viernes, 13 de marzo de 2026

Resentimiento y estatismo versus optimismo emprendedor

 Publicado en El Espectador, 19 de marzo de 2026


Algo anda mal en un país cuando las élites aferradas a un pasado de miseria y violencia silencian importantes logros sociales y económicos, o estigmatizan al capital humano que emigra. Da grima que después del lánguido desempeño de la vicepresidenta del Pacto Histórico, escogida por ser afrodescendiente y activista, se candidatice para ese cargo a quien ofrece poco más que representar una minoría: comparativamente tiene escasos estudios, víctima del conflicto, ha vivido del erario y es algo resentida. “Sólo fachada”, comentó Daniel Oviedo. Peor aún: es un escudo político contra reproches que serán atribuidos al racismo y la misoginia. El paraguas alcanzará para el candidato presidencial, que podrá no reconocer yerros por tales razones.  


Tiempo atrás leí La Catedral y el Bazar, trabajo célebre entre informáticos sobre dos estrategias para desarrollar software. La primera, rígida, enfatizaba planificar, con conocimiento completo y a priori. La segunda, que acabó imponiéndose, es inductiva, participativa y flexible. La integración surge por ensayo y error. Durante años se pensó que existía un nivel crítico de complejidad que exigía una organización firme que trabajara desde la concepción hasta la puesta en marcha de un programa sin errores. Era el enfoque catedral, con IBM como ícono. En los 90, Linus Torvalds, ingeniero finlandés, lanzó Linux, que revolcaría todo. Este novedoso sistema operacional permitía modificar, copiar y usar el código. Versiones de prueba aparecían con inusitada frecuencia y multitudes de usuarios las testeaban. Una diferencia crucial entre ambos enfoques ha sido la actitud hacia los errores. En el bazar las fallas se consideran leves, intrascendentes, y se corrigen fácilmente, con “muchos ojos” detectándolas. Se ventilan, no se esconden como prefieren los cardenales.


Hace poco escucho podcasts. Destaco el del “gringo paisa”, el Frye Show, que presenta perfiles y logros del nuevo emprendimiento colombiano, joven, high tech y fluently bilingual. Es un fenómeno reciente que desafía el pesimismo, la perenne quejadera de analistas supuestamente progresistas, en realidad fatalistas y reaccionarios, que moldean el debate público. De las personas entrevistadas llama la atención que muchas agradecen, celebran, sus errores para así corregirlos y avanzar. Son bazares. “Uno aprende muchísimo de sus errores, el fracaso es el mejor maestro” anota Pedro Fernández chef colombiano reconocido internacionalmente. Refresca oír tal afirmación en un país propenso a culpar a los demás, o al destino.     


Alejandro Salazar, gurú del emprendimiento, ha hablado varias veces en Frye y Atemporal. Es un pragmático crudo, hereje, irreverente y provocador. Sobran los comentarios a una pequeña muestra de sus observaciones, que deben incomodar a intelectuales y políticos, de izquierda o derecha. Sus reflexiones escuetas desafían el estatismo empobrecedor promovido por quienes, imaginando catedrales, desprecian el pujante y febril bazar tecnológico global con verdaderos "cambios tectónicos". Su libro Colombia Ganadora plantea que no se debe perder tiempo lamentándose sino invertirlo buscando ganar. Toca aceptar lo que se es, no lo que se sueña o lo que nunca fue. Una “estrategia emergente”, su concepto clave, no se diseña ni se planea. Como en el bazar, surge de resolver dilemas reales, hard choices, y corregir errores concretos. Colombia ya dejó de ser pobre pero castas estancadas en el pasado no lo reconocen; vivimos una nueva era, replica Salazar. Tras la globalización viene un repliegue hacia la regionalización y para ese nuevo escenario geopolítico Colombia está naturalmente atada a Norteamérica, más que al Grupo Andino o Mercosur. Seguirá exportando, pero no sólo productos del campo y manufacturas, sino capital humano y servicios, por ejemplo logística y conectividad. Sin que ningún planeador visionario lo previera, el aeropuerto Eldorado y el puerto de Cartagena son actualmente enormes hubs de personas y mercancías. Aún más bazar, llegan torrentes de remesas y Medellín o la zona cafetera son polos de turismo sin grandes cadenas hoteleras, con pequeños inversionistas. Oír a Frye alivia la resaca del Cambio que no pasó de buenas intenciones y causó bastantes estragos. Si ganaran el estatismo caduco y el retrovisor pendenciero de Cepeda y Quilcué sería difícil la recuperación. Aún así, el impulso emprendedor privado continuará: su esencia es nómada, la apuesta es a largo plazo y el socialismo adverso al capitalismo decae. Chile post Boric es la prueba reina.  


En síntesis, la mecánica para avanzar es simple: conocer minuciosamente el entorno, ignorar dogmas y planes, ser flexible y adaptarse para corregir errores con modestia, optimismo y entusiasmo. Sirve para emprendimientos privados pero también para instituciones estatales complejas, como la justicia. Autócratas populistas y megalómanos formateados para subestimar a los gringos constatan sin reconocerlo que todavía mandan militarmente, son líderes tecnológicos indiscutibles y tienen un sistema penal, siempre despreciado desde afuera, que evolucionó hasta ser dolorosamente eficaz e informado contra ellos. Alternativas corruptas, aún más insensibles pero fracasadas, hacen naufragar paraísos centralmente planificados, uno tras otro, glup glup glup.

viernes, 6 de marzo de 2026

Confiar en Khomeini leyendo a Lolita en Teherán

 Publicado en El Espectador, marzo 12 de 2026



En 1979 Richard Falk, profesor de Derecho Internacional en Princeton, publicó una columna de opinión, Trusting Khomeini. Muy debatida entonces, ha vuelto a circular en redes tras el ataque a su sucesor octogenario, tan temible,  misógino y sanguinario: el Ayatolá Alí Jamenei. El escrito es generoso en perlas. Para Falk, Khomeini tenía fama de "fanático, reaccionario (y prejuiciado) que resultó sin duda y felizmente falsa”. Imaginó un entorno de "individuos moderados y progresistas". Concluía que Irán ofrecería "un modelo desesperadamente necesario de gobernanza humana para un país del Tercer Mundo”. La facción arielista del progresismo colombiano debió confirmar entonces estar del lado correcto en la historia. 


El domingo se celebró otro 8M, Día Internacional de la Mujer. También se cumplieron 47 años desde que Kate Millet, ícono feminista, participara en la manifestación por esa fecha en Teherán. Como Falk, Millet pensaba que los ayatolás serían abiertos y tolerantes con las mujeres: diferentes al depuesto Sha de Irán, cruel dictador, elitista, esbirro de Washington y el sistema capitalista, que les permitía vestirse a su antojo, sin hiyab, hasta con minifalda. La convicción sobre un entorno respetuoso y compresivo hacia las mujeres y los gays la compartía Michel Foucault, referencia obligada de la literatura académica progresista latinoamericana. Esta “visión de ungidos” -intelectuales influyentes que no se responsabilizan por las consecuencias de las ideas que promueven- tuvo sangrientas secuelas. Los partidos de izquierda iraníes, fortalecidos con el gobierno del Sha, y antes el de su padre, también transmitieron una candorosa visión de Khomeini quien, llegado al poder, los aniquiló. El partido Tudeh, comunista pro-soviético, acusado en 1983 de espiar para la URSS, fue prohibido, desmantelado, y casi todos sus militantes ejecutados. En 1988, la teocracia decidió reexaminar la situación de los presos políticos y ordenó la ejecución inmediata de miles de culpables en los “juicios”. El silencio impuesto fue tan efectivo “que ningún periodista occidental se enteró y ningún académico lo discutió”.


La película Leer a Lolita en Teherán, basada en la novela homónima autobiográfica de Azar Nafisi, cuenta la historia de una profesora universitaria  de literatura que, harta de censura y opresión, renuncia para organizar en su casa un club de lectura clandestino con sus alumnas. Semanalmente se reúnen a leer clásicos prohibidos, como la novela de Nabokov. En este oasis de libertad las mujeres descubren su cabeza y hablan abiertamente de sus vidas, sueños, frustraciones, matrimonios forzados y la asfixia bajo el fundamentalismo islámico. Varias de ellas emigraron, lo mismo hizo Nafisi después. 


Semejante gobierno, represor, sacerdotal y misógino, expulsó muchísimas personas al extranjero y ha asesinado o torturado miles en la oposición. Ha mostrado con creces ser ilegítimo y peligroso. En el siglo XXI no debería existir. Si el sistema internacional de DDHH supuestamente universales no tiene mecanismos de protección contra tales monstruos, no bastan plegarias al cielo. “¿Qué hacemos con la población masacrada durante tanto tiempo?” pregunta una constitucionalista española. “Nadie está a favor de la guerra, pero el ataque a Irán ha sido lo correcto (pensando) en las jóvenes iraníes”, anota el ex primer ministro italiano Matteo Renzi, de centro, opuesto a Giorgia Meloni, de derecha, insólita situación que ilustra una complejidad imposible de resolver con ideología. La teocracia llevaba 47 años atornillada al poder. “El ayatolá ya no está. La antipatía hacia Trump no impide querer liberar a las mujeres iraníes”.


Al igual que ocurrió con la diáspora venezolana, que celebró ruidosamente la caída del dictador Maduro, compinche y aliado de Jamenei, la población exilada iraní también aplaude el fin de su dictadura, uniendo banderas con las de Israel y EEUU. Sobra insistir que Trump es autócrata, pendenciero y corrupto; o que Netanyahu lo supera. Pero eso no implica desconocer que, en Venezuela e Irán, pronto en Cuba, el adefesio político gringo esté haciendo lo que tocaba, y por eso las víctimas, que sí han sufrido y calibrado el daño causado por sus sátrapas, festejan la caída con sobrada autoridad moral. Además, el cowboy global no encerró a Maduro en Guantánamo, ni en el centro de torturas caraqueño, el Helicoide. Lo entregó a la Fiscalía neoyorquina, puerta de entrada al sistema penal norteamericano, institución independiente que, de pronto, podría ponerlo a él mismo en aprietos. Será probablemente otro populista infractor enfrentado a un sistema judicial punitivo, idóneo pero muy criticado en las toldas progresistas que callan el horror. La extrema izquierda española, por ejemplo, ha disfrutado jugosos contratos financiados por Irán en asocio con el chavismo para pregonar la revolución latinoamericana. “Los intelectuales tienen un enorme interés emocional y egoísta en sus visiones idealistas. Socavaron los estándares objetivos… las ideas que difunden rara vez resisten el escrutinio, mucho menos la realidad” anota Thomas Sowell en Intellectuals and Society.


REFERENCIAS


BBC (2019). “Iranian women - before and after the Islamic Revolution”. bbc.com.news, February 8


Cashetta, A.J. (2024). “Forty Years After Foucault's Death, His (Mis)Understanding of Islamism Lives On”. The Investigative Project, June 23


Domínguez, Íñigo (2026). “La antipatía hacia Trump no me impide querer liberar a las mujeres iraníes” Entrevista a Matteo Renzi, El País, Marzo 7


Falk, Richard (1979). “Trusting Khomeini”, The New York Times, February 16


Jahanpour, Farhang (1984). “The Rise and Fall of the Tudeh Party”. The Royal Institute of International Affairs, Vol 40, Nº 4 pp. 152-159


Marugán, Hugo (2026). “Los vínculos de Pablo Iglesias con Irán: apoyo al régimen de los ayatolás y un programa de TV para desestabilizar”. El Debate, enero 13


Sérvulo González, Jesús (2025). “El Departamento de Justicia publica una docena de documentos pendientes con las acusaciones contra Trump en el caso Epstein”. El País, Marzo 7


Shahrooz, Kaveh (2020). “With Revolutionary Rage and Rancor: A Preliminary Report on the 1988 Massacre of Iran's Political Prisoners”. Harvard Human Rights Journal, Vol 20


Sowell, Thomas (2010). Intellectuals and Society. Basic Books


Torralba, Manu (2026). “¿Tiene base legal el ataque a Irán? Los expertos analizan los argumentos esgrimidos por EEUU”. The Objective, Marzo 8

domingo, 1 de marzo de 2026

Balazos, no abrazos: para el Mencho, insurgente privado

Publicada en El Espectador, Marzo 5 de 2026 




Aunque Claudia Shenbaun y su mentor AMLO jamás lo reconocerán, una secuela de la captura de Nicolás Maduro fue el ejército mexicano dando de baja a Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, máximo líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), poderosa organización criminal dedicada, como cualquier guerrilla, al tráfico de drogas, la extorsión, el secuestro y a reemplazar el Estado en ciertas regiones. El incidente provocó respuesta inmediata y coordinada, con protocolos que parecían ensayados: 252 bloqueos en 20 estados, vehículos, comercios, bancos y gasolineras incendiados. En comparación, los paros armados promovidos por diversas facciones insurgentes en Colombia parecen escaramuzas. Las autoridades mexicanas insisten que fue una operación exclusiva de SEDENA, Secretaría de la Defensa Nacional. "No hay participación (estadounidense)… Lo que hay es mucho intercambio de información” aseguró la presidenta. Pero varios analistas anotan que la presión trumpista fue definitiva en la caída del Mencho, y en el cambio de estrategia hacia confrontar los carteles, un “no more hugs, bullets”. Para despejar dudas, Trump afirmó en su discurso del estado de la Unión que “hemos eliminado a uno de los más siniestros líderes de los carteles”. 


Nacido en 1966 en la región de Tierra Caliente, el Mencho provenía de una familia dedicada al cultivo de aguacate y marihuana. Abandonó temprano la escuela para trabajar el terruño. En los 80 emigró ilegalmente a California dónde se vinculó a las drogas. Detenido varias veces, condenado en 1994, tras su liberación fue deportado a México. Trabajó como agente de policía municipal en Jalisco para ganar experiencia en control territorial, rutas de droga y redes de corrupción. Al dedicarse luego al narcotráfico con el Cartel del Milenio rápidamente ascendió. La captura de varios líderes en 2009 lo condujo a fundar el CNJG como brazo armado que creció exponencialmente bajo su liderazgo. El arsenal dejó de limitarse a pistolas o rifles automáticos para incluir “minas Claymore, granadas con cohetes, morteros artesanales y camiones blindados con ametralladoras pesadas”. También adoptaría drones “con sustancias químicas tóxicas y bombas”. Resumiendo, más que una pandilla, armó un ejército paralelo. 


A su poder  también contribuyó el matrimonio de conveniencia con una mujer tres años mayor proveniente de una familia vinculada por décadas al narcotráfico, específicamente al manejo financiero y al lavado de dinero. Apodada la Jefa, se considera su posible sucesora. Es un cambio radical desde jóvenes casi adoptadas por capos, seducidas con lujos y luego dedicadas a la maternidad y el cuidado de la prole. Ahora, “la violencia puede conquistar territorios, pero las finanzas los gobiernan”. En varios carteles la plata ya la manejan mujeres. No es casual que un titular sobre el arresto del gran capo hiciera referencia al “esposo de Rosalinda González Valencia”.


Otro rasgo diferencial del Mencho fue su bajo perfil mediático. Es ilustrativo compararlo con el Chapo Guzmán que siempre soñó protagonizar una película sobre su vida de narco. Contrató un documentalista colombiano que viajó a Sinaloa para entrevistarlo. La producción se llamaría El Señor de la Montaña. El productor se entusiasmó y pidió 35% de las ganancias. El capo “explotó y tachó al cineasta de avaro… lo tomó como traición, sospechó que era un informante… y ordenó su ejecución inmediata”. El sicario fue arrestado antes de cumplir su misión. Años después, fugitivo, quiso revivir ese proyecto. Kate del Castillo, protagonista de la Reina del Sur, había publicado una carta abierta afirmando que creía “más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos”; lo invitaba a que “trafique con amor”. Conmovido, el capo la contactó. El actor Sean Penn, crítico de la guerra contra las drogas, quiso participar en el proyecto. Hicieron una entrevista en la selva mexicana que fue publicada por Rolling Stone.


En mayo de 2015, con la “Operación Jalisco”, las fuerzas federales casi capturan al Mencho. La respuesta fue contundente: derribo de un helicóptero militar con lanzacohetes, 40 narco-bloqueos en pocas horas, secuestro e incendio de autobuses, camiones y automóviles, ataques a 11 bancos y 5 gasolineras. Un grupo ilegal organizado que derriba un helicóptero militar con una violenta reacción masiva coordinada parece más insurrección que simple narcotráfico. Con estimativos de 180 mil miembros activos dispuestos a defender a bala su organización, operaciones en unos 40 países, líderes que buscan alianzas familiares estratégicas o inmortalizar su historia, que conmueven y atraen estrellas mundiales, con seguidores que hacen peregrinaje hasta sus faraónicos mausoleos, los carteles mexicanos de la droga son asunto serio. Negarles su naturaleza de actores políticos es tan impreciso como ingenuo. Sería un yerro inmenso asimilarlos a delincuentes callejeros, o considerarlos servidores públicos, aunque aceiten la burocracia. La neta: a esos weyes hay que reconocerles el estatus de insurgentes privados, como el CJNG.



REFERENCIAS


Dudley, Steven (2026). “La ofensiva del CJNG tras la muerte de ‘El Mencho’: ¿demostración de poder o golpe final?” Insight Crime, febrero 23


DW (2026). “Ejército de Colombia anuncia muerte de 15 armados del ELN”. Noticias DW, febrero 6


IC (2026). “Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’”, Insight Crime, febrero 23


Ortega, Juan Carlos (2023). “El Chapo Guzmán: el día en que un cineasta colombiano estuvo a punto de ser asesinado por el narcotraficante”. prensalibre.com, 4 de diciembre


Penn, Sean (2016). “El Chapo speaks”. Rolling Stone, January 10


Vega Acosta, Alberto (2016). “La carta que ‘unió’ a Kate del Castillo con ‘El Chapo’ Guzmán”. máspormás, enero 12


Ventas, Leire (2026). “El fin del "abrazos, no balazos": cómo la presión de Trump influye en que Sheinbaum haya reforzado la lucha contra el narco en México”. BBC News, febrero 24

viernes, 20 de febrero de 2026

Secuestro, castigo, justicia restaurativa y Paz Total

 Publicado en El Espectador, Febrero 26 de 2026




“Las víctimas quedan satisfechas con el reconocimiento” anotó Julieta Lemaître, magistrada ponente del Caso 001 sobre secuestro por las FARC en la JEP, jurisdicción diseñada para superar los límites de la justicia punitiva con la restaurativa, más idónea. Fue arriesgado sugerir que muchas personas secuestradas aceptarán tranquilas que sus victimarios simplemente lo reconozcan, pero sin castigo y hasta gabelas políticas. Sobra ingenuidad y soberbia en esa afirmación sin respaldo de datos. La evidencia con selección sesgada (cherry picking) que ofrece para sustentarla sugiere lo contrario: la restauración, compensación y garantía de no repetición prometidas han sido precarias.


Varias fallas eran previsibles. La justicia restaurativa tiene requisitos ajenos al conflicto colombiano. Cuando los agresores han sido delincuentes políticos, es poco probable que se arrepientan. Y con ellos, la gran mayoría de víctimas de sus crímenes atroces exigen más castigo, no diálogo. La misma magistrada lo reconoce. “Hay gente que piensa que lo importante es la sanción… que los castiguen”. Después, tranquilamente, sentencia: “la gente que piensa eso siempre va a estar decepcionada con el castigo”. Esta afirmación temeraria requeriría porcentajes o frecuencias. Basta recordar la multitudinaria marcha contra el secuestro de 2008. Y también los millones de venezolanos que, en todo el mundo, celebraron como en carnaval la imagen del tirano depuesto, con uniforme naranja y cadenas en los tobillos hacia la cárcel. El mismo Maduro ilustra la reticencia de criminales con motivaciones políticas para deplorar el daño causado, incluso después de recibir castigo. 


En España, la falta de arrepentimiento tras muchos años en prisión se ha analizado con evidencia empírica entre militantes y presos de ETA. La amnistía aprobada en 1977 no dio los resultados esperados. Un 55% “se reintegraron a la banda armada facilitando así su campaña de atentados”. En los 90, las tasas de “arrepentidos” -personas que recibieron concesiones basadas en abandono de la violencia y petición expresa de perdón- fueron tan solo del 2%-3% anual.


Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso mantuvo hasta su muerte que las masacres eran necesarias para la “guerra popular”. Comandantes del FMLN salvadoreño saltaron a la política sin pedir nunca perdón. En Colombia, las disidencias de las FARC continuaron armadas, cometiendo crímenes, sin asomo de mea-culpa. El ELN reitera siempre usar “las armas ante la injusticia”. El Comandante Pizarro, cuyo sombrero es símbolo de paz, nunca explicó sus vínculos con la masacre de Tacueyó. A pesar del puntillazo dado por familiares de magistrados asesinados a la narrativa de responsabilidad exclusivamente militar, la Toma del Palacio de Justicia continúa esquiva al remordimiento. Difícil encontrar una cuadrilla más orgullosa y unida por su pasado violento que los reinsertados del M-19. Comandantes insurgentes arrepentidos son tan escasos que se vuelven celebridades. 


Por el lado de las víctimas, en Latinoamérica, 80% a 86% de los encuestados están de acuerdo en que se debe aumentar el castigo, siendo superior la proporción entre jóvenes y en mujeres, que sufren más la inseguridad. La educación favorece la indulgencia. La universidad “genera mayor tolerancia hacia los derechos” de los grupos armados con los que se comparte ideología.


Además de condiciones individuales, tal vez universales, hay características sociales, que facilitan la justicia transicional. Una crucial es el tamaño de la comunidad. La restauración sólo es viable cuando existe contacto directo entre víctimas y victimarios. Por algo los ex comandantes del Secretariado se quejan porque la JEP cambió el criterio de “máximos responsables” para bajar en la línea de mando hasta los frentes regionales donde probablemente las víctimas o sus familias conocen personalmente a los secuestradores. Al menos sentirán vergüenza. 


Mezclando asombro con candor, Lemaître anota que “una sorpresa ha sido la cantidad de propuestas que traen las víctimas de proyectos de reparación para que los del Secretariado trabajen con las víctimas… Un señor tenía una finca y decidieron montar un proyecto de ecoturismo e incluir a los miembros del Secretariado para que fuera un proyecto de sanción en que ellos trabajaran. Eso pasa mucho”. En el Hay Festival, evento más literario que jurídico, destacó a una mujer que perdonó a sus jóvenes violadores. La secuestraron, humillaron y torturaron para entregarla a la guerrilla. Estuvo en un sanatorio y al salir consiguió una casa para que los niños “tengan dónde vivir, dónde ir al colegio… Invitó al jefe de las FARC en su zona a trabajar (con ella) en prevención de reclutamiento”. 


Hace años la magistrada relatora, como académica feminista, era bastante más cuidadosa, escéptica y crítica. Con un número de combatientes en grupos armados ilegales similar al de 2011, antes del proceso santista, ojalá no se le ocurra evocar a Rawls o a Kalyvas para aplaudir la Paz Total supervisada por trumpistas. 


REFERENCIAS


Bernuz Beneitez, Mª José (2014) “Las Posibilidades de la Justicia Restaurativa en la Justicia de Menores (Española)”. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, 16-14


Buesa, Mikel (2025). “Presos de ETA: reinserción y perdón”. Grupo de Economía del Terrorismo, Documento de Trabajo nº 5. Mayo 5 de 2025


Duzán, María Jimena (2024). “Julieta Lemaitre, magistrada de la JEP le responde a los críticos que cuestionan al tribunal”. A Fondo. Oct 4


ED_ELN (2026). “Camilo de la eterna rebeldía”. Eln-voces, febrero 16 


León, Juanita (2025). “El Pacto que Convirtió a Petro en Rehén de sus Propios Aliados”. La Silla Vacía, nov 30


Llorente, Mª Victoria (2026). “El balance de seguridad de 2025: en Colombia la violencia va un paso adelante y el Estado corre rezagado”. Contexto, febrero 17


Mesa Loaiza, Paulina (2026). “Las razones de la JEP para imputar a 22 exfarc por crímenes de guerra y de lesa humanidad”. El Espectador, febrero 10


Price, Sophie et.al. (2019). “Support for Harsher Criminal Punishment is Greater among the Young, the Insecure, Victims, and Those with Low Trust in the Police”. Vanderbilt University. Insights Series #140, June 18


Rodríguez Álvarez, Santiago (2026). ““Las Víctimas Quedan Satisfechas con el Reconocimiento”: Magistrada Lemaitre”. La Silla Vacía. Febrero 10

viernes, 13 de febrero de 2026

Precio del arte, microeconomía, burócratas y patriotismo

 Publicado en El Espectador, febrero 19 de 2026


En abril de 2021, una familia madrileña decidió vender el cuadro de una escena bíblica en la que Poncio Pilato entrega a Jesús. La propiedad venía desde el siglo XIX pero se mudaban a donde no cabía la pintura y decidieron dársela a un anticuario para subastarla. Creyendo que era una obra menor, fijaron el precio de salida en 1.500 euros. La imagen del catálogo llamó la atención de marchantes y dealers. Surgió la sospecha que se trataba de un Caravaggio auténtico, el Ecce Homo, que se creía perdido. Los estimativos de precio alcanzaron los 300 millones de euros. El Ministerio de Cultura español declaró la obra de interés y prohibió su salida del país. Un proceso de limpieza y restauración confirmó la duda pero la restricción burocrática redujo el precio drásticamente. Finalmente, la obra fue subastada y la adquirió un coleccionista anónimo inglés que aceptó exhibirla en el Museo del Prado. Se estima que el precio final fue 30 millones de euros, la décima parte del que hubiera alcanzado sin la intervención estatal. El documental The Sleeper, El Caravaggio Perdido resume el caso. 


Esta historia confirma lo que en cualquier curso de microeconomía se repite una y otra vez. El precio de un bien depende no sólo del costo de producirlo, sino también de lo que las personas interesadas estén dispuestas a pagar. Si es algo muy demandado y único, como ciertas obras de arte, influirán quienes, compitiendo en franca lid, tengan recursos suficientes para adquirirlo. Bastante menos se discute el enorme poder que detenta un grupo reducido de burócratas que de un plumazo determinan, con caducos criterios nacionalistas, quién tiene derecho a comprar una obra de arte. Persisten burdas expropiaciones camufladas con leyes patrioteras fértiles para la corrupción.


Es ilustrativa una anécdota sobre la Gioconda que en 1911 fue robada del Museo del Louvre por un vidriero italiano que quiso devolverla a donde debía estar, a su “patria legítima”. Pensaba erróneamente que había sido robada por Napoleón y quería ser reconocido por su audacia y recompensado económicamente. Al tratar de venderla a un anticuario en Florencia, fue capturado y condenado a una pena leve, tal vez por simpatía nacionalista. Este incidente policial sugiere una razón más convincente para la intervención estatal: una obra de arte debería quedarse en el país donde residía quien la creó. Aunque el mismo Louvre muestre que la tajante distinción entre público y privado ya no garantiza el buen resguardo del patrimonio artístico y cultural.


Tras el deceso del escritor neerlandés Cees Nooteboom, El Espectador publicó un capítulo de El enigma de la luz dónde relata su experiencia en el Frick Museum de Nueva York contemplando La lección de música interrumpida de Vermeer. Hace varias reflexiones. “El sentimiento nacionalista ha quedado desacreditado… se ha tornado ridículo. Conviene reprimirlo, al menos no mencionarlo”. Pronto revela que el asunto no es tan simple. “Las voces neerlandesas que rodean el cuadro hacen que éste se sienta un poco más en casa… Si Vermeer no la hubiera pintado tan bien, jamás se me habría ocurrido esa idea tan absurda que la muchacha del cuadro es al fin capaz de entender lo que se dice en la sala”. Identifica voces neerlandesas que, allí en NY, hacen que el cuadro “se sienta un poco más en casa”. Sin embargo, no se detiene en el patriotismo y se centra en la “intimidad tan especial que emana de los interiores de Vermeer”. Le intriga que la escena sea imposible y requiera “una cámara oculta en esos interiores”. Frente a un autorretrato de Rembrandt, piensa en el desafío de pintarse a sí mismo. 


Le dedica unas líneas al Frick Museum y al magnate del acero que vivió en la mansión que ahora exhibe la colección de arte adquirida a lo largo de su vida e inmortalizó su apellido. En ningún momento Nooteboom se queja porque los cuadros de compatriotas no estén en su país de origen. Al contrario, disfruta poder, en el mismo día, apreciar obras de varios lugares lejanos: “me topo con algunos viejos conocidos”. 


No hay que ser soviético, castrista o franquista para aceptar que un Estado impida que ciertas obras emblemáticas de artistas nacionales salgan del país. Pero es difícil negar que el zarpazo burocrático español al Ecce Homo fue una expropiación arbitraria que perjudicó de manera absurda a la familia propietaria, que hubiese pagado diez veces más en impuestos. Con inversionistas en arte español también fue un hara kiri. El mensaje además es funesto para un mercado global que, con variados arreglos y marchantes, funciona hace siglos, antes del capitalismo. Sólo la burocracia y la ciudadanía  autárquicas, reaccionarias, debieron quedar satisfechas con el Caravaggio cautivo. . 

 

REFERENCIAS


The Sleeper, El Caravaggio Perdido. Trailer Oficial. Youtube


Granados, Daniel y Elena Shao (2025). “Así se llevó a cabo el robo del Louvre”. The New York Times, octubre 21 


Noteboom, Cees (2009). El enigma de la luz. Debolsillo. Capítulo publicado en El Espectador, febrero 12 de 2026


Rubio, Mauricio (2018). “Mona Lisa, el inmigrante y su prometida”. El Espectador, abril 19 de 2018. Blog personal


Winkleman, Edward & Patton Hindle (2018). “A Brief History of Art Dealing”. artsy.net, Dec 27