viernes, 15 de mayo de 2026

Una indígena Maya que no machaca ser víctima, ni su etnocentrismo

Publicado en El Espectador, mayo 21 de 2026


En 2009 fui contratado para evaluar programas de reforma judicial del Banco Mundial en Latinoamérica. El Viernes Santo llegué al Juzgado de Paz de Chichicastenango, Guatemala, ese día cerrado al público. Manuela Morales, indígena Quiché de unos 30 años, me atendió en el Centro de Mediación a su cargo, anexo al Juzgado. Vestía el elaborado huipil que usan mujeres indígenas en fechas especiales. Trabajadora social, casada con un estudiante de derecho, tenían dos hijos. Planeaban establecerse un tiempo en Argentina o España para que Manuela se especializara.


Varios afiches adornaban el juzgado. Uno mostraba un hombre elevado del suelo por la contundente patada de un policía. “¡La brutalidad policial existe. Basta ya!… torturas a manos de policías y soldados”, señalaba. Lo que antes hubiese sido un pasquín militante era ahora un letrero del Organismo Judicial. La escena era inconsistente con versiones, recurrentes en publicaciones académicas y medios, que nada había cambiado en la justicia Guatemalteca. Una mediadora Maya y esos afiches, por sí solos, mostraban una drástica caída del poder castrense y menor impunidad. El contraste con descripciones sobre los abusos sufridos por las mujeres indígenas durante el conflicto armado era abismal. Ahora, Manuela Morales era autoridad civil.


Resultaba fácil criticar el funcionamiento judicial guatemalteco. Bastaba inventariar lo que faltaba para una justicia imparcial, eficaz, accesible y creíble, que generara confianza en la ciudadanía. No era sencillo, sin embargo, definir el estándar para calibrar el desempeño de esa justicia. Pocos países presentaban simultáneamente, como Guatemala y Colombia, la herencia de un largo conflicto armado, una fuerte influencia del crimen organizado y una diversidad étnica y cultural tan marcada. El reproche más recurrente a la reforma guatemalteca era haberse centrado en la rama penal. Paradójicamente, la misma observación se le podía hacer a las críticas: limitadas a lo penal ignoraban otras jurisdicciones. Pero ya aparecía en las encuestas de opinión una percepción global positiva sobre la evolución reciente del servicio. Resultaba sorprendente el desconocimiento que se tenía en ciertos sectores sobre los avances logrados en recuperación de la autoridad civil.


Un objetivo fundamental de la reforma judicial fue reducir el poder armado en las áreas indígenas más afectadas por la guerra. La justicia como pilar de la democracia y el esfuerzo por reemplazar la influencia y poder castrenses no ha sido peculiaridad guatemalteca. La situación específica ha variado entre países. En Colombia, se señala que la situación está peor. Iván Cepeda habla de “detener el proceso de extinción, exterminio y desaparición de los pueblos indígenas”. Gustavo Petro menciona la “guerra interétnica”. Callan la malograda Paz Total. 


Durante décadas, los militares guatemaltecos fueron poder de facto en muchos municipios. Impunes ante cualquier desafuero, a ellos acudían las personas para resolver distintos conflictos. De acuerdo con la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) se consolidó una “cultura y práctica autoritarias y excluyentes de las mayorías”. Para un Juez de Paz en la zona del Petén, “cualquier militar era omnipotente, antes usted era militar y nadie lo podía tocar”. Según la CEH, a lo largo del conflicto, “un 93% de las infracciones (eran atribuibles) al Estado… (y) el 83% de todas las víctimas plenamente identificadas pertenecían a la población Maya”. Las peores masacres de indígenas ocurrieron entre 1981 y 1983 bajo la política de “tierra arrasada” de las FFAA y los paramilitares. En Cuarto Pueblo, Quiché, fueron asesinadas “más de 400 personas… niñas y niños, recién nacidos y mujeres (embarazadas)” encerradas en una iglesia, torturadas y violadas durante tres días y luego quemadas”. Ese horror fue calificado de genocidio: el ejército pretendió exterminar a toda la población. 


Al oír a Aída Quilcué, candidata a la vicepresidencia del Pacto Histórico, me surgen algunas inquietudes sobre Manuela Morales, indígena Maya víctima del conflicto armado y el Estado guatemaltecos. ¿Cómo logró liberarse de su doloroso pasado para mirar el futuro con optimismo, inmune a su situación de perseguida, no sólo para exclusión y despojo de tierras sino para aniquilación física intencional? ¿Cómo pudo entusiasmarse con una especialización en el exterior y que sus hijos conviviesen con otras culturas? Descendiente de la sofisticada y cosmológica cultura Maya, ¿por qué no la obsesionaba la creencia de que sus ancestros, sus familiares, su resguardo y su región, han sido y seguirán siendo el centro del mundo? Es difícil encontrar una entrevista de la candidata del Pacto Histórico que no mencione el CRIC. “Ojalá que la señora Quilcué no se concentre únicamente en la comunidad indígena del Cauca”, anotó lacónicamente una dirigente de la comunidad Wayúu, víctima de la corrupción con el suministro de agua en La Guajira, que no sólo se mantuvo sino que se agravó con el Gobierno del Cambio. 


REFERENCIAS


Arismendi, César (2023). “La Corte Constitucional revisa la corrupción en La Guajira”, Fucai35


IC (2026). “Iván Cepeda inició la gran marcha hacia la Casa de Nariño desde el sur del país”, ivancepedacastro.com, enero 18


Presidencia (2025). “Palabras del presidente Gustavo Petro en la inauguración, en el resguardo de Huellas, de la red de comunicación para comunidades indígenas 'Puntos Vida’”. Presidencia.gov.co, julio 30


Sánchez, Arley (2024). “¿Quién es quién en el escándalo de corrupción de los carrotanques para agua en La Guajira?”. vanguardia.com, mayo 3


Simón, Francisco y Elías Oxom (2022). “Conmemoran 40 años de la masacre en Cuarto Pueblo, Ixcán”. Prensa Comunitaria, marzo 14


Simon, Jean Michael (2003). “La Comisión para el Esclarecimiento Histórico, Verdad y Justicia en Guatemala”, Boletín mexicano de derecho comparado, vol.36 Nº 106

sábado, 9 de mayo de 2026

Élites cambiantes, oligarquías camufladas, vocación destructiva

 Publicado en El Espectador, mayo 14 de 2026 




“¿Quién manda en Colombia? Élite, poder y nación” es el inmodesto título del libro que Jenny Pearce y Juan David Velasco presentaron en la FILBO. Las reacciones fueron ingenuas. En una época bastante opaca sobre los vericuetos del poder, un medio anuncia que se “destapa” ese misterio. Más insólita, una columna sugiere no comprar la “rigurosa investigación académica (que) confirma lo que los colombianos hemos sabido toda la vida”. 


MJ Duzán entrevistó a Pearce & Velasco. Surgieron lugares comunes, como que Colombia es una paradoja, con elecciones, estabilidad macro, burocracia funcional, separación de poderes… pero inequidad y violencia recurrentes; no hay una sino muchas violencias que toca prevenir, no combatir; se debe dialogar sin odio entre adversarios políticos. 


Pregunta clave del libro sería ¿por qué fracasan las reformas? Por las élites, por supuesto: hacen pactos o alianzas poco transparentes. Son muchas las “constelaciones” de élites que cambian, compiten y discrepan pero una, la más poderosa, sería la “élite oligárquica” que controla la política, la judicial, la tecnocrática, la mediática y varias otras. El inusual giro para denominar a quienes mandan es casi un pleonasmo, con un matiz. La palabra “élite” enfatiza la condición de distinguida, digna de ser imitada: la RAE la define como “minoría selecta”. Una “oligarquía” es otra cosa: la “forma de gobierno en la cual el poder político lo ejerce un grupo minoritario”. Las disidencias de Iván Mordisco serían una “oligarquía regional”, jamás una élite. Con tal giro, este tratado sobre el poder en Colombia evita referirse a quienes actúan como amos y señores de algunos territorios, con ejército propio, tributos, control social y suministro de bienes públicos. 


Coincidió con esta entrevista un artículo sobre Manuel Cepeda, padre del actual candidato a la presidencia que puntea en las encuestas. Asesinado por paramilitares con el apoyo de funcionarios del Estado, su hijo asevera que creía “firmemente en la democracia y en la acción política no violenta”. Esto a pesar de haber promovido siempre “la combinación de las formas de lucha”. Director de la Juventud Comunista (JUCO), alentó el trabajo clandestino violento con Jaime Bateman como figura sobresaliente. Cuando el fundador del M-19 “se distinguió como el más brutal de los atacantes del Instituto Colombo-Americano, en Bogotá, en la asonada contra esa institución en 1961, Manuel Cepeda organizó en honor suyo un acto formal de reconocimiento y felicitación”. Lo animaba “un impulso místico… un éxtasis como quien va a unos esponsales.. vivió en un pedestal épico”, han señalado sus camaradas. Fue delegado del PCC a la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) creada por Fidel Castro para coordinar la lucha revolucionaria. Su entusiasmo con la guerrilla lo llevó a afirmar que “las armas eran la expresión más avanzada de la lucha por el cambio social”. En Checoslovaquia, trabajó en la Revista Internacional editada allí por los soviéticos; defendía “de manera intransigente la ortodoxia leninista”. Los pueblos debían plegarse al designio que ”el comunismo era la única vía para mejorar la vida humana”. Tras la invasión a dicho país, para Cepeda y sus copartidarios, “la invasión soviética de una nación que ellos mismos llamaban libre, era una decisión loable para salvaguardar la paz mundial (pero) la tentativa del Estado colombiano de ejercer control en Marquetalia (bajo fuerte influencia) del PCC con sus destacamentos armados, era un acto repudiable… pura y simple barbarie”. El doble rasero de silenciar excesos propios para condenar siempre al Estado se extendió luego al secuestro.


Iván Cepeda tenía 31 años cuando asesinaron a su padre. Nada sugiere que no fue criado por él: salvo cortos períodos en el exterior, siempre vivieron juntos.  Jenny Pearce destaca la importancia de la transmisión entre generaciones de los valores, y la actitud ante la violencia. Así, alguna semejanza debe existir entre don Manuel y el candidato. Sin necesidad de especular, basta constatar su silencio ante atropellos de la izquierda y, en 2021, su vocación, más que contestataria, destructiva. “Con todo a la calle… pero sin gastar todas las energías… preservándonos para una lucha larga. Que a los universitarios se unan campesinos, consultas populares, gente sin servicios públicos, pensionados, contra la reforma tributaria… Que se arme en este país un paro cívico nacional”. ¿Qué puede esperar una sociedad, agobiada por la violencia y la desigualdad, de quien evita debates para discutir propuestas políticas o programas específicos, que no tiene reparo en manipular los hechos y, encima, “muerde la mano que le da de comer”? El pretendido candidato del pueblo lleva 16 años con sueldo de oligarca en el sector público; su esposa 12. Además, tiene vínculos con rancias élites del país. Su tío materno fue gobernador, senador y ministro de agricultura mientras que a su padre le enseñó marxismo en la universidad un tío abuelo de Paloma Valencia. 


REFERENCIAS


Bargent, James (2017). “The FARC 1964-2002: From Ragged Rebellion to Military Machine”. Insight crime.org, March 28 


Durán, Blanca Inés (2026) “¿Quién manda en Colombia?”. El Espectador, abril 30


Duzan, María Jimena (2026). “¿Quién manda en Colombia?”. A Fondo, abril 22


EC (2025) “Podría empeorar la crisis humanitaria en Guaviare: disidentes de Iván Mordisco amenazaron con toque de queda”. elcolombiano.com, junio 5


González, Manuel (2014) “Conozca otra versión sobre el exilio de los Cepeda”. Las2Orillas, ago 25


Londoño, Julio César (2026). “No todos los Valencia son malos”. El Espectador, mayo 9 


Montero Rodríguez, Héctor J (2023). “Disidencias de ‘Iván Mordisco’ estarían inaugurando obras públicas en Nariño”. elpais.com.co, nov6


Vanegas, Isidro (2026). “Manuel Cepeda o el Sufrimiento como Arma”. aunhistoria.com, presente pasado


Vanguardia (2026). “El libro que destapa quién ha mandado en Colombia estará en la Filbo 2026”. vanguardia.com, abril 21

lunes, 4 de mayo de 2026

Neurofisiología y pragmatismo ante Castro con maracas

 Publicado en El Espectador, mayo 7 de 2026


A principios de los noventa Cuba enfrentó una devastadora crisis de salud pública. Un brote de “neuropatía epidémica” afectó a más de 50 mil personas que experimentaron ceguera parcial y otros padecimientos. La calidad de vida se redujo sustancialmente. Para comprender este desastre fue necesario ir más allá de consideraciones médicas. El contraste entre las explicaciones oficiales y el diagnóstico científico fue abismal. La crisis marcó un quiebre en las relaciones del régimen, el sistema sanitario y la población cubana. 


Tras la caída de la URSS, principal benefactor de la Isla, la abrupta contracción económica y la escasez de suministros básicos llevaron a que la vida cotidiana se volviera “una lucha constante por la supervivencia”. En salud pública el impacto devastador se empezó a sentir en hospitales y clínicas de todo el país: miles de personas acudieron reportando síntomas neurológicos inusuales, como visión borrosa e incluso pérdida parcial de la vista, debilidad muscular y dolor en las extremidades que dificultaba la movilidad.


Los primeros casos de neuritis óptica aparecieron en Pinar del Río en 1991. Desde el principio, Fidel Castro se obsesionó con la idea de agentes tóxicos externos resultantes de una guerra biológica de los EEUU. Tal escenario fue rechazado gracias a una investigación realizada por médicos e investigadores cubanos. En este grupo estaba Pedro Coutin-Churchman quien se inclinó por la hipótesis nutricional y enfrentó fuerte resistencia política. “Para un establecimiento arraigado en el concepto de fortaleza sitiada que justifica su propia existencia, cualquier situación extraña, algo tan insólito como un repentino brote de neuritis óptica, genera de inmediato la sospecha (o la esperanza) de una acción del Enemigo. El Líder Máximo de la Revolución lo vio con total claridad, como siempre, gracias a su singular perspicacia y sabiduría” escribiría años más tarde en un artículo desde su exilio académico en UCLA, Los Ángeles. 


Coutin-Churchman siempre sostuvo que el brote no fue una enfermedad infecciosa misteriosa ni un fenómeno multifactorial ambiguo, sino una consecuencia de la desnutrición causada por la crisis económica del “Período Especial” agravada por el control estatal a la producción y distribución de alimentos. Los investigadores encontraron datos incompatibles con una epidemia infecciosa: no había agente causal identificable, los estudios apuntaban a daño neuronal y muchos pacientes mostraban déficits de vitamina B. Además, la distribución epidemiológica afectaba sobre todo a fumadores adultos, mientras niños pequeños y embarazadas estaban relativamente a salvo.


Un hallazgo decisivo fue la asociación entre dieta deficitaria, tabaquismo y exposición a compuestos que pueden liberar cianuro, como la yuca. Se vinculó la enfermedad con síndromes nutricionales descritos previamente en campos de prisioneros de guerra y entre trabajadores pobres del Caribe, especialmente el síndrome de Strachan. “No había ningún virus. No había ningún agente tóxico en el aire”. La explicación era una neuropatía tóxico-nutricional. La eliminación de mercados campesinos y el sistema de racionamiento dejaron a la población con dietas extremadamente bajas en proteínas y vitaminas: raciones mensuales mínimas de arroz, frijoles, aceite y huevos, complementadas a veces por mezclas basadas en soja, yuca y col. Esta alimentación, junto con el tabaquismo, habría abonado el terreno para la epidemia. El efecto del tabaco se debía a la pésima calidad del que se consumía en Cuba: el mejor se destinaba prioritariamente a la exportación de habanos premium.


La reacción oficial fue insólita. Coutin-Churchman afirma que cuando su grupo presentó la hipótesis nutricional, Castro la rechazó tajantemente. Insistía en una infección o ataque externo. “¡Encuéntrenme ese virus!”, ordenó. Algunos funcionarios que apoyaron la interpretación nutricional fueron apartados, mientras se promovían teorías virales que luego se abandonaron. De todas maneras, el gobierno “instó a los cubanos a tragar diariamente una píldora vitamínica gratuita”. Posteriormente, expertos internacionales contribuyeron al diagnóstico. Aunque persistieron explicaciones ambiguas, el manejo práctico acabó confirmando la causa nutricional: una de las cohortes mostraba mejoría con intervenciones sencillas como una dieta con carne, queso y otras fuentes proteicas, sin tratamientos sofisticados. También resultó relevante la mejoría observada tras la reapertura de mercados agrícolas y cierta flexibilización económica en 1994: poco después, la epidemia prácticamente fue erradicada. Para Coutin-Churchman, esta observación reforzó el vínculo causal entre hambre estructural y la neuropatía que “unos meses después… había desaparecido para siempre”. La epidemia no puede entenderse, según él, sin el modelo político y económico cubano: “el control absoluto del gobierno”; las restricciones que impidieron a la población garantizar su propia subsistencia.


Cuando el Comandante Castro ordenó a los Comités de Defensa de la Revolución distribuir raciones de una pastilla multivitamínica diaria surgió un  cruel chiste popular: 

  • ¿En qué se parecen un estómago cubano y una maraca? 
  • Ambos están llenos de aire y pequeñas semillas

REFERENCIAS


Coutin-Churchman, Pedro (2014). “The ‘Cuban Epidemic Neuropathy’ of the 1990s: A glimpse from inside a totalitarian disease”. Surgical Neurology InternationalJune 14


Guibert, D (2025). “50,000 Cubanos se Fueron: ¿el Brote lo Cambió Todo?. Pulso Real, Youtube, sep 27 


H&M (2018) “Una (no muy breve) cronología del tabaco”. Humo y Tabacoabril 28


Monmaney, Terence (1995). “Politics of an Epidemic : The mystery outbreak in Cuba turned out to be a nerve disease caused by malnutrition. Some blame inaction by the image-conscious regime, and question ethics of the U.S. trade embargo”. Los Angeles TimesNov 20

sábado, 25 de abril de 2026

Farc, Triple Frontera, disidencias y otras Marquetalias

 Publicado en El Espectador, abril 30 de 2026




Hace 5 años, al lanzar su libro Las Fronteras y la Guerra, Eduardo Pizarro caracterizó el bombardeo que en 2008 mató a Raúl Reyes como parteaguas en la historia de esa guerrilla: fue el evento definitivo para la “derrota estratégica” que los llevaría a negociar la paz. Reyes ya era el máximo líder pues Tirofijo estaba enfermo y moriría poco después. Esa “crisis de liderazgo” no la superaron; los nuevos jefes nunca tuvieron “arraigo profundo” en la guerrilla. Hubo entonces “un enfrentamiento entre Alfonso Cano y Timochenko, (pupilos) de Jacobo Arenas, contra ‘los hijos de Marulanda’, de corte militar, liderados por Iván Márquez y Jesús Santrich”, explicó Pizarro. El segundo murió pero esa división se mantuvo y hoy, como en 2021, “tenemos a los (discípulos) de Arenas en Comunes y a los de Marulanda en la nueva Marquetalia”, disidencia de las FARC. 


Por décadas, la Triple Frontera (TF) entre Brasil, Argentina y Paraguay ha sido un centro mundial del crimen organizado. Millones de turistas en las cataratas de Iguazú y un enorme mercado de carga impulsan el comercio. Ciudad del Este, fundada por Alfredo Stroessner en 1957 como zona franca, es un polo de desarrollo: con apenas 5% de la población total, el comercio local supera el 30% del nacional. Un quiebre definitivo fueron dos ataques terroristas antisemitas de Hezbolá en Buenos Aires planificados allí. La presencia de esta organización en la TF se hizo evidente. La facilidad para blanquear dinero más la falta de autoridad la habían consagrado como lugar seguro para “descansar, recaudar fondos y evitar la persecución”. La zona era un santuario del terrorismo internacional. Además, la presión sobre los primeros grandes narcos desplazó actividades ilegales desde Colombia. Allá se encontraban traficantes, insurgentes y terroristas con las FARC, cuya presencia empezó a sospecharse desde unas amenazas a la embajada norteamericana en 2001.  


Otro indicio de las FARC en Paraguay fue Marquetalia, barrio de invasión cerca a Asunción. En 1999, unas 40 hectáreas fueron ocupadas por 200 personas sin tierra. Dividieron lotes y construyeron viviendas con altísima organización, reglamento castrense, movilidad restringida, cobro de tributos y preparación para enfrentar desalojos. Medios locales señalaron que detrás estaba “la guerrilla de las FARC que exporta su revolución”. En 2009 se conocieron comunicaciones entre el defensor del pueblo paraguayo y Raúl Reyes: 

  • Camarada Raúl: el barrio está muy organizado… los acusan de tener comandantes farianos, entrenamiento y armas entregadas por las FARC 
  • Un grupo de apoyo nuestro en Paraguay organizó una asociación con el nombre de Marquetalia, fueron reprimidos… algunos están presos, otros huyen 


Gracias a esos archivos en el computador de Reyes también se supo que dos líderes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) recibieron “en la selva colombiana entrenamiento de las FARC”. Posteriormente, la justicia internacional persiguió a Rodrigo Granda, sucesor como “canciller”, por participar en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija de un expresidente paraguayo. El EPP no fue precursor del narcotráfico pero sí lideró la intensificación del secuestro y el tránsito de la insurgencia hacia las drogas bajo tutela colombiana. En 2014, el director de la Secretaría Nacional Antidrogas aseveró que el EPP ”va repitiendo a rajatabla el modelo FARC”: protección a la producción de marihuana y vínculos con el narcotráfico.  


Cuando Iván Márquez, jefe negociador por la guerrilla en La Habana, se declaró disidente, Santrich ya había celebrado su fuga acompañado por un joven con camiseta marcada ETA que generó protesta diplomática y disculpas de Timochenko pero que nadie entendió bien. En 2021, al ser detenido en Madrid, el Pollo Carvajal, antiguo Director de Inteligencia Militar en Venezuela, reveló ante la Audiencia Nacional española los vínculos entre ETA y las FARC. Este poderoso capo y las agencias norteamericanas conocen lo que para casi cualquiera es bastante opaco. En 2022 fue asesinado en Cartagena un fiscal paraguayo. Por el modus operandi se descartó la autoría intelectual de las disidencias; un implicado y condenado por el crimen fue atacado y murió en la cárcel de la Picota. De nuevo, nadie sabe quién ordenó esos asesinatos. 


Lo poco que queda claro es que la segunda Marquetalia de Márquez no representó el retorno al robo de vacas, cerdos y gallinas de Tirofijo. Al contrario, fue un anunciado destape: los primeros disidentes farianos -Iván Mordisco, Gentil Duarte, John 40- de origen humilde y campesino, eran ya curtidos narcos mientras se dialogaba en La Habana. Negociaban con compradores extranjeros y actuaban en un mercado global. Al rechazar el Acuerdo de Paz mantuvieron la narrativa de la lucha por la tierra y la justicia social, pero estaban bien lejos de los futuros Comunes, políticos dogmáticos que, cual burócratas, buscaban hacer política y vivir del erario.

REFERENCIAS

AM-CORE (2024). “Disidencias por dentro”. Akorde Podcast y Fundación CORE, Episodios 1-8 


Calderón, Horacio (2010). “Crimen organizado y terrorismo en la Triple Frontera y áreas adyacentes”. El Ojo Digitaljulio 21


Caro, Isaac (2013). “Los atentados de 1992 y 1994 en Buenos Aires: Sus repercusiones en las relaciones de Irán con Argentina”. Atenea 5071er sec


DW (2021). “Exjefe de inteligencia venezolana ofrece información de ETA”. dw.com, sept 20 


EFE (2025). “Ejército paraguayo dice que guerrilla de EPP está liderada por hombre formado por las FARC”. Quepasamedia.com, julio 14


EFE (2025). “Colombia investigará a exjefe de las FARC por secuestro de hija de expresidente paraguayo”. swissinfo.ch, septiembre 16


Emanuelsson, Dick (2002). “Paraguay: La lucha por el techo sacude el poder”. Urgente24, septiembre 18


MP (2014). “EPP establece vínculos con narcotráfico, dice jerarca antidrogas de Paraguay”. Montevideo.com.uy, sep 8


Olave, Giohanny (2013). “El eterno retorno de Marquetalia: sobre el mito fundacional de las Farc-EP”. FoliosNº 37 Jun 


Oquendo, Catalina y Santi Carneri (2022). “Asesinado en Colombia un fiscal paraguayo especializado en crimen organizado”. El Paísmayo 10


Ortega Carrascal, Jaime (2021). “Bombardeo a FARC en Ecuador partió la historia de esa guerrilla, dice experto”. swissinfo.chmarzo 21


RANE (2001). “FARC and Hezbollah Behind Embassy Closures?”. worldview,stratfor.comApr 8


RTVE (2019). “El disidente de las FARC 'Iván Márquez' anuncia que retoma las armas en un video difundido por internet”. Rtve.esagosto 29


SWI (2019). “La FARC se disculpa con España por el símbolo de ETA durante un acto en Colombia”. swissinfo.ch, junio 1


UH (2014). “Marquetalia logró dejar atrás la mala fama y hoy es un barrio consolidado”. Ultimahora.commarzo 1  






 

viernes, 10 de abril de 2026

Fracaso de la Paz Total, conflicto armado, Halcones y Palomas

 Publicado en El Espectador, abril 16 de 2026


“Las ex FARC emiten y regulan documentos de identidad, exigen licencias especiales a los conductores de camiones y multan o expulsan a quienes no cumplen”. Otros grupos guerrilleros “detienen personas, las investigan, les imponen multas o las presionan para trabajos forzados”. Contra los insurgentes responsables de estas insólitas situaciones en algunas zonas del país sería ingenuo proponer algo distinto a buscar, antes que nada, derrotarlos militarmente. Aunque esa acción sea estigmatizada como de extrema derecha: el típico Halcón (Hawk) que disfruta la guerra y se beneficia.  


Eduardo Pizarro Leongómez es un analista serio del conflicto armado colombiano: no subordina el diagnóstico a la ideología. Se autodefine de izquierda, pero califica la Paz Total de rotundo fracaso. Así lo argumenta en un libro que lanzará próximamente. Cito anticipos de una entrevista. “Las FFMM se han debilitado en este gobierno”. Colombia es un país demasiado complejo geográficamente, y sus FFAA requieren “hombres, armas y recursos importantes”. Paradójicamente, en los últimos años, disminuyó el pie de fuerza y mermó la capacidad aérea: “el balance es negativo”, con innegable responsabilidad del Gobierno del Cambio. Tocaba “acelerar la sustitución de aviones Kfir, fabricados en Israel” que fueron cruciales en el bombardeo contra el campamento de Raúl Reyes en Ecuador, una operación del 2008 que fue  “definitiva para la derrota estratégica de las FARC; cambió completamente la dinámica del conflicto”. En particular, indujo “su decisión de negociar la paz” años después. La baja del “canciller de las FARC” produjo una “crisis de liderazgo que nunca pudieron superar”.  En 2010, también con Kfir fue abatido el Mono Jojoy, un “insustituible” cuya muerte dejó “huérfanas a las FARC en capacidad de lucha y estrategia”. Igualmente importantes han sido los helicópteros, de los que hoy sólo se usa el 60%. Petro pensó que, en pocas semanas, “el ELN y las disidencias se iban a acoger a la paz para apoyar al primer gobierno de izquierda”. Fue una mezcla de candor y uso proselitista del gasto militar. El viraje de 180º, de la zanahoria al garrote contra distintos grupos que ya establecieron “gobernanzas criminales” en vastos territorios, podría explicarse por la presión de los EEUU. “Es probable que tal como está ocurriendo con la élite venezolana, incluso la cubana, Petro esté reaccionando por temor a su futuro”. La precariedad militar no es sólo en equipo, material, pie de fuerza y finanzas. Se afectó el ánimo y la moral en la dirección de la tropa. “Hay indicios de ascensos no por hoja de vida y méritos sino por adhesión al partido de gobierno… Esa politización terminó con las FFMM de Venezuela”. 


Esta visión sombría de la Paz Total por un civil académico la complementa el General Oscar Naranjo, con amplia experiencia en el terreno. Director General de la Policía Nacional (2007-2012) jugó un papel fundamental en los ataques a Reyes y Jojoy que requirieron labores de inteligencia que él dirigía. Entrevistado recientemente, anota que “América Latina está amenazada por una constelación delictiva de unas 800 organizaciones criminales capaces de afectar la gobernabilidad democrática… la amenaza es estructural e irrigada… no se salva ningún país”. Critica el “Escudo de las Américas”, la iniciativa de Trump basada en “disuasión dura”, pero abunda en razones para derrotar militarmente la amenaza existente. “La gobernanza criminal se expresa con control territorial armado, imposición de reglas de comportamiento a las comunidades y a los ciudadanos, cooptación de autoridades locales vía intimidación o corrupción y protección de sus fuentes de economía ilegal, droga, oro, migración, trata de personas” precisa. Considera que los Estados enfrentan un rival que les compite y los está desplazando o sustituyendo, con un arsenal militar colosal. “Nunca vi en Colombia, como se ve en México, unidades típicamente militares de un cartel: carros blindados, armas de asalto, lanzacohetes, morteros… y una estructura muy desafiante.. 138 mil personas en armas” algo equiparable al ejército mexicano. A la gobernanza criminal le han agregado la búsqueda de aceptación y legitimidad sociales. En Colombia, “especialmente bajo Petro” han sido visibles “unos 36 eventos públicos donde (alguna guerrilla) inaugura centros de salud, escuelas o carreteables con aplauso de la comunidad y participación de autoridades locales”, concluye. Encuentra alarmante la imagen de “narcotraficantes pura sangre llamados al tarimazo de Medellín”.


Cualquiera prefiere Palomas (Doves) para gobernar. Pero es imposible ignorar que ante organizaciones criminales que desplazaron al Estado en algunas regiones hay una tarea previa para Halcones, como el Nobel de Paz antes de su metamorfosis. No es prudente ignorar el fracaso de la Paz Total. Para enmendarlo se debe reconocer que periodicazos, escobazos o arañazos no garantizan el monopolio estatal de la coerción, condición sine qua non de cualquier democracia. 


REFERENCIAS


Alonso, Juan Francisco (2026). “Qué es el Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Trump de la que nace la nueva coalición militar regional contra los carteles de la droga”. BBC Mundo, marzo 6


Burgues, Miriam (2010). “El 'Mono Jojoy' deja huérfanas a las FARC en capacidad militar”. El Nuevo Herald, septiembre 23 


EP (2008). “El halcón de la seguridad”. El País, sep 18


Jimeno, Ramón (2026). “¿Cuál es el impacto en la región de la nueva política de seguridad de Trump?”. Entrevista a Oscar Naranjo, Cambio, Youtube, abr 1


Meléndez, Marcela, Nicolás Peña-Tenjo, Ernesto Schargrodsky y Juan Vargas (2026). “La Creciente Amenaza del Crimen Organizado en América Latina y el Caribe”, Organized Against Crime, Documento de Política 01, January 


Ortega Carrascal, Jaime (2021). “Bombardeo a FARC en Ecuador partió la historia de esa guerrilla, dice experto”. swissinfo.ch, marzo 2


Reina, Mauricio (2026). “La paz total ha sido un total fracaso”. Entrevista a Eduardo Pizarro, #EntrevistaReina, El Tiempo, Youtube, marzo 29