miércoles, 28 de junio de 2017

Actrices porno, activismo y responsabilidad

Publicado en El Espectador, Junio 29 de 2017






BBC (2015). “Charlie Sheen exes approach celebrity lawyer Gloria Allred”, BBC News, Entertainment & Arts, Nov 19


Brodsky, Alexandra (2017). “Rape-adjacent: imagining legal responses to nonconsensual condom removal”. Columbia Journal of Gender and Law, Vol. 32, No. 2


Carballo-Diéguez, Alex, Michael Miner, Curtis Dolezal, B. R. Simon Rosser, Scott Jacoby (2006) “Sexual Negotiation, HIV-Status Disclosure, and Sexual Risk Behavior Among Latino Men Who Use the Internet to Seek Sex with Other Men”. Archives of Sexual Behavior, August 2006, Volume 35, Issue 4, pp 473-481

DB (2015) "Porn World in Panic Over Charlie Sheen’s HIV Diagnosis". The Daily BeastNov 20

Estereotipas (2015). "¿Cómo coger con alguien que vive con VIH?".  Dic 1

Hatch, Jenavieve (2017) “Inside The Online Community Of Men Who Preach Removing Condoms Without Consent”. Huffpost, Apr 21


Kerr, Zachary., Lance M. Pollack, William J. Woods , Johnny Blair, Diane Binson (2015). “Use of Multiple Sex Venues and Prevalence of HIV Risk Behavior: Identifying High-Risk Men Who Have Sex with Men”. Archives of Sexual BehaviorFebruary 2015, Volume 44, Nº 2, pp 443-451


Mutchler, Matt, Laura M. Bogart, Marc N. Elliott, Tara McKay, Marika J. Suttorp, Mark A. Schuster (2008) “Psychosocial Correlates of Unprotected Sex Without Disclosure of HIV-Positivity among African-American, Latino, and White Men Who Have Sex with Men and Women”.  Archives of Sexual Behavior, October, Volume 37, Issue 5, pp 736-747


Ortiz ,Trilce (2017). “Los 'manes' colombianos que se mueren por 'dejar su semilla regada' sin permiso”. SchockJunio 25

Ruiz-Navarro, Catalina (2011). "La prueba". El EspectadorDic 29

domingo, 18 de junio de 2017

¿Fuiste tú quien lo contagió?

Publicado en El Espectador, Junio 22 de 2017
















Albarracín, Mauricio (2017). “Te voy a matar, marica hijueputa”. El Espectador, Abr 12

Baird, Vanessa (2004). Sex, Love & Homophobia. Amnesty International


Brooks, Ronald, Mark A. Etzel, Ernesto Hinojos, Charles L. Henry, and Mario Perez (2005). “Preventing HIV among Latino and African American Gay and Bisexual Men in a Context of HIV-Related Stigma, Discrimination, and Homophobia: Perspectives of Providers”. AIDS Patient Care STDS. 2005 Nov; 19(11): 737–744.

Corte Constitucional, Sentencia T 141-17

Dorris, Jesse (2015). "Justice Kennedy, Please Don’t Confuse Me With Morrissey". Slate, June 26

ET (1994). "“Los enfermos de Sida no son un peligro para sus vecinos” El TiempoEnero 3

ECV (2005). "Encuesta Colombiana de Valores". Ficha Técnica

Fone, Byrne (2000). Homophobia. A History. New York: Metropolitan Books


Jeffries, William, Gary Marks, Jennifer Lauby, Christopher S. Murrill, Gregorio A. Millett (2012). “Homophobia is Associated with Sexual Behavior that Increases Risk of Acquiring and Transmitting HIV Infection Among Black Men Who Have Sex with Men”. AIDS Behavior, May 9


TVE (2016) "Tino, el novio de Marcelo muere de Sida", Televisión Española, Cuéntame Cómo Pasó, Cap 303 













lunes, 12 de junio de 2017

Romances con galanes marchitos

Publicado en El Espectador, Junio 15 de 2017


El escenario de viejos verdes adinerados que explotan sexualmente jóvenes del tercer mundo desafía consideraciones geriátricas mínimas, y alguna evidencia. 


Los envejecidos varones del mundo desarrollado se están retirando de sus trabajos, del mercado de parejas, y del sexo. El impulso tardío que puede darles el Viagra destaca la desatinada preocupación del feminismo por unos supuestos abusadores, cuando en realidad se trata de una masa creciente de machos sexagenarios casi impotentes. Formateados como cristianos o puritanos, son tan inofensivos que, en la cuesta de la tercera edad, requieren ayudas artificiales para satisfacer sexualmente a su pareja, cuando la tienen. Están tan domesticados que en el verano se echan en una playa sin siquiera mirar lascivamente los senos desnudos que se asolean a su lado. Es absurdo el afán por multarlos cuando contratan servicios sexuales de mujeres que por lo general los atienden y consuelan voluntariamente. Quienes acuden al segmento callejero y precario del mercado, el de víctimas de las mafias de traficantes, con frecuencia son inmigrantes ilegales, como ellas. 


En su novela Plataforma, Michel Houllebecq señala que para la miseria sexual de los varones occidentales Tailandia ofrece dos paliativos: la destreza de sus prostitutas y, por otro lado, las mínimas exigencias y expectativas que las mujeres le imponen al matrimonio, con el consecuente atractivo de los europeos como eventuales compañeros estables. El escritor inglés John Burdett los denomina “refugiados del feminismo” y señala que entre ellos hay gran demanda no sólo por sexo pago efímero sino por relaciones duraderas. Hombres poco apreciados en sus países son valorados por "mujeres thaï felices de encontrar a alguien que simplemente haga su trabajo y espere volver a su hogar” cada día.


Estas circunstancias concuerdan mejor con los testimonios que el turismo sexual de ancianos pedófilos con jóvenes sometidas a la explotación sexual. Y es más consistente con la demografía de los países industrializados. Un pensionado alemán confiesa que “yo no soy pesimista, pero Loi es 25 años menor que yo… Es lo mejor que me ha podido pasar. Echo de menos a mis hijos, por supuesto; pero he encontrado algo que ha hecho mi vida mil veces mejor de lo que nunca pensé que podría ser”. También es común el abuelo que no se atreve a emigrar pero manda con regularidad pequeñas sumas de dinero a una tailandesa mucho menor y le escribe recomendándole que deje de ir al bar, que se cuide del Sida, que próximamente le enviará algunos regalos. “Mientras tuve dinero todo funcionó bien. Ella podía gastarlo”, anota un despechado. Compró casa y carro que su nueva novia hipotecó y vendió; después, al retirarse de su trabajo, ella lo dejó. “En Tailandia, el dinero es el gran afrodisíaco. Lo he pensado a menudo en los bares. Me gustaría saber que harían conmigo si no tuviera nada”. Resulta desconcertante por lo ingenua y descarada la actitud de estos señores que van al otro lado del mundo a comprar amor y, tras visitar bares y salas de masaje, se dan cuenta de que a las mujeres lo que les interesa es el dinero, que sus sentimientos no son una mercancía, y se sienten deprimidos, frustrados, hasta engañados. 


También hay solteros que van a divertirse y para quienes el juego es simple: buscar gangas para mucho sexo variado y barato. Ambas cohortes coinciden en que las prostitutas tailandesas son “más afectuosas, leales, inocentes y naturales” que las mujeres occidentales, o al menos eso les hacen creer. También es claro para ellos que allí la disponibilidad de sexo la facilita la pobreza de las mujeres comparada con el poder adquisitivo de los clientes. De todas maneras, los reconforta sentir que atraen a esas agraciadas jóvenes, sin importar edad ni apariencia. Sin embargo, no saben manejar el acercamiento. El hechizo se empieza a romper, y las relaciones a deteriorarse, cuando ellas cuentan sus historias y hablan de sus proyectos.


El sexo comercial no altera los planes esenciales de vida de buena parte de las prostitutas tailandesas: casarse y formar una familia, aspiraciones típicas entre mujeres con escasa educación en sociedades patriarcales. Lucy, joven prostituta entrevistada por un periodista español, anota que "a mi no me gusta fuck fuck. Quiero tener un marido que me cuide, y tener hijos. Pero es muy difícil. Los chicos no quieren casarse con una prostituta. Quieren chicas vírgenes que no sepan fuck fuck". Con los años, un viejito europeo con más ahorros que prejuicios, que la aprecie como es, podría ser una buena opción para Lucy. A pesar de algunas similitudes, la variante de estos romances con clientela femenina es otro cuento





Un inventario de la voluminosa literatura que desafía el mito de las mujeres traficadas:

Agustín, Laura (2008). Sex at the margins. Migration, Labour, Markets and the Rescue Industry. London NY: Zed Books

Aldama, Zigor (2004). Asia, burdel del mundo. Bilbao : Editorial Elea

Burdett, John (2004). Bangkok 8. London : Corgi

Davidson, J y S.J. Taylor (1994). Sex Tourism–Thailand. ECPAT. Citado por Thorbek (2002) p. 33 y 34

Houellebecq, Michel (2001). Plateforme. Paris : Flammarion


Ratanaloan Mix, Parpairat (2002). “Four cases from Hamburg” en Thorbek & Pattanaik (2002) pp. 86 a 99

Rubio, Mauricio (2010). Viejos verdes y ramas peladas. Una mirada global a la prostitución. Bogotá: Universidad Externado de Colombia. Versión digital

Ruenkaew, Pataya (2002). “The Transnational Prostitution of Thai Women to Germany: A Variety of Transnational Labour Magration?” en Thorbek & Pattanaik (2002) pp. 69 a 85


Thorbek, Susanne & Bandana Pattanaik (2002) Ed. Transnational prostitution. Changing global patterns. London : Zed Books

lunes, 5 de junio de 2017

El bigote del dictador

Publicado en El Espectador, Junio 8 de 2017




Un indicador insólito de autoritarismo político podría ser el “conjunto de pelos que nacen sobre el labio superior”. 


Cuando el dibujante Hergé, creador de Tintín, buscaba un emblema para ilustrar el régimen de Plekszy-Gladz, dictador del país imaginario de Bordurie en el Asunto Tornasol, hizo del bigote el símbolo del culto a la personalidad: aparecía en la bandera nacional, los calendarios, los vehículos e incluso en el lenguaje, como acento circonflejo. 


En 2012, a raiz de los levantamientos populares sirios, Bachar al-Asad decidió cortarse el bigote que llevaba desde que inició su carrera política. Periodistas franceses de Slate interpretaron ese gesto como un deseo de eliminar la eventual imagen totalitaria y decidieron verificar si entre los déspotas había una mayor tendencia a usar bigote. Para 147 dictadores modernos  encontraron que el 42% de ellos llevaban lo que Hergé definió como característica de la tiranía. En esa muestra, además, los bigotudos duraban más en el poder que el resto. Entre los doce dictadores más sanguinarios, la proporción es del 75%; los únicos sin bigote -Mao, Pol Pot y Kim Il Sung- son orientales, más lampiños. 


Cuando el mandatario sirio decidió dejarse crecer de nuevo su mostacho, los mismos periodistas entrevistaron a un experto.  “Se trata de un bigote militar. Muchos sirios tienen bigote. Él se viste de manera occidental, con vestidos ingleses hechos a la medida. Me pregunto si ese fino bigote no es una tentativa de establecer un vínculo entre esos dos mundos. El mundo de la política y el del ejército, el mundo del Este y el de Occidente”.  


El bigote dictatorial más famoso es el de Hitler quien, a pesar de haberlo lucido siempre, tardó en darle su forma definitiva. Fue en 1922 -al fundar el partido Nacional Socialista y dibujar su emblema, la esvástica, sobre la bandera roja y negra- que lo acortó considerablemente, primero un poco redondo y luego vertical, con corte neto. El montaje para sus dicursos incluyó gestos fríamente calculados a partir del lenguaje del cine expresionista de la época, “la mano alzada, imprecaciones, dedo dirigido al cielo, puño cerrado, gesto de rechazo, susto, horror, súplica, persuasión y, en medio de ese ballet nervioso, el mechón pegado con gomina, el pequeño bigote negro y duro, y el rápido cambio de gestos: susto, odio, orgullo marcial, revancha, cólera, furia”. 


Para representarlo en su clásico El Dictador, Charles Chaplin estudió detenidamente fotografías del Führer. “Su cara era terriblemente cómica: una mala imitación de mí, con su ridículo bigote, sus cabellos mal peinados que colgaban en mechones repugnantes, su boca pequeña y delgada. No lograba tomar a Hitler en serio. El saludo con la mano levantada, la palma hacia el cielo me daban ganas de ponerle encima un plato sucio. Era un loco, deliraba. Pero cuando Eisntein y Thomas Mann tuvieron que salir de Alemania, esa figura de Hitler ya no me pareció cómica sino siniestra” comenta en sus memorias.


Sin tener ni idea de semiótica, bien lejos de entender por qué nunca me dejé el bigote, ni la afeitada definitiva de mi papá durante su primer viaje a los EEUU en los sesenta, ni esa marca de algunos familiares y amigos, o los sorpresivos ciclos en otros, no me atrevo siquiera a especular sobre la asociación entre dictadura y bigote. En 2012 Michelle Bachelet le advirtió a la candidata presidencial mexicana Josefina Vázquez Mota: “te harán preguntas que a un hombre jamás le harían, pero que nunca te dé tentación de ponerte bigotes para gobernar; gobierna como una mujer’”. Para la historiadora Lucinda Hawksley la moda del bigote se ha fortalecido cuando los varones han sentido su poder amenazado por el feminismo. “Además de tener una mujer monarca, los hombres victorianos se sintieron sitiados por mujeres atreviéndose a pedir el voto”. Cuando en los sesentas la liberación femenina volvió a tomar impulso, el pelo facial brotó de nuevo. Recientemente, con la búsqueda de igualdad mediáticamente fortalecida, “la inmensa barba hipster empezó a florecer”. 


Para desprestigiarlo, el meme de un Gustavo Petro Chavista viene con un mostacho que no tuvo en la guerrilla. Fabio Vásquez Castaño, el Cura Pérez, Antonio García o Gabino del ELN; Bateman, Pizarro, prácticamente todos los líderes del M-19 y, en general, los rebeldes o criminales que, como Pablo Escobar, quisieron usurpar el poder con las armas lucieron frondoso bigote, mucho más que los políticos que buscan votos. Sería tranquilizador que esa fuera la única seña totalitaria de Jacobo Arenas, Raúl Reyes, Alfonso Cano, Romaña, Mono Jojoy, Iván Márquez, Timochenko, Jesús Santrich, Joaquín Gómez, Pastor Álape, Andrés París y otros comandantes de las Farc; que bastara una afeitada general para ver con optimismo el posconflicto.  









Fleurot, Grégoire (2012). “Un bon dictateur doit-il porter la moustache?”. Slate.fr, Mars 8

Fleurot, Grégoire (2013) “Que signifie la moustache de Bachar el-Assad?”. Slate.fr, Sep 13

Florentin, Thierry (2017). “La moustache d'Adolphe Hitler, un plus-de-jouir qui ne serait pas de semblant ?”. ALI, Association Lacanienne Internationale, Extraits du Séminaire d’Hiver.

Hawksley, Lucinda (2014). Moustaches, Whiskers & Beards. London: National Portrait Gallery

Romo, Rafael (2012). ""No caeré en la tentación de ponerme bigote para gobernar": Vázquez Mota". CNN, Marzo 1

Rubio, Mauricio (2017). "Supremo Corrupto, Mentiroso, Asesino y Machista. Un perfil del dictador". Documento de Trabajo, Facultad de Economía Universidad Externado de Colombia. Versión preliminar   

Slate (2012) “La liste des dictateurs modernes”. Slate.fr, Mars 8