Publicado en El Espectador, julio 30 de 2026
La visita a Madrid de Rodrigo Londoño, ex Timochenko, generó críticas de la derecha a su anfitrión, Enrique Santiago. Le reprocharon su férreo comunismo, avalar la dictadura cubana y su complicidad con Maduro. Nadie del PSOE lo defendió. Esto permite descartar la conjetura que buscaba apoyo político ante la derrota de la izquierda en las presidenciales colombianas. En ese frente Santiago ofrece poco.
Otra conjetura, indirecta pero soportada, es que Londoño habría ido a averiguar si, ante los radicales cambios políticos, las disidencias FARC -Iván Márquez e Iván Mordisco- podrían acudir a la JEP. La actuación de este abogado asesor de las FARC en La Habana hasta la firma del Acuerdo de 2016 respalda esa hipótesis. En eso es experto y tiene contactos.
Según contó Santiago en una entrevista a Semana en 2015, tras un año trabajando con las FARC “por invitación y auspicio del gobierno noruego”, su rol principal era aclarar “qué acepta y qué no acepta esa guerrilla en materia de justicia”. Ante la pregunta si irían ante un tribunal, categóricamente afirmó: “Si esto se plantea como escenario para juzgar a una de las partes, por supuesto que lo van a rechazar… esto no es una derrota ni una rendición”. Nunca vio a las FARC como victimarios sino, por el contrario, como pobres víctimas del Estado y la oligarquía. “La gente piensa que la sanción restaurativa consiste en hacer turismo. Pero es una pena muy dura porque requerirá mucho esfuerzo y mucha dedicación personal y tiempo. Es muy útil porque va a reparar a las víctimas y a la sociedad frente a la pena de prisión… Cualquier sistema penal moderno restringe cada vez más las sanciones de cárcel” explicó a un medio español en 2017. Viendo cómo actualmente sus colegas socialistas reciben muchos años de prisión por delitos menos atroces debería actualizar su doctrina.
Para este asesor, recomendado a las FARC por Piedad Córdoba, no sólo el Estado es el victimario y las FARC las víctimas sino que, por fuera de la rebelión, es peor como delincuente: “no hay un sólo tribunal en el mundo con un kilo de cocaína incautado a las FARC. Y sin embargo, sí hay aviones presidenciales colombianos detenidos en EEUU con toneladas de cocaína. Así que, ¿quién es el narco?” declaró en una entrevista tras la disidencia de Iván Márquez.
En La Habana, las negociaciones sobre la justicia transicional quedaron estancadas en 2015. Un punto crucial era el de las sanciones, que las FARC se negaban a aceptar. Con 50 años de lucha, “han ido construyendo una legitimidad que se expresa en resolución de conflictos, que se define como revolucionaria y no admite la legitimidad del Estado”. Todos los puntos de la negociación se resolvieron en pocos meses. En el de justicia, cuenta Santiago en otra entrevista, “llevábamos casi 14 meses sin encontrar ni pocos puntos de acuerdo”. Un antiguo negociador en el acuerdo de Viernes Santo le indicó a Juan Manuel Santos que después de cierto tiempo se crean animadversiones en la mesa y conviene reemplazar las partes enfrentadas. Esa lógica se aplicó sólo a una de las partes. Los voceros de las FARC, incluyendo al duro y curtido Santiago, conservaron su posición. “La gallardía de Santiago y su apertura de miras han sido decisivas para este acuerdo” diría luego uno de los constitucionalistas negociadores del gobierno.
El brío madrileño vino con indudable entusiasmo. “No me cabe duda que fue la idea más genial para solucionar un problema ya enquistado después de 14 meses de bloqueo”, celebró Santiago. “Ahí se creó un ambiente de relajación… la verdad hubo un avance muy rápido: en apenas tres horas salimos con ese documento de 12-13 puntos, una columna vertebral de lo que luego fue la JEP en el Acuerdo”. Difícil imaginar un escenario más favorable para tramitar el deseo explícito de las FARC, racionalizado por el jurista, de evitar un tribunal “severo” e ilegítimo para ellos. Una contraparte recién aterrizada, con enorme presión de tiempo, evitaba la engorrosa tarea de conocer víctimas reales de los peculiares y abominables crímenes de las FARC, como pesca milagrosa, intercambio del rehén por familiares, cobro de rescate por un cadáver, collar bomba, encierro con alambradas, reclutamiento de menores para satisfacer comandantes con esclavas sexuales y obligarlas a abortar… ¿Para qué molestarse en debatir lo que sienten o buscan las víctimas de esa guerrilla ante la fórmula, estándar y universal, del Estatuto de Roma, del derecho a la verdad, la justicia, la no repetición y la reparación tan de moda en la academia? Encima, para hacer operacional ese esbozo unánime, sin otros compromisos, como sí los tenían los representantes del gobierno, el aplicado jurista pudo supervisar todos los detalles hasta la firma del Acuerdo.
REFERENCIAS
Lafuente, Javier (2016). “El abogado español que encarriló a las FARC”. El País, sep 27
RS (2015). “¿Qué es lo que plantea el abogado de las Farc?”. Semana.com, 24 de julio
Prieto, Albert (2019). “Enrique Santiago, abogado de las FARC: Se equivoca Iván Márquez, pero sólo pide cumplir el acuerdo”. El Español, sep 9
Rincón, Reyes (2026). “El Supremo condena a Ábalos a 24 años y tres meses de cárcel, a Koldo García a 19 años y ocho meses y deja libre a Aldama·. El País, junio 22
Santos, Juan Manuel (2024). “La paz paralizada por la justicia”. En La historia no contada del proceso de paz, podcast, Youtube nov 13
Schäferm Thilo (2015). “Las FARC nunca han pedido impunidad”- Entrevista a Enrique Santiago, La Marea, nov 17