viernes, 20 de febrero de 2026

Secuestro, castigo, justicia restaurativa y Paz Total

 Publicado en El Espectador, Febrero 26 de 2026




“Las víctimas quedan satisfechas con el reconocimiento” anotó Julieta Lemaître, magistrada ponente del Caso 001 sobre secuestro por las FARC en la JEP, jurisdicción diseñada para superar los límites de la justicia punitiva con la restaurativa, más idónea. Fue arriesgado sugerir que muchas víctimas de secuestro quedarán tranquilas si los criminales que las “retuvieron” simplemente lo reconocen, pero sin castigo y tal vez con gabelas políticas. Sobra ingenuidad y soberbia en esa afirmación sin respaldo de datos. La selección sesgada (cherry picking) para sustentarla sugiere lo contrario: la restauración, compensación y garantía de no repetición prometidas han sido precarias.


Varias fallas eran previsibles. La justicia restaurativa tiene requisitos que no se daban en el conflicto colombiano. Cuando los agresores han sido delincuentes políticos, es poco probable que se arrepientan. Y con ellos, la gran mayoría de víctimas de sus crímenes atroces exigen más castigo, no diálogo. La misma magistrada lo reconoce. “Hay gente que piensa que lo importante es la sanción… que los castiguen”. Después, tranquilamente, sentencia: “la gente que piensa eso siempre va a estar decepcionada con el castigo”. Esta afirmación temeraria requeriría porcentajes o frecuencias. Basta recordar la multitudinaria marcha contra el secuestro de 2008. Y también los millones de venezolanos que, en todo el mundo, celebraron como en carnaval ver al tirano depuesto, con uniforme naranja y cadenas en los tobillos hacia la cárcel. El mismo Maduro ilustra la reticencia de criminales con motivaciones políticas para deplorar sus desmanes, incluso después de recibir castigo. 


En España, la falta de arrepentimiento tras muchos años en prisión se ha analizado con evidencia empírica entre militantes y presos de ETA. La amnistía aprobada en 1977 no dio los resultados esperados. Un 55% “se reintegraron a la banda armada facilitando así su campaña de atentados”. En los 90, las tasas de “arrepentidos” -personas que recibieron concesiones basadas en abandono de la violencia y petición expresa de perdón- fueron tan solo del 2%-3% anual.


Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso mantuvo hasta su muerte que las masacres eran necesarias para la “guerra popular”. Comandantes del FMLN salvadoreño saltaron a la política sin pedir nunca perdón. En Colombia, las disidencias de las FARC continuaron armadas, cometiendo crímenes, sin asomo de mea-culpa. Los elenos reiteran usar “las armas ante la injusticia”. El Comandante Pizarro, cuyo sombrero es símbolo de paz, nunca lamentó su participación en la masacre de Tacueyó. A pesar del puntillazo dado por familiares de magistrados asesinados a la narrativa de responsabilidad exclusivamente militar, la Toma del Palacio de Justicia sigue siendo esquiva al remordimiento. Difícil encontrar una cuadrilla más orgullosa y unida por su pasado violento que los reinsertados del M-19. Comandantes insurgentes arrepentidos son tan escasos que se vuelven célebres. 


Por el lado de las víctimas, en Latinoamérica, 80% a 86% de los encuestados están de acuerdo en que se debe aumentar el castigo, siendo superior la proporción entre jóvenes y en mujeres, que sufren más la inseguridad. La educación favorece la indulgencia. La universidad “genera mayor tolerancia hacia los derechos” de los grupos armados con los que se comparte ideología.


Además de condiciones individuales, tal vez universales, hay características sociales, que facilitan la justicia transicional. Una crucial es el tamaño de la comunidad. La restauración sólo es viable cuando existe contacto directo entre víctimas y victimarios. Por algo los ex comandantes del Secretariado se quejan porque la JEP haya cambiado el criterio de “máximos responsables” para bajar en la línea de mando hasta los frentes regionales donde probablemente las víctimas o sus familias conocen personalmente a los secuestradores. Al menos sentirán vergüenza. 


Con mezclando asombro con candor, Lemaître anota que “una sorpresa ha sido la cantidad de propuestas que traen las víctimas de proyectos de reparación para los del Secretariado, para que trabajen con las víctimas… Un señor tenía una finca y decidieron montar un proyecto de ecoturismo e incluir a los miembros del Secretariado para que fuera un proyecto de sanción en que ellos trabajaran. Eso pasa mucho”. En el Hay Festival, evento más literario que jurídico, destacó a una mujer que perdonó a sus jóvenes violadores, que la secuestraron, humillaron y torturaron para entregarla a la guerrilla. Estuvo en un sanatorio y al salir consiguió una casa para que los niños “tengan dónde vivir, dónde ir al colegio… Invitó al jefe de las FARC en su zona a trabajar (con ella) en prevención de reclutamiento”. 


Hace años la magistrada relatora era académica feminista; bastante más cuidadosa, escéptica y crítica. Con un número de combatientes en grupos armados ilegales similar al de 2011, antes del proceso santista, ojalá no se le ocurra evocar a Rawls o a Kalyvas para aplaudir la Paz Total supervisada por trumpistas. 


REFERENCIAS


Bernuz Beneitez, Mª José (2014) “Las Posibilidades de la Justicia Restaurativa en la Justicia de Menores (Española)”. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, 16-14


Buesa, Mikel (2025). “Presos de ETE: reinserción y perdón”. Grupo de Economía del Terrorismo, Documento de Trabajo nº 5. Mayo 5 de 2025


Duzán, María Jimena (2024). “Julieta Lemaitre, magistrada de la JEP le responde a los críticos que cuestionan al tribunal”. A Fondo. Oct 4


ED_ELN (2026). “Camilo de la eterna rebeldía”. Eln-voces, febrero 16 


León, Juanita (2025). “El Pacto que Convirtió a Petro en Rehén de sus Propios Aliados”. La Silla Vacía, nov 30


Llorente, Mª Victoria (2026). “El balance de seguridad de 2025: en Colombia la violencia va un paso adelante y el Estado corre rezagado”. Contexto, febrero 17


Mesa Loaiza, Paulina (2026). “Las razones de la JEP para imputar a 22 exfarc por crímenes de guerra y de lesa humanidad”. El Espectador, febrero 10


Price, Sophie et.al. (2019). “Support for Harsher Criminal Punishment is Greater among the Young, the Insecure, Victims, and Those with Low Trust in the Police”. Vanderbilt University. Insights Series #140, June 18


Rodríguez Álvarez, Santiago (2026). ““Las Víctimas Quedan Satisfechas con el Reconocimiento”: Magistrada Lemaitre”. La Silla Vacía. Febrero 10

viernes, 13 de febrero de 2026

Precio del arte, microeconomía, burócratas y patriotismo

 Publicado en El Espectador, febrero 19 de 2026


En abril de 2021, una familia madrileña decidió vender el cuadro de una escena bíblica en la que Poncio Pilato entrega a Jesús. La propiedad venía desde el siglo XIX pero se mudaban a donde no cabía la pintura y decidieron dársela a un anticuario para subastarla. Creyendo que era una obra menor, fijaron el precio de salida en 1.500 euros. La imagen del catálogo llamó la atención de marchantes y dealers. Surgió la sospecha que se trataba de un Caravaggio auténtico, el Ecce Homo, que se creía perdido. Los estimativos de precio alcanzaron los 300 millones de euros. El Ministerio de Cultura español declaró la obra de interés y prohibió su salida del país. Un proceso de limpieza y restauración confirmó la duda pero la restricción burocrática redujo el precio drásticamente. Finalmente, la obra fue subastada y la adquirió un coleccionista anónimo inglés que aceptó exhibirla en el Museo del Prado. Se estima que el precio final fue 30 millones de euros, la décima parte del que hubiera alcanzado sin la intervención estatal. El documental The Sleeper, El Caravaggio Perdido resume el caso. 


Esta historia confirma lo que en cualquier curso de microeconomía se repite una y otra vez. El precio de un bien depende no sólo del costo de producirlo, sino también de lo que las personas interesadas estén dispuestas a pagar. Si es algo muy demandado y único, como ciertas obras de arte, influirán quienes, compitiendo en franca lid, tengan recursos suficientes para adquirirlo. Bastante menos se discute el enorme poder que detenta un grupo reducido de burócratas que de un plumazo determinan, con caducos criterios nacionalistas, quién tiene derecho a comprar una obra de arte. Persisten burdas expropiaciones camufladas con leyes patrioteras fértiles para la corrupción.


Es ilustrativa una anécdota sobre la Gioconda que en 1911 fue robada del Museo del Louvre por un vidriero italiano que quiso devolverla a donde debía estar, a su “patria legítima”. Pensaba erróneamente que había sido robada por Napoleón y quería ser reconocido por su audacia y recompensado económicamente. Al tratar de venderla a un anticuario en Florencia, fue capturado y condenado a una pena leve, tal vez por simpatía nacionalista. Este incidente policial sugiere una razón más convincente para la intervención estatal: una obra de arte debería quedarse en el país donde residía quien la creó. Aunque el mismo Louvre muestre que la tajante distinción entre público y privado ya no garantiza el buen resguardo del patrimonio artístico y cultural.


Tras el deceso del escritor neerlandés Cees Nooteboom, El Espectador publicó un capítulo de El enigma de la luz dónde relata su experiencia en el Frick Museum de Nueva York contemplando La lección de música interrumpida de Vermeer. Hace varias reflexiones. “El sentimiento nacionalista ha quedado desacreditado… se ha tornado ridículo. Conviene reprimirlo, al menos no mencionarlo”. Pronto revela que el asunto no es tan simple. “Las voces neerlandesas que rodean el cuadro hacen que éste se sienta un poco más en casa… Si Vermeer no la hubiera pintado tan bien, jamás se me habría ocurrido esa idea tan absurda que la muchacha del cuadro es al fin capaz de entender lo que se dice en la sala”. Identifica voces neerlandesas que, allí en NY, hacen que el cuadro “se sienta un poco más en casa”. Sin embargo, no se detiene en el patriotismo y se centra en la “intimidad tan especial que emana de los interiores de Vermeer”. Le intriga que la escena sea imposible y requiera “una cámara oculta en esos interiores”. Frente a un autorretrato de Rembrandt, piensa en el desafío de pintarse a sí mismo. 


Le dedica unas líneas al Frick Museum y al magnate del acero que vivió en la mansión que ahora exhibe la colección de arte adquirida a lo largo de su vida e inmortalizó su apellido. En ningún momento Nooteboom se queja porque los cuadros de compatriotas no estén en su país de origen. Al contrario, disfruta poder, en el mismo día, apreciar obras de varios lugares lejanos: “me topo con algunos viejos conocidos”. 


No hay que ser soviético, castrista o franquista para aceptar que un Estado impida que ciertas obras emblemáticas de artistas nacionales salgan del país. Pero es difícil negar que el zarpazo burocrático español al Ecce Homo fue una expropiación arbitraria que perjudicó de manera absurda a la familia propietaria, que hubiese pagado diez veces más en impuestos. Con inversionistas en arte español también fue un hara kiri. El mensaje además es funesto para un mercado global que, con variados arreglos y marchantes, funciona hace siglos, antes del capitalismo. Sólo la burocracia y la ciudadanía  autárquicas, reaccionarias, debieron quedar satisfechas con el Caravaggio cautivo. . 

 

REFERENCIAS


The Sleeper, El Caravaggio Perdido. Trailer Oficial. Youtube


Granados, Daniel y Elena Shao (2025). “Así se llevó a cabo el robo del Louvre”. The New York Times, octubre 21 


Noteboom, Cees (2009). El enigma de la luz. Debolsillo. Capítulo publicado en El Espectador, febrero 12 de 2026


Rubio, Mauricio (2018). “Mona Lisa, el inmigrante y su prometida”. El Espectador, abril 19 de 2018. Blog personal


Winkleman, Edward & Patton Hindle (2018). “A Brief History of Art Dealing”. artsy.net, Dec 27

sábado, 7 de febrero de 2026

Cumbre asimétrica de egos y Nueva Izquierda Trumpista

  Publicado en El Espectador, febrero 12 de 2026



La transformación de Gustavo Petro entre su charla surrealista del San Juan de Dios y, días después, la visita a Donald Trump, fue tan repentina y drástica como haber pasado por un programa exprés de Los Doce Pasos con Alcohólicos Anónimos. Civilizado en tiempo récord, sobrio, sonriente, bien peinado, vestido oscuro con corbata, el Narciso visitante mantuvo un encuentro de dos horas con su homólogo. Sólo la selecta rosca presente en la Oficina Oval sabrá lo que se dijo allí, filtrado según convenga. Pero todo indica que la reunión fue fluida y el tono cordial, sin desplantes, ni humillaciones, ni peleas como supuestamente esperaba la derecha colombiana. 


El resumen hecho después por Petro a periodistas en la embajada recordó alocuciones anteriores. Amable, volvió a divagar, especular, desafiar la evidencia, fungir de profeta, ser chovinista y casi etnocéntrico. “Somos el ojo de un huracán, de los muchos en el Caribe, que se desplaza de Gaza, golpea a Caracas y amenazaba a Colombia, el centro del mundo”. Introdujo el concepto de “relación entre iguales con poderes diferentes”. El entusiasmo con su nuevo amigo fue palpable. Invitó a no confundirlo con un matón. “Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones, no las ve racionales y tiene razón. Es lo mismo que yo pienso, un camino de libertad. Eso me enseñó Simón Bolívar y enseñó aquí también Washington”. 


Su retórica sobre la inutilidad y perversidad de las armas fue convincente y borró  enardecidas arengas anteriores. “Es (con) libertad que se construyen las verdaderas soluciones. (De lo contrario) no queda sino el explosivo, la bomba, los muertos y la sangre”. Reiteró que la vía del diálogo es la única opción. “¿Cómo resuelven los problemas los seres humanos? A golpes queda sangre, venganza. Y en los pueblos latinos sí que nos perjudica ese ancestro de la vendetta. No, se solucionan hablando. El único remedio contra la vendetta es el amor, y hablar. Así nos entendemos los seres humanos y eso es lo que hemos mostrado”. Esa ponencia debió ser bien distinta a la charla con Trump, célebre por su impaciencia con disertaciones ajenas, por su limitado lapso de atención. El afable líder bolivariano calló que su reunión con el Narciso local se la concedieron días después de la captura de Nicolás Maduro con sofisticado armamento y su ardida convocatoria al pueblo para manifestar contra esa acción. Tampoco mencionó al dictador venezolano como al parecer sí lo hizo su  anfitrión. 


Las barras petristas califican el encuentro de Histórico. Para los trumpistas fue menos trascendente. La asimetría la ilustra la gorra, exhibida con orgullo pueril, del MAKE AMERICAS GREAT AGAIN. Hacen falta malabares mentales para interpretar ese chiste flojo como gesto contestatario y no como claudicación tras la renuncia a exigir que Maduro sea devuelto a su país para juzgarlo, o que las agencias norteamericanas salgan de Venezuela, donde la CIA “trabaja silenciosamente para establecer una presencia estadounidense permanente”. Haber callado presuntos “crímenes de guerra” contra las narcolanchas o el documento oficial que menciona el rol colombiano en la guerra contra el narcoterrorismo también indican sometimiento al imperio.  


Sobre las elecciones colombianas, un asunto crucial, hay versiones contradictorias. Petro ha sostenido que el tema no se tocó mientras que Bernie Moreno, senador republicano y acérrimo antipetrista, trinó que “esperamos colaborar con la administración Petro durante sus últimos meses. Es fundamental que Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas, no solo el próximo mes, sino también en mayo y junio… (EEUU) estará observando atentamente”. Después anotaría que “los EEUU pusieron al presidente Petro bajo una especie de matrícula condicional”. Laura F. Dogu, ex FBI, copiloto de Marco Rubio para la región, dirige la Oficina Externa de los EE.UU. para Venezuela que aún funciona en Bogotá. Podrá cumplir labores de “colaboradora y atenta observadora”.


Animado por sus declaraciones sobre el amor, un periodista español de derecha le preguntó a Petro si pediría perdón por la Toma del Palacio de Justicia. El buen tono cesó. Se disgustó y evadió la respuesta. El País, medio afín a Petro, destacó la cumbre como un “buen síntoma” que reafirma la interdependencia inevitable entre Colombia y EE.UU. En la misma tónica está la élite intelectual progresista local, hasta hace poco indignada por el irrespeto de Trump con la soberanía y el derecho internacional y ahora de plácemes con los “acuerdos” y la coordinación. Celebran que no habrá interferencia gringa en las elecciones sino simple “observación”. Los más soñadores anotan que “puede ser el principio de una linda amistad”. Entusiastas, promueven “fortalecer la posición del país desde la no intervención”. Por arte de magia, en la Oficina Oval surgió para Colombia, abracadabra, la Nueva Izquierda Trumpista. 



REFERENCIAS


Abad, Héctor (2026). "Petro el Grande". El Espectador, febrero 8


Cohen, Zachary, Jennifer Hansler & Kylie Atwood (2026). “Exclusive: US planning CIA foothold in post-Maduro Venezuela”. CNNJan 27


Duzán, Mª Jimena (2026). “A Fondo analiza el encuentro Petro-Trump”. Youtubefebrero 4


EP (2026) "El pragmatismo de Petro y Trump". El País - Editorial, febrero 5


Gutiérrez Sanín, Francisco (2026). “¿Final feliz?”. El Espectadorfebrero 6


Kruse, Michael (2016). “Donald Trump’s Shortest Attribute Isn’t His Fingers”. PoliticoMagazineSeptember 8


Pacheco, Daniel (2026). “Petro y Trump Guardan las Uñas, y EE.UU. Calibra su Rol en las Elecciones”. La Silla Vacíafebrero 4


PR (2026). “Palabras del presidente Gustavo Petro durante el evento ‘San Juan vive’ - 2° parte”. Presidencia de la República, Youtubeenero 27



PR (2026). “Rueda de Prensa: Visita del presidente Gustavo Petro Urrego a Washington D.C.” Presidencia de la República, Youtube, febrero 3


EE (2026). “¿Se habló de elecciones en cita Petro-Trump?: esto dice el senador de EE.UU. Bernie Moreno”. El Espectador, febrero 4


Univisión (2026). “Hacer las Américas grandes otra vez: Petro asegura que modificó gorra que le obsequiaron sobre MAGA”. univision.comfebrero 3

sábado, 31 de enero de 2026

Flirtear o pelear: el dilema de un guerrero derrotado

Publicado en El Espectador - Febrero  5 de 2026





Varios personajes de la mitología griega, por hubris (orgullo excesivo), terminan haciendo lo contrario de su sino. Abundan en las tragedias acciones de héroes que los conducen a su ruina. Narciso, joven muy apuesto, estaba destinado a tener una larga vida siempre que “no se conociera a sí mismo”. Arrogante y desdeñoso, rechazaba pretendientes. La diosa Némesis lo llevó a un estanque donde vio su propio reflejo. Incapaz de separarse de su imagen, se consumió contemplándose para morir joven y solitario. 


Al llegar a la presidencia, Gustavo Petro tenía muchas esperanzas puestas en él. Tecnócratas e intelectuales lo acompañaron. Anunció que revertiría dos siglos de esclavitud e injusticia social, retomaría la gesta bolivariana y liberaría a su patria, al Sur global, del yugo capitalista causante del cambio climático y la fuga de refugiados hacia el Norte. La espada del Libertador y la bandera del M-19 fueron símbolos del inicio de gobierno, que alcanzó un zénit con el grito ¡libertad o muerte! en la Plaza de Bolívar. Perdió bastantes apoyos pero exportó su ímpetu revolucionario a las calles neoyorquinas. Esa gota rebosó la copa para su homólogo, el Narciso Trump, que le quitó la visa norteamericana y lo puso en la “lista Clinton”. El siguiente yerro fue sacar pueblo a las calles contra “el ataque a la soberanía” por el “secuestro” de Nicolás Maduro para, ese mismo día, hablar telefónicamente con el imperialista usurpador, acordar una reunión y reconocer que “todavía toca hablar en la Casa Blanca”. ¿Qué pudo ofrecerle Petro a Trump para congraciarse? Muy poco por el lado de la legalización de droga, la erradicación forzada de coca o suspender órdenes de captura para la Paz Total. Debió mencionar acciones coordinadas. Ojalá ni se le ocurra buscar complicidad con relatos de hazañas sexuales. 


El galimatías del evento San Juan Vive lo consolidó como derrotado por el seudopolicía global. La reacción negativa fue generalizada, lo calificaron de desquiciado, blasfemo, repugnante y epítetos de ese calibre. Dejó de provocar, asustar o indignar. Ahora da grima, vergüenza ajena. Ni siquiera despertó entusiasmo entre su círculo más cercano, que dócilmente calla ante un autócrata sometido y consciente de que “Trump me cambió el discurso”. La función de quienes lo acompañen a Washington será contener disparates suyos.  


El nostálgico rebelde, cual chavista bajo Delcy Rodríguez, debe alinearse a los designios de Marco Rubio. El desespero lo hizo evocar escenas de su régimen protector durante décadas, con una comparación caduca, ridícula, que lanzó sin sonrojarse: “es muchísimo mejor vivir en Cuba en medio de la cultura que en Miami en un trancón sin cultura, imitando a la Habana”. Semejante despropósito, contrario a cualquier tendencia migratoria e insultante con quienes arriesgaron su vida por huir, podrá dejar incólume al veleidoso Trump pero no al diligente Virrey que coordina la transición venezolana. De origen cubano, resentido, busca cobrarle al régimen castrista sus crímenes. A él, Petro deberá convencerlo de que la idea de devolver a Maduro para ser juzgado en Venezuela fue un pésimo chiste, de alguno de los humoristas imitadores que ahora proliferan y parecen ghostwriters suyos. 


Imposible concebir un peor momento para recomendaciones emigratorias de un rebelde acorralado. La dictadura cubana, alabada por la intelectualidad progre mundial colapsa sin que acudan ONGs de apoyo. Varias embajadas revisan sus planes para evacuar diplomáticos y expatriados. Lo mismo hacen multinacionales que operan allí, como Unilever. Buscan evitar tanto una acción militar como el deterioro irreversible de la situación doméstica. La falta de energía puede paralizar la producción. En la calle se acumulan toneladas de basura que no recogen camiones sin combustible. El escenario es fértil para la protesta callejera, que podrían dirigir Petro y Maduro. Desde 2024, hay boom de manifestaciones. El apretón petrolero es asfixiante. El último año llegaron a Cuba 37 mil barriles diarios. En enero de 2026, entraron solo 3 mil provenientes de México, por restricción gringa. Las reservas alcanzan para pocas semanas. Este año, el peso cubano ha perdido valor y credibilidad como moneda. El gobierno organiza marchas contra el bloqueo pero aumentan quienes protestan contra el régimen, a pesar de la represión que sigue intacta, patética y torpe: Yoani Sánchez, periodista e ícono de la resistencia, fue detenida con su esposo por la Seguridad del Estado para impedirles “acudir a la recepción organizada por el jefe de misión estadounidense”.  


El destino de los seguidores incondicionales de un Narciso también es lúgubre. En la mitología, una ninfa condenada por Hera a solo repetir palabras ajenas adoraba al engreído. Terminó consumiéndose por amor no correspondido hasta convertirse en Eco. Para completar, en el otro extremo ideológico, el plusmarquista mundial del hubris también cava con esmero su propia tumba. Creyó controlar una justicia independiente.  


REFERENCIAS


14/M (2026). “La Seguridad del Estado detiene a Yoani Sánchez y la devuelve a su casa con prohibición de salir”. 14ymedio.com, enero 28


CC (2026). “El dólar vuela, el peso se hunde: Régimen cubano pierde la batalla de la tasa flotante”. CiberCuba, enero 10


CC (2026) “Tensions are rising in Cuba: embassies and foreign companies are reviewing their evacuation plans”. CiberCuba, Jan 29


EN (2026) “La basura rebosa las calles en Cuba por la falta de gasolina”. El Nacional, enero 28


González, María Alejandra y Camilo Castillo (2026). “Gustavo Petro y Donald Trump dialogan por teléfono en medio de tensiones y acuerdan reunión en la Casa Blanca: hablaron sobre Venezuela y narcotráfico”. El Tiempo, enero 7


PR (2026). “Palabras del presidente Gustavo Petro durante el evento ‘San Juan vive’ - 2° parte”. Presidencia de la República, Youtube, enero 27


Segovia, Sandra (2026). “A Cuba solo le quedan entre 15 y 20 días de reservas de petróleo antes de colapsar”. El Colombiano, enero 30