miércoles, 1 de noviembre de 2017

Incongruencias LGBT

Publicado en El Espectador, Noviembre 2 de 2017







Buchanan, Wyatt (2006) “Marketplace finds lesbians an attractive, but elusive, niche”. The ChronicleSeptember 7

Cassell, Heather (2010). “Publisher sells SF-based Curve magazine”. ebar.comOct 10

Celis Albán, Francisco (2002). Colombia erótica. Bogotá: Intermedio

Gates, Gary & Jason Ost (2004). “Facts and Findings from The Gay and Lesbian Atlas”. Urban Institute


Gómez, Juan Sebastian (2012). “Camas vacías”. Historias de Asfalto

Riese (2010) “What Does a Lesbian Sex Magazine Look Like?”. NSFW SundayApril 18


Taormino, Tristan (1998). “In the lesbian sex wars, the 'pro-sex' contingent came out on top. So where's the porn?”, The Boston Phoenix

sábado, 21 de octubre de 2017

La periodista golpeada, por celos

Publicado en El Espectador, Octubre 26 de 2017







Alvarez, Lizette (2005). “Sweden faces facts on violence against women”. The New York Times, Mar 30

Blanco, Silvia (2017). “Suecia: ¿paraíso de la igualdad?”. El País Semanal, Marzo 5

EIGE (2016). “Combating violence against women”. European Institute for Gender Equality, Feb 15

WEF (2015). “Global Gender Gap Report “. World Economic Forum

FRA (2014). Violence against women: an EU-based survey. Main Results. Fundamental Rights Agency, European Union. March

Garne, Cecilia (2004). “Min man slog mig i tio år" ("Mi esposo me golpeó durante diez años"). Expressen, Mar 7

Gracia, Enrique & Juan Merlo (2016). “Intimate partner violence against women and the Nordic paradox”. Social Science & Medicine 157, 27-30

martes, 17 de octubre de 2017

Un celoso infame, e impune

Publicado en El Espectador, Octubre 19 de 2017










CC (2014). Sentencia T-967/14 Corte Constitucional

Rubio, Mauricio (2017). "Celina y los celos". El Espectador, Sep 6




martes, 10 de octubre de 2017

Paz y religión

Publicado en El Espectador, Octubre 12 de 2017

La visita del papa hizo evidente la religiosidad colombiana, una realidad silenciada en las negociaciones de paz, en el Acuerdo y en su implementación.


A pesar de Camilo Torres, Manuel Pérez, Golconda, varios curas que combinaron “la prédica del evangelio con el fusil”, o que bendijeron la retaliación, la versión oficial del conflicto ha menospreciado el aspecto religioso. ¡Basta Ya!, del Grupo de Memoria Histórica menciona una sola vez la palabra religión, como una de las “invasiones ideológicas” que confunden a las comunidades indígenas. 


Después del Acuerdo, el término reconciliación se pudo de moda. Pero se difuminó su sentido religioso, que es evidente: de las seis acepciones de la Real Academia Española, sólo una es ajena a esa dimensión. La religión contribuyó a la vinculación de combatientes al conflicto, y en el abandono de las armas su papel parece determinante. “Estar a paz con la justicia divina es lo más importante” oí afirmar a un comandante paramilitar en la Universidad de los Andes. “Pongo a Dios en primer lugar porque es Él quien está al mando de este proceso”, sentenció el líder de una pandilla reinsertada en una reunión en el Externado.


No son los únicos guerreros que destacan el rol crucial de la religión en los esfuerzos conducentes a la paz, algo que ignoran olímpicamente quienes le buscan sin tregua un empaque exclusivamente laico a cuestiones como el perdón y la reconciliación. Por debajo de la mesa, los comandantes farianos, marxistas leninistas, también han tenido devaneos alejados del materialismo. En La Habana, el misionero estadounidense Russell Martin Stendal se reunió varias veces con Iván Márquez y Jesús Santrich, entre otros jefes de las Farc, a quienes “les hablaba de la palabra de Dios”. Se trataba, según él, de la continuación de una labor de décadas en la que ha llevado el mensaje bíblico a comandantes de todos los grupos armados: su labor empezó hace más de treinta años cuando, para hablar con las Farc en Casa Verde, se unió a la ‘Cruzada nacional por la reconciliación’ del padre Rafael García Herreros, personaje definitivo en la entrega de Pablo Escobar. 


Desde el primer encuentro con Iván Márquez, en enero de 2013, hubo gran receptividad. “Ellos entraron pidiéndome perdón… estaban muy compungidos”, afirma Stendal quien fue secuestrado varias veces por las Farc. Se volvió tan cercano a sus victimarios que en Febrero de 2015 fue acusado de hacer parte de una red de apoyo a esa guerrilla. Informes de inteligencia señalaban que tras su secuestro en 1983 empezó a servir de “correo humano” entre los jefes de la organización. Varios reinsertados relataron que en sus visitas a los campamentos Stendal llevaba “no solo libros y biblias, sino medicinas, información de comandantes guerrilleros y equipos con los que la guerrilla montó emisoras clandestinas”. 


Kimberly Theidon es una de las pocas analistas interesada en los complejos vínculos entre el conflicto colombiano y la religión. Anota que sin eso no se entiende, por ejemplo, que desde hace años en Urabá los pastores que militaron en grupos paramilitares resistan meterse de nuevo a la guerra. “Con la conversión están firmes en su fe. Sus excompañeros los presionan pero ellos insisten en que no van a regresar. “Prefiero morirme, ahora soy una persona nueva’”, afirman. El Pastor Abiathar estaba presente cuando, en mitad del culto,  los paramilitares le dispararon en la cabeza a su padre, también pastor. Varios amigos ofrecieron vengar esa muerte, todos sabían quiénes eran los autores, pero la familia no aceptó. “El perdón es la clave. Todo comienza con el perdón. Mi padre fue asesinado y no hubo juicio, nada. Pero Jesús ya pagó por eso. El sufrió la condena. La justicia se hizo en Jesús”.


A Theidon le sorprendió que en las conversaciones que sostuvo con ex combatientes sobre la justicia nunca mencionaran al Estado. La falta de instancias legales para resolver los crímenes, el clima de absoluta impunidad, es un factor que mantiene el ánimo de venganza; la justicia penal le pone freno a la espiral de retaliaciones. Sin esa opción, es indispensable que haya alternativas, y una de esas es precisamente la justicia divina. Así, recomienda ella, hay que “comprender realmente la fe que tiene la gente en Dios y en que Él se encargará de juzgar y ajustar cuentas, y de comprender esto como algo más que fatalismo, falsa conciencia, resignación o resentimiento. Todas estas aproximaciones son despectivas y sugieren que los adeptos son solo los ingenuos de la historia”. 


Ese mensaje simple no ha sido asimilado por un progresismo tan voluntarista e ingenuo que da por descontado que el perdón y la reconciliación surgirán espontáneamente de leyes tramitadas a las carreras y no de enseñanzas milenarias, como las del papa Francisco, que deslumbraron a una intelectualidad con lagunas históricas y sociológicas. 








ET (2015). "El misionero de EE. UU. sindicado de rebelión". El Tiempo, Feb 20


Lozano, Pilar (1989). “10 curas españoles son guerrilleros en Colombia, según un informe militar”. El País, Oct 25

Solano, Carlos (2017). "El hombre que les habló de Dios a las Farc en La Habana". El Tiempo, Ene 19

Theidon, Kimberly (2015). “De las armas a Dios: Movilización del cristianismo evangélico en Urabá, Colombia". Bogotá: Fundación Ideas para la Paz, Working Paper Nº 14

Uprimny, Rodrigo (2014). "Reconciliación y democracia". El Espectador, Sep 13

miércoles, 4 de octubre de 2017

Guerrilleros vengadores

Publicado en El Espectador, Octubre 5 de 2017


Una vertiente de la historia del conflicto estableció que los paramilitares eran esencialmente depredadores de tierras, enmascarando su naturaleza retaliadora. 


La venganza también dio origen a algunos grupos guerrilleros. El caso más emblemático es el frente Carlos Alirio Buitrago del ELN. Parte de su historia empieza por la época de la anterior visita papal. En el templete eucarístico, el sacerdote Bernardo López recibió en persona la bendición de Paulo VI. Abogado, López se enroló en el seminario de vocaciones tardías de la Ceja. Asimiló el mensaje del Concilio Vaticano II, reforzado por la Teología de la Liberación: acercar la Iglesia a los pobres y oprimidos. Siguió de cerca el recorrido de Camilo Torres y se vinculó a Golconda, un grupo de sacerdotes revolucionarios. 


En la vereda Santa Rita de Cocorná vivían Manuel Buitrago, Herlinda Martínez y sus diez hijos. Hacían parte de una comunidad cristiana de base, solidaria entre vecinos que practicaban la ayuda mutua. Estudiaban la Biblia en grupo y lo hacían “desde la mirada del pobre”; consideradan pecado incumplir el mandato de amor al prójimo. Mercaban al por mayor con fondos de la cooperativa. El párroco Bernardo López coordinaba acciones ayudado por tres misioneras españolas. 


Tras cuatro años en Cocorná, la arquidiócesis de Barrancabermeja le ordenó a López salir de la zona por razones de seguridad. Así como atrajo fervientes feligreses, acumuló enconados enemigos: comerciantes, terratenientos y ganaderos que veían en él un “comunista ensotanado”. La comunidad sabía que nada sería lo mismo sin López. Al desconcierto se sumaban rumores sobre ganaderos molestos con el trabajo comunitario en las veredas; también se mencionaban grupos armados impulsados desde Puerto Boyacá para limpiar la región de comunistas. 


Entre los opositores al padre López estaban cuatro Masetos –herederos de los vengadores del MAS- que llegaron una tarde a la finca de Manuel Buitrago preguntando por él. Lo esperaron, tomaron limonada, pero como “labores así deben ejecutarse rápido para evitar el riesgo de ablandarse” le pidieron a los tres mayores y a dos amigos que salieran para hablarles y le ordenaron a los niños quedarse. A los pocos minutos estalló el traqueteo. 


Cuando Manuel volvió “los vimos  a  todos  en  filita,  conforme  venían,  así  los  rafaguiaron  y  así  cayeron;  eso quedaron el uno con la cabecita en los pies del otro, en pura filita". Herlinda estaba “acurrucada con cinco hijos en la oscuridad de un cafetal sintiendo que en cualquier momento le iban a disparar”. Manuel ni siquiera pudo llorar. La gente de la vereda empezó a llegar a la mañana siguiente.  “No  todos  se  entregaron  a  una  congoja  resignada  y  fatalista, también  hubo  quienes  expresaron  una  honda  conmoción  de  rabia”. Las autoridades vinieron, trataron de no hacer demasiadas preguntas, llenaron los formularios de rigor y autorizaron llevarse los cadáveres. La velación parecía un mercado nocturno, con cientos de personas. 


Bernardo López volvió para celebrar la “eucaristía exequial”. Un arzobisbo calificó la matanza de acto villano y oró para que “se restablezca la paz en la región”. Al salir del cementerio, Herlinda pidió papel y lápiz para contarle a la comunidad “cómo  fue  la muerte  de mis  hijos, de mi hermanito… cómo se los llevaron para  la  raíz de un árbol donde  los prendieron a  tiros y  los dejaron  tirados por el suelo". Emigró con su familia a Barrancabermeja. 


Cuando Gustavo Buitrago, su hermano Rigoberto, y cuatro hombres más volvieron a Santa Rita con fusiles terciados “traían a cinco mártires entre sus motivos para tomar las armas”. Fue fácil reclutar jóvenes convencidos de la lucha de clases, la liberación del pueblo -las enseñanzas del cura López- pero, sobre todo, furiosos por la masacre. Hábilmente, el ELN los acogió fundándoles su propio frente en la región, para combatir a los  Masetos.


Hace unos años, un reinsertado de las Farc señalaba que “antes lo teníamos claro, la gente luchaba por un pueblo, en contra de la pobreza, por lo que fuera. Ta ta ta, por miles de razones. Pero ahora no tenemos claridad de por qué sucede esta guerra. La guerra ahora solo va de venganza en venganza, así funciona esta guerra”. 


La visita de un papa sencillo hizo tambalear el piso ideológico de mentes progres y laicas. Valdría la pena aclarar si contra las venganzas lo que se espera es perdón cristiano, y si algo tan íntimo y personal se puede volver colectivo con una organización tan poco arrepentida y provocadora que homenajea a su más sanguinario comandante. La gente sólo aguanta la falta de justicia estatal cuando espera una alternativa divina, un vacío que definitivamente no llenará la JEP, tan idealista e improvisada. Ese audaz experimento, para muchos un esperpento, plagado de incógnitas, en medio de semejante crispación política, hasta podría revivir ánimos de venganza ya aplacados.






Gómez Juan Alberto (2012). "Entre tarde y noche". Historias de Asfalto


Theidon, Kimberly (2015). “De las armas a Dios: Movilización del cristianismo evangélico en Urabá, Colombia”. Bogotá: Fundación Ideas para la Paz, Working Paper Nº 14


Zuluaga Ceballos, Guillermo (2008) “Enemigos íntimos”. Verdad Abierta, Nov 4

lunes, 25 de septiembre de 2017

Matoneo trans

Publicado en El Espectador, Septiembre 28 de 2017





Al sabotear violentamente un debate sobre género, un grupo de trans confirmó que siguen siendo machos dispuestos a resolver desacuerdos y acallar críticas a golpes. 


Speaker’s Corner es el símbolo de la libertad de expresión. Por más de un siglo hombres y mujeres, algunos famosos como Marx, Lenin y Orwell, han “disentido, denunciado, analizado, controvertido y predicado”, consolidando el derecho de la ciudadanía  a reunirse para escuchar y ser escuchada. En 1913, la policía prohibió a las sufragistas reunirse allí pero ellas desafiaron la orden. En 1999, un fallo judicial declaró que "la libertad de expresión no se limita a lo inofensivo, sino que se extiende a cualquier sujeto extravagante, herético, provocador o no deseado, siempre que tal discurso no tienda a provocar la violencia".


Al Speaker’s Corner llegó hace unos días Venice Allen buscando debatir la propuesta de reforma a la GRA (Ley de Reconocimiento de Género) para permitir cambios de sexo con simple auto identificación. Sus compañeras feministas de izquierda rechazaron la propuesta de reunirse a discutir ese controvertido asunto. Ella insistió, invitando personas de ambos lados del debate a defender sus puntos de vista. El evento, “¿Qué es el género?”, tendría lugar en una biblioteca comunitaria de Londres. 


Las cosas se complicaron cuando UnCut Sisters, grupo de acción feminista, imprimió un volante contra las TERF (Feministas Radicales Trans Excluyentes) porque, en su opinión, el propósito era difundir “visiones transmisóginas”: las oradoras previstas se habían opuesto a la presencia de trans en eventos de lesbianas, alegando que se trata de hombres invadiendo espacios femeninos. La librería prevista para el debate fue invadida con mensajes contra el evento, que fue cancelado. Allen había convocado a varias activistas trans que, una tras otra, rechazaron la invitación a dialogar. Convencida de poder encontrar alguien que defendiera la reforma de la GRA, convenció a un par de funcionarios de una organización LGBT pero dos días antes del evento le fallaron. 


Allen encontró otro lugar para el debate pero, por prudencia, decidió no divulgarlo sino citar a la gente en Speaker’s Corner, anunciarlo allí y proseguir a la reunión. Unas treinta manifestantes trans que se enteraron de la cita se presentaron para acosar a las asistentes y sabotear la discusión posterior. Según testigos, algunas gritaban "muerte a todas las TERF". Una mujer de 60 años que hacía un video fue atacada, despojada de la cámara y golpeada. Anota que “se comportaron como gente de un culto con el cerebro lavado y parecían pensar que somos las que odian, las fanáticas, las misóginas, las violentas. Pero todo lo que queríamos era tener una reunión pacífica para discutir y todo lo que ellos querían era intimidarnos”. Un trino de Action for Trans buscó que el incidente no apareciera como violencia masculina: “nuestra lucha es y será siempre feminista”.    


El matoneo físico es el último paso en la escalada de una militancia trans que simplemente no tolera a quienes no comparten al dedillo todas sus pretensiones, por alucinantes que sean, y que definitivamente lo son: fuera de hostigar a quienes no aceptan que un hombre pueda quedar embarazado, también empiezan a aparecer mujeres trans que afirman tener la regla.  


El psicólogo canadiense Jordan Peterson, profesor universitario, con miles de seguidores en redes sociales, fue bloqueado temporalmente sin explicaciones, ha recibido advertencias de su empleador y teme perder su puesto por negarse a usar los pronombres preferidos por estudiantes y profesores que no se identifican con su género biológico. Aclara que no tendría problema si uno de ellos se lo pidiera personalmente, pero rehúsa hacerlo de manera general y colectiva, desafiando la ley canadiense, que así lo exige. Peterson no se opone a los derechos transgénero, pero niega rotundamente que el género sea una construcción social sin bases biológicas. 


En Vancouver, aguerridas militantes trans buscaron impedir a la fuerza la apertura de una biblioteca feminista porque no aprobaban algunos libros. En Los Angeles, en una conferencia médica de especialistas en transgenerismo, Kenneth Zucker, psicólogo infantil con años de experiencia, fue vetado porque recomienda no etiquetar como transgénero a menores que con frecuencia renuncian a su deseo de cambiar de identidad. Tras proferir amenazas, las energúmenas trans se declararon traumatizadas por la presencia de Zucker.


El término TERF en boga es utilizado por la militancia trans en mensajes que incitan a la violencia: “TERFs al paredón”, “vaya a masticar cuchillas de afeitar, escoria TERF”. Con desfachatez, una de ellas acepta que aunque no quieren ser llamadas hombres violentos, “harán eso de todas maneras”. Reconoce y busca legitimar el uso de la fuerza física. “No somos violentas, a no ser que tengamos que serlo” amenaza otra, como haría cualquier machista, dominante y susceptible, de esos que sienten cuestionada su hombría por las trans, y las matonean.

Belsoeur, Camille (2012) “Hyde Park - La fascinante histoire du Speaker's Corner”, Le Petit Journal, Oct 10

GA (2015). "Male Violence Is The Problem And Transwomen Commit It Too". Gender Apostates

Hasson, Mary (2017). "Threatening Violence, Trans Activists Expel Un-PC Research At Medical Conference". Feb 27

Lecuona, Laura (2017). "Cuando lo trans no es transgresor" El Hufftington Post-México, Feb 16 

Lecuona, Laura (2017). “Feminismo pop, a tus zapatos”. El Hufftington Post-MéxicoJul 18

Lott, Tim (2017). "Jordan Peterson and the transgender wars". The Espectator, Sep 20


Murphy, Megan (2017). "Vancouver Women’s Library opens amid anti-feminist backlash". 
Feminist Current, Feb 7

Murphy, Meghan (2017). “Historic Speaker’s Corner becomes site of anti-feminist silencing and violence”. Feminist Current, Sep 15

Murphy, Meghan (2017). “‘TERF’ isn’t just a slur, it’s hate speech”. Feminist Current, Sep 21

Ruiz-Navarro, Catalina (2017) "Palabras peligrosas". El Espectador, Jul 12

Sanín Carolina (2017). “El mundo sin mujeres”. ViceJunio 30

TG (2016) “Boy ‘living life entirely as a girl’ removed from mother's care by judge”. The Guardian, Oct 21



Yardley, Miranda (2017). “This Is An All-Out Political War: The Gender Recognition Act and Beyond”, Sep 14

lunes, 18 de septiembre de 2017

Mujeres violadoras

Publicado en El Espectador, Septiembre 21 de 2017

Con tantos disparates de la teoría de género, y un debate inexistente, no es fácil mantener la sensatez en las políticas hacia la población transgénero.  


Martin Pointing, un cincuentón padre de tres hijos decidió volverse mujer. La particularidad de este caso de transgenerismo tardío es que se trataba de un violador reincidente, condenado a cadena perpetua, que logró su traslado a una cárcel de mujeres con nueva identidad: Jessica Winfield. Difícil concebir un mejor paliativo para las cuitas de un atacante sexual condenado a vivir tras las rejas por el resto de sus días. 



A pesar de haber tenido una operación de cambio de sexo, Jessica no se detuvo en pormenores genitales para su cambio de género y conservó su apreciado miembro viril. Existen varios tipos de cirugías para mujeres trans, tales como feminización facial, implante de senos o disminución de la apariencia de la manzana de Adán. Como las operaciones de Jessica fueron pagadas por la sanidad pública, algunas víctimas de violación protestaron. El grupo Voice4Victims trinó que “el violador tuvo un cambio de sexo con fondos del NHS (Servicio Nacional de Salud) mientras las víctimas luchan por tener acceso a tratamiento de soporte y recuperación”. 


Para la militancia, lo que importa es cómo se siente la persona trans. Un blog sobre “educación sexual para el mundo real” anota que si alguien conserva algo que “parece un pene”, bien puede pensar “que es su clítoris, y querer que su pareja lo llame así, o que lo toque como si lo fuera”. No se sabe si ese fue el caso de Jessica quien, como temía la administración del penal femenino al que fue transferida, actuó de manera más acorde con su pasado masculino que con su nuevo rol femenino: empezó a acosar sexualmente a sus compañeras, por lo que fue aislada dentro de la prision. Una de sus víctimas considera “diabólica” la situación y con mucho tino anota que “él pudo cambiar físicamente, pero su cerebro es el mismo”. Implícitamente sugiere que entre la sexualidad de las mujeres trans y la femenina existe un abismo que el discurso de la identidad de género ha silenciado. 


No es la primera vez que, en el Reino Unido, un hombre condenado logra su traslado a una cárcel de mujeres. En 1999, John Pilley, secuestrador de una conductora de taxi, también en cadena perpetua, fue el primer preso inglés en lograr una operación de cambio de sexo para identificarse como Jane Anne. En 2006, con tupida barba, decidió volver a ser hombre y esperaba tener otra operación de cambio de sexo a cargo del NHS. 


Dadas las obvias ventajas del transgenerismo carcelario, se puede sospechar que Jessica Winfield no será el último caso. La publicación de la noticia indignó a la militancia trans. Pink News considera ofensivo, horripilante, el misgendering: referirse a ella como padre, como hombre y, encima, insistir que con su identidad de género anterior fue violador reincidente. Recalca que el deadnaming –seguir usando el nombre original de una persona transgénero- es otra forma de discriminación y anota que “tener un pene no es lo que hace que alguna gente intente violar”, ni siquiera si ya lo hizo repetidamente. 


En el Reino Unido, por ley, las personas trans detenidas deben estar en un establecimiento que corresponda a su “certificado de reconocimiento de género”. Tras la muerte de Vikki Thompson, mujer trans que se suicidó en una cárcel masculina, el gobierno anunció cambios en su política: propone que baste la auto identificación. A pesar de que un jurado consideró que no había razón para trasladar a Vikki a una cárcel femenina, el abogado y académico activista Stephen Whittle, nacido mujer, opina que no debería importar que ella no hubiera empezado tratamiento de cambio de género: “la reasignación es social, no médica, así que ella ha debido ser tratada como cualquier otra mujer joven enviada a prisión”. 


Miranda Yardley, feminista trans nacida hombre que conserva el polo a tierra y sentido común, considera inaudito que cuestiones como el misgendering y el deadnaming sean tanto o más importantes que preocuparse por las mujeres violadas, obligar a otras a convivir en la misma prisión con hombres y algo tan sencillo como “el derecho a poder decir la verdad”. 


En los EE.UU. Gender Identity Watch se dedica a seguir incidentes que “borran la identidad femenina”. Entre los casos más chocantes están el de James Wolfe, violador de una niña de 8 años y el de Ronny Darnell también condenado por abusar repetidamente de otra de 13. Ambos se identifican ahora como mujeres y demandaron a quienes los mantiene encarcelados. Perdón, encarceladas, por violadoras.  








REFERENCIAS


BBC (2017). “Transgender rapist moved to women's prison after sex change”. BBC NewsMarch 21



Burrell, Ian (1999) “Murderer to get sex swap on the NHS”. IndependentMarch 12


CJ (2009) “Male-to-female gender changes and sexual functioning”. Scarleteen


Faye, Shon (2017) “If you really want women to be safe in prisons, it's not transgender prisoners you need to be wary of”, IndependentSep 11



GIW (2014) “Darnell v. Jones (2014) - Prison Litigation”. Gender Identity WatchSep 26


Jackman, Josh (2017). “The Mail’s coverage of a transgender rapist is predictably horrifying”. PinkNews, Sep 8


Joseph, Anthony (2017). "Transgender rapist who was moved to women-only jail despite still having a penis s segregated after making unwanted sexual advances on female inmates". MailOnlineSep 6


Mirror (2012) “Sex-change Jane wants to be John again”. Mirror.co.uk, Feb 2


TG (2017) “Transgender woman at male prison did not mean to kill herself, jury finds”: The GuardianMay 19



Yardley, Miranda (2017). “This Is An All-Out Political War: The Gender Recognition Act and Beyond”, Sep 14