Publicado en El Espectador, febrero 12 de 2026
El cambio de Gustavo Petro entre su charla surrealista del Hospital San Juan de Dios y, una semana después, la visita a Donald Trump en la Casa Blanca, fue tan repentino y drástico como haber pasado por un programa exprés de Los Doce Pasos con Alcohólicos Anónimos. Civilizado en tiempo récord, sobrio, sonriente, bien peinado, vestido oscuro con corbata, el Narciso visitante mantuvo un encuentro de dos horas con su homólogo Donald Trump. Sólo la selecta rosca presente en la Oficina Oval sabrá lo que se dijo allí, filtrado según convenga. En cualquier caso, todo indica que la reunión fue fluida y el tono cordial. No hubo desplantes, ni humillaciones, ni gritos, ni peleas como supuestamente esperaba la extrema derecha colombiana.
El resumen hecho después por Petro ante un grupo de periodistas en la embajada, ya sin corbata, se asemeja a alocuciones anteriores. Volvió a hacer gala de divagación especulativa, laxitud con la evidencia, capacidad profética y chovinismo teñido de etnocentrismo. “Somos como el ojo de un huracán, de los muchos que se producen en el Caribe, que se desplaza de Gaza, golpea a Caracas y amenazaba a Colombia, el centro del mundo”. Introdujo el concepto vanguardista de “relación entre iguales con poderes diferentes”. El entusiasmo con su nuevo mejor amigo fue palpable. Invitó al auditorio de periodistas a no pensar que charló con un matón. “De lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones, no las ve racionales y tiene razón. Es lo mismo que yo pienso. Este no es un camino de sanciones es un camino de libertad. Eso me enseñó Simón Bolívar y creo que enseñó aquí también Washington”.
Su retórica sobre la inutilidad y perversidad de las armas fue contundente y borra de un plumazo enardecidas arengas anteriores. “Esto es un camino de libertad y es sobre la base de la libertad que se construyen las verdaderas soluciones. Lo demás no construye sino un camino donde no queda sino el explosivo, la bomba, los muertos y la sangre”. Reiteró que la vía del diálogo es la única opción. “¿Como resuelven los problemas los seres humanos? A golpes queda sangre, venganza. Y en los pueblos latinos sí que nos perjudica ese ancestro de la vendetta. No, se solucionan hablando. El único remedio contra la vendetta es el amor, y hablar. Y hablando nos entendemos los seres humanos y eso es lo que hemos mostrado”. Semejante déjà vu debió ser distinto a lo que habría dicho realmente ante Trump, célebre por su impaciencia con disertaciones ajenas, por su reconocido corto lapso de atención. El reanimado líder bolivariano silenció que había estado reunido con el Narciso local gracias a una audiencia que le concedió días después de la captura del dictador Nicolás Maduro con sofisticado armamento y él convocaba ardido al pueblo a manifestar el rechazo contra su ahora amigable anfitrión.
Las barras petristas califican el encuentro de histórico. Para los trumpistas fue menos trascendente. La asimetría se refleja en detalles como la gorra, exhibida con orgullo, con un MAKE AMERICAS GREAT AGAIN. Hace falta ingenuidad para apreciar ese chiste flojo como gesto contestatario y no como claudicación tras la renuncia a exigir que Nicolás Maduro sea devuelto a su país para ser juzgado, o que las agencias norteamericanas salgan de Venezuela, donde la CIA “trabaja silenciosamente para establecer una presencia estadounidense permanente”. Haber callado presuntos “crímenes de guerra” contra las narcolanchas o el documento que menciona el rol colombiano en la guerra contra el narcoterrorismo también indican haberse adaptado, o sometido, al imperio.
Sobre las elecciones, un punto crucial, hay versiones contradictorias. Petro ha sostenido que el tema electoral no se tocó mientras que Bernie Moreno, senador republicano y acérrimo antipetrista, afirma lo contrario: tras la reunión trinó que “esperamos colaborar con la administración Petro durante sus últimos meses. Es fundamental que Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas, no solo el próximo mes, sino también en mayo y junio… (EEUU) estará observando atentamente”.
La súbita metamorfosis no se limitó al presidente y su séquito. La intelectualidad progre, hasta hace poco muy indignada con la arbitrariedad e irrespeto de Trump con la soberanía y el derecho internacional está de plácemes con los “acuerdos” y la coordinación de agendas. Silenciando a Moreno celebran que se logró evitar interferencia gringa en las elecciones. Los más soñadores anotan que el encuentro “puede ser el principio de una linda amistad”. Entusiastas, promueven iniciativas estratégicas como “fortalecer la posición del país desde el principio de no intervención”. Por arte de magia, de la Oficina Oval de la Casa Blanca surgió en Colombia, abracadabra, una Nueva Izquierda Trumpista.
REFERENCIAS
Cohen, Zachary, Jennifer Hansler & Kylie Atwood (2026). “Exclusive: US planning CIA foothold in post-Maduro Venezuela”. CNN, Jan 27
Duzán, Mª Jimena (2026). “A Fondo analiza el encuentro Petro-Trump”. Youtube, febrero 4
Gutiérrez Sanín, Francisco (2026). “¿Final feliz?”. El Espectador, febrero 6
Kruse, Michael (2016). “Donald Trump’s Shortest Attribute Isn’t His Fingers”. PoliticoMagazine, September 8
Pacheco, Daniel (2026). “Petro y Trump Guardan las Uñas, y EE.UU. Calibra su Rol en las Elecciones”. La Silla Vacía, febrero 4
PR (2026). “Palabras del presidente Gustavo Petro durante el evento ‘San Juan vive’ - 2° parte”. Presidencia de la República, Youtube, enero 27
PR (2026). “Rueda de Prensa: Visita del presidente Gustavo Petro Urrego a Washington D.C.” Presidencia de la República, Youtube, febrero 3
EE (2026). “¿Se habló de elecciones en cita Petro-Trump?: esto dice el senador de EE.UU. Bernie Moreno”. El Espectador, febrero 4
Univisión (2026). “Hacer las Américas grandes otra vez: Petro asegura que modificó gorra que le obsequiaron sobre MAGA”. univision.com, febrero 3

