domingo, 12 de julio de 2026

Minucia de la delcyficación y patética oposición local

 Publicado en El Espectador, julio 16 de 2026


El New York Times acaba de publicar un reporte con el día a día de la interferencia de Donald Trump en Venezuela a través de su secretario de Estado y eventual sucesor en la presidencia, Marco Rubio. 


En la madrugada del 3 de enero, poco después de la captura de Nicolás Maduro, Rubio se comunicó telefónicamente con Delcy Rodríguez para decirle que tenía dos opciones: “trabajar con Estados Unidos o sufrir un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos funcionarios de Venezuela. Tras una breve negociación la Sra. Rodríguez aceptó”.


Poco después del que considera su mayor logro de política exterior, el presidente MAGA alcanzó a pensar si valdría la pena que el Secretario de Estado se instalara en Caracas. Su equipo consideró que era un chiste. El hecho escueto es que hubiese sido una movida políticamente arriesgada y verdaderamente redundante. “Lo cierto es que el señor Rubio no necesita mudarse a Caracas. Ya gobierna Venezuela desde Washington”. No es gratuito que haya sido apodado Virrey de Venezuela que “controla las finanzas, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno”. Gracias al whatsapp, el control es cotidiano e incluye “chismes, saludos de cumpleaños y selfies”. 


Sin detenerse en detalles como la soberanía y el derecho internacional, un vocero del Departamento de Estado ve evidentes beneficios en esta relación que permitirá a Venezuela “resurgir como un próspero aliado cuyos ciudadanos se beneficiarán de sus vastas reservas naturales y estrechos vínculos con los EEUU”. 


Decir que Rubio controla las finanzas de la nueva colonia no es una metáfora, ni una exageración. “El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayor parte de las exportaciones venezolanas y luego los transfiere a través del sistema bancario venezolano… El Sr. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre cómo se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo”. Se estableció una relación aún más fuerte que la mesada parental a la prole, que permite algo de margen sobre cómo gastarla. La supervisión incluso sobrepasa la que sufre cualquier adolescente: “cuando el presentador de Fox News contactó a la Sra. Rodríguez para que participara en una entrevista, ella le dijo que el Sr. Trump tendría que dar su aprobación”.


El esquema ha permitido tener algo de control sobre la corrupción más flagrante. También beneficia al gobierno venezolano por recibir ingresos sin ser acosado por los numerosos acreedores. En todo caso, Delcy Rodríguez ha perdido autonomía para pagar a sus trabajadores y colaboradores. Rubio supervisa la aplicación de las sanciones estadounidenses contra Venezuela, y decide con quién puede hacer negocios. Ha reconfigurado el sector petrolero favoreciendo empresas  estadounidenses. 


Los recientes terremotos reforzaron al gobierno interino. EEUU “ha enviado 900 militares, se ha comprometido a aportar unos 400 millones de dólares en ayuda y ha entregado dinero en efectivo al gobierno venezolano”. Como parte del “intercambio”, los EEUU han utilizado información de inteligencia venezolana, por ejemplo la que condujo a dar de baja a Niño Guerrero, líder del Tren de Aragua, en un ataque con misiles en una zona remota al sur de Venezuela. 


Una inquietud que podría surgir ante esa minuciosa supervisión cotidiana es bastante simple. Si el férreo control lo han logrado los EEUU con un régimen que los consideraba enemigos, ¿qué se puede esperar bajo un gobierno que los reconoce como grandes aliados estratégicos y ha manifestado acuerdo con los ptincipales cambios en geopolítica promovidos por Trump y Marco Rubio? Además, es imposible ignorar que, por lo menos para la segunda vuelta presidencial, hubo detenida observación de los comicios por personas muy vinculadas al gobierno de Trump. La respuesta hoy es relativamente simple: a pesar de todos los esfuerzos por desacreditar el proceso electoral por parte del Gobierno del Cambio y su candidato derrotado las instituciones colombianas, empezando por las electorales, demostraron su solidez. 


Tras esa respuesta escueta, surgen otras preocupaciones bastante más complicadas de disipar. ¿Hasta dónde pretenden llegar con su actitud antidemocrática e incendiaria  los líderes del partido que, sin la menor duda, perdió las elecciones? Produce desasosiego que quien se presentó como candidato abierto al diálogo y a los acuerdos con sus adversarios proclame que “advertimos que en Colombia comienza a configurarse un gobierno paramilitar” e invite al esperpento de una “desobediencia civil pacífica”. Petro, a su vez, insiste en desconocer a De la Espriella como presidente. Tanto o más difícil de entender es la absoluta falta de crítica al comportamiento de los líderes por los principales analistas de izquierda, que sacrifican la legitimidad y credibilidad necesarias siquiera analizar a un partidario convencido de Donald Trump. Olvidando que en un cuatrienio apenas pudieron gobernar, proponen crear un gabinete alternativo.  

sábado, 4 de julio de 2026

La delcyficación en Venezuela, Nicaragua, Cuba y Colombia

 Publicado en El Espectador, julio 9 de 2026


No queda claro quién acuñó el término para designar mandatarios dóciles y colaboradores con Trump para evitar sanciones penales. Al “deportar” a Maduro, el nuevo poder de facto en Venezuela “respaldó” a Delcy Rodríguez, Vicepresidenta Ejecutiva, juramentada de afán como presidenta interina por el Tribunal Supremo. De inmediato invitó a su ex enemigo a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido”. Entretanto, el nuevo aliado anunciaba que “nosotros estamos a cargo” y le pedía “acceso a todo”. 


El impacto del dictador esposado con grilletes llegó a Nicaragua con un súbito cambio en el tono antiimperialista. La esposa de Daniel Ortega y Copresidenta pasó de la confrontación ideológica a la búsqueda de cooperación y desarrollo. Una caricatura local señaló que “Murillo delcyfica su tono ante el imperio”. Mostrando sus profundas contradicciones, el régimen liberó 24 presos políticos que pronto reemplazó con 60 personas detenidas por celebrar la caída de Maduro. 


Para atraer inversión, Cuba emprendió recientemente un paquete de reformas económicas que otorgan mayor rol al sector privado y sugerirían algo de delcyficación. Pero hay importantes diferencias. El presidente Díaz-Canel es visto sólo como representante del partido y la familia que mandan. 


La situación colombiana es bastante compleja. La izquierda quedó derrotada y dividida tras las elecciones presidenciales. Además, un serío elemento de desavenencia ha sido el convencimiento de que el líder, Iván Cepeda, traicionó a su partido. Lo responsabilizan por haber abandonado el plan de desconocer la elección y declararla fraudulenta para salir a incendiar las calles. El testimonio más conmovedor, difícil creerlo, fue el de Daniel Mendoza Leal, célebre autor de “El Matarife”, en un video dirigido a Cepeda: “estoy muy defraudado de usted, que era un referente para mí, en el alma, el corazón, en la cabeza… representaba la lucha, el tesón.. (llorando) a mí me duele mucho decir esto, muchísimo, pero usted nos escupió en la cara, usted nos vendió al aceptar ese triunfo… no entiendo cómo fue a hacer eso, sabiendo que nos robaron… y usted no hizo nada por decirle a ese tipo lo que era”. Otro líder de izquierda, el periodista Iván Gallo, se quejó en público de una llamada “a un medio en el que trabajaba para pedir mi cabeza”. Estaba seguro de que el pueblo ganaría “porque existía un gran techo” petrista en el gobierno. Pero “el equipo de campaña fue un desastre absoluto… sobre todo tú que tuviste un gran poder” para decidir quién trabajaba y quién no. La diferencia entre “De la Espriella y tú es que él manda tutelas y tú llamas a los medios para intimidar… fue una llamada intimidante que no grabamos porque tenemos altura moral… y supe que habías intimidado a otros periodistas e investigadores”. Nos dejaste expuestos “por tu purismo intelectual y comunista… nos dejaste entregados al fascismo… no nos defendiste, como no defendiste a la gente en el Catatumbo... (Se confirma) lo que dicen de tí: eres puro estalinismo”. 


Cualquiera entiende el dolor de Gallo por la traición del candidato perdedor al tratar que los medios lo aislaran. Pero la explicación ofrecida está desfasada varias décadas. La era Trump difiere de la guerra fría, y su impacto es difuso. Ahora abundan los trumpitos de derecha e izquierda que enfrentan serios problemas. La situación es tan insólita que un buen narrador de historias, para ganar votos, planteó que Abelardo estaba delcyficado: “a los republicanos les gusta El Tigre porque le tienen la cuerda pisada y Marco Rubio lo manejaría con el dedo meñique. Está hipotecado penalmente al imperio”. Confunde un acuerdo ideológico profundo con estar sometido. La teoría es tan peregrina como el renovado estalinismo de Cepeda y refleja el colosal despiste à gauche. 


El comportamiento de Gustavo Petro en el ocaso de su mandato sí desvela una eventual delcyficación. El otrora combativo Aureliano mutó a inofensivo José Arcadio que perdió conexión con la realidad. Siempre curioso por los más variados temas, los aborda con caóticos desvaríos que a nadie inquietan.  La prueba reina de su irrelevancia es la demanda ante el Consejo de Estado por la elección de Abelardo. Se volvió tinterillo, como Cepeda. Desde el otro bando, María Elvira Salazar, congresista republicana aliada de Marco Rubio celebró en Barranquilla el triunfo abelardista. Bernie Moreno, congresista gringo, plusmarquista del antipetrismo, estuvo en Bogotá, supuestamente como “observador electoral”. Parodiando una célebre frase, “no estaría tomando café”. Además, el subsecretario de Estado anunció que investigarían a Viviana Marín Carmona, militante de la JUCO, por invitar a "hacer invivible el país". Sin embargo, el imperio ya podría dejar de vigilar y amenazar de manera soterrada: las instituciones colombianas controlan la situación y la extrema izquierda hispanoamericana se derrumbará con Zapatero.


REFERENCIAS


Belli, Gioconda (2026). “Nicaragua: la crisis interminable”, El País, enero 27


Bermúdez, Ángel (2026). “Quién es Delcy Rodríguez, la poderosa colaboradora de Maduro que asumió la presidencia interina de Venezuela”. BBC Mundo, enero 3


Bernal, Jhon (2026) “Subsecretario de Estado de Estados Unidos rechazó comentario de militante del Partido Comunista contra Abelardo De la Espriella: “Muy perturbador””. Infobae, jun 28


Cardoza, Miguel (2026). “Petro impulsa demanda contra elección del presidente Abelardo De La Espriella”. BluRadio, julio 5


EC (2026). “Quería ser Aureliano y terminó como José Arcadio”: El Colombiano, junio 8


Hernández, Alicia (2026). “Qué es el "caso Plus Ultra" por el que se imputó por blanqueo de capitales al expresidente español Zapatero (y qué vínculo tiene con Venezuela)”. BBC Mundo, mayo 20


Londoño, Julio César (2026). “El filósofo y el dandy”. El Espectador, junio 13


Martín, María y Macarena Vidal (2026). “Delcy Rodríguez llama a la cooperación con Estados Unidos mientras Trump exige “acceso a todo” en Venezuela”. El País, enero 5


Miranda, Wilfredo (2026). “Ortega y Murillo refuerzan el Estado policial en Nicaragua tras la caída de Maduro”. El País, enero 10


PIO (2026). “Alerta roja: Pruebas de la intervención ilegal del senador Bernie Moreno en las elecciones de Colombia” Internacional Progresista, mayo 29


PXMolina (2026) “¿La “Delcyficación” de Murillo?”. Confidencial 3C, enero 7


SWI (2026). “Cuba publica el paquete de reformas que buscan liberalizar y descentralizar su economía”Swissinfo.ch, junio 26


Uribe Rincón, Catalina (2026). “La degradación de la figura presidencial”. El Espectador, julio 4








martes, 30 de junio de 2026

Socialismo, solidaridad, corrupción y desastres naturales

Publicado en El Espectador, junio 2 de 2026



Datos simples desnudan el falso altruismo de algunos líderes socialistas. Gustavo Petro, por ejemplo, tardó 22 horas, “casi un día en expresar su solidaridad a los venezolanos”. Fuera del crudo “Colombia siempre ayudará a Venezuela y al revés”, el mensaje iba dirigido a Donald Trump, para que levantara ”sanciones y bloqueo”. Esto a pesar de que este manifestara, la misma noche de la tragedia, que en su país, meca del individualismo, estaban “listos, dispuestos y capacitados” para ayudar. No fue simple retórica: a los dos días llegaban las ayudas. Otro presunto egoísta, Abelardo de la Espriella, también a las pocas horas, expresó su “solidaridad con el hermano pueblo venezolano”. Entretanto, varios días después del cataclismo, Iván Cepeda, adalid del pueblo desdichado en Colombia y el mundo donde, según él, “la solidaridad no tiene fronteras”, seguía callado. 


Hay antecedentes a la tara del Socialismo Siglo XXI de anteponer consideraciones políticas e ideológicas al flujo de ayuda humanitaria ante catástrofes naturales. A finales de 1999, en la tragedia de Vargas, cerca de Caracas, lluvias torrenciales provocaron espantosos derrumbes que destruyeron comunidades enteras en la misma zona afectada por los recientes terremotos. Las estimaciones variaron entre 10 y 30 mil víctimas. Con una negativa previa a que EEUU entrara al espacio aéreo venezolano para vuelos antidrogas y a pesar de su estrecha alianza con la Cuba castrista, el gobierno de Hugo Chávez aceptó el envío de helicópteros, aviones y unos 120 militares con suministros y equipo. Poco después, sin embargo, el gobierno rechazó dos buques con 450 ingenieros militares, marines y maquinaria pesada para labores de rescate y reconstrucción de carreteras. El comandante manifestó no necesitar más personal ni equipo: era “una cuestión de soberanía”. Quedaron sospechas de interferencia castrista sobre esa decisión.


Poco antes de la tragedia, se había celebrado el referéndum aprobatorio de la Constitución impulsado por Chávez. Hay quienes atribuyen parcialmente a ese evento la lentitud del plan plan de evacuación. “Toda la policía estaba en los centros de votación… La respuesta fue lenta”. Además, en la reconstrucción tras el desastre, se hizo manifiesta la corrupción, primero como falta de transparencia en la ayuda con fondos provenientes del extranjero. En noviembre de ese año, el nuevo Canciller había presentado la posición oficial sobre el problema. Reconocía la existencia de “corrupción sistémica” pero declaraba que “la ética jugará un papel central en la vida de nuestra sociedad”. Aclaraba que aunque esa lacra existe en regímenes autoritarios o en democracia, “es más perversa en democracia, ya que requiere la complicidad de muchos”. Esas afirmaciones resultaron proféticas.


Por desidia o malos manejos, “no solamente la población construye donde no debe, también el mismo Estado. La Misión Vivienda construyó edificios en zonas expuestas a ser afectadas por los aludes torrenciales… La mancha urbana de Vargas se fue reconstruyendo en estos veinte años en los mismos espacios afectados en el ’99”. Cabe destacar que en esta tragedia se desafió el dogma que “los más golpeados son los sectores populares o de bajos ingresos”. Tras los derrumbes se crearon la “Autoridad Única de Venezuela” (AUV) y CORPOVARGAS, con presidente y junta directiva nombrados por el Ejecutivo nacional que por lo tanto hacían parte del chavismo. Uno de sus primeros responsables, el General Alejandro Volta Tufano ha sido considerado “poco transparente, irresponsable”, alejado de los fines de la corporación, con obras incompletas y posible enriquecimiento personal. En 2005 un Ministro de Chávez, coordinador de la AUV, acusó públicamente a la Corporación de “obras mal hechas” y de “falsear datos sobre la cantidad de agua caída”. 


Hace unos días Colombia desplegó “su máxima capacidad de búsqueda y rescate para apoyar la emergencia en Venezuela”. La misión humanitaria con más de sesenta rescatistas especializados del Ejército, Armada, Policía, Defensa Civil, Bomberos y Cruz Roja estará coordinada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). A principios de 2024, en dicha entidad estalló uno de los mayores escándalos de corrupción del Gobierno del Cambio. Se malversó la compra de 40 camiones cisterna por un valor cercano a los 14 millones de dólares actuales. Según confesaron Olmedo López (ex director) y Sneyder Pinilla (ex subdirector) se usaron varios miles de millones de pesos “para la financiación ilegal de campañas políticas, a cambio de decisiones en el legislativo” o para “atender falsas emergencias en distintos municipios” y sobornar congresistas de la Comisión de Crédito Público. Tanto López como Pinilla como Víctor Meza, otro sub subdirector, tenían investigaciones por irregularidades cometidas antes de trabajar en UNGRD. ¿Quién los puso allí? “‘Financiación, campaña presidencial, Cámara y Senado… eso es otro mundo”. Al parecer no llegaron para aprender sino para hacer lo que ya sabían. Una situación peor que el chavismo en CORPOVARGAS.


REFERENCIAS


Altez, Rogelio (2010). “Más allá del desastre. Reproducción de la vulnerabilidad en el estado Vargas (Venezuela)”. Cahiers des Amériques latines 65:123-143


A.P. (1999) “Venezuelan Flood Victims Embrace U.S. Equipment, Aid”, Los Angeles Times, Dec 29


A.P. (2000). “Flood-Torn Venezuela Rejects U.S. Troops”. Jan 15


BBC (2009) “Venezuela: 10 años del peor desastre”. BBC News Mundo, diciembre 15


Bao, Anniek (2026) “Trump pledges rapid U.S. response for Venezuela after historic earthquakes kill hundreds”. CNBC, June 25


El Correo (2026). “EEUU despliega ya su músculo militar y financiero para auxiliar a Venezuela”. Primicia, junio 26


Giraldo, Diana Saray (2026) “¿Fueron los grupos armados quienes financiaron la campaña Petro?”. Semana, junio 27


Guevara, Antonio José (2013). “Ni Carlos Genatios, ni Alejandro Volta, ni Antonio San Juan ni Benito Robres, ni José Quijada Singer eran gente de Vargas y se dieron el lujo de gobernarla”. Aporrea, feb 20



LN (2000) “EEUU suspende ayuda a Venezuela tras rechazo del presidente Hugo Chávez”, enero 14


Morales, Nazly (2026). “Colombia despliega su máxima capacidad de búsqueda y rescate para apoyar la emergencia en Venezuela”. Portafolio, junio 26


Osorio, Camila (2026) “El inusual silencio de Petro ante los terremotos en Venezuela”. El País, junio 25


Reuters (2026) “Colombians head to the polls, with 2 pro-Israel candidates challenging anti-Israel leftist”. The Times of Israel, May 31


ZC (2024). “La orden de proveeduría de contrato de carrotanques fue firmada por el director de UNGRD” Zona Cero, feb 25

lunes, 22 de junio de 2026

¡Fuera Petro! Del escueto mensaje electoral al surrealismo

 Publicado en El Espectador, junio 25 de 2026


En los años noventa, William Baumol, reconocido microeconomista, escribió un trabajo sobre emprendedores. Con ejemplos históricos, argumentaba que su peso relativo era estable pero su impacto variaba según fueran productivos (innovación y creación de riqueza), improductivos (búsqueda de rentas) o destructivos (actividades dañinas). Faltan años de trabajo riguroso en varias disciplinas para evaluar las facetas productiva e improductiva del Gobierno del Cambio. Pero sí se puede anotar que son escasos los presidentes que hayan despertado en una fracción importante de la población y los medios un repudio, hartazgo y agotamiento como el que produjo Gustavo Petro. No fue simple rechazo a sus ideas de izquierda, lo insoportable fueron sus formas, modales, soberbia, estilo pendenciero e infracciones a la ley. 


En la primera vuelta sorprendió el desplome de la fórmula Valencia-Oviedo. Después de ganar la Gran Consulta de la derecha, en las elecciones de mayo quedaron por fuera con menos del 7% de los votos. ¿Qué pasó? Gandour Electoral, analizó la evolución de las intenciones de voto desde mayo hasta junio y se centró en el porcentaje de votantes que desaprueban el gobierno Petro, 10% mayor que el de quienes lo aprueban. Entre los primeros, “el 92% votará por De la Espriella en segunda vuelta y entre quienes lo aprueban, el 94% lo hará por Cepeda”. La fórmula que aglutinó a la mayoría ganadora, el factor de unión, venía de atrás: ¡Fuera Petro! En una campaña electoral “lo valioso es el liderazgo, no el carisma. El electorado es disperso en intereses y proyectos, con lealtades de partido volátiles; la tarea del líder es ordenar esa dispersión”. Para coordinar, se requiere un punto de encuentro nítido; la herramienta idónea es un discurso “que sume una causa común y un mensaje simple que lo exprese con claridad”. La consigna que caló sin que Valencia-Oviedo la adoptaran conjuntamente: ¡Fuera Petro! 


A la élite de izquierda pensante e informada le hubiera bastado respetar la imperfecta democracia, aceptar las inevitables diferencias de opiniones políticas y formular sus diagnósticos y prioridades. Pero con actitud surrealista abandonaron una prédica medular, no discriminar, para retomar el sectarismo, cultivado con esmero por el Gobierno del Cambio. “¿El que piense diferente debería temer?”. Por supuesto, afirmó sin sonrojarse una líder que ha invitado a “persistir en la tolerancia… y más dentro de las diferencias políticas que surgen entre colectividades”. Una columnista nostálgica anota que “es evidente que la violencia sigue adherida al cuerpo del país como una costra…  El juicio a Uribe endureció nuevamente las trincheras. Ese votante… sigue allí. La misma rabia, el mismo asco, el mismo miedo… Las fuerzas del viejo orden siempre poderosas han respondido a cualquier intento de transformación social con sabotaje o violencia”. Esta preocupación se fortaleció cuando Cepeda perdió el primer lugar en las encuestas y se requería desprestigiar la oposición. Meses antes, hubo campo para algo de autocrítica: “la desconfianza (en la prensa) es el resultado de años de omisiones, silencios complacientes y coberturas que hace tiempo dejaron de representar la complejidad del país real”.


Estos “análisis” silenciaron el principal impulso del ¡Fuera Petro!; trasladaron la responsabilidad al auditorio y dejaron inmune al actor protagonista. “Una parte importante del país no entendía el lenguaje del cambio, porque no era su lenguaje”. Un exégeta del régimen proclamó tranquilamente que “en estos cuatro años… gobernó la izquierda sin atentar contra (los) derechos, libertades y formas de vida, (pero) la mentalidad de millones está siendo invadida por sinrazones emocionales para activar el odio”. Difícil imaginar mayor irrespeto con votantes agobiados por un gobierno considerado delirante incluso por quienes se arrepintieron de su voto petrista de 2022 para luego mirar hacia otro lado. Con evidente cinismo, difuminaron la violencia, callaron la persistencia en ciertas regiones de organizaciones armadas que predican “todas las formas de lucha” y, aún más determinante del ¡Fuera Petro!, ignoraron flagrantemente la aparición de “todas las formas de mentira y fraude”. Durante la campaña, violar normas electorales desde presidencia se volvió una costumbre que no incomodó a la élite progre. 


Volviendo a Baumol, su idea central es que son las “reglas del juego”, no la motivación de los emprendedores, las que definen su “orientación” productiva, improductiva o destructiva. Aunque Petro intentó acomodar las instituciones a su mundo, sus principios y sus prioridades, acabó restringido por la Constitución, la Ley y presiones foráneas. Así, se agravó su desespero y aumentó el caudal de desafueros y propuestas sin sentido. La mitad de la población votante se hartó del costoso chamboneo. Cepeda, que rozó el surrealismo con Juanpis, tardó en despetrizarse para evadir escenarios destructivos. Ojalá lo haga para liderar una oposición civilizada que adopte el ¡Fuera Petro!


REFERENCIAS


Baumol, William (1990) “Entrepreneurship: Productive, Unproductive, and Destructive”, Journal of Political Economy, Vol. 98, No. 5, Part 1 (pp. 893-921)


Correa, Juan David (2026). “El enemigo interno somos todos”. Cambio, junio 19


ET (2024). “Así fue la jornada de marchas convocada por la oposición al Gobierno en las diferentes ciudades del país”. El Tiempo, marzo 22


Rodríguez, José Davil (2025) “Claudia López reaccionó a los abucheos en la marcha contra el atentado a Miguel Uribe: “Comprensible””. Infobae, junio 16


Ruiz, Marta (2025). “El periodismo no es un lujo, es un bien común”. Cambio, enero 5


Ruiz, Marta (2026). “La paz que perdimos”. Cambio, junio 14

viernes, 12 de junio de 2026

Fontaneros, cloacas, lealtad y sectarismo

 Publicado en El Espectador, junio 18 de 2026


“Cuando creíamos haberlo visto todo, el sumario del caso ha venido a desmentirlo: no habíamos visto nada… Acciones más allá de la simple corrupción… obstrucción a la Justicia”… “Una trama mafiosa residenciada en Ferraz que (protegía) los intereses del presidente”… “El hedor llegaba hasta Sebastopol. La trama persiguió fiscales, jueces, funcionarios, agentes, periodistas y todo lo que supusiera un riesgo para Sánchez y su entorno”.


En España, produjo asombro e indignación la investigación judicial que destapó maniobras orquestadas por Santos Cerdán (SC) -entonces Secretario de Organización del PSOE que le reportaba al Number One- y su asistente Leire Díez (LD), ambos ya imputados. Colosal fue el cinismo de la llamada fontanera, la encargada de las cloacas -desagües, alcantarillas- del PSOE; la que mantuvo “el agua limpia y clara… no para otra cosa que no fuera limpiar”. Cuando estalló el escándalo y LD renunció al PSOE entregó una memoria USB con más de dos mil documentos recopilados, según ella, para una “investigación periodística”; pensaba publicar un libro. 


Tras el deprimente panorama, también hay buenas noticias. Las instituciones españolas resistieron el feroz embate de una banda criminal incrustada en la rama ejecutiva de una democracia que se creía consolidada. La justicia penal, que Pedro Sánchez y en general la izquierda rechazan por represiva, mostró ser necesaria, sólida y eficaz. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el órgano central del Servicio de Policía Judicial, investigó y señaló irregularidades de su directora, compinche del gobierno que con LD identificaba los agentes a quienes había que hostigar y neutralizar. Ha sido  una clara protección de la democracia y el estado de derecho. La lógica micro de las instituciones formales sólidas es simple. Si un autócrata corrupto soborna subalternos, más temprano que tarde, los servidores públicos no codiciosos rehusarán torcerse. 


Esa misma dinámica virtuosa se observó en Colombia durante el extenuante Gobierno del Cambio. Personas honestas, con principios, que el Nº 1 pensó eran de bolsillo por haberlas nombrado, cumplieron su deber sin someterse al jefe ni renunciar. Lo mismo ocurrirá si persiste la pataleta presidencial para desconocer el resultado electoral. Se acatarán los escrutinios, con ruidosas pero inocuas rabietas. Igual pasará con la machacada constituyente: si al final la presentan seguirán los procedimientos legales. En cualquier caso las otras ramas del poder jugarán su papel. Las FFAA también. Malcolm Deas, agudo colombianólogo argumentó que el país no ha sido militarista pero sí ha padecido rachas de intenso sectarismo. El Gobierno del Cambio corrobora la hipótesis: no fue militarista pero sí provocadoramente sectario. Lo fue el líder, su candidato escogido a dedo y todos sus acríticos, leales e incondicionales colaboradores o seguidores. Surge una inquietud: ¿qué tanto se pueden estirar la lealtad y el servilismo sin perder la dignidad? 


Bajo el gobierno del PSOE el Number One siempre ha decidido cómo responder a la prensa ante una crisis. La fontanera y sus cloacas han sido, de lejos, el máximo atentado a la transparencia y el futuro del régimen; tocaba entonces refinar al máximo la coordinación del relato. A pesar de que hace años existen fotografías del jefe supremo abrazando a LD, el pasado 5 de junio, ante una audiencia internacional, tuvo el cinismo de afirmar: “nunca he conocido, ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de (LD) porque si se me hubiera informado no las hubiera tolerado”. La ministra y portavoz del gobierno declaró leyendo que Él “nunca ha conocido, ni ha sido informado de las andanzas de (LD), que nunca... hubiera tolerado”. Así, en algún momento, el servilismo deja dos opciones al rebaño: aferrarse a un papelito para leerlo o “arrastrarse y balbucear”, como ya han hecho ministros del gabinete. 


Una característica insólita de las tramas corruptas es la obsesión de algunas personas por registrar minuciosamente todas las movidas. En España, por ejemplo, en el caso Gürtel, un ex concejal del PP grabó durante 2 años unas 20 horas de conversaciones. El mismo tesorero del PP mantuvo una contabilidad paralela manuscrita. En la operación Kitchen, montada para recuperar esa documentación, también hubo grabaciones. En los escándalos sanchistas, Koldo García grabó unas 2.500 horas de charlas con los implicados, otro orden de magnitud. LD mantenía libretas de todas las reuniones y llamadas que ella programaba. La lógica es obvia: paraguas ante traiciones, chantajes o negociación en caso de caer. En Colombia, esta costumbre no ha sido común. Desde hace años, sabuesos estatales y periodistas son quienes asumen la responsabilidad de acopiar pruebas. La sensación de total impunidad de los presuntos implicados parece haber sido suficiente. Por último, la costumbre de leer papelitos también puede surgir del ánimo de preparar litigios para el lawfare, o defenderse.


REFERENCIAS


Arias Maldonado, Manuel (2026), “Balada del patriota sin partido”. El Mundo, junio 6


Dorta, Irene (2026). “La UCO afirma que la operación de Cerdán y Díez buscaba “proteger los intereses” del presidente”. El País, junio 3


H.A. (2026) “Quién es Leire Díez, la exmilitante del PSOE cuya información investiga hoy la UCO”. Heraldo, mayo 27


Inda, Eduardo y Luis Blacarce (2025). “Así explica Leire Díez sus fotos con Sánchez, Begoña y la cúpula del PSOE: «Muchos militantes las tienen»” Ok Diario, junio 5


Latorre, Rafa (2026) “Rafa Latorre, sobre el caso Leire Díez: "Una trama mafiosa residenciada en Ferraz que actuaba para proteger los intereses del presidente””. Onda Cero, junio 3


López-Fonseca, Óscar y Reyes Rincón (2026). “El día que la Guardia Civil comenzó a sospechar de su directora”. El País, junio 7


Vara, José (2026). “Sánchez y el PSOE, al banquillo”. Voz Pópuli, junio 6


Viúdez, Juana (2015). “El PSOE lleva al Constitucional la ‘Ley Mordaza’ y la reforma del Código Penal”. El País, marzo 27