domingo, 18 de octubre de 2026

Del Olimpo a las cloacas y las mafias en una generación

 Publicado en El Espectador, octubre 22 de 2026



Hace pocas décadas hubo en España un socialismo por el que la gente votaba entusiasmada. El gobierno correspondía con liderazgo, proyectos y programas. En corto tiempo la política se deterioró tanto que el sanchismo, hoy en el poder, es más una banda organizada con obsesión por robar y evadir la justicia que un colectivo pendiente del bienestar ciudadano. Aunque el PSOE y los partidos a su izquierda, incluyendo comunistas, aún se autodenominan progresistas, de eso queda poco. Ahora son más un revuelto reaccionario aliado con depredadores. 


Pasqual Maragall (1941) fue un tecnócrata catalán formado en el anti franquismo que tras una carrera burocrática terminó en la política. Economista especializado en urbanismo, reflexionó sobre lo público y específicamente sobre la frontera entre intereses colectivos y privados. Reelegido siempre que se presentó, fue alcalde de Barcelona durante 15 años. Convirtió la ciudad, impulsada por los Juegos Olímpicos de 1992, en referente urbano global. Defendió la “revolución de las alcantarillas”, la eliminación del chabolismo (barrios de invasión) y la dignificación vecinal como grandes prioridades. “Recuperó el litoral, transformó zonas históricamente aisladas, impulsó infraestructura, nuevos espacios públicos y equipamientos”. Su proyecto de ciudad fue reformista, “planteaba problemas complejos y dudas… hablaba a la ciudadanía como si fuera inteligente”. Convirtió la vieja ciudad post industrial degradada en una urbe internacional abierta, moderna y competitiva, centro del conocimiento y la innovación, sin abandonar “barrios populares y dignificación de la periferia”. Hasta en la definición de la red de transporte público participaron los habitantes de asentamientos informales para lograr con “autobuses de barrio” servicio casi puerta a puerta a precio irrisorio. La película histórica El 47 describe el proceso. 


España ganó la Copa Mundial de Fútbol masculina en 2010 y 2026, la femenina en 2023. También se destaca en tenis, baloncesto, balonmano, deportes de motor, ciclismo y waterpolo. Los juegos olímpicos del 92 fueron el quiebre para convertir ese país en potencia deportiva mundial por “el cambio de mentalidad, la profesionalización y el impacto organizativo y social”. 


Paradójicamente, también en Cataluña surgieron otros políticos, en las antípodas de Maragall en términos de preparación, vocación y manera de gobernar: fortalecieron el provincialismo retrógrado e independentista que contrasta con los logros de Barcelona, ciudad abierta al mundo y cosmopolita. La añoranza de un pasado mítico y glorioso es por definición contraria al progreso material, intelectual y político. 


En un punto bastante más bajo que los independentistas está Pedro Sánchez, un político cínico y astuto que se inventó una coalición denominada “bloque progresista” que en realidad es “la fase superior del populismo (que) atrae con eficacia a los votantes más radicales”. Se ha hecho un paralelo entre los eslóganes utilizados por Sánchez y aquellos del Frente Popular en las elecciones de 1936, las últimas antes del golpe de Estado y la Guerra Civil. “Las derechas son el fascismo… Votarlas es traicionar la causa obrera y negar los derechos humanos”. Entonces como ahora la izquierda combate a cualquiera a la diestra del PSOE; según ella “fondos buitre” de dudoso origen dominan la ultraderecha que si llegara al poder acabaría con “los derechos de las mujeres, del colectivo LGTB, de los jóvenes (excluidos) y un largo etcétera de víctimas”. Para enderezar la memoria histórica, Sánchez, precedido por Zapatero, seriamente imputado, desenterraron el franquismo, ignorando la Transición Democrática y las Cortes Constituyentes de 1977. La superioridad moral no ha sido óbice para la descarada corrupción. Un capítulo escabroso son las “cloacas” coordinadas por Leire Díez, “fontanera”, ex militante socialista actualmente investigada por la Audiencia Nacional con pruebas acopiadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. El objetivo de esa “trama” era recoger información comprometedora, “trapos sucios”, sobre jueces, fiscales y la UCO para neutralizar investigaciones judiciales que afectaran al PSOE o al entorno familiar de Sánchez. El extremo más horripilante al que presuntamente llegaron son las maniobras de un ex juez contra Beatriz Biedma instructora de la causa contra el hermano del presidente involucrando a un clan mafioso para “eliminarla” puesto que “a palos aprende el burro”, como pregona la  ultraderecha.


Cualquier parecido con lo ocurrido en Colombia el pasado cuatrienio no es coincidencia. Es la misma dinámica perversa del caudillo impune que ofrece prebendas o puestos para asegurar lealtades incondicionales. Coimas y saqueo de entidades públicas se adornan con “un relato de pureza” y “certificados de decencia”. Por fortuna existían, en España y Colombia, instituciones anteriores a los autócratas que, parece ser, aguantarán el embate. En ambos casos with a little help from the USA que resultaron menos dañinos que ellos. A diferencia de Petro, Pedro Sánchez no fue guerrillero, es trabajador, bien presentado, habla inglés, cuida su alimentación y hace mucho deporte. Al menos en algo podría servir de ejemplo para jóvenes.