lunes, 2 de noviembre de 2026

Las mariposas amarillas y El Rey de la Montaña

 Publicado en El Espectador, noviembre 5 de 2026



Recientemente Julio Sánchez Cristo criticó los pagos con contratos que arreglaba Gustavo Petro para las “mariposas amarillas”, su harem de 48 odaliscas sin internado. Antes, el periodista aclaró que “a los colombianos no nos interesa su vida sexual”, una generalización caduca y machista. Incluso Francia, liberada en tales affaires, superó los silencios sobre la intimidad presidencial al conocerse en 2014 las escapadas de François Hollande para visitar a su amante. El alboroto mediático fue inmediato y duró semanas. Una mujer influyente, lejos del feminismo, exigió indignada “la dimisión del presidente”. Hollande abandonó sus aspiraciones para un segundo período. Años antes, Dominique Strauss Khan, director del FMI y candidato socialista con la elección presidencial en el bolsillo para suceder a Sarkosy, trató de forzar sexo “rudo” con una camarera de hotel en Nueva York que lo denunció. Por poco acaba en prisión; el inmediato escándalo global forzó su renuncia al FMI y arruinó su carrera política. En Colombia progre, con “enfoque de género” hasta para la paz, la vanguardia feminista no musitó.  


En el mundo anglosajón, por tradición puritana, la vida extramarital de un gobernante importa para juzgar su desempeño público, su honestidad y su fiabilidad. En Reino Unido la prensa informa sobre la intimidad de los políticos porque la gente espera “ejemplo en todos los ámbitos”. Históricamente, el carácter moral hace parte del contrato de confianza con el gobernante. 


El temperamento y el carácter de un líder determinan su aceptación, sus posibilidades políticas y su desempeño en el poder, pero son escasos los estudios al respecto: apenas se empieza a reconocer que “analizar su personalidad constituye una vía potencialmente importante para comprender el éxito o fracaso de los hombres fuertes del mundo”. Estudios comparativos recientes -que incluyen a Trump, Bolsonaro y Netanyahu- muestran que los líderes autocráticos se destacan por la “triada oscura” (narcisismo, psicopatía, maquiavelismo) con poca amabilidad y estabilidad emocional. Experimentos de psicología social confirman que el poder orientado al beneficio propio “reduce la empatía, aumenta el egoísmo y la tolerancia a la corrupción”. 


Arnold M. Ludwig (1930s) es psiquiatra y profesor estadounidense conocido por investigar alcoholismo, LSD, estados alterados de conciencia y  personalidad múltiple. En 2002 publicó El Rey de la Montaña. La naturaleza del liderazgo político. Para su estudio, examinó a todos los gobernantes de países reconocidos del siglo XX (más de 1.900) y, con mayor detalle, a un subconjunto de 377 con información personal detallada. El resultado central es que los líderes nacionales buscan y mantienen el mando cual “machos alfa”. El impulso para dominar es parte del orden natural. Esto ayuda a entender por qué muchos se aferran al poder incluso cuando son infelices, desconfían, se sienten sitiados y corren riesgos. 


Ludwig clasifica a los gobernantes en seis tipos: monarcas, visionarios, tiranos, autoritarios, transicionales y demócratas. Compara sus características, infancias y estabilidad mental para identificar predictores del éxito político. Algunas de sus conclusiones son tan demoledoras y deprimentes como sugestivas, con leves ajustes, para comprender al líder cósmico. “Si bien ser inteligente, competente, tener una buena formación y gozar de estabilidad emocional no te impide ocupar un alto cargo, también es posible gobernar una nación sin haber leído jamás un libro, sin saber cómo elaborar un presupuesto, contando con los dedos, permaneciendo bajo los efectos de las drogas o el alcohol durante las reuniones de gabinete, prestando más atención a las voces imaginarias en tu cabeza que a tus asesores o, dicho de forma sencilla, siendo un ignorante, un demente o un loco”. Sobre el punto específico de la vida sexual la conclusión es menos original y se encuentra en varios trabajos darwinistas: “en muchas sociedades, los tiranos gozan de una ventaja reproductiva clara respecto a otros hombres, por su acceso a las mujeres y la cantidad de amantes que mantienen”.


Una secuela de la promiscuidad de un jefe de Estado es el chantaje que puede enfrentar, sobre todo con acceso a recursos públicos para pagarlo. Un caso bien documentado en España es la Operación Persa, “que duró diez años (de 1994 a 2004) y costó millones de euros” para evitar “que la filtración de fotos, vídeos y audios que evidenciaban la relación clandestina de Juan Carlos I con Bárbara Rey pusiera en jaque la estabilidad de la Monarquía”. Ella era una mujer enamorada y despechada. La promiscuidad de John F. Kennedy con actrices y eventuales espías alarmó a los servicios de inteligencia por la vulnerabilidad con gobiernos hostiles o vínculos con la mafia. En Colombia el anunciado gobierno del amor presuntamente facilitó una colosal corrupción. Pero el “jefe de jefes” tranquilizó a su hinchada: “no mezclo la sexualidad con el trabajo”. Y en la izquierda petrista, la palabra de Gus es sagrada.  



REFERENCIAS


CNEWS (2014). “Julie Gayet gagne face a Closer”, YouRube, Mars 27


González, Miguel (2024). “Operación Persa: diez años de chantaje de Bárbara Rey al Estado”. El País, oct 13



LRE (2014). “G. de Fontenay réclame la démission de Hollande”, Lino.RE Janvier 14


Ludwig, Arnold (2002)- King of the Mountain. The Nature of Political Leadership. University Press of Kentucky, Perlego


Mandel, Elodie (2014). “Enquête Closer : François Hollande et Julie Gayet, ils s’aiment depuis 2 ans !”, Closer, Janvier 16


Müller, Enrique (2014). “La mejor relación sexual de John F. Kennedy”. El País, enero 14


Nai, Alessandro & Emre Toros (2020) “The peculiar personality of strongmen: comparing the Big Five and Dark Triad traits of autocrats and non-autocrats”, Political Research Exchange, Vol 2, 1707697


Rebollo, Esther (2022) “Gustavo Petro y Francia Márquez: el gobierno del amor y de la vida” Público.es, junio 21



Rubio, Mauricio (2011). “El silencio de las periodistas”. Leves desacuerdos con el Feminismo, mayo 28


Santanilla, Felipe (2026). “Mary Luz Herrán, exesposa de Gustavo Petro, habló del escándalo de Juliana Guerrero y envió mensaje al presidente: 'No defiendas lo indefendible’”. El Tiempo, julio 27


Sardá, Juan (2019). “Amantes, hijos secretos y pecados inconfesables: ¿por qué la prensa británica informa sobre la vida privada de sus políticos?”. Vanity Fair, 3 de julio


Toscano, Natalia (2026). “Otra Vez Soy Presidente”: Petro Toma el Mando del Pacto Histórico” La Silla Vacía, octubre 16


Wrangham, Richard & Dale Peterson (1997) Demonic Males, Apes and the Origins of Human Species.  Bunko





lunes, 26 de octubre de 2026

La confusa y casi inocua batalla cultural de Abelardo

 Publicado en El Espectador, octubre 29 de 2026



El retiro de obras del Museo Nacional de Bogotá el 15 de octubre por instrucciones de Abelardo de la Espriella (ADLE) generó amplio y comprensible rechazo. No se sabe cuántas piezas salieron de la Colección Permanente ni por qué motivos. Había material de movimientos LGBT y feministas, afiches y objetos ligados al M-19 además de elementos relacionados con el Acuerdo de Paz. También se descolgaron “camisas de Lucho Herrera, una sombrilla de la novela ‘Caballo viejo’… y un traje rosado hecho por la empresa” de un aliado de ADLE en la campaña presidencial. 


Casi simultáneamente, otra noticia indignó a diestra y siniestra: la llegada al Ministerio del Interior de Alejandro Ordoñez, quien para sectores activistas es un demonio que supera con creces al que aún obsesiona a la izquierda. Como si lo anterior no bastara, ADLE nombró a Vivian Morales Consejera Comisionada de Paz. Deberá desmontar burocracia innecesaria y “examinar el uso del discurso de paz como instrumento de impunidad o de privilegios políticos”. El aparente impulsor de estas medidas aclara que la batalla cultural debe focalizarse: “tenemos cuatro años para… aplastar la narrativa que, durante décadas, se instaló y se instauró en la opinión pública”.


Lo insólito es que buena parte de esa confrontación es redundante. Primero, porque la izquierda colombiana, aporreada tras la derrota electoral, ha empezado a hacerse el hara kiri por varios flancos, deteriorando su credibilidad. El peor fuego amigo, con eventuales consecuencias judiciales internacionales, son las declaraciones de Eva Ferrer contra Verónica Alcocer que se suman a  investigaciones ya emprendidas por la Fiscalía. Según la pentiti catalana, la ex primera dama habría, presuntamente,“aprovechado su posición para transportar drogas, armas y dinero entre Colombia y Venezuela”. Gustavo Petro exigió rectificación y recriminó a Ferrer por “hacerle daño a la mamá de mis hijos”; Manuel Grau, implicado, anunció demandas por injuria y calumnia; otros involucrados ya pusieron la denuncia e Iván Cepeda, ducho en asuntos penales, pidió “que se investigue… que vaya a los tribunales”. Imposible anticipar cómo acabarán estos procesos o cual será su repercusión política pero es inevitable un golpe duro contra la imagen y el discurso de la hasta hace un tiempo impoluta izquierda.


A finales de julio, Angie Rodríguez, ex directora del DAPRE radicó ante la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes -la instancia que investiga a los ex presidentes por hechos ocurridos durante su mandato- una denuncia que “expone 16 hechos y pide investigar cuatro presuntos delitos”. Alega que en el Palacio de Nariño Gustavo Petro “la insultó señalándola de narcotraficante y paramilitar (y luego) recordándole su pasado (en el) M-19 la amenazó”. La parte más delicada de la denuncia tiene que ver con “la muerte del coronel investigado por interceptaciones ilegales”. Es bastante probable que este proceso fenezca por la mayoría petrista en la Comisión pero el daño queda. A eso se suman declaraciones posteriores de la misma Rodríguez quien afirma tener pruebas sobre indicios de que “el presidente usó a decenas de jóvenes mujeres contratistas para acompañarlo en sus famosas parrandas de larga duración”. Las llamadas “mariposas amarillas”.


Suponiendo que lo anterior es irrelevante para su porvenir político, en una decisión realmente incomprensible y torpe, el Pacto Histórico “eligió por unanimidad al expresidente Gustavo Petro como su máximo líder”. Recuperado su ego, retornó el delirio del líder cósmico. “Asumo la presidencia del Pacto para hacerlo el movimiento mas grande del Pueblo colombiano, capaz de desatar su poder constituyente”. Si con todo el poder y la nómina del Estado a su servicio perdió unas elecciones, qué podrá hacer desde afuera y eventualmente acorralado por procesos penales? ¿Con qué nirvana soñaban quienes le renovaron su lealtad?


Otros detalles refuerzan el hara kiri: los recurrentes e indignados ataques del periodista Iván Gallo que apostó por el Gobierno del Cambio para sufrir la grotesca parcialidad a favor de Hollman Morris en RTVC; también lo mortifican los absurdos y nocivos ataques de Petro a la clase media. De distinta naturaleza, pero no menos pertinente, es un pedagógico video del actor y humorista Robinson Díaz. Le recomienda a sus colegas de oficio volverse empresarios capitalistas, montar y autofinanciar su espectáculo tomando el recaudo de taquilla como termómetro de la aceptación de la obra por el público, ofreciendo un ilustrativo curso de microeconomía contra el estatismo.


El ostensible declive en la narrativa de izquierda se observa no sólo en Colombia; es una tendencia global sobre todo en lo relacionado con mitos, francos disparates, de la llamada “teoría de género” y el relato LGBT. El decaimiento fue liderado por la facción racional y pragmática del feminismo, la que nunca desdeñó la ciencia. En ese complejo frente, Ordoñez y Morales ya no tienen tareas pendientes.


REFERENCIAS


Benavides, Iván (2026). “Censores fracasados” El Tiempo, octubre 22


Cueto, José Carlos (2026) “La polémica por la retirada de decenas de obras del Museo Nacional de Colombia (y qué dice de la "batalla cultural" de De la Espriella)”. BBC.com, octubre 16


EE (2026) “Por tercera vez, Fiscalía cita a declarar a Eva Ferrer por presuntos hechos de corrupción” octubre 13


González, Julián (2026) “Viviane Morales, exministra de Educación, regresa al Gobierno De La Espriella como Consejera Comisionada de Paz”. Portafolio, octubre 26


Ospina, Dahana (2026) ““¿Había niños travestis ahí?”: Angie Rodríguez preguntó a Gustavo Petro por presuntas fiestas con mujeres muy jóvenes” infobae, octubre 21



Páez, Andrés (2026). “La orden de De la Espriella en el Museo Nacional terminó descolgando un traje de Arturo Calle, su aliado en campaña”. Las2Orillas, octubre 20


RS (2026) “Dineros en campaña, tráfico de armas, drogas y las movidas del círculo cercano a Verónica Alcocer: las 10 frases más escandalosas en la entrevista de Eva Ferrer en SEMANA” octubre 10


Toscano, Natalia (2026). “Otra Vez Soy Presidente”: Petro Toma el Mando del Pacto Histórico” La Silla Vacía, octubre 16



Valero, Daniel (2026) “Este es el núcleo duro con el que se libra la “batalla cultural” por una “patria milagro”” El Espectador, octubre 25

Vargas, Mauricio (2026). “Calígula en Casa de Nariño”: El Tiempo,  oct 24



domingo, 18 de octubre de 2026

Del Olimpo a las cloacas y las mafias en una generación

 Publicado en El Espectador, octubre 22 de 2026



Hace décadas hubo en España un socialismo por el que la gente votaba entusiasmada. El gobierno correspondía con liderazgo, proyectos y programas. Pero la política se deterioró tanto que el sanchismo en el poder parece más una banda organizada con obsesión por robar y evadir la justicia que un colectivo atento al bienestar ciudadano. El PSOE y los partidos a su izquierda aún se autodenominan progresistas, pero de eso queda poco. Ahora son un revuelto reaccionario aliado con depredadores. 


Pasqual Maragall (1941), tecnócrata catalán formado en el anti franquismo, terminó en la política tras una carrera burocrática. Economista especializado en urbanismo, reflexionó sobre la frontera entre intereses colectivos y privados. Reelegido siempre que se presentó, fue alcalde de Barcelona durante 15 años. Convirtió la ciudad, impulsada por los Juegos Olímpicos de 1992, en referente urbano global. Defendió la “revolución de las alcantarillas”, la eliminación del chabolismo (barrios piratas) y la dignificación vecinal como grandes prioridades. “Recuperó el litoral, transformó zonas históricamente aisladas, impulsó infraestructura, nuevos espacios públicos y equipamientos”. Su proyecto de ciudad fue reformista, “planteaba problemas complejos y dudas… hablaba a la ciudadanía como si fuera inteligente”. Convirtió la vieja ciudad post industrial degradada en una urbe internacional abierta, moderna, competitiva, centro del conocimiento y la innovación, sin abandonar “barrios populares y dignificación de la periferia”. Hasta en la definición de la red de transporte público participaron los habitantes de asentamientos informales para lograr con “autobuses de barrio” servicio casi puerta a puerta a precio irrisorio. La película histórica El 47 describe el proceso. 


España ganó la Copa Mundial de Fútbol masculina en 2010 y 2026, la femenina en 2023. También se destaca en tenis, baloncesto, balonmano, deportes de motor, ciclismo y waterpolo. Los juegos olímpicos del 92 fueron el quiebre para convertir el país en potencia deportiva mundial por “el cambio de mentalidad, la profesionalización y el impacto organizativo y social”. 


Paradójicamente, también en Cataluña surgieron otros políticos, en las antípodas de Maragall por preparación, vocación y manera de gobernar.  Fortalecieron el provincialismo retrógrado e independentista que contrasta con Barcelona, ciudad abierta al mundo y cosmopolita. La añoranza de un pasado mítico y glorioso es por definición contraria al progreso material, intelectual y político. 


En un punto bastante más bajo que los independentistas está Pedro Sánchez, un político cínico y astuto que se inventó una coalición denominada “bloque progresista” que en realidad es “la fase superior del populismo (que) atrae con eficacia a los votantes más radicales”. Dos historiadores han hecho un paralelo entre los eslóganes utilizados por Sánchez y aquellos del Frente Popular en las elecciones de 1936, las últimas antes del golpe de Estado y la Guerra Civil. “Las derechas son el fascismo… Votarlas es traicionar la causa obrera y negar los derechos humanos”. Entonces como ahora, la izquierda combate a cualquiera a la diestra del PSOE; según ella “fondos buitre” de dudoso origen dominan la ultraderecha que si llegara al poder acabaría con “los derechos de las mujeres, del colectivo LGTB, de los jóvenes (excluidos) y un largo etcétera de víctimas”. Para enderezar la memoria histórica, Sánchez desenterró el franquismo, ignorando la Transición Democrática de 1977. Después, en el Foro contra el Odio, anunció un “odiómetro” para medirlo. Eso jamás se le hubiese ocurrido a Maragall. 


La hipersensibilidad adobada con superioridad moral no ha frenado la descarada corrupción. Capítulo escabroso son las “cloacas” coordinadas por Leire Díez, “fontanera”, ex militante socialista actualmente investigada por la Audiencia Nacional con pruebas acopiadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. El objetivo de esa “trama” era recoger información comprometedora, “trapos sucios”, sobre jueces y fiscales para neutralizar investigaciones judiciales que afectaran al PSOE o al entorno familiar de Sánchez. El extremo más horrible al que presuntamente llegaron son las maniobras de un ex juez contra Beatriz Biedma, instructora de la causa contra el hermano del presidente involucrando a un clan mafioso para “eliminarla” puesto que “a palos aprende el burro”, como pregona la  ultraderecha.


La situación se asemeja a lo ocurrido con el Gobierno del Cambio. Es la misma dinámica perversa del caudillo impune que ofrece prebendas o puestos para asegurar lealtades incondicionales. Coimas y saqueo de entidades públicas se adornan con “un relato de pureza” y “certificados de decencia”. Por fortuna en España y Colombia ya existían instituciones más o menos consolidadas que, parece ser, aguantarán el embate. En ambos casos with a little help from the USA que resultaron menos dañinos que los autócratas locales. A diferencia de Gustavo Petro, Pedro Sánchez no fue guerrillero, es trabajador, habla inglés, cuida su alimentación, hace mucho deporte y, como Kirchner, le manifiesta a su esposa en público “la fuerza del amor”. En algo podría servir de ejemplo para jóvenes.


REFERENCIAS


Busquets, Elena (2026) “Barcelona después de Maragall”. The New Barcelona Post, julio 7


LD (2026). “El PSOE plagia "la fuerza del amor" de los Kirchner”. Libertad Digital, oct 17


Ordoñez, Sara (2026) “Sánchez crea un 'odiómetro' para señalar a sus adversarios por sus «mensajes de odio»”. El Debate, marzo 11


Rojas, Miguel (2026). “Pedraz imputa al exjuez Sáenz de Tejada por sus maniobras contra Beatriz Biedma”. The Objective, oct 13


TVdb (2011). “Barcelona 92, donde todo empezó” The tvdb.com, dic 25


Vilches, Jorge (2026). “Sánchez es el Frente Popular”. The Objective, oct 11

viernes, 9 de octubre de 2026

Justicia restaurativa: Lacan, realismo mágico e impunidad

 Publicado en El Espectador, octubre 15 de 2026


En una desprevenida entrevista, María Victoria Uribe (MVU), antropóloga e historiadora, expone las ventajas de la justicia restaurativa. Menciona a un paramilitar encarcelado con el que identificó misteriosos vínculos entre el asesino y sus víctimas. “Hablé con él en su celda… Un tipo tranquilo, no lo angustiaban (sus) crímenes”. Poco después continuaron. “¡Ay! doctora, usted no sabe lo que me pasó… ¡Imagínese!”. En una audiencia de Justicia y Paz una señora, ya viejita, lo abrazó y le dijo: “yo lo perdono. Usted mató a mi marido y a mis hijos. Lo único que le pido es que me diga dónde enterró al pequeño… Desde ese día ya no soy el mismo”. Eso la llevó a consultar un psicoanalista para entender “por qué esa mamá le altera al asesino toda su visión del mundo”. Para ella, esa víctima encarna el famoso fantasma de Lacan que lo pone en contacto con su propia madre, “que le voltea el chip”. 


Así, con herramientas lacanianas, bosqueja la justicia restaurativa. “Mucha gente no lo entiende. En la fiscalía he oído decir que ojalá se termine la JEP para echarle mano a esa gente”. Precisa que también “muchos colombianos quieren que ellos se vayan para la cárcel… ¿cómo así que los van a poner a hacer trabajo social si son criminales?, se tienen que ir para la cárcel”. MVU sentencia: “no entienden el poder de la justicia restaurativa, consideran que eso es impunidad”. Y generaliza sin mayor sustento. “Por los pocos casos que alcancé a ver en el oriente antioqueño, la justicia restaurativa es muy eficiente, tanto para la víctima como para el victimario que se confiesa, pide perdón, acepta haber hecho lo que hizo y la víctima lo perdona… muchos se terminan abrazando y ese abrazo es genuino”. Ni siquiera recurre a Lacan, basta afirmarlo con unos pocas testimonios bien seleccionados. “Eso es justicia restaurativa; ¿cómo que no es efectiva? ¡Por favor! ¡Si hay un abrazo entre el perpetrador que mató al marido de esta señora, que es capaz de oírlo, porque se oyen!”. 


Después MVU da un volantín para banalizar la violencia y señalar que la verdadera dificultad en Colombia es que “nadie se oye… aquí tenemos un problema de escucha fatal”. Vuelve a reflexionar: “si esos dos se oyen y finalmente el uno entiende al otro y se abrazan ¿qué más quiere uno en la vida? O sea, lo que quieren es clavarlo en la cárcel… Habrá muchos abogando por la pena de muerte… Yo no puedo entender… se me ocurre que es porque no han visto lo que la justicia restaurativa puede hacer”.


Alude a una “cosa muy bonita de la Comisión de la Verdad”: los encuentros cara a cara entre perpetradores y víctimas. “Es imposible que el corazón no se te arrugue”. Recuerda otro encuentro entre un ex combatiente de las FARC que “acepta lo que hizo” ante una madre que perdió a sus hijos. Están en una tarima con micrófonos separados; se oyen mutuamente y después se abrazan. “Eso es una cosa muy conmovedora y muy diciente, que estos señores de ultraderecha no quieren ver”. Para un asunto tan difícil de entender como el fanatismo godo, acude al realismo mágico: es como un “acting out… algo tiene que ver con que hayamos enterrado La Violencia de los años cincuenta bajo muchas capas de tierra… esos contenidos están ahí y afloran… No hay manera de ponerle un punto final”. 


Marta Ruiz, periodista informada, conocedora a fondo del proceso de paz, con pragmatismo y honestidad mental sorprendentes para la oposición actual, anota que tras el plebiscito sobre el Acuerdo de Paz “sólo importaban dos puntos: cárcel o no cárcel para las FARC y participación en política. Era lo que los opositores no querían. Por eso se perdió el plebiscito… La gente quiere ver a las FARC en la cárcel”. Desafía la visión de MVU sobre las razones para el NO y el rechazo a la justicia restaurativa que sigue manifestando una alta proporción de víctimas por fin escuchadas en serio sin supervisión JEP. Mucha gente pide castigo proporcional al daño causado, así de simple. Ruiz reconoce que “nunca hicimos la tarea de convencer a esa mitad de la población” para concluir que, al menos, “la verdad es un valor instaurado”. Ahí falló. Ni siquiera la JEP logró verdad para el macrocaso de secuestro: sentencias ofensivas, vergonzosa audiencia con risitas cómplices de una magistrada y el líder perpetrador que rechazaron varias víctimas. Tras muchas reflexiones, una de ellas precisó: “me estremecía observar la reverencia con la que la justicia trataba a mis verdugos. No había contrapreguntas. No había confrontación. Había embeleso. Timochenko lo sabía. Se sentía superior. Podía mentir alegremente".


REFERENCIAS


Betancourt, Ingrid (2026). “De risitas y otros demonios” El Tiempo, oct 10


Correa, Juan David (2026) “Entrevista a Maria Victoria Uribe”. Conversaciones Pendientes, sep 6


Correa, Juan David (2026) “Entrevista a Marta Ruiz”. Conversaciones Pendientes, oct 4


Lancheros, Catherine (2026) “Secuestrados por las Farc rechazaron las declaraciones de un “buen trato” que hizo ‘Timochenko’ sobre los cautiverios” Infobae, oct 7

 

Noticias RCN (2026). “Revelan polémicos videos de Timochenko ante la JEP en 2019: ¿de qué habló?” YouTube,  Oct 5


sábado, 3 de octubre de 2026

La fracasología local ante la derecha y la corrupción

 Publicado en El Espectador, octubre 8 de 2026



Para muchísimas personas, el Gobierno del Cambio fue angustioso, impredecible, ineficaz, corrupto y pendenciero. Encima, su adalid casi se atornilla al poder asociado con un sombrío personaje de formación soviética. El temido escenario lo impidió un candidato visceralmente opuesto a ellos que ganó por una nariz. La izquierda, dividida como siempre y desconcertada como nunca, se debate entre luchas intestinas y qué hacer con el líder. Se indignan ante cualquier decisión de Abelardo de la Espriella quien en todos los tonos y por distintos medios anunció que gobernaría con ideas y prioridades de derecha. ¿Esperaban que lo hiciera como Sergio Fajardo?


La crítica puede terminar en graves acusaciones que deberían denunciarse ante la justicia penal. Con frecuencia se confunde delinquir con irrespetar protocolos y se ignoran escalas de gravedad. Proclamándose abierta, dialogante e incluyente, la izquierda intelectual, carece de una actitud democrática básica: aceptar derrotas electorales y alternancia en el poder. Peor aún, obsesionada por monopolizar la narrativa, busca estigmatizar y acallar las ideas que no comparte. Es común pensar que los problemas surgieron tan lejos como sea posible. En Colombia 2026, por supuesto, los líos no vienen del gobierno inmediatamente anterior, que sí los recibió de sus antecesores desde la Colonia. 


La historiadora María Elvira Roca Barea propone el término fracasología para “la acomodación de ideas negativas y catastróficas” de las élites pensantes. Una consecuencia es la falta de compromiso positivo: la misión es criticar, manifestar descontento, pero rara vez proponer algo distinto de sueños frustrados, ensayos y, si acaso, leyes en el papel. En España, Roca Barea atribuye esta visión al afrancesamiento de quienes utilizaron la “autodenigración como signo de superioridad intelectual y como una forma de eludir responsabilidades”. En América Latina, tras la Independencia, Francia ocupó buena parte del espacio cultural. En la Nueva Granada se configuró una oposición entre sectores próximos a la tradición hispánica católica y quienes admiraban la cultura francesa, el liberalismo, el republicanismo y los cambios revolucionarios. Esta influencia se dio en varios ámbitos: política, costumbres, moda, literatura… y además educación. Primero, por la presencia de congregaciones y docentes franceses, cuyos colegios formaron a futuros ingenieros, médicos, abogados, comerciantes, militares y eclesiásticos. Desde el siglo XIX, el legado francés en la mentalidad de la élite universitaria se transmitió por la Universidad Nacional incluso en áreas científicas como la medicina. En derecho la influencia fue contundente: el Code Civil napoleónico. 


Hace varias décadas que Colombia padece una élite europeizada por la influencia de pensadores alemanes y españoles sobre el derecho y la jurisprudencia. Casi simultáneamente, la economía “neoliberal” llegó al país por universidades anglosajonas. Así se entiende mejor la “doble personalidad” de la Constitución del 91, además con juristas que destronaron el sistema civilista.  La mirada centrada en Europa continental en detrimento de los EEUU puede ser delirante. Un ex ministro petrista, el más culto de los muchos gabinetes, sentenció, refiriéndose a las últimas presidenciales: “perdimos porque los tecnofascistas metieron la mano en las elecciones colombianas, bolivianas, ecuatorianas, chilenas, argentinas. Las quieren meter en Brasil, México, El Salvador, Honduras”. 


La fracasología afecta la corrupción por vías complejas y contradictorias. Para evadir responsabilidades, sobre incidentes concretos la lacra se le atribuye al adversario. Lo insólito es que una de las instituciones que la izquierda considera más inoperante, la justicia penal, es lo único que disuade e incapacita malhechores. Que evite la reincidencia es otra cosa; por algo el destierro o deportación fue usual contra los corruptos en varios lugares: Imperio Otomano, Antigua Roma, Atenas, Francia, Portugal y España… entre muchos otros. El texto clásico sobre inutilidad de las penas, Vigilar y Castigar, de Michel Foucault es la referencia más citada por la academia afrancesada. Allí se confirma que el destierro fue una pena corriente del llamado Antiguo Régimen, traducción del muy francés Ancien Régime. Foucault no se interesó por la corrupción que, como delito ligado a la propiedad y el beneficio, se toleraba. A pesar de este influyente pensador eso debe cambiar si se busca combatirla en serio. Se podría aprender de instituciones hispanas que superaron la fracasología para lograr resultados impresionantes contra estas nuevas venas rotas de hispanoamérica y la madre patria, que a veces terminan en autoexilio, desde un ex insurgente hasta un Rey Emérito. 


Esta semana se anunció un bloque anticorrupción que presenta un exceso de entidades dependientes de los políticos. En España se fortalecieron las técnicas forenses, no siempre asociadas con cadáveres y muerte sino con la capacidad de recoger pruebas sólidas. Eso se aprende por ensayo y error, no con más leyes. Por ejemplo, actualmente en el país la responsabilidad probatoria que operativamente “se diluye entre la Policía Nacional y el CTI” se superaría corrigiendo fallas de coordinación. 


REFERENCIAS


Escobar, JC y Maya Adolfo (2019) “Algunas lecturas francesas de las independencias hispanoamericanas” Co-herencia,  Vol. 16 Núm. 31 


García, Mateo (2026). “Iván Cepeda en sus propias palabras. Esta es su entrevista más personal. Exclusivo de Revista BOCAS”. El Tiempo, abril 24


Hernández Díaz, José María (2008). Influencias francesas en la educación española e iberoamericana (1808-2008). Gredos 


Laviña, Javier (1989) “Ilustración y reacción en la Nueva Granada”. Anuarion Colombiano de Historia Social y Cultural, Nº 16-17


LLC (2026) “El petrista Levy Rincón no aguantó que lo confrontaran en plena entrevista y prefirió irse”. Lalenguacaribe, sep 17


Moreno Montalvo, Gustavo (2026). “El Proceso Penal”. La República, oct 3


PGC (2024) “¿Qué hacemos? ¿Permitimos otros doscientos años de abandono o cambiamos la historia?”, presidencia.gov.co, ene 27


Restrepo, Ana Cristina (2026) “El Pentágono (de cómo convertir a Colombia en un polígono… de tiro)”. El Espectador, sep 20


Roca Barea, María Elvira (2019). Fracasología: España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días. Espasa


RS (2026) “Así funcionará el bloque anticorrupción de Abelardo De La Espriella”. Revista Semana, agosto 31



UI-ET (2026). “Los 32 casos que se revisan del saqueo a Ecopetrol que la  auditoría llevará ante EE. UU.: hablan de sobornos, Cenit, el catalán y el ‘Bachi’”. Unidad Investigativa, El Tiempo, sep 20


VVAA (1868). La Universidad Nacional en el siglo XIX. Anales