lunes, 22 de junio de 2026

¡Fuera Petro! Del escueto mensaje electoral al surrealismo

 Publicado en El Espectador, junio 25 de 2026


En los años noventa, William Baumol, reconocido microeconomista, escribió un trabajo sobre emprendedores. Con ejemplos históricos, argumentaba que su peso relativo era estable pero su impacto variaba según fueran productivos (innovación y creación de riqueza), improductivos (búsqueda de rentas) o destructivos (actividades dañinas). Faltan años de trabajo riguroso en varias disciplinas para evaluar las facetas productiva e improductiva del Gobierno del Cambio. Pero sí se puede anotar que son escasos los presidentes que hayan despertado en una fracción importante de la población y los medios un repudio, hartazgo y agotamiento como el que produjo Gustavo Petro. No fue simple rechazo a sus ideas de izquierda, lo insoportable fueron sus formas, modales, soberbia, estilo pendenciero e infracciones a la ley. 


En la primera vuelta sorprendió el desplome de la fórmula Valencia-Oviedo. Después de ganar la Gran Consulta de la derecha, en las elecciones de mayo quedaron por fuera con menos del 7% de los votos. ¿Qué pasó? Gandour Electoral, analizó la evolución de las intenciones de voto desde mayo hasta junio y se centró en el porcentaje de votantes que desaprueban el gobierno Petro, 10% mayor que el de quienes lo aprueban. Entre los primeros, “el 92% votará por De la Espriella en segunda vuelta y entre quienes lo aprueban, el 94% lo hará por Cepeda”. La fórmula que aglutinó a la mayoría ganadora, el factor de unión, venía de atrás: ¡Fuera Petro! En una campaña electoral “lo valioso es el liderazgo, no el carisma. El electorado es disperso en intereses y proyectos, con lealtades de partido volátiles; la tarea del líder es ordenar esa dispersión”. Para coordinar, se requiere un punto de encuentro nítido; la herramienta idónea es un discurso “que sume una causa común y un mensaje simple que lo exprese con claridad”. La consigna que caló sin que Valencia-Oviedo la adoptaran conjuntamente: ¡Fuera Petro! 


A la élite de izquierda pensante e informada le hubiera bastado respetar la imperfecta democracia, aceptar las inevitables diferencias de opiniones políticas y formular sus diagnósticos y prioridades. Pero con actitud surrealista abandonaron una prédica medular, no discriminar, para retomar el sectarismo, cultivado con esmero por el Gobierno del Cambio. “¿El que piense diferente debería temer?”. Por supuesto, afirmó sin sonrojarse una líder que ha invitado a “persistir en la tolerancia… y más dentro de las diferencias políticas que surgen entre colectividades”. Una columnista nostálgica anota que “es evidente que la violencia sigue adherida al cuerpo del país como una costra…  El juicio a Uribe endureció nuevamente las trincheras. Ese votante… sigue allí. La misma rabia, el mismo asco, el mismo miedo… Las fuerzas del viejo orden siempre poderosas han respondido a cualquier intento de transformación social con sabotaje o violencia”. Esta preocupación se fortaleció cuando Cepeda perdió el primer lugar en las encuestas y se requería desprestigiar la oposición. Meses antes, hubo campo para algo de autocrítica: “la desconfianza (en la prensa) es el resultado de años de omisiones, silencios complacientes y coberturas que hace tiempo dejaron de representar la complejidad del país real”.


Estos “análisis” silenciaron el principal impulso del ¡Fuera Petro!; trasladaron la responsabilidad al auditorio y dejaron inmune al actor protagonista. “Una parte importante del país no entendía el lenguaje del cambio, porque no era su lenguaje”. Un exégeta del régimen proclamó tranquilamente que “en estos cuatro años… gobernó la izquierda sin atentar contra (los) derechos, libertades y formas de vida, (pero) la mentalidad de millones está siendo invadida por sinrazones emocionales para activar el odio”. Difícil imaginar mayor irrespeto con votantes agobiados por un gobierno considerado delirante incluso por quienes se arrepintieron de su voto petrista de 2022 para luego mirar hacia otro lado. Con evidente cinismo, difuminaron la violencia, callaron la persistencia en ciertas regiones de organizaciones armadas que predican “todas las formas de lucha” y, aún más determinante del ¡Fuera Petro!, ignoraron flagrantemente la aparición de “todas las formas de mentira y fraude”. Durante la campaña, violar normas electorales desde presidencia se volvió una costumbre que no incomodó a la élite progre. 


Volviendo a Baumol, su idea central es que son las “reglas del juego”, no la motivación de los emprendedores, las que definen su “orientación” productiva, improductiva o destructiva. Aunque Petro intentó acomodar las instituciones a su mundo, sus principios y sus prioridades, acabó restringido por la Constitución, la Ley y presiones foráneas. Así, se agravó su desespero y aumentó el caudal de desafueros y propuestas sin sentido. La mitad de la población votante se hartó del costoso chamboneo. Cepeda, que rozó el surrealismo con Juanpis, tardó en despetrizarse para evadir escenarios destructivos. Ojalá lo haga para liderar una oposición civilizada que adopte el ¡Fuera Petro!


REFERENCIAS


Baumol, William (1990) “Entrepreneurship: Productive, Unproductive, and Destructive”, Journal of Political Economy, Vol. 98, No. 5, Part 1 (pp. 893-921)


Correa, Juan David (2026). “El enemigo interno somos todos”. Cambio, junio 19


ET (2024). “Así fue la jornada de marchas convocada por la oposición al Gobierno en las diferentes ciudades del país”. El Tiempo, marzo 22


Rodríguez, José Davil (2025) “Claudia López reaccionó a los abucheos en la marcha contra el atentado a Miguel Uribe: “Comprensible””. Infobae, junio 16


Ruiz, Marta (2025). “El periodismo no es un lujo, es un bien común”. Cambio, enero 5


Ruiz, Marta (2026). “La paz que perdimos”. Cambio, junio 14

viernes, 12 de junio de 2026

Fontaneros, cloacas, lealtad y sectarismo

 Publicado en El Espectador, junio 18 de 2026


“Cuando creíamos haberlo visto todo, el sumario del caso ha venido a desmentirlo: no habíamos visto nada… Acciones más allá de la simple corrupción… obstrucción a la Justicia”… “Una trama mafiosa residenciada en Ferraz que (protegía) los intereses del presidente”… “El hedor llegaba hasta Sebastopol. La trama persiguió fiscales, jueces, funcionarios, agentes, periodistas y todo lo que supusiera un riesgo para Sánchez y su entorno”.


En España, produjo asombro e indignación la investigación judicial que destapó maniobras orquestadas por Santos Cerdán (SC) -entonces Secretario de Organización del PSOE que le reportaba al Number One- y su asistente Leire Díez (LD), ambos ya imputados. Colosal fue el cinismo de la llamada fontanera, la encargada de las cloacas -desagües, alcantarillas- del PSOE; la que mantuvo “el agua limpia y clara… no para otra cosa que no fuera limpiar”. Cuando estalló el escándalo y LD renunció al PSOE entregó una memoria USB con más de dos mil documentos recopilados, según ella, para una “investigación periodística”; pensaba publicar un libro. 


Tras el deprimente panorama, también hay buenas noticias. Las instituciones españolas resistieron el feroz embate de una banda criminal incrustada en la rama ejecutiva de una democracia que se creía consolidada. La justicia penal, que Pedro Sánchez y en general la izquierda rechazan por represiva, mostró ser necesaria, sólida y eficaz. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el órgano central del Servicio de Policía Judicial, investigó y señaló irregularidades de su directora, compinche del gobierno que con LD identificaba los agentes a quienes había que hostigar y neutralizar. Ha sido  una clara protección de la democracia y el estado de derecho. La lógica micro de las instituciones formales sólidas es simple. Si un autócrata corrupto soborna subalternos, más temprano que tarde, los servidores públicos no codiciosos rehusarán torcerse. 


Esa misma dinámica virtuosa se observó en Colombia durante el extenuante Gobierno del Cambio. Personas honestas, con principios, que el Nº 1 pensó eran de bolsillo por haberlas nombrado, cumplieron su deber sin someterse al jefe ni renunciar. Lo mismo ocurrirá si persiste la pataleta presidencial para desconocer el resultado electoral. Se acatarán los escrutinios, con ruidosas pero inocuas rabietas. Igual pasará con la machacada constituyente: si al final la presentan seguirán los procedimientos legales. En cualquier caso las otras ramas del poder jugarán su papel. Las FFAA también. Malcolm Deas, agudo colombianólogo argumentó que el país no ha sido militarista pero sí ha padecido rachas de intenso sectarismo. El Gobierno del Cambio corrobora la hipótesis: no fue militarista pero sí provocadoramente sectario. Lo fue el líder, su candidato escogido a dedo y todos sus acríticos, leales e incondicionales colaboradores o seguidores. Surge una inquietud: ¿qué tanto se pueden estirar la lealtad y el servilismo sin perder la dignidad? 


Bajo el gobierno del PSOE el Number One siempre ha decidido cómo responder a la prensa ante una crisis. La fontanera y sus cloacas han sido, de lejos, el máximo atentado a la transparencia y el futuro del régimen; tocaba entonces refinar al máximo la coordinación del relato. A pesar de que hace años existen fotografías del jefe supremo abrazando a LD, el pasado 5 de junio, ante una audiencia internacional, tuvo el cinismo de afirmar: “nunca he conocido, ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de (LD) porque si se me hubiera informado no las hubiera tolerado”. La ministra y portavoz del gobierno declaró leyendo que Él “nunca ha conocido, ni ha sido informado de las andanzas de (LD), que nunca... hubiera tolerado”. Así, en algún momento, el servilismo deja dos opciones al rebaño: aferrarse a un papelito para leerlo o “arrastrarse y balbucear”, como ya han hecho ministros del gabinete. 


Una característica insólita de las tramas corruptas es la obsesión de algunas personas por registrar minuciosamente todas las movidas. En España, por ejemplo, en el caso Gürtel, un ex concejal del PP grabó durante 2 años unas 20 horas de conversaciones. El mismo tesorero del PP mantuvo una contabilidad paralela manuscrita. En la operación Kitchen, montada para recuperar esa documentación, también hubo grabaciones. En los escándalos sanchistas, Koldo García grabó unas 2.500 horas de charlas con los implicados, otro orden de magnitud. LD mantenía libretas de todas las reuniones y llamadas que ella programaba. La lógica es obvia: paraguas ante traiciones, chantajes o negociación en caso de caer. En Colombia, esta costumbre no ha sido común. Desde hace años, sabuesos estatales y periodistas son quienes asumen la responsabilidad de acopiar pruebas. La sensación de total impunidad de los presuntos implicados parece haber sido suficiente. Por último, la costumbre de leer papelitos también puede surgir del ánimo de preparar litigios para el lawfare, o defenderse.


REFERENCIAS


Arias Maldonado, Manuel (2026), “Balada del patriota sin partido”. El Mundo, junio 6


Dorta, Irene (2026). “La UCO afirma que la operación de Cerdán y Díez buscaba “proteger los intereses” del presidente”. El País, junio 3


H.A. (2026) “Quién es Leire Díez, la exmilitante del PSOE cuya información investiga hoy la UCO”. Heraldo, mayo 27


Inda, Eduardo y Luis Blacarce (2025). “Así explica Leire Díez sus fotos con Sánchez, Begoña y la cúpula del PSOE: «Muchos militantes las tienen»” Ok Diario, junio 5


Latorre, Rafa (2026) “Rafa Latorre, sobre el caso Leire Díez: "Una trama mafiosa residenciada en Ferraz que actuaba para proteger los intereses del presidente””. Onda Cero, junio 3


López-Fonseca, Óscar y Reyes Rincón (2026). “El día que la Guardia Civil comenzó a sospechar de su directora”. El País, junio 7


Vara, José (2026). “Sánchez y el PSOE, al banquillo”. Voz Pópuli, junio 6


Viúdez, Juana (2015). “El PSOE lleva al Constitucional la ‘Ley Mordaza’ y la reforma del Código Penal”. El País, marzo 27




viernes, 5 de junio de 2026

Astros socialistas que predican, no aplican y mucho perjudican

 Publicado en El Espectador, junio 11 de 2026



Alrededor de la podredumbre política venezolana hay socialistas tan pillos e incoherentes que desprestigiarán al PSOE y a la izquierda mundial indiferente a esa gangrena. 


Un ícono es el ex juez Baltasar Garzón, famoso desde 1998 por una orden internacional de captura contra Pinochet, convaleciente en Londres tras una cirugía. Inmediatamente “se convirtió en paladín de la justicia internacional”. Antes, había interrumpido su carrera para ser diputado del PSOE (1993) y secretario del “Plan Nacional sobre Drogas”. Al retomar la magistratura, reactivó el caso GAL, generó “gran escozor entre los socialistas” y persiguió a la cúpula militar de ETA. Tras los ataques del 11S persiguió a Osama Bin Laden y, después, intentó procesar a Berlusconi. En 2005 suspendió nuevamente su oficio para dictar cursos sobre extremismo político en NYU. En 2010, su curriculum sufrió un duro revés. Fue acusado de “prevaricación y cohecho” por rechazar una querella contra el banco que le había financiado sus cursos en NY y por grabar “conversaciones entre acusados y sus abogados”. En 2012, inhabilitado como magistrado, fundó ILOCAD (International Legal Organization for Cooperation and Development) para defender “a quien se lo pida” y le pague. Según el representante de la BBC en Madrid, Garzón había logrado “incomodar a diestra y siniestra”. Luego, con incentivos comerciales y mayor flexibilidad moral, acepta a quien asuma sus jugosos honorarios. Así llegó a la élite chavista en España. Por ejemplo, el Banco de Andorra lo contrató “para desbloquear las cuentas del magnate venezolano Diego Salazar, cuyo abogado era Dominique de Villepin”, ex Canciller socialista francés. Nervis Villalobos, socio de Salazar, viceministro de Energía chavista, también investigado en España, fue defendido por Garzón, quien “cobró 176.400 dólares por asesorar a dos venezolanos acusados de expoliar 2.000 millones”. Como buen socialista negó ese contrato para luego alegar que “de algo tenía que vivir”.


Cuando en 2020 detuvieron a Alex Saab en Cabo Verde para extraditarlo a los EEUU, el testaferro de Maduro acudió al astro defensor. La OFAC  estadounidense lo había sancionado por “orquestar una red de corrupción que permitió al régimen obtener importantes ingresos de las importaciones y la distribución de alimentos. Saab (se benefició) de contratos sobrevalorados, como los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, o CLAP”. Garzón defendió a quien enviaba a Venezuela alimentos de pésima calidad, con denuncias por descomposición, adulteración, gorgojos o gusanos, que provocaban, además de malnutrición infantil, riesgos gastrointestinales. Todo por unos millones de dólares para poder vivir. 


En 2021, tanto la calidad de los productos CLAP como sus estragos ya eran discutidos en revistas académicas. En los medios, las alarmas sonaron antes. El País mencionó  desde 2018 el decomiso en Colombia de “casi 400 toneladas de alimentos en mal estado (que iban para) Venezuela”. BBC habló del “fraude con los CLAP desarticulado en México”. Aún hoy, el superhéroe justiciero proclama ser adalid de la lucha anticorrupción. “El éxito es levantarte cada día, ser coherente y, como servidor público, estar a disposición de los demás” pregona. Pero como abogado privado no tuvo reparo en defender un mercachifle sin escrúpulos que, detenido en los EEUU, abrazó la causa socialista. Desde su cautiverio, tal vez bajo influencia ideológica garzoniana, Saab escribió conmovedoras cartas. "América odia el Socialismo. ¿Por qué? Porque si el pobre progresa, sería menos explotado”. Maduro, Chávez y la Revolución Bolivariana, habrían rechazado las sanciones y acusaciones de EEUU por atacar un régimen que buscaba la emancipación.


La entrega de Saab a la justicia gringa agravó la situación legal de otro arquetipo socialista, faro político y moral en Latinoamérica: José Luis Rodríguez Zapatero, quien acaba de ser imputado por blanqueo de capitales con fondos de PDVSA o los CLAP. Multimillonario, misionero y sectario, es célebre su lema “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. Cultiva su séquito político en Colombia. “Me identifico plenamente con (su) visión”, trinó en 2024 Iván Cepeda. Antes, Gustavo Petro, más concreto, discutió con él “cómo lograr una Colombia en Paz y una América en Paz”. Tal vez sabía que Zapatero aspiraba al Nobel. El “presunto malhechor” no ha sido condenado pero sí sólidamente imputado. En España provocó un verdadero tsunami. En Colombia, el silencio de toda la izquierda es abrumador, aunque los cargos incluyan pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias por mínimo 2 millones de dólares y blanqueo. El prontuario informal es más abultado: colaborar con una dictadura, involucrar a sus hijas en negocios turbios y ser “cómplice de la represión y (el sometimiento) de millones de personas en medio de una crisis humanitaria, económica y política sin precedentes”. El presidente del Cambio, versátil tribuno que pronto quedará cesante, podría ofrecerle a Zapatero una defensa político-activista y bien paga, la especialidad de Garzón. 


REFERENCIAS


Amerise, Atahualpa (2026). “Imputan en España al expresidente Zapatero por presuntamente liderar una trama de corrupción con vínculos con Venezuela”. Yahoo/noticias - BBC News Mundo, mayo 19


Anderson, Kenneth (2010). “More on Baltasar Garzon”, OpinioJuris, April 4


Baratech, Gonzalo (2015). “El bufete de Baltasar Garzón declara pérdidas”, Crónica, octubre 2


BBC (2001). “Spanish judge moves against Berlusconi”, BBC News, April 19


BBC (2010). “Baltasar Garzón,  de Jaén a superjuez”. BBC News Mundo, mayo 14


BBC (2018). “El fraude con los CLAP de Venezuela desarticulado en México: la red que vendía a sobreprecio alimentos de baja calidad para los venezolanos”. BBC Mundo, octubre 18


Blasco, Isaac (2026). “Zapatero llegó a verse Nobel de la Paz por mediar en Venezuela”. VozPópuli, mayo 31


DA (2015). “Banco de Andorra contrató a exjuez Garzón para desbloquear cuentas de magnate venezolano”. Diario de las Américas, abril 9


DP (2019). “Las cloacas de la Democracia, Baltasar Garzón y Venezuela”, EnLaFrontera167, Youtube, febrero 7


Fuchs, Dale (2003). “Spanish Judge Charges Bon Laden In 9/11Attacks”. The New York Times, Sept. 17


Gómez, Teresa (2026). “La Policía detecta pagos de un socio de Alex Saab al presunto testaferro de Zapatero”. The Objective, mayo 24


HBT (2025). “El juez Garzón. ¿Existe la justicia?” Historias Bajo la Tierra, Podcast #21, marzo 9


Hernández, Pablo (2021) et.al. “Dismantling of Institutionalization and State Policies as Guarantors of Food Security in Venezuela: Food Safety Implications”. Front. Sustain. Food Syst., 18 February 2021


HT (2029). “Treasury Disrupts Corruption Network Stealing From Venezuela’s Food Distribution Program, CLAP”. U.S. Department of the Treasury, July 25


Kaminsi, Matthew (2007). “Terror's Spanish Legacy”, Wall Street Journal, March 10


Marcos, Ana (2028). “Colombia decomisa 400 toneladas de comida en mal estado con destino Venezuela”. El País, mayo 18


Montero, Daniel (2019). “Garzón cobró 176.400 dólares por asesorar a dos venezolanos acusados de expoliar 2.000 millones”. El Español, febrero 19


Muñoz, Boris (2026). “Zapatero, el mediador desmediado”. El País, mayo 31


Parada-Lugo, Valentina (2025). “El expresidente español Rodríguez Zapatero le da un empujón al enredado Frente Amplio en Colombia”. El País, diciembre 3



Romero-Salazar, Pablo (2026). “El vídeo que retrata a Zapatero: «Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho»”. OkDiario, mayo 25



RTVE (2012). “Garzón, condenado a 11 años de inhabilitación por prevaricación en las escuchas de Gürtel”. RTVE Noticias, febrero 9


Saab, Alex (2023). Letters of Alex Saab From his Captivity. El Bunker - Free Alex Saab

domingo, 31 de mayo de 2026

Gurropín, corrupto dictador venerado por la izquierda populista


Publicado en El Espectador, junio 4 de 2026


La obsesión con el Libertador y su espada, tan inútilmente exhibida en el último cuatrienio, podría tener sentido. Pero la admiración de Gustavo Petro y el M-19 por Gustavo Rojas Pinilla (Gurropín) es incomprensible, y vergonzosa. Revela la sangrienta historia de esa guerrilla idealizada por un presidente populista, mandón, condescendiente con la corrupción y el respaldo ilegal a su candidato. Especial interés tiene la relación de Rojas con León María Lozano, alias el Cóndor, uno de los mayores asesinos de los años cincuenta. 


Según la narrativa hegemónica, el conflicto armado surgió de la lucha campesina por la tierra, con papel protagónico de las FARC, supuesto germen de la insurgencia colombiana. La violencia de este grupo habría sido defensiva, como respuesta a los ataques militares. Eso predica incluso JM Santos en su Batalla por la Paz. El falaz relato silencia que años antes, tras la llegada del castrismo, jóvenes del MRL, el PCC y el Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino (MOEC) fueron becados por Cuba para estudiar comunismo y revolución. La primera acción de esta élite universitaria insurgente interrumpió salvajemente una celebración de aguinaldos (1961). No fue defensa sino ataque con explosivos al Ejército, con 40 muertos, “casi todos niños de barrios humildes”. 


Años antes hubo una racha colosal de homicidios políticamente motivados y también ajenos a la lucha por la tierra. Los llamados “pájaros” -que actuaban “de manera escurridiza y veloz; que se nucleaban para hacer ‘trabajitos’ y se iban ‘volando’”- cumplían funciones ideológicas y proselitistas. Inicialmente buscaban “homogeneizar pueblos, cambiar conciencias, convertir a radicales liberales, perseguir a protestantes, atacar a masones y comunistas. Emprendieron una “santa cruzada de las ‘fuerzas del bien’ contra las ‘dañinas fuerzas del mal’”. No eran campesinos, ni se desquitaban de las guerrillas liberales. Tenían negocios, a veces prósperos, que les permitían cierto estatus económico y social. “Los pájaros, eran choferes, carniceros, fonderos, cantineros, talabarteros, sastres, lavanderos, sacristanes, cacharreros, jornaleros o lungos, matarifes, inspectores de policía, policías y empleados de la alcaldía o el juzgado municipal”.


El líder de los matarifes en Tuluá es el protagonista de Cóndores no entierran todos los días, de Gustavo Álvarez Gardeázabal. “Si la amenaza son los pájaros, a lo que nos enfrentamos es a un Cóndor”, el más temido y dominante, que recibía instrucciones de dirigentes conservadores o de las autoridades locales. Él decidía cuándo y con quién ejecutarlas: “mandaba matar, pero él mismo no mataba”. La violencia contra los liberales no fue simple “odio partidista”. Se buscaba controlar elecciones, intimidar o eliminar votantes y dirigentes liberales para asegurar el acceso a la burocracia. Con el asesinato o expulsión de contrincantes, el conservatismo mantuvo el control electoral con el consecuente acceso a la nómina y a los contratos estatales. Una obsesión de Laureano Gómez era tumbar la Constitución de 1936. Había que eliminar o convertir opositores: para eso estaba el Cóndor. 


Puesto que el ámbito de la novela es municipal, la figura de Gurropín no refleja la importancia que tuvo como aliado de Lozano. Sobre ese vínculo El Jefe Supremo de Silvia Galvis y Alberto Donadío muestra que, como Comandante de la Tercera Brigada en Cali (1948-1949), Rojas visitaba al Cóndor en Tuluá “en franca camaradería”. El mismo General admitió que gracias a él pudo “sostener el gobierno legítimo de Mariano Ospina Pérez”. En 1953, ya presidente, Gurropín ordenó la liberación de su aliado cinco días después de ser detenido por amenazar a un juez, premiándolo con la Cruz de Boyacá. Violet Lozano, su hija, lo acompañó a visitarlo al Palacio de Nariño. Para Rojas, Lozano era “el indiscutible jefe laureanista” del Valle del Cauca. 


Uñilargo fue el apodo de Rojas desde que entró al ejército. Al calificarlo el primer año, un superior anotó: “algo desprendido del servicio por dedicarse a los negocios particulares”. “Acumuló hatos y recibió reses” corrobora Donadío. En 1958, un senador, después presidente, señaló que en la oficina de impuestos había “un sistema de extorsión; el yerno del Presidente no soltaba ese negocio… bastaba una llamada para combinar cómo se fallaban los asuntos”.   La paz que finalmente se acordó entre liberales y conservadores, el Frente Nacional, simplemente formalizó la alternancia en la repartija del presupuesto, la nómina y los contratos estatales. Rojas quería su tajada: buscó que la Asamblea Nacional Constituyente extendiera su permanencia en el poder y propuso la Tercera Fuerza, una alianza entre sectores populares y las FFAA. Ilustra bien, y así se entiende mejor, el apego de Petro a la ANAPO. Para Cepeda no será fácil mantener su tránsito oportunista desde el comunismo estudiantil (anti-rojista) hacia la AD-M19. La doctrina inculcada desde joven, tupamara o soviética, es indeleble. Tendrá que despetrizarse para segunda vuelta.


REFERENCIAS


Acevedo, Andrés (2026). “¿El pacificador que inventó el paramilitarismo en Colombia?” Entrevista a Miguel Malagón, YouTube, mayo 6


Ajaib, Sant (2026). “La madeja de los escándalos que han cercado al gobierno Petro”. Corrupcionaldía.com, mayo 2 


Angel, Sergio (2025). “La deriva autoritaria de Gustavo Petro”. Expediente Abierto, julio 2025


Atehortúa Cruz, Adolfo León (2020). “El golpe de Rojas y el poder de los militares”. Revista Folios Nº 31, enero-junio


EC (2026) “Lluvia de críticas a Petro por participación en política a favor de Cepeda: “ha sobrepasado todos los límites””- El Colombiano, mayo 30


Franco Mendoza, Ricardo  (2012) “El Moec 7 de enero, origen de la guerrilla revolucionaria en Colombia”. Tesis de Grado. Bogotá. Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Historia


Fundelt (2024) “Ataque terrorista del MOEC contra el batallón Palacé durante celebración de navidad en Buga en 1961”. Fundación ELT, mzo 14


Mercado Gazabón, Carolina (2015). “La reforma de López Pumarejo (1936)” Capítulo segundo, Bogotá Editorial U del Rosario, pp 17-34


Quintero Herrera, Edgar (2026) “Así han Torcido Petro y Cepeda las Reglas de Participación en Política”. La Silla Vacía, mayo 26


Quintero Restrepo, León. (2009). Los "pájaros" del Valle del Cauca. Estudios de Derecho. 65. 


RS (1988). “El General y el Cóndor”. Revista Semana, dic 11


Rubio, Mauricio (2023). “La incontinencia tuitera de Petro”. El Espectador, oct 19, blog personal


Santos, Juan Manuel (2019). La Batalla por la paz. Planeta


Ugarriza, Juan Esteban y Nathalie Pabón Ayala (2018). Militares y Guerrillas. La memoria histórica en Colombia desde los archivos militares, 1958 – 2016. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario


Viviescas, Pastor (2015). “Néstor Iván Moreno Rojas, otro 'ilustre' condenado por la Corte Suprema de Justicia”. Las Notas de Pastor, enero 20