viernes, 6 de marzo de 2026

Confiar en Khomeini leyendo a Lolita en Teherán

 Publicado en El Espectador, marzo 12 de 2026


Hace 47 años Richard Falk, profesor emérito de Derecho Internacional en Princeton, publicó una columna de opinión, Trusting Khomeini. Muy debatida entonces, ha vuelto a circular en redes tras el ataque a su sucesor octogenario, más temible, poderoso, misógino y sanguinario, el Ayatolá Alí Jamenei. Abundan las perlas. Falk describió al poderoso clérigo como alguien cuya imagen de "fanático, reaccionario y portador de prejuicios crudos resultó sin duda y felizmente falsa”. Le parecía imposible que estuviera disimulando. Imaginó un entorno de "individuos moderados y progresistas". Concluía que Irán podría ofrecer "un modelo desesperadamente necesario de gobernanza humana para un país del Tercer Mundo”. La facción arielista del progresismo colombiano debió confirmar entonces estar al lado correcto de la historia. 


El próximo domingo, 8M, se celebra otro Día Internacional de la Mujer. También se cumplirán 47 años desde que Kate Millet, ícono feminista, participara en la manifestación de esa importante fecha en las calles de Teherán. Como Falk, Millet pensaba que los ayatolás serían más abiertos y tolerantes con las mujeres que el depuesto Sha de Irán, cruel dictador, elitista, esbirro de Washington y el sistema capitalista, que les permitía vestirse a su antojo, hasta con minifalda. La convicción sobre el respeto y comprensión hacia las mujeres y los gays del nuevo régimen la compartía Michel Foucault, referencia obligada de la literatura académica progresista latinoamericana. 


Esta “visión de los ungidos”, intelectuales influyentes que no se responsabilizan por las consecuencias de las ideas que promueven, tuvo lamentables y sangrientas secuelas. Los partidos de izquierda iraní, fortalecidos con el régimen del Sha, también mostraron una candorosa y autocomplaciente visión de Khomeini quien, llegado al poder, rápidamente los iría aniquilando. El Partido Tudeh, comunista pro-soviético, fue acusado de espionaje, prohibido, desmantelado, y muchos de sus afiliados ejecutados. En 1988, el gobierno decidió reexaminar la situación de los presos políticos y ordenó la ejecución inmediata de miles de ellos, encontrados culpables en los “juicios”. El silencio fue tan efectivo que “que ningún periodista occidental se enteró y ningún académico occidental lo discutió”.


La película Leer a Lolita en Teherán, basada en la novela homónima, autobiográfica, de Azar Nafisi, cuenta la historia de una profesora universitaria  de literatura que, harta de la censura y opresión, renuncia y organiza en su casa un club de lectura clandestino con sus mejores alumnas. Semanalmente se reúnen para leer clásicos prohibidos por el régimen, como la novela de Vladimir Nabokov. En este espacio de libertad las mujeres se quitan el velo y hablan abiertamente de sus vidas, sueños, frustraciones, matrimonios forzados y la asfixia bajo el fundamentalismo islámico. Varias de las alumnas terminan emigrando. 


Semejante teocracia, por la que muchísimas mujeres tuvieron que huir al exterior, ha mostrado hasta la saciedad ser ilegítima. En el siglo XXI no debería existir. Si el sistema internacional de DDHH, supuestamente universal, no dispone de mecanismos suficientes para deshacerse de esos monstruos, habría que adaptar las leyes, y no contentarse con llamados al cielo para que se cumplan.


Al igual que ocurrió con Venezuela, que desde el exilio celebró ruidosamente la caída del sátrapa Maduro, compinche y aliado con la dictadura de Jaimeni, la inmensa diáspora iraní, desde donde expresarse no implica peligro de muerte, también aplaudió su fin, uniendo su bandera a la de Israel y EEUU. 


Recurriendo a una escena doméstica, si un ratero al entrar a una casa impide que un energúmeno borracho le propine una paliza a su mujer, ¿se debe rechazar esa acción por ilegal? El derecho es imperfecto, presenta dilemas y establece prioridades. Procede agradecerle al caco impedir un feminicidio para luego poner una denuncia por el delito que cometió. Sería absurdo exigir que para detener a un esposo maltratador en flagrancia se requiera una policía sin tacha en su currículo. 


Es tautológico insistir que Trump es autócrata, caprichoso y veleidoso. Que Netanyahu se acerca, o lo supera. Pero eso no implica desconocer que, en Venezuela e Irán, ojalá en Cuba, el adefesio político hizo lo que tocaba, y por eso las víctimas, verdaderamente informadas y con autoridad moral, lo festejaron. En el caso de Maduro, el cowboy gringo no lo mandó a Guantánamo, ni al centro de torturas caraqueño en el Helicoide. Lo entregó a la Fiscalía neoyorquina, puerta de entrada al sistema penal norteamericano, institución independiente y funcional que, de pronto, podría ponerlo a él mismo en aprietos. Será entonces otro guerrero enfrentado a un sistema judicial punitivo, precisamente por eso criticado en las toldas progresistas que callan ante el horror cuando es “informal”. Como la taimada extrema izquierda española que ha vivido de jugosos contratos financiados por Irán y algunos tramitados desde Chávez para pregonar la revolución. Para no hablar de líderes políticos, dóciles y delcyficados, que critican por ilegal la caída del Ayatolá Jamenei.

REFERENCIAS


BBC (2019). “Iranian women - before and after the Islamic Revolution”. bbc.com.news, February 8


Cashetta, A.J. (2024). “Forty Years After Foucault's Death, His (Mis)Understanding of Islamism Lives On”. The Investigative Project, June 23


Falk, Richard (1979). “Trusting Khomeini”, The New York Times, February 16


Jahanpour, Farhang (1984). “The Rise and Fall of the Tudeh Party”. The Royal Institute of International Affairs, Vol 40, Nº 4 pp. 152-159


Marugán, Hugo (2026). “Los vínculos de Pablo Iglesias con Irán: apoyo al régimen de los ayatolás y un programa de TV para desestabilizar”. El Debate, enero 13


Sérvulo González, Jesús (2025). “El Departamento de Justicia publica una docena de documentos pendientes con las acusaciones contra Trump en el caso Epstein”. El País, Marzo 7


Shahrooz, Kaveh (2020). “With Revolutionary Rage and Rancor: A Preliminary Report on the 1988 Massacre of Iran's Political Prisoners”. Harvard Human Rights Journal, Vol 20