martes, 21 de noviembre de 2023

Secuelas de la infidelidad sobre las hijas

 Publicado en El Espectador, Noviembre 23 de 2023

La “incorporación neurológica” de la madre en la hija, esa transmisión de emociones y angustias potenciadas por la facilidad innata para interpretar gestos es particularmente sensible a los cuernos maternos. 



Sheila, una paciente de Louann Brizendine, contribuyó con su experiencia a desarrollar la teoría sobre cómo la infidelidad masculina puede generar secuelas que se transmiten a la prole femenina de la mujer directamente afectada. 


Con su primer marido, Sheila tuvo dos hijas, Lisa y Jennifer. Cuando nació la primera todavía funcionaba bien el matrimonio. Año y medio después, al llegar Jennifer, las circunstancias habían cambiado. Su esposo había revelado su faceta de mujeriego irredimible hasta el punto que los hombres engañados por sus conquistas amenazaban a Sheila. Su suegro, muy poderoso, le había advertido que le haría perder la custodia de sus hijas si abandonaba con ellas el estado para buscar apoyo familiar. En ese ambiente tan cargado de tensiones Jennifer se volvió recelosa al extremo. A los seis años le aseguraba a su hermana mayor que su intachable padrastro engañaba a la madre. Su sistema nervioso “había captado la insegura realidad perceptiva de sus primeros años de modo que, incluso las buenas personas, le parecían peligrosas”. Las dos hermanas, con genética similar y criadas por la misma persona, diferían por haber pasado sus primeros años sujetas a distintas circunstancias emocionales: la mayor había disfrutado una madre tranquila y segura mientras la segunda sufrió las reacciones de una mujer temerosa y angustiada. Se estima que los dos primeros años de vida son cruciales para que una niña absorba “una imagen de la rea­lidad que la afectará el resto de su vida”. 


Aunque lejos de lo asimilable al experimento natural de Lisa y Jennifer, muchos conocemos hijas de hogares en las que la infidelidad masculina ha hecho estragos. Yo puedo mencionar dos casos con personas que conozco directamente, ambas latinoamericanas. La primera sufrió los cuernos más tempranos y descarados que se puedan imaginar: mientras nacía su hija mayor y el esposo la acompañaba en el trabajo de parto, una de sus amantes los acompañaba mentalmente desde una sala de espera en el mismo hospital. 


Las peleas por celos fueron pan de cada mes para esa niña que desde que tuvo uso de razón anunció que se iría de su país, más específicamente para Inglaterra. Así lo hizo apenas pudo, a los 18 años, con ayuda financiera de la familia extensa. Logró combinar trabajo con estudios de administración en los que conoció al que hubiese sido el hombre de su vida: responsable, trabajador, hogareño y monógamo empedernido. Aunque viven  juntos, después de varios años ella no quiere casarse ni mucho menos tener hijos. Varias veces ha estado a punto de empezar nueva vida sola en otra ciudad. Su madre, divorciada hace tiempo del donjuán, no puede ni mencionarle que de pronto quisiera empezar una relación, mucho menos con un compatriota. La desconfianza  hacia los hombres de esta hija criada en medio de los cuernos maternales es explícita, visceral y persistente. 


Para el segundo caso no tengo información sobre infidelidad paternal en edades muy tempranas de las hijas pero no es demasiado arriesgado inferirla con remembranzas de la niñez y adolescencia. Los recuerdos son de una de las afectadas, la mayor. Las escenas eran como de Buñuel. La señora que a medianoche, en bata y con rulos, entraba a la habitación de las hijas a despertarlas “porque su papá no ha vuelto ni me ha llamado”. El discurso que seguía, entre amargado y resignado, acompañado con leche y galletas, era siempre una variante sobre lo insensibles y sinvergüenzas que pueden llegar a ser los hombres. Más o menos una variante del que aún persiste en algunos círculos.


La eventual secuela de este entorno sobre la primogénita fue su falta de interés por el sexo como mujer adulta. Sería fácil pensar que esa actitud la compartió con su hermana y compañera de habitación. Pues no. Sobre ella, las secuelas de la cátedra nocturna contra el género masculino fueron precisamente las opuestas. “Desde la universidad, ella se los comía a todos” afirma sin titubeos alguien que las conoció bien. Para esa persona, el caso de esas dos hermanas tan similares en muchos aspectos, mismos colegios, misma familia, y tan distintas en la cama fue suficiente para un desconcierto total.


Cada vez hay más literatura sobre la actitud del feminismo de distintas olas ante la infidelidad que en algún momento trataré de resumir. Por ahora, en la misma pista de Brizendine, será más interesante analizar el impacto del activismo de una madre sobre las relaciones de pareja y las prioridades de trabajo de hijas criadas bajo la influencia de ciertas fórmulas, principios y dogmas. 


martes, 14 de noviembre de 2023

El insondable vínculo entre madre e hija

 Publicado en El Espectador, Noviembre 16 de 2023


Sólo recientemente la neuropsiquiatría empieza a descubrir y analizar la imborrable huella que puede dejar una madre sobre su descendencia femenina. 



Aunque para muchas activistas, cada vez menos influyentes, sigue siendo herejía reconocer que las disparidades entre el cerebro de mujeres y hombres, sutiles pero profundas, ayudan a explicar buena parte de sus actitudes, conductas o desencuentros esta “sor­prendente colección de diferencias cerebrales estructurales, químicas, genéticas, hormonales y funcionales” es apenas un anticipo de los factores que determinan sus relaciones con los demás. De nuevo usaré extensivamente citas textuales de El Cerebro Femenino, de Louann Brizendine, cuya lectura y consulta repetida vuelvo a recomendar como herramienta clave para entender personalidades y situaciones específicas.  


Un punto crucial es que “hombres y mujeres tie­nen diferentes sensibilidades cerebrales ante el estrés y el con­flicto, que se registran más profunda­mente en zonas del cerebro femenino”. Con mayor aversión a los enfrentamientos ellas cuentan con mejores herramientas para detectarlo y prevenirlo, como una “capacidad casi mágica para leer las ca­ras y el tono de voz en cuanto a emociones y estados de ánimo se refiere”. 


Aunque este arte se refina y sofistica con los años y la educación, también hay una “una aptitud innata para la observación… La primera cosa que el cerebro femenino induce a hacer a una bebé es precisamente estudiar los rostros. Durante los prime­ros tres meses de vida las facultades de una niña en contacto visual y observación facial mutua irán creciendo en un 400%”. Esa capacidad masculina tarda años en desarrollarse. 


Los círculos cerebrales especializados en captar signifi­cados de caras y tonos de voz también “impulsan a las niñas a analizar muy pronto la aprobación social de los demás” y en particular de la madre. 


En un experimento con infantes de 12 meses se les pedía entrar a una habitación con su madre. Quedaban solos y se les pedía que no tocaran un objeto. Con la madre al lado sin decir nada explícitamente -solo su mirada y expresión- muy pocas de las niñas manipularon el objeto prohibido. “Mi­raban la cara de las madres diez o veinte veces más que los ni­ños, esperando signos de aprobación o desaprobación”. Los ni­ños, por el contrario, deambulaban por la habitación y, sin fijarse en la madre, palpaban repetidamente el objeto prohibido. “Los ni­ños de un año, con su cerebro masculino formado con testosterona, se sentían impulsados a investigar el entor­no, incluso aquellos elementos que tenían prohibido tocar”.


Desde la primera infancia, la mujer está más preparada que el hombre para evitar conflictos y mantener la armonía social. “Las chicas participan juntas en la toma de de­cisiones con el mínimo de estrés, conflicto o alarde de estatus. Los chicos usan el lenguaje para dar órdenes a otros, hacer que se hagan las cosas, presu­mir, amenazar, ignorar la propuesta de un compañero y aplas­tar los intentos de hablar de los demás”.


“Las chicas llegan al mun­do con mejores aptitudes para leer caras y oír tonos vocales humanos… pueden oír una gama más amplia de frecuencias y tonos de sonido de la voz humana que los niños”.


¿Cuál es la función de este “aparato tan delicadamente sintonizado para leer rostros, percibir tonos emocionales en las voces y responder a indicios tácitos en los demás” como el que cuentan las mujeres desde que nacen? La respuesta es simple: para rela­cionarse con los demás. “Ése es el principal quehacer del cerebro femenino y es lo que impulsa a una mujer desde bebé”. Esa predisposición la prepara para la crianza y también para la supervivencia en un ambiente de machos hostiles ante los cuales tal vez requiera contar con un grupo de congéneres para defenderse, como hacen las hembras en los grupos de bonobos.


Particularmente importante para una niña pequeña es la aprobación o rechazo de su progenitora. Las niñas, más que los niños, responden con rapidez a los esfuerzos maternales para detener pataletas y lloriqueos. Además, por “su aptitud para observar indicios emocionales, una niña incorpora, en realidad, el sistema nervioso de su ma­dre al suyo propio. El entorno del sistema nervioso que una niña absorbe durante sus primeros dos años constituye una imagen de la rea­lidad que la afectará el resto de su vida”. 


La descendencia femenina queda profundamente afec­tada, casi marcada, según lo tranquila o agitada que haya sido la interacción con su madre durante los primeros años de su vida. Los hijos varones, por el contrario, son más inmunes a las emociones maternales durante la crianza. Esta “incorporación neurológica” de la madre en la hija empieza con el embarazo.


Es fácil testear el modelo propuesto en el entorno cercano, por ejemplo con las secuelas de la infidelidad masculina sobre las hijas.  Continúa

lunes, 6 de noviembre de 2023

Israel, Palestina, Pinochet y la toma de Palacio

 Publicado en El Espectador, Noviembre 9 de 2023 

Al no condenar a Hamás, Petro abrió la caja de Pandora del pasado del M-19. Resurgieron dos ataques terroristas a la embajada de Israel en Bogotá y el entrenamiento militar con la OLP de Arafat.  


El evento organizado por la Corte Suprema de Justicia para los 38 años de la Toma del Palacio de Justicia alborotó esos recuerdos y machacó otra gaffe de Petro. Hace un par de meses, cuando se cumplían 50 años del golpe militar en Chile, en un Acto de Reconocimiento al Movimiento Sindical, el mandatario comparó lo ocurrido en Santiago el 11 de Septiembre de 1973 con la retoma del 7 de Noviembre de 1985 en Bogotá. Para eso, unificó la autoría de ambos ataques (“lo mismo que hicieron con el Palacio de Justicia lo hicieron con el Palacio de la moneda antes”), anotó semejanzas militares (”rodearon el Palacio con tanques, dispararon contra las paredes y los aviones bombardearon por el techo”) y sentenció enfático que “quienes han desatado esta violencia en Colombia, los dueños de la codicia… son peores que Pinochet… allá uniformados, aquí de corbata… El de aquí fue más asesino que el de uniforme”. 



Tras un resumen de ese día aciago, Mauricio Reina subrayó “los dos hechos igualmente atroces”, la toma y la retoma. Puntualizó que la “reflexión retrospectiva es lo que permite medir verdaderamente con la vara de los valores democráticos” a los distintos grupos involucrados. Celebró la llegada al poder por votación popular de un ex guerrillero reinsertado de ese grupo pero lamentó salidas en falso, como la aludida comparación con el golpe en Chile, “sin hacer referencia a que antes de la retoma vino la toma por parte del grupo guerrillero… Esa vara que mide de manera desigual los hechos dependiendo de quién haya sido el protagonista histórico preocupa, sobre todo ignorando la gravedad de la toma por parte del M-19 del Palacio de Justicia”. 


Esta acción delirante y sangrienta, con la que el grupo guerrillero buscaba capturar y mantener rehenes a los más altos dignatarios de la justicia quedó prácticamente blanqueada del historial de ataques del M-19. Lograron convencer que su objetivo era simplemente hacerle un “juicio armado” a Belisario Betancur por haberlos traicionado en la búsqueda de la paz. 


El informe final de la Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia (CVPJ 2010 p. 339) cita al mandatario conjeturando sobre las posibles consecuencias si el gobierno hubiese accedido a las demandas de los atacantes. Adriana Echeverry y Ana Mª Hanssen (Periodistas) entrevistaron a Gustavo Petro (GP) cuando era Representante a la Cámara. Difícil no percibir en las respuestas de este parlamentario elegido popularmente cierta añoranza por la gesta revolucionaria y la vía armada. 

  • (Periodistas) ¿Qué habría pasado si el Ejército cesa el fuego?
  • (GP) Yo creo que el Ejército pensó una cosa que podría ser cierta: si la toma del Palacio de Justicia salía bien, llegaríamos al poder porque el apoyo popular era manifiesto. Y con una toma de esas, después de poner al gobierno a negociar, lo que seguía era la toma del poder. Y eso, más que asustar al Ejército, asustó a la oligarquía colombiana
  • (Periodistas) ¿Cuál era el plan que debían seguir si hubieran logrado retener vivos a los Magistrados?
  • (GP) Comenzar con el juicio, iniciar un proceso político y tomarse el poder. No desde el Palacio, pero sí concentrar la capacidad política más grande, la capacidad de convocatoria popular más grande posible, con un conocimiento militar muy fuerte y con una fuerza militar igualmente fuerte. Y hacer lo que se hizo en Nicaragua: entrar con fusiles, tanques, guerrilleros y centenares de miles de personas, todos al mismo tiempo. 


Tras las últimas elecciones locales, que sólo la guardia pretoriana del presidente se niega a ver como un rechazo a su azaroso e incomprensible estilo de gobernar, la izquierda moderada buscó rescatar su imagen. “Es el presidente más culto, más leído, más inteligente de la historia de la república de Colombia. El más curtido en política... ha logrado prestancia a nivel internacional”. Lo compararon con Alfonso López Pumarejo o Carlos Lleras Restrepo pero, en el otro extremo, lo reprendieron pública y maternalmente por sus desatinos como gobernante y presuntos problemas de adicción: “si quiere cambiar a Colombia debería sincerarse y dejar de decirnos mentiras”. Las incivilidades no son sostenibles.  


El antiguo comandante, sus alfiles, admiradores y seguidores deben empezar por condenar la violencia política de cualquier origen. Globalmente están aliados con fanáticos y tiranos, lejos las democracias funcionales, incluso de Gabriel Boric que sufrió de cerca a Pinochet y condenó no sólo a Israel sino a Hamás. Los ex combatientes del M-19 deben sumar el arrepentimiento por el daño que causaron a víctimas inocentes. De ese pasado opaco y sangriento no hay nada, absolutamente nada, que valga la pena rescatar.


REFERENCIAS


Duzán, María Jimena (2023). "Carta al presidente Gustavo Petro". Cambio, Noviembre 7


Echeverry, Adriana y Ana Mª Hanssen (sf). Holocausto en Silencio. Veinte años en busca de la verdad. Planeta


 Gómez, Jorge Aníbal, Herrera, José Roberto y  Pinilla, Nilson (2010). Informe final : comisión de la verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia, U del Rosario, Comisión de la Verdad - Palacio de Justicia



Infobae (2023). “Gustavo Petro insistió en comparar retoma de Palacio de Justicia con golpe de Estado en Chile”. Sep 15


Landínez, Damian (2023). "Corte Suprema conmemora 38 años del holocausto del Palacio de Justicia". Blu Radio, Noviembre 3


Martínez Kasab, Lucero (2023). "Comentario a la pregunta de María Jimena Duzán al presidente Petro sobre su vida privada". La Nueva Prensa, Nov 5

lunes, 30 de octubre de 2023

El descalabro de un mitómano sectario


 Publicado en El Espectador, Noviembre 2 de 2023

Gustavo Petro sufrió una estruendosa derrota en elecciones. No fue una paliza a la izquierda, ni una maniobra de las maquinarias. Ni siquiera fue un rechazo al populismo, que a veces funciona. 


Lo que le falló a quien funge de líder global fue confundir al pueblo con un séquito incondicional que lo venera y traga sin chistar. Poco antes de su desastre electoral, continuando el desatino de no condenar el ataque de Hamás, el mandatario trinó un refrito sobre el impacto del calentamiento global y el capitalismo depredador sobre las migraciones y la consecuente guerra mundial por el agua, un conflicto apocalíptico que llevará a la extinción de la humanidad. 


“Lo que el poder militar bárbaro del norte ha desencadenado sobre el pueblo palestino es la antesala de lo que desencadenará sobre todos los pueblos del sur cuando por la crisis climática quedemos sin agua; la antesala de lo que desencadenará sobre el éxodo de las gentes que por centenares de millones irán del sur al norte. Sobre el poder militar del norte se construye un mundo de consumo y riqueza fundado en la utilización intensiva del combustible fósil (que) conduce a miles de millones de personas a una vida catastrófica, a una era de extinción”. 



Esta perorata dramática, dantesca e inconducente contiene varios gazapos. Primero, no ha habido ni habrá una conflagración mundial por el agua. Continuarán los conflictos por el acceso a ese recurso entre países, regiones o aglomeraciones vecinas. El Pacific Institute lleva décadas recopilando información sobre el asunto. Según su Water Conflict Chronology, en este siglo han surgido 1.051 choques relacionados con el agua. De ellos, 22 ocurrieron en Colombia. “Muchos de estos riesgos (son) locales y no entre países. A nivel nacional aumentan las tensiones en África y partes de Asia que comparten ríos fronterizos sin acuerdos internacionales sobre cómo gestionarlos”. 


A nivel micro, los escenarios favorables a diferendos alrededor del agua también están lejos de la confrontación Norte Sur que obsesiona a Petro. Según el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEES), “las situaciones de tensión entre pastores y ganaderos son muy frecuentes en África occidental y pueden ocasionar conflictos transfronterizos. En sus rutas establecidas, los pastores negocian el acceso y cumplen con la legislación que regula el acceso a los recursos. Sin embargo, cuando estas rutas se cambian, aparecen conflictos —en algunos casos muy violentos— por el agua y el pasto con otros grupos ya presentes en la zona. Ejemplos de estos conflictos se pueden encontrar en Kenia, Etiopía, Sudán del Norte y Sudán del Sur”. 


A la presión demográfica que aumenta la demanda mundial por agua potable se suma el peso creciente de la población urbana. Casi la totalidad de esta expansión de las ciudades vendrá de países en desarrollo donde abundan barrios piratas y asentamientos informales. Los flujos migratorios, como ha sido la tradición, los determinan las posibilidades económicas, algunos tiranos o las guerras, entre las cuales las provocadas por el calentamiento global aún son franca minoría. El Banco Mundial estima que la migración por falta de agua es apenas el 10% del incremento en tales flujos. “El Oriente Medio y Norte de África es la región con mayor escasez de agua en el mundo, pero el agua suele ser una víctima del conflicto más que la causa de migración y guerras”. Además, “los conflictos causados por los riesgos hídricos en la región no son tan comunes como se esperaba. De hecho, históricamente, la escasez de agua ha conducido a la cooperación más que al conflicto”. Por ejemplo, algunas iniciativas para enfrentar los desastres asociados con el cambio climático provienen de la iniciativa privada. El Panda Agriculture & Water Fund es un fondo agrícola que incluye el agua entre sus inversiones y le apuesta a ciertas empresas innovadoras. Su promotor es optimista: “en el futuro habrá tecnologías que sabrán aprovechar el agua disponible” y no necesariamente subiendo los precios. 


Para los habitantes de barrios informales en las ciudades colombianas sin agua o alcantarillado, para los campesinos enfrentados a una sequía sin adecuados servicios de riego, para los miles de venezolanos que atraviesan el Tapón del Darién huyendo de un lunático bolivariano o para quienes pensamos que estas situaciones indignantes deben y pueden intervenirse antes de arreglar el mundo, la preocupación de Petro por el conflicto en Medio Oriente como antesala de una guerra mundial por el agua es insensata. 


En los últimos comicios, una fracción decreciente del pueblo se sumó al círculo sectario de incondicionales cercanos al poder. Aceptaron mitos y delirios del líder e ignoraron la ineficacia del culto a la personalidad del gran timonel en la propaganda para elecciones locales (Caso del barrio Bajo Agucatal en Cali). Los demás votantes se arrimaron a las candidaturas que consideraron razonables en su entorno. Eso explica la paliza al Pacto Histórico en las urnas.



REFERENCIAS


BM (2021). "Seguir la corriente: el papel del agua en la migración mundial". Bnaco Mundial, Agosto 23


Hidalgo García, Mar (2021). "Cambio climático y seguridad: riesgos físicos y geopolíticos". Instituto Español de Estudios Estratégicos, Diciembre


Pacific Institute (2022) Water Conflict Chronology. Pacific Institute, Oakland, CA. https://www.worldwater.org/water-conflict/


Sandri, Piergiorgio (2023). "La batalla global por el agua". La Vanguardia, Octubre 29 de 2023 

lunes, 23 de octubre de 2023

El perdurable formateo de un insurgente

 Publicado en El Espectador, Octubre 26 de 2023

De manera ingenua el mandatario influencer piensa que reuniones y fotos con los embajadores de Israel y Palestina le permitirán evitar la condena a Hamás. 


Para compensar su incontinencia tuitera, y superar la crisis que él mismo manufacturó, Gustavo Petro recibió a los representantes en Colombia de los países en conflicto. Fue un buen gesto que se debe reconocer, pero volvió a eludir una responsabilidad crucial: reprobar el ataque de Hamás. Así, sigue aislado del consenso entre democracias consolidadas que exigen a las partes en guerra no confundir, bajo ninguna circunstancia, objetivos civiles y militares. Como su pasión es la protesta callejera, en Bogotá o Londres, el aspirante a líder internacional deberá aliarse no con pares gobernantes sino con manifestantes del mundo que a duras penas saben quién es.


En Colombia, hasta la élite intelectual favorable al cambio criticó el descache. "Lamento que el presidente Petro no se haya anclado en sólidos principios humanitarios (para) solidarizarse con todas las víctimas y condenar inequívocamente tanto el terrorismo de Hamás como las violaciones al DIH de Netanyahu”, anotó Rodrigo Uprimny. Carolina Sanín, expetrista, trinó que “el presidente sigue siendo el sanguinario que fue. Se le nota el entusiasmo de la guerra”.


¿Cuál es el origen de esa terquedad suicida del presidente? La razón no es ser de izquierda: Gabriel Boric y Pedro Sánchez lo son. En este garrafal yerro ha sido determinante su formación política en el M-19 con el sancocho nacional de ideologías que acabó priorizando la acción sobre la reflexión. El director de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia, cercana a la democracia cristiana alemana, declaró que los trinos de Petro no lo sorprendieron. Señaló comparaciones equívocas, con “vocabulario y narrativas claramente antisemitas” para su “justificación implícita del ataque terrorista de Hamás”. Recordó la militancia en el M-19, grupo autoproclamado “solidario con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)” que en 1982 atacó la embajada de Israel en Bogotá. El atentado, con bombas y metralletas, fue rápidamente reivindicado por sus autores. Era la típica audacia del Eme que el entonces embajador israelí calificó de “terroristas inspirados por la OLP” que sabotearon el año nuevo judío.


El antisemitismo palpable en ese ataque no llegó a la insurgencia latinoamericana por la izquierda sino por la extrema derecha argentina. Se manifestó públicamente a principios de los sesenta cuando un comando israelí secuestró en Buenos Aires a Adolf Heichman para llevárselo a juicio en Jerusalén. La acusación era por crímenes contra la humanidad. Declarado culpable y condenado a muerte, el oficial nazi fue ahorcado en junio de 1962.


El Movimiento Nacionalista Tacuara, surgido tras la caída de Perón, era un grupo fanático “muy juvenil, con bastante clase alta, exclusivamente masculino y con dos banderas principales: la restauración de la enseñanza religiosa en las escuelas y el combate a judíos e izquierdistas”. El representante de la Liga Árabe en Buenos Aires, considerada puente entre nazis refugiados y neonazis extranjeros, anotó que la lucha de Tacuara era la misma de los árabes. Aparecieron pintadas, “queremos a Eichman de vuelta” y hubo atentados contra judíos. Ante las protestas de la comunidad el gobierno hacía poco. Era demasiado débil para enfrentar la complicidad policial con los nacionalistas o los muchos funcionarios pronazis. A principios de 1962 los militares derrocaron al gobierno y pusieron uno de transición. El desorden impulsó el antisemitismo y la ejecución de Eichman provocó ataques más graves. Un punto de quiebre fue el secuestro de Gabriela Sirota, joven de 19 años torturada, quemada con cigarrillos y marcada con una esvástica en el pecho. El atentado motivó la autodefensa judía y aceleró la emigración hacia Israel. 


Esta derecha extrema compartía con la izquierda sus frecuentes divisiones por diferencias doctrinarias. Una de las facciones de Tacuara le sumó “Revolucionario” al nombre y emprendió acciones armadas nacionalistas y antiimperialistas. La dirigía Joe Baxter, niño rico, seductor y mujeriego, que impresionó a Perón exilado en Madrid, se entrenó militarmente en Argelia y colaboró con el Vietcong. El castrismo cubano fue el gran imán que atrajo a la rebelión personajes con orígenes bien disímiles, como este. La guerra de Argelia contra la colonización francesa también impulsó la insurgencia no sólo en el campo sino en las ciudades. 


Tacuara, primera guerrilla urbana argentina, es la abuela del M-19. Decenas de adolescentes de colegio pasaron por este veleidoso grupo para vincularse luego a Montoneros a la sombra de líderes elitistas, carismáticos y negociantes. El principio anarquista “actuar primero, pensar después”, que luego fue consigna explícita tupamara adoptada por el M-19, permitía deshacerse de ataduras ideológicas, incluso cambiar de bando entre contrincantes armados. En alguna parte del joven cerebro quedaban marcadas para siempre obsesiones, fantasmas, lealtades y enemistades que reforzaban el convencimiento de que luchar por el pueblo no causa daño. Se legitimaba así la visión asimétrica, sesgada y selectiva de la violencia política.



REFERENCIAS



Anguita, Eduardo y Daniel Cecchini (2020). “La misteriosa vida de Joe Baxter: elogiado por Perón, amante de Ava Gardner y condecorado por Ho Chi Minh”. Infobae Dic 12


Gutman, Daniel (2012). Tacuara: historia de la primera guerrilla urbana argentina. Sudamericana


Kierman, Sergio (2005). “Tacuara salió a la calle”. Página 12, Mayo 15


Urrejola, José (2023). “Las opiniones de Petro que tensan las relaciones con Israel”. DW, Octubre 16


lunes, 16 de octubre de 2023

La incontinencia tuitera de Petro

 Publicado en El Espectador, Octubre 19 de 2023

La reacción del presidente ante el ataque de Hamás a Israel ha sido, sin ninguna duda, el principal y gravísimo error de su gobierno. 


Aunque nos habíamos acostumbrado a un primer mandatario que parece más un influencer -busca likes llevando la contraria- que un gobernante empeñado en pasar a la posteridad, el torrente de sandeces que trinó en pocas horas como respuesta a la sorpresiva y brutal agresión será definitivo en la configuración de su recuerdo como experiencia fallida de un ex guerrillero reinsertado que llegó democráticamente al poder. 


Como expositor que mezcla conceptos teóricos y referencias históricas sin conocer a fondo un campo para sugerir proyectos irrealizables basado en obviedades no hubiese dejado gran huella. Simplemente iba a ser ignorado por falta de realizaciones concretas y de auditorio. Su anti capitalismo obtuso, sus críticas al establecimiento, a la burocracia y al sistema financiero, o su prédica de vivir sabroso, tampoco lo hubieran destacado. Esas características están al alza en muchísima gente convencida de que trabajar y ganar plata sin pensar en el resto del planeta no llevan a ninguna parte. Su principal desafío como mandatario y ex combatiente de un grupo subversivo exitosamente reinsertado era lograr algún avance palpable en el frente de la paz. Y es ahí, precisamente, que su descache fue monumental: por lo que trinó y por cómo lo hizo, sin el menor esfuerzo de reflexión previa. 




Una cosa es incumplir citas y horarios o irrespetar protocolos de reuniones de trabajo y eventos sociales cotidianos. Otra bien distinta es saltarse los procedimientos establecidos por la diplomacia para manejar las relaciones internacionales, que  exigen años, décadas, de paciente filigrana. 


El frenesí de su personalísima respuesta activista a la crisis reveló el trasfondo de su formación política, que no es el marxismo, prudente y reflexivo. Es más cercana al anarquismo adobado con insurgencia elitista y populismo armado latinoamericanos. El cúmulo de mensajes antisemitas y tolerantes con crímenes atroces, que ha mantenido por varios días, provienen más de Aureliano, ex comandante del M-19, que del presidente de izquierda que busca y necesita la Paz Total. Ese garrafal error se lo van a cobrar bien caro las democracias occidentales. Y la historia, de la que vive tan pendiente. 


Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso fueron anarquistas españoles influyentes a principios del siglo XX. Empezaron su lucha muy jóvenes en el movimiento sindical. Eran el polo opuesto de los intelectuales que por décadas apoyaron a la Unión Soviética. Durruti promovía “una revolución рог у para el pueblo... Buscamos una revolución social auténtica у efectiva… la revolución es una desconocida sobre la que no se puede saber nada concreto a propósito del momento en que ha de emerger”. Ascaso recomendaba “pasar a la práctica… la mejor escuela de la teoría revolu­cionaria (que) deja de ser dogma”. Concebían la revolución “соmо pura contingencia, abierta a la vida y, por tanto, confundida con ella. Revolución igual a vida”. Durruti constató que boicotear un producto era más eficaz que hacer huelga. Años después criticaría esa forma de presión. Para él, la experimentación “no guarda fidelidad ni a sí misma”. Como nunca se sabe de antemano lo que va a ocurrir “basta con un acto de audacia para desencadenar la acción colectiva… el momento oportuno para la reflexión se halla mucho más después que antes del acto”. La reflexión previa a la acción “sólo obstaculiza la fuerza necesaria para emprenderla”. 


Décadas más tarde, en el Uruguay, la guerrilla urbana de los Tupamaros adoptó el mismo principio: “las palabras nos separan, la acción nos une… De ahí nuestro lenguaje, nuestros símbolos y de ahí también que siempre hayamos hablado después de actuar, nunca antes… la lucha armada como una tarea práctica y no como una especulación de sobremesa”. Uno de sus comandantes recuerda: “tratábamos de cumplir objetivos sin prever las consecuencias… las repercusiones las veíamos después. No éramos un buen jugador de ajedrez, que prevé lo que va a pasar”. 


La influencia de estas ideas sobre el M-19, donde Petro se formó políticamente, la expresa con claridad Vera Grabe en sus memorias al recordar que “habíamos leído mil veces Las actas tupamaras, que contaban las acciones de esta guerrilla urbana uruguaya, que nos había inspirado con su imaginación y creatividad”. La noción de que las detalladas consideraciones y evaluaciones previas bloquean la acción es no sólo un tema recurrente en los testimonios del M-19 sino algo que siempre pregonaron con no disimulado orgullo: “La costumbre nuestra era vaya, mire y hágale”.


La acción irreflexiva, puramente emotiva, conduce a la violencia. Sobre todo cuando se acepta que algunas formas de causar daño físico al adversario político son legítimas. Por la misma fisura retórica de privilegiar la capacidad de acción del grupo activista sobre la razón se colaría el antisemitismo que también heredó Petro. 


REFERENCIAS


COPP (2002) Corporación Observatorio para la Paz. Las verdaderas intenciones de los paramilitares. Bogotá: Intermedio


Grabe, Vera (2000). Razones de Vida. Bogotá: Planeta


Morales Toro, Antonio y Javer Ortega Pérez (1996) eds. El lenguaje de los hechos. Ocho ensayos en torno a Buenaventura Durruti. Madrid: Los libros de la Catarata