de Venezuela: allí tocaría reflexionar. Según Pedro Saboulard, políticamente, ella es “de hacer y no pensar”. Como los del M-19 o las señoras chismosas de club o las colegialas que sentencian “si ella va, yo no voy”. Es la cultura de “high school… sheer leaders, ahora por Instagram… Eso sí es imperialismo e intervencionismo” remata Sanín. Curiosamente, lo que pide ahora para Irán Shirin Ebadi, Nobel de la paz 2003, es “la eliminación selectiva del líder supremo”, aún arriesgándose a ser cancelada por alguna escritora trotskista. 


REFERENCIAS


Friera, Silvina (2005). “Colombia es un laboratorio”- Charla con Laura Restrepo. Página 12, agosto 7


Gallo, Iván (2023). “Los 400 colombianos que viajaron a defender la Revolución en Nicaragua y Daniel Ortega traicionó”. Las2orillas.com, oct 1


Maldonado, Carlos (2025). “Puede que Petro no sea el mejor administrador, pero es un rebelde”. El País, oct 12


Méndez Guédez, Juan Carlos (2025). “El imperialismo bueno de Laura Restrepo”. Letras Libres, Dic 16


Minoui, Delphine (2026). “Shirin Ebadi, prix Nobel de la paix 2003 : «En Iran, il n’existe d’autre solution que l’élimination ciblée du guide suprême, Ali Khamenei»”. Le Figaro, Janvier 22


Ospina, Dahana (2025). “Petro explica razones detrás del asilo a Carlos Ramón González: Ortega no me quiere y él combatió con el M19 en Nicaragua”. Infobae, ago 21


Parada Lugo, Valentina (2025). “Vamos a pasar como la generación que cerró los ojos ante el genocidio”. El País, may 12


RS (2025). “Hay Festival 2026 en Colombia: Diego Luna, María Corina Machado, Silvio Rodríguez, Mario Mendoza y mucho más”. semana.com, nov 20


Rubio, Mauricio (2025). “Combatir criminales pero que apoyen votar por los rebeldes”. El Espectador, abr 3, blog personal


Ruiz, Yolanda y Mª Elvira Samper (2025). “Militancia política, literatura y más de la vida fascinante de Laura Restrepo”. Menopáusicas ¡y qué! - Youtube, mayo 19


Saavedra, Maximiliano (2009). “Entrevista a Rubén Saboulard”. Tardes Grises, oct 24


Sanín, Carolina (2025). “Si ella va, yo no voy” - Monólogo. Spotify, dic 28


Socorro, Milagros (2009). “Mi entrevista con Laura Restrepo”. milagros.socorro, junio